Cuando los Reyes Católicos entraron en Málaga el 19 de agosto de 1487, terminando con el dominio árabe, se concedió la explotación de las mancebías (o puterías, como se les conocía) a uno de los caballeros que había participado en la conquista de la ciudad. Éstas se situaron en el Muro de las Catalinas, en una zona que había sido ocupada desde el siglo V por viviendas de malagueños y que, de un plumazo, pasaron a acoger tan peculiar actividad económica.
Precisamente ahora, la empresa Jarquil está realizando unas catas arqueológicas en un solar de 700 metros cuadrados donde había algunas de esas casas de lenocinio y donde en un futuro próximo el Ayuntamiento construirá 46 VPO destinadas a jóvenes artesanos.
Los primeros estudios arqueológicos han descubierto que la presencia de viviendas se remonta al siglo V con asentamientos de edificios romanos, aunque la arqueóloga Sonia López señala que en los próximos meses se esperan descubrir nuevos datos sobre el tipo de edificios.
Un aspecto que ha llamado mucho la atención a los arqueólogos es el hecho de que las mismas viviendas han servido, de forma casi inalterable, desde el siglo X hasta el siglo XVIII, cuando se construyeron los últimos edificios. De hecho, Sonia López recalca que la estructura de las calles y la distribución interna de los espacios de la vivienda permaneció inalterable desde la época árabe, que pasó por distintas épocas: los asentamientos del siglo X, siglo XI, la época almohade y dos fases nazaríes.
El inicio de la época cristiana no cambio apenas los edificios, que mantuvieron la misma estructura y fueron construyendo sobre los mismos muros árabes. Cambió su uso, porque pasaron a ser las mancebías de la ciudad. Sonia López detalla que en el siglo XVI esta actividad estaba muy reglamentada, con puertas que se cerraban por la noche y vigiladas por alguaciles para mantener el orden. Incluso tenían revisiones médicas obligatorias cada semana y estaba prohibido el proxenetismo. Es más, tenían que ir a misa al menos una vez al año, donde se les pedía que dejaran el oficio.
Calle de artesanos. El plan municipal para este solar del Muro de las Catalinas es radicalmente distinto. Una vez que terminen las catas en marzo y se decida si se puede construir un aparcamiento, se levantará un edificio de VPO que buscará recupera comercialmente esta zona. El concejal de Urbanismo, Manuel Díaz, destacó que los bajos se destinarán a locales comerciales para que los artesanos alojados en estas viviendas puedan ofrecer sus productos.
Precisamente ahora, la empresa Jarquil está realizando unas catas arqueológicas en un solar de 700 metros cuadrados donde había algunas de esas casas de lenocinio y donde en un futuro próximo el Ayuntamiento construirá 46 VPO destinadas a jóvenes artesanos.
Los primeros estudios arqueológicos han descubierto que la presencia de viviendas se remonta al siglo V con asentamientos de edificios romanos, aunque la arqueóloga Sonia López señala que en los próximos meses se esperan descubrir nuevos datos sobre el tipo de edificios.
Un aspecto que ha llamado mucho la atención a los arqueólogos es el hecho de que las mismas viviendas han servido, de forma casi inalterable, desde el siglo X hasta el siglo XVIII, cuando se construyeron los últimos edificios. De hecho, Sonia López recalca que la estructura de las calles y la distribución interna de los espacios de la vivienda permaneció inalterable desde la época árabe, que pasó por distintas épocas: los asentamientos del siglo X, siglo XI, la época almohade y dos fases nazaríes.
El inicio de la época cristiana no cambio apenas los edificios, que mantuvieron la misma estructura y fueron construyendo sobre los mismos muros árabes. Cambió su uso, porque pasaron a ser las mancebías de la ciudad. Sonia López detalla que en el siglo XVI esta actividad estaba muy reglamentada, con puertas que se cerraban por la noche y vigiladas por alguaciles para mantener el orden. Incluso tenían revisiones médicas obligatorias cada semana y estaba prohibido el proxenetismo. Es más, tenían que ir a misa al menos una vez al año, donde se les pedía que dejaran el oficio.
Calle de artesanos. El plan municipal para este solar del Muro de las Catalinas es radicalmente distinto. Una vez que terminen las catas en marzo y se decida si se puede construir un aparcamiento, se levantará un edificio de VPO que buscará recupera comercialmente esta zona. El concejal de Urbanismo, Manuel Díaz, destacó que los bajos se destinarán a locales comerciales para que los artesanos alojados en estas viviendas puedan ofrecer sus productos.
VPO sobre las antiguas mancebías: Vivir en el centro histórico tiene entre sus múltiples alicientes el hacerlo en la cuna misma de la ciudad, en los terrenos sobre los que, siglos atrás, se asentaron de forma sucesiva todas y cada una de las civilizaciones y pueblos que han dejado su huella sobre Málaga. Aunque este mismo hecho provoca situaciones cuanto menos anecdóticas como la de que se vaya a construir una promoción de viviendas de protección oficial (VPO) en la misma parcela del casco antiguo donde a finales del siglo XV se localizaban las conocidas mancebías, es decir, donde se ejercía la profesión más antigua del mundo, la prostitución.
En este escenario se mueve la actuación residencial que acaba de impulsar el Ayuntamiento de Málaga en una pastilla de suelo de la esquina de la calle Nosquera con Muro de las Catalinas, donde pretende levantar un edificio con 46 pisos sociales destinados a jóvenes profesionales. La finalidad de esta actuación es la de que estos adjudicatarios tengan en el mismo edificio su lugar de residencia y de trabajo. El concejal de Urbanismo, Manuel Díaz Guirado, expuso que la estrategia municipal para esta zona pasa por crear una calle dedicada a la artesanía y a la recuperación de oficios antiguos casi desaparecidos. Todo ello con el objetivo de regenerar uno de los emplazamientos más castigados y dejados de la urbe.
El paso previo a la construcción de los pisos y del previsible aparcamiento subterráneo pasa por indagar qué hay en el subsuelo, al objeto de determinar en qué medida esos hallazgos condicionan el proyecto. Tras un mes de labor, adjudicada a la empresa Jarquil por más de 263.000 euros, los primeros resultados salen a la luz.
Y de entre ellos destaca el que cinco siglos atrás, cualquier vecino que deambulase por este mismo lugar lo hacía por el emplazamiento de los antiguos burdeles, precisa Sonia López, arqueóloga responsable de la excavación. "En aquella época, la mancebía se le dio a una misma persona para toda la zona de Granada, Málaga y Murcia", expone la especialista, quien apunta cómo eran establecimientos que funcionaban "muy bien", al disponer incluso de ordenanzas por escrito. "Todos los sábados unos médicos acudían a inspeccionar a las prostitutas, que no podían ser ni mujeres casadas ni viudas, e incluso se sabe que al menos una vez al año tenían que ir a misa", dice.
Al parecer, la primera mancebía se encontraba fijada en las cercanías de la Catedral, circunstancia que hizo aconsejable su traslado justo a Muro de las Catalinas. Todo este espacio tenía sus propias calles interiores y puertas, con el fin de que durante la noche quedase cerrado. E incluso había alguaciles que se encargaban de la protección de las meretrices.
Pero siendo curioso este vestigio de finales del siglo XV, López destaca que uno de los datos más relevantes de las catas realizadas hasta el momento (cuatro de un total de cinco) será "comprobar la misma ordenación del espacio desde el siglo X". A ello se suma el que la inmensa mayoría de las construcciones que había en la parcela antes de ser demolidas se fueron levantando sobre las mismas estructuras que había en época nazarí.
No obstante, la responsable de la excavación señaló que los restos más antiguos que han podido encontrarse son de época romana, del siglo IV o V de nuestra era. Lo que queda por dilucidar es si el asentamiento existente era industrial o residencial.
En este escenario se mueve la actuación residencial que acaba de impulsar el Ayuntamiento de Málaga en una pastilla de suelo de la esquina de la calle Nosquera con Muro de las Catalinas, donde pretende levantar un edificio con 46 pisos sociales destinados a jóvenes profesionales. La finalidad de esta actuación es la de que estos adjudicatarios tengan en el mismo edificio su lugar de residencia y de trabajo. El concejal de Urbanismo, Manuel Díaz Guirado, expuso que la estrategia municipal para esta zona pasa por crear una calle dedicada a la artesanía y a la recuperación de oficios antiguos casi desaparecidos. Todo ello con el objetivo de regenerar uno de los emplazamientos más castigados y dejados de la urbe.
El paso previo a la construcción de los pisos y del previsible aparcamiento subterráneo pasa por indagar qué hay en el subsuelo, al objeto de determinar en qué medida esos hallazgos condicionan el proyecto. Tras un mes de labor, adjudicada a la empresa Jarquil por más de 263.000 euros, los primeros resultados salen a la luz.
Y de entre ellos destaca el que cinco siglos atrás, cualquier vecino que deambulase por este mismo lugar lo hacía por el emplazamiento de los antiguos burdeles, precisa Sonia López, arqueóloga responsable de la excavación. "En aquella época, la mancebía se le dio a una misma persona para toda la zona de Granada, Málaga y Murcia", expone la especialista, quien apunta cómo eran establecimientos que funcionaban "muy bien", al disponer incluso de ordenanzas por escrito. "Todos los sábados unos médicos acudían a inspeccionar a las prostitutas, que no podían ser ni mujeres casadas ni viudas, e incluso se sabe que al menos una vez al año tenían que ir a misa", dice.
Al parecer, la primera mancebía se encontraba fijada en las cercanías de la Catedral, circunstancia que hizo aconsejable su traslado justo a Muro de las Catalinas. Todo este espacio tenía sus propias calles interiores y puertas, con el fin de que durante la noche quedase cerrado. E incluso había alguaciles que se encargaban de la protección de las meretrices.
Pero siendo curioso este vestigio de finales del siglo XV, López destaca que uno de los datos más relevantes de las catas realizadas hasta el momento (cuatro de un total de cinco) será "comprobar la misma ordenación del espacio desde el siglo X". A ello se suma el que la inmensa mayoría de las construcciones que había en la parcela antes de ser demolidas se fueron levantando sobre las mismas estructuras que había en época nazarí.
No obstante, la responsable de la excavación señaló que los restos más antiguos que han podido encontrarse son de época romana, del siglo IV o V de nuestra era. Lo que queda por dilucidar es si el asentamiento existente era industrial o residencial.
La opinión de Málaga / Málaga Hoy

























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