miércoles 31 de diciembre de 2008

La mitad de los enterrados en la Cova des Pas eran niños

Los primeros menorquines inhumaban a sus difuntos con sudarios de cuero y camillas de madera de aladierno, pino blanco o brezo. Se depositaban en posición fetal con los miembros atados con cuerdas de ginesta o esparto y acompañados de hierbas aromáticas como el romero. Así lo demuestran las investigaciones realizadas en los laboratorios con las muestras obtenidas del yacimiento de la Cova des Pas de Ferreries y presentadas ayer en público en la sede del Consell por el titular de Cultura, Joan Lluís Torres, el director insular de Patrimoni, Amador Marí y el codirector de la excavación, Josep Maria Fullola. «Se trata de rituales que coinciden con los que habíamos visto en otras partes de la Isla. Pero las evidencias de la Cova des Pas nos aportan las pruebas que confirman las teorías que antes teníamos» explicó el correponsable de la investigación de la cueva.
Fullola explicó que la importancia de este descubrimiento, que tildó de «capital en la prehistoria de Balears», radica en la buena conservación de material orgánico como restos de pulmón, de cerebro, músculos, cuerdas, pieles de animales y maderas. Esto fue posible gracias a altas concentraciones de nitrato de sodio en el interior de la cueva. «Estamos investigando su origen. Podría ser debido a la descomposición de elementos de la gruta natural o a la colocación de algún producto conservante por parte de los primeros habitantes de Menorca como el guano».
Los 66 cuerpos hallados en la cueva pertenecen a la Edad de Bronce. El carbono catorce los sitúa entre el 1200 y el 650 a.C. aunque uno de ellos podría ser muy anterior, del 1740 a.C. «Pero ni la prueba del carbono catorce es definitiva ni nadie puede asegurar que los restos analizados tuvieran algún tipo de contaminación que alterase el resultado final» apostilló el arqueólogo.
Los análisis efectuados en laboratorios han permitido señalar que de los 66 cuerpos encontrados, 25 pertenecían a hombres, 22 a mujeres y 19 no se han podido concretar. 34 son de adultos y 32 de jóvenes «lo que demuestra la gran mortalidad infantil de la época, la demografía del poblado y que los más ancianos apenas superaban los 60 años» apuntó Fullola.
También se han analizado desde el polen de la zona hasta el ADN pasando por los parásitos fosilizados en el interior de los cuerpos. Bastantes pruebas aún están en fase de ejecución por lo que se carece de resultados definitivos. Sí se ha constatado ya que muchos de los muertos fallecieron por una mala nutrición y enfermedades transmitidas por ratas, ovejas y vacas, lo que da a conocer que fauna convivía con este poblado.
En estas investigaciones de laboratorio trabajan varias universidades y también el Institut Català de Paleoecologia que es el mismo que analiza los restos del yacimiento de Atapuerca.
El codirector de la excavación de la Cova des Pas, Josep Maria Fullola, explicó que cuando termine la actual fase de investigación en laboratorio se procederá a reunir todos los descubrimientos en un gran informe. «Será el libro definitivo sobre la Cova des Pas» que Fullola espera que esté listo en 2010. Posteriormente se elaboraría otro de carácter más divulgativo dirigido al gran público. En ese horizonte temporal también se pretende inaugurar una exposición itinerante sobre el yacimiento. La muestra arrancaría en Menorca para desplazarse posteriormente a otras poblaciones.
Pero la importancia del descubrimiento ha conllevado la aparición de diversos artículos sobre el mismo en revistas de prestigio internacional. En breve se espera que la conocida National Geographic Archeology publique un amplio reportaje al respecto.

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