miércoles 8 de octubre de 2008

La restauración del Camino de Ronda podría costar 1,5 millones

La restauración del Camino de Ronda de la bahía sur podría requerir de una inversión cercana a 1,5 millones de euros.
Este es el cálculo que el Área Funcional de Fomento maneja para incluirlo en la valoración de daños que la Delegación del Gobierno trasladará al Ejecutivo central para la habilitación de un crédito extraordinario tras el temporal que azotó la ciudad en los últimos días del pasado mes de septiembre.
Tal como explicó a El Faro el responsable del Área de Fomento, Jesús Padillo, el arreglo se ha valorado como una de las obras de emergencia a abordar y que, al tratarse de una zona de dominio marítimo terrestre, correspondería cubrir al Ministerio de Medio Ambiente, Medio Rural y Marino. De hecho este mismo departamento contemplaba ya una actuación de conservación y mejora del Camino de Ronda por valor de 255.248 euros y que estaba previsto desarrollar en breve tras la finalización de un proyecto similar que se ha llevado a cabo en los senderos de la Sirena de Punta Almina.
Los daños producidos por las lluvias torrenciales en buena parte del paseo hacen necesario ahora un considerable incremento de la inversión inicialmente proyectada. Según indicó Padillo, las avalanchas de tierra han afectado a varios tramos del sendero, que figura en la lista de Bienes de Interés Cultural con la denominación de ‘Camino Cubierto del Fuerte del Sarchal al Castillo del Desnarigado’, y del cual se han perdido además trozos del muro de protección. No obstante, ni el morabito del Sarchal, de origen medieval, ni las torres de vigilancia que jalonan este histórico camino, construido en el siglo XVIII, no han sufrido desperfectos de consideración. Tan sólo el fortín de la Palmera registra algunos daños, aunque “aguantó” el envite de las aguas, indicó Padillo.
Por el momento, no se ha fijado una fecha para el comienzo de la obra, dado que la Delegación del Gobierno dispone, apuntó el responsable de Fomento, de un plazo de 60 días para presentar la valoración general de daños y solicitar el mencionado crédito extraordinario.
Por otra parte, y tal como confirmaron desde el Área de Patrimonio de la Ciudad, el resto de elementos históricos de Ceuta no se vieron especialmente afectados por las fortísimas lluvias, con la única excepción de los museos de la Basílica Tardorromana y las Murallas Reales, en los que se han registrado “importantes” filtraciones de agua. De hecho, el primero permanece cerrado desde la fecha de las inundaciones. En cuanto al Museo de Ceuta, no ha sido necesario cerrarlo al público, pues las humedades se han producido en despachos y otras dependencias internas.
En lo que respecta a los bienes de carácter religioso y al margen de la inundación de la iglesia de la Almadraba, tan sólo la catedral parece haberse resentido. El vicario general de la Diócesis, Francisco Correro, explica que en la nave del Evangelio, cuya cubierta acaba de ser reparada, no hubo goteras, que sí aparecieron en la del Sagrario, actualmente en obras a través del convenio firmado al efecto con la Consejería de Cultura. Las consecuencias se han limitado, sin embargo, al “descascarillado” del techo, describe el vicario.
A diferencia de lo ocurrido en diciembre de 2000, cuando, según recuerdan desde la asociación Septem Nostra, se produjo el derrumbe de un lienzo y dos torres de la fortaleza del Hacho y desprendimientos en las Murallas Merínidas, ambos monumentos parecen haberse salvado esta vez de la furia del aguacero.
Septem Nostra pide un mapa de riesgos en cumplimiento de una directiva europea que menciona también el patrimonio
El presidente de Septem Nostra, José Manuel Pérez Rivera, señaló ayer a El Faro que en nombre de esta asociación, dedicada a la defensa del patrimonio natural y cultural de la ciudad, ha remitido a la Delegación del Gobierno un escrito en el que reclama la elaboración de un mapa de riesgos de inundación en cumplimiento de la Directiva del Parlamento y del Consejo europeos relativa a la ‘Evaluación y gestión de los Riesgos de Inundación’, aprobada el 23 de octubre de 2007. En dicha normativa se menciona expresamente, tal como apuntó Pérez Rivera, la necesidad de proteger el patrimonio cultural de este tipo de eventualidades. “Dada la alta concentración de Bienes de Interés Cultural de la ciudad” y el hecho de que muchos de ellos se concentran en zonas de riesgo como el litoral, Septem Nostra advierte de que se trata de elementos especialmente amenazados por las avenidas de ríos y arroyos y, en general, por las lluvias fuertes.
Pérez Rivera señala que a pesar de que la competencia de elaboración de este registro de zonas inundables corresponde a la Administración General del Estado, esta “deberá contar con la Ciudad” a la hora de abordar el trabajo. Entre las ventajas que conllevaría contar con este estudio, desde Septem Nostra se destaca el hecho de que la ciudad podría optar a alguna de las ayudas que la Unión Europea concede para la eliminación de núcleos de población “construidos ilegalmente en las cuencas hidrográficas” y los consiguientes realojos.
El Faro

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