18/11/07

A la caza de los tesoros perdidos

Hay más de 1.500 satélites alrededor de la tierra, pero algunos de los objetos históricos más famosos del mundo todavía no aparecen.
Dado que existen más de 1.500 satélites activos circulando la tierra y que la población humana se acerca a los 7.000 millones, uno pensaría que cualquier cosa que tenga valor en esta planeta ya se ha descubierto.
Sin embargo, algunos de los objetos históricos más famosos del mundo —como el Santo Grial— todavía no aparecen. En algún lugar de la costa colombiana está el San José, un galeón español hundido que, según algunos, tiene un tesoro que vale más de US$1.000 millones. Los arquéologos llevan décadas en busca de la tumba de la reina egipcia Nefertiti.
Y desde mediados del siglo XVI, nadie ha visto un mural de Leonardo da Vinci que muchos de sus contemporáneos consideraban una de sus obras maestras.
En los últimos años, un creciente ejército de historiadores, arqueólogos y acaudalados cazadores de tesoros ha reunido enormes sumas de dinero y ha adoptado nuevas tecnologías en una apuesta por encontrar estos y otros tesoros.
Maury Kravitz, un abogado estadounidense y agente semijubilado de commodities de 75 años, ha dedicado 15 años y unos US$4 millones a rastrear el centro y norte de Mongolia en busca de la tumba de Genghis Khan.
Los exploradores han tenido cierto éxito. En mayo, la firma de búsqueda y recuperación submarina Odyssey Marine Exploration Inc., anunció que había encontrado un barco que naufragó en la época colonial frente a la costa mediterránea española y que contenía más de 500.000 monedas de plata. En 1985, un equipo de búsqueda encontró y filmó los restos del Titanic. Y en 1992, imágenes satelitales ayudaron a otro grupo a localizar lo que creen es la legendaria región perdida de Ubar, a la que Lawrence de Arabia se refería como la “Atlántida de las arenas”. Un cazador dice que recuperó en las costas de Indonesia el tesoro del famoso barco naufragado Flor de la Mar. Y un profesor de Texas asegura que compró por US$1.500 una astilla de la Santa Cruz —la cruz que se usó para crucificar a Jesús— en eBay.
Tradicionalmente, las búsquedas de tesoros no académicas son financiadas por grupos de inversionistas que buscan retornos al vender los derechos de medios y repartirse el botín. Odyssey Marine, la empresa más famosa en este rubro, aprovechó el interés que existe en torno a la caza de tesoros al salir a bolsa en 1997. La compañía tiene una capitalización de mercado de unos US$300 millones y el año pasado generó ingresos de US$5,06 millones.
Ahora, la tecnología está abriendo este campo. Gracias a los sistemas de posicionamiento global (GPS), los buscadores pueden afinar su puntería. Las comunicaciones inalámbricas permiten que los cazadores de tesoros compartan y analicen información desde lugares remotos. Las fotografías satelitales pueden señalar posibles sitios y rutas de comercio antiguos.
Y los aparatos que usan señales de radar, sensores magnéticos y pulsos eléctricos para detectar fundaciones u objetos metálicos se han vuelto cada vez más sensibles y asequibles.
Al mismo tiempo, aparatos submarinos que usan magnetómetros y la detección sonar han permitido a los buscadores ver cosas en el fondo del mar que ni siquiera eran visibles hace cinco años.
Muchas de estas tecnologías están al alcance de “prácticamente cualquiera”, dice W, Frederick Limp, director del Centro de Tecnologías Espaciales Avanzadas de la Universidad de Arkansas.
En los últimos años, arqueólogos, historiadores y gobiernos han expresado preocupación de que muchos cazadores submarinos están saqueando botines sin tener en cuenta la procedencia histórica. Bajo las leyes tradicionales para los naufragios en aguas internacionales, los que encuentran los tesoros pueden quedarse con ellos o tienen el derecho a ser compensados. Pero los gobiernos están reivindicando su parte. Odyssey Marine se encuentra ahora en una batalla legal con España sobre el tesoro del barco hundido.
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La tumba de Genghis Khan
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Se desconoce dónde fue sepultado Genghis Khan. Fuentes históricas describen al gran guerrero muriendo en campaña en el noroeste de China en 1227, pero no revelan la ubicación de su tumba. En 1237, un embajador chino aseguró que había visto el local dónde fue enterrado el gran conquistador y en 1370, un escritor chino nombró el lugar de la tumba como Kerelgu, pero sigue el misterio.
Después de leer un libro sobre el conquistador mongol hace 55 años, el abogado y agente de commodities Maury Kravitz se obsesionó por el tema. Montó una expedición, captó US$1,5 millones y recibió autorización del gobierno mongol, acordando que donaría al país todo lo que encontrara.
En 2001, pasó a enfocarse en una zona identificada por leyendas locales como el lugar de la tumba de Genghis Khan. Ahí, el equipo encontró un cementerio, con esqueletos, cerámica y un féretro que, según pruebas de carbono, es del período Mongol.
Hoy, Kravitz continúa seguro de que la tumba de Khan está ahí y busca captar más recursos para seguir con sus expediciones. Sin embargo, los historiadores no ven indicios de que Khan haya sidoenterrado con algún tesoro.
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La batalla de Anghiari
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En 1503, Leonardo da Vinci fue contratado para decorar un salón del Palazzo Vecchio en Florencia. Trabajó durante 18 meses en un mural sobre la Batalla de Anghiari, en la que los florentinos salieron vencedores en 1440. Aunque da Vinci abandonó el mural en 1506 antes de concluirlo, sus contemporáneos lo consideraron su obra maestra.
A mediados del siglo XVI, Cosimo I de Medici contrató a Giorgio Vasari para restaurar el salón y el mural se perdió. Los bocetos y copias de la pintura también desaparecieron.
El mural ha inspirado obras de Rubens (foto abajo) y Picasso. Maurizio Seracini, un experto en usar la ciencia para analizar el arte, dedicó su vida a probar que Vasari, un admirador confeso de Da Vinci, ocultó el mural detrás del suyo. Pero probar su teoría sin dañar el mural de Vasari exige una tecnología que aún no existe.
Seracini, quien dirige el Instituto de Arte, Arquitetura y Arqueología de la Unversidad de California, en San Diego, espera poder probaren 2008 una nueva tecnología capaz de detectar la presencia de la pintura usada por da Vinci.
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El Santo Grial
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Nadie sabe exáctamente lo que es el Santo Grial. Los historiadores dicen que fue mencionado por primera vez cerca del año 1190 en un poema de Chétien de Troyes.
El autor describe cuando el caballero Perceval ve el Grial, pero nunca dice explícitamente qué es. Más tarde, escritores edievales lo describieron como la copa que Jesús usó durante la Última Cena, el cáliz que se usó para recolectar la sangre de Cristo y una piedra con poderes místicos.
A fines del siglo XIX, el Grial fue asociado a rituales y misticismo.
En el siglo XX, fue descrito como la jarra que María Magdalena usó para mojar los pies de Cristo. También fue vinculado a posibles herederos de Jesús.
El hecho de que los historiadores creen que el Grial no pasa de un artificio literario no ha impedido que los cazadores lo sigan buscando. El académico italiano Alfredo Barbagallo cree que el Grial está en las catacumbas de la Basílica de San Lorenzo Extramuros, en Roma. Él cree que San Lorenzo recibió los tesoros relicarios de la Iglesia en el siglo III del Papa Sixto II. La iglesia lo niega, pero Barbagallo dice que espera la autorización del Vaticano para explorar las catacumbas.
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El Galeón San José
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El San José es considerado “el Santo Grial de los naufragios”, dice Bob Cembrola, curador de historia marítima de la Escuela de Guerra Naval de Estados Unidos, en Rhode Island. Tras haber sido bombardeado por una escuadra inglesa en una emboscada en la costa de Colombia en 1708, el galeón español San José (reproducción abajo) se hundió con 600 hombres a bordo.
Sin el manifiesto de carga del buque, el tamaño de su tesoro, queprobablemente incluía oro y plata, es un tema de debate. Los historiadores creen que tiene entre siete y diez millones de pesetas, lo mismo que tenía su barco hermano San Joaquín. El historiador David Hebb cree que eso podría valer hoy entre US$150 millones y US$450 millones.
El San José ha atraído a cazadores de tesoros durante años. Sea Search Armada, un grupo de inversionistas, aseguró que había encontrado el galeón en 1982. Tras una larga batalla jurídica con el gobierno colombiano, recibió la autorización para una expedición de explotación y espera iniciar las excavaciones el próximo año.
Sin embargo, según la Corte Suprema de Colombia, todo lo quesea parte de la herencia cultural colombiana permanecerá en el país.

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1 Comentario:

Anónimo :

Gracias por la información, en verdad es fascinante, ¿a quien no le gustaria encontrar algo de esto? A mi si, creo que sería fantastico, ¿se vale soñar no?

Saludos al foro.

ABCDEFGHYJKLMNÑOPQRSTVWXYZ

 
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