La cabeza de bronce restaurada del califa Abu Jaafar Al Mansur, fundador de Bagdad (762 a.C)Tras la destrucción, la restauración. Las pocas estatuas de Bagdad que han sobrevivido a la guerra y al pillaje recuperan tímidamente su grandeza, a excepción de aquellas que glorifican el antiguo régimen.
"Hemos vuelto a colocar las estatuas de Al Masnur y la de Sherezade, y hemos restaurado 'La Madre'", indicó a la AFP Sabir al Essaui, director general de la municipalidad de Bagdad.
Erigida en los años 1970, la estatua del fundador de Bagdad, el califa Abu Jaafar al Masnur, fue dañada por una explosión en octubre de 2005 y su cabeza de bronce se desprendió de la base. Una vez restaurada, hace dos meses, recuperó su sitio en el barrio Masnur, en el oeste de la capital.
En cuanto a 'La Madre', una obra realizada a finales de los años 1950 por el prolífico escultor Jalid ar Rahal, está viviendo una segunda juventud en la plaza Tahrir, en el centro de la ciudad.
La heroína de 'Las Mil y una Noches', por su parte, esculpida por Mohamed Ghani, recuperó el brazo de yeso que había sido robado por su parecido con el bronce. De esta manera Sherezade, instalada en la romántica calle Abu Nawas, puede volver a contar sus cuentos a Shariar tumbada sobre su lecho de piedra.
Otras obras están siendo reparadas. "Vamos a cuidar principalmente el mural mosaico de Faiq Hassan", añadió Essaui. Creado después de la instauración de la República a finales de los años 1950, este mosaico representa un grupo de mujeres y de palomas escapando de sus jaulas abiertas. Situado en la plaza Tayaran, en el centro de Bagdad, había sido el blanco de numerosos impactos de bala durante la invasión estadounidense de 2003.
Los artesanos también se afanan en reproducir el bastón de bronce del poeta Abdel Mohsen al Kadhomi (1871-1935) o el vaso del poeta Abu Nawas (siglo VIII), adepto del buen vino, ambos objetos robados durante los saqueos tras la caída del antiguo régimen.
"Durante la invasión de Bagdad en marzo de 2003 desaparecieron más de 200 obras, de las que 30 representaban a Sadam Hussein en diferentes posturas", indicó a la AFP el crítico de arte iraquí Salah Abbas. Las televisiones del mundo entero habían mostrado un grupo de iraquíes tirando la estatua del ex dictador, en la plaza Firdaus, el día de la llegada de las tropas norteamericanas. "Dos tercios de los monumentos glorificaban a personalidades militares y políticas próximas a Sadam Hussein, del partido Baas o de la guerra entre Irán e Irak (1980-1988). Esos han desaparecido para siempre", aseguró.
En cambio, las 'Manos de la victoria', un arco triunfal que conmemora la "victoria" de Irak sobre Irán se ha salvado gracias a la intervención de artistas iraquíes. Se trata de dos manos masivas que surgen del suelo y cada una empuña un sable de 45 metros de largo. Sin embargo, los cascos de los 5.000 soldados iraníes caídos durante la guerra, que estaban recogidos en una red, fueron entregados a Teherán.
"Con la llegada de un nuevo régimen, los iraquíes querían destruir las obras del pasado. Pasó lo mismo cuando cayó la monarquía y tras las diferentes revoluciones. No conciben que eso pertenezca al patrimonio artístico de su país", se lamenta Salah Abbas.
Lo que se añade al pillaje. Una mañana de julio de 2003, varios ladrones desmontaron la estatua del ex primer ministro abdel Mohsen al Saadun, considerado uno de los héroes de la Independencia, y la llevaron a una casa de fundición que la compró a 50 céntimos el kilo. Muchas obras han corrido la misma suerte. "Lo que los artistas iraquíes han padecido después del 9 de abril de 2003 es horrible. Los museos y galerías fueron saqueados y las estatuas desaparecieron para siempre en los hornos", constató amargamente el crítico de arte.
"Hemos vuelto a colocar las estatuas de Al Masnur y la de Sherezade, y hemos restaurado 'La Madre'", indicó a la AFP Sabir al Essaui, director general de la municipalidad de Bagdad.
Erigida en los años 1970, la estatua del fundador de Bagdad, el califa Abu Jaafar al Masnur, fue dañada por una explosión en octubre de 2005 y su cabeza de bronce se desprendió de la base. Una vez restaurada, hace dos meses, recuperó su sitio en el barrio Masnur, en el oeste de la capital.
En cuanto a 'La Madre', una obra realizada a finales de los años 1950 por el prolífico escultor Jalid ar Rahal, está viviendo una segunda juventud en la plaza Tahrir, en el centro de la ciudad.
La heroína de 'Las Mil y una Noches', por su parte, esculpida por Mohamed Ghani, recuperó el brazo de yeso que había sido robado por su parecido con el bronce. De esta manera Sherezade, instalada en la romántica calle Abu Nawas, puede volver a contar sus cuentos a Shariar tumbada sobre su lecho de piedra.
Otras obras están siendo reparadas. "Vamos a cuidar principalmente el mural mosaico de Faiq Hassan", añadió Essaui. Creado después de la instauración de la República a finales de los años 1950, este mosaico representa un grupo de mujeres y de palomas escapando de sus jaulas abiertas. Situado en la plaza Tayaran, en el centro de Bagdad, había sido el blanco de numerosos impactos de bala durante la invasión estadounidense de 2003.
Los artesanos también se afanan en reproducir el bastón de bronce del poeta Abdel Mohsen al Kadhomi (1871-1935) o el vaso del poeta Abu Nawas (siglo VIII), adepto del buen vino, ambos objetos robados durante los saqueos tras la caída del antiguo régimen.
"Durante la invasión de Bagdad en marzo de 2003 desaparecieron más de 200 obras, de las que 30 representaban a Sadam Hussein en diferentes posturas", indicó a la AFP el crítico de arte iraquí Salah Abbas. Las televisiones del mundo entero habían mostrado un grupo de iraquíes tirando la estatua del ex dictador, en la plaza Firdaus, el día de la llegada de las tropas norteamericanas. "Dos tercios de los monumentos glorificaban a personalidades militares y políticas próximas a Sadam Hussein, del partido Baas o de la guerra entre Irán e Irak (1980-1988). Esos han desaparecido para siempre", aseguró.
En cambio, las 'Manos de la victoria', un arco triunfal que conmemora la "victoria" de Irak sobre Irán se ha salvado gracias a la intervención de artistas iraquíes. Se trata de dos manos masivas que surgen del suelo y cada una empuña un sable de 45 metros de largo. Sin embargo, los cascos de los 5.000 soldados iraníes caídos durante la guerra, que estaban recogidos en una red, fueron entregados a Teherán.
"Con la llegada de un nuevo régimen, los iraquíes querían destruir las obras del pasado. Pasó lo mismo cuando cayó la monarquía y tras las diferentes revoluciones. No conciben que eso pertenezca al patrimonio artístico de su país", se lamenta Salah Abbas.
Lo que se añade al pillaje. Una mañana de julio de 2003, varios ladrones desmontaron la estatua del ex primer ministro abdel Mohsen al Saadun, considerado uno de los héroes de la Independencia, y la llevaron a una casa de fundición que la compró a 50 céntimos el kilo. Muchas obras han corrido la misma suerte. "Lo que los artistas iraquíes han padecido después del 9 de abril de 2003 es horrible. Los museos y galerías fueron saqueados y las estatuas desaparecieron para siempre en los hornos", constató amargamente el crítico de arte.
AFP




















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