Cefalones o cabezas de trilobites hallados en el yacimiento de Los Barrios de LunaEl Ayuntamiento de Los Barrios de Luna quiere poner en valor el yacimiento de fósiles trilobites, auténticas huellas de la vida animal que explosionó súbitamente en los mares tropicales que cubrían gran parte del planeta hace 500 millones de años.
Como primer paso, el municipio celebra hoy y mañana unas jornadas formativas sobre el yacimiento paleontológico cuyo principal valor es su potencial científico para desvelar los secretos de la «explosión» de vida animal acaecida en el agua en la era primaria.
Las jornadas comienzan esta tarde con una ruta guiada por el yacimiento que dirigen la profesora de la Universidad de León, Esperanza Fernández Martínez, y Rodrigo Castaño de Luis, del Instituto Geológico y Minero de España. El viernes, el profesor de la Universidad de Zaragoza Eladio Liñán pronuncia la conferencia Los yacimientos cámbricos de Los Barrios de Luna y el origen de la vida animal, a las 19.00 horas en el local de la Mancomunidad de Municipios en Canales.
«Queremos dar a conocer el valor geológico que tiene este yacimiento para que se proteja y pueda convertirse en un recurso para el municipio», aseguró el alcalde de Los Barrios de Luna, Jesús Darío Suárez. El municipio quiere aprovechar la oportunidad de que «estamos dentro de una Reserva de la Biosfera y de que vamos a formar parte del futuro parque natural» para que la Junta instale en su territorio un aula de interpretación de la naturaleza cuyo tema principal sea la geología.
El yacimiento de fósiles, descubierto en 1942, ha sido muy estudiado por científicos holandeses, alemanes y franceses en una primera etapa y actualmente es el campo de investigación de dos grandes proyectos, uno de la Universidad de Zaragoza que indaga en los orígenes de la vida animal y otro del Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) que estudia el cambio climático en la era primaria.
La profesora del área de Paleontología de la Universidad de León, Esperanza Fernández Martínez, que colabora con ambos proyectos, asegura que se trata de un lugar de gran importancia en el que se conservan «varias páginas completas de un libro» escritas sobre las piedras.
Además, sobre estas rocas, más en concreto en las que cierran la presa del embalse de Barrios de Luna, se han encontrado evidencias de una de las glaciaciones más importantes de la tierra. Las nuevas carreteras que seccionaron las rocas dejaron a la ciencia el mejor de los cortes que hubiera deseado para llevar a cabo estas investigaciones, agrega.
Esperanza Fernández subraya la importancia del yacimiento de trilobites que, pese a los años transcurridos, todavía aporta nuevos fósiles y datos para esclarecer el origen de la vida animal en la tierra. «Es un yacimiento con un potencial científico, divulgativo y educativo muy grande», añade.
Las jornadas son la primera iniciativa que el Ayuntamiento de Barrios de Luna toma para poner en valor su yacimiento, explica el concejal José Blanco Furones.
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Liñán: «Barrios tiene restos excepcionales y dará muchas sorpresas»
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Eladio Liñán investiga desde hace treinta años los orígenes de la vida animal en el yacimiento de Murero (Zaragoza), pero desde 1995 amplió su campo de trabajo a Barrios de Luna, donde existen registros geológicos de todo el período cámbrico mientras que los fósiles aragoneses están más limitados al período medio de esta era primitiva del planeta. «Barrios de Luna es el yacimiento español donde más especies nuevas se han definido», subraya el investigador al hablar de su importancia para la ciencia y para el patrimonio. «Barrios de Luna tiene un potencial científico muy grande», asegura. Prueba de ello es que es uno de los yacimientos donde se han definido más especies, un total de diez, desde que se iniciaron los primeros estudios. El equipo de Liñán ha identificado dos especies nuevas, una de ellas todavía sin publicar y la otra bautizada con el nombre de Lignanicystis Barriocensis , como homenaje al investigador y a Barrios de Luna.
El científico urge a proteger el yacimiento y a ampliar las investigaciones ya que su equipo sólo trabaja en él puntualmente. «Es un yacimiento con una conservación excepcional que cuando se investigue más dará muchas sorpresas», asegura Liñán. Y es que los orígenes de la vida animal en el planeta todavía son objeto de controversia y hay muchas incógnitas que despejar.
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Hace 500 millones de años...
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Hace 500 millones de años el mar cubría la mayor parte de la tierra. Había un gran continente en el sur, Gondwana, que agrupaba las tierras de lo que es Australia, parte de Asia y América del Sur. En el norte estaban los continentes de Báltica (tierras escandinavas) y Siberia, además de Laurentia, lo que hoy es Norteamérica.
Las tierras de Luna estaban bajo ese mar paleozoico de temperaturas tropicales en el que, todavía la ciencia no sabe cómo, surgió la vida animal de una manera repentina, como una explosión. De repente se pobló de criaturas extrañas como los trilobites o los equinodermos cincta. Sus fósiles han quedado grabados sobre las rocas y tienen un valor patrimonial incalculable aunque ninguna figura legal los ampara en estos momentos.
«Lo que ahora llamamos animales surgieron en la tierra de manera bastante súbita. Es un episodio todavía desconocido y en Barrios de Luna se han encontrado en los fósiles animales que forman parte de ese episodio y que no se encuentran en muchos sitios del planeta», explica Esperanza Fernández, de la Universidad de León.
«La explosión de vida del Cámbrico es el mayor hito después de la aparición de la vida en la tierra. La diversidad se multiplicó por mil», añade el profesor Eladio Liñán. Fue el paso de la vida microbiana a los antecesores de los vertebrados. Los trilobites, artrópodos de esta primera parte del Cámbrico que se extinguieron hace 280 millones de años, dejaron su huella de manera excepcional en las montañas cantábricas y más en concreto en el yacimiento de Oville.
Otros artrópodos primitivos hallados en las rocas de Luna son los equinodermos carpoideos, parientes lejanos de las estrellas y erizos de mar actuales. Animales de anatomía extraña, asimétricos, con cola... que no guardan ningún parecido con los equinodermos actuales. Un total de 34 fósiles, muy bien conservados, fueron necesarios para definir el Lignanicystis Barriosensis , la última especie documentada en el yacimiento de Barrios de Luna este año. Los fósiles aportan información significativa sobre cómo vivían estos extraños organismos: apoyados sobre el fondo marino con la cola y en contra de las corrientes. Su cuerpo quedaba sobreelevado mediante unos bultos en la cara inferior que configuraban dos pasillos para canalizar las corrientes de agua y acelerar velocidad cuando pasaban debajo del animal. De esta forma captaba con la boca las partículas en suspensión.
Diario de León




















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