31/12/09

Hallado un arco califal en el Santuario de la Peregrina, joya del mudéjar

Arco encontrado en el santuario de La Peregrina. / Efe
Las obras de restauración en el Santuario de La Peregrina de Sahagún (León) han destapado un nuevo hallazgo verdaderamente sorprendente, en este caso un arco de herradura similar a los que se hicieron en La Mezquita de Córdoba en la época califal, siglo XI.
Los trabajos de restauración han convertido a este monumento, joya del arte mudéjar, en una auténtica caja de sorpresas, ya que han aparecido variados restos arquitectónicos, desde unos capiteles románicos, hasta pintadas, un sello del Papa Gregorio XIV e incluso una momia, elementos todos ellos en estudio.
En esta ocasión, y según ha explicado a EFE el arquitecto José Ramón Sola, director de este proyecto de restauración, se trata de un arco de herradura "enjarjado" similar a otros que se construyeron en el siglo XI en la Mezquita de Córdoba, aunque en el caso de la capital cordobesa estos aparecen con dintel que iba de riñón a riñón del arco.
En el caso del arco que ha aparecido en Sahagún, está completamente abierto, no lleva dintel, y ha aparecido debajo del coro, siendo éste la puerta de salida hacia el convento.
Este reciente hallazgo está en fase de estudio, ya que, aunque es similar a los arcos que se hacían en el siglo XI, el dato no quiere decir que sea de esa época.
Independientemente de su fecha de construcción, la aparición de este elemento es sumamente importante, ya que revela el enorme conocimiento de la cultura constructiva musulmana había en la zona.
"Esta puerta no entra en la definición híbrida entre cultura cristiana y musulmana, que algunos denominan mudéjar, sino que es un elemento de raíz claramente musulmán", que curiosamente se ha integrado en la cultura cristiana, en este caso en un templo religioso, según el experto.
Este es uno de los asuntos de los que se hablará esta noche en Sahagún (León), donde se celebrará un acto público de presentación de la obra y de lo que será el futuro centro del Camino de Santiago, un ente que será gestionado, según ha explicado, por la Fundación Instituto Europeo del Camino de Santiago, creada por el Ayuntamiento de Sahagún.
Además, en este acto, se pondrá de manifiesto también que han salido a la luz unos capiteles románicos, que están también en fase de estudio, de magnífica labra uno de ellos y que han constituido también una auténtica sorpresa.
Estos capiteles, que aparecieron emparedados y podrían datar de los siglos XII ó XIII, estaban soportando las bóvedas interiores del coro.
Aún es pronto para conocer su origen, si bien se supone bien que se traten de piezas reutilizadas, o que proceden de un edificio románico previo al actual.
Sobre el estudio que se está haciendo a la momia hallada en el altar mayor de este santuario, ha explicado que aún no ha salido el informe, al igual que tampoco hay nada nuevo sobre las pintadas supuestamente mudéjares que aparecieron y que también se están analizando
Las obras de restauración que se acometen en el Santuario se prevé que concluyan a finales del 2010.
La restauración del edificio, cuya financiación corre a cargo de la Administración central y autonómica, asciende a casi 5 millones de euros.
En 2010, con motivo de estas obras, se prevé abrir las puertas de este santuario, que en sus orígenes era un convento Franciscano, con el fin de mostrar al público la singularidad del edificio.
En la presentación de la restauración, se prevé que intervengan además de José Ramón Sola, el catedrático de la Universidad de León, Manuel Valdés, y el presidente de la Fundación, Javier Rivera Blanco.

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Lo que esconde el Mar Muerto

También recibe el nombre de lago Asfaltites, por los depósitos de asfalto que se encuentran en sus orillas, conocidos y explotados desde la Edad Antigua. Tiene unos 76 km de largo y un ancho máximo de unos 16 km; su superficie es aproximadamente de 625 km². Recibe agua del río Jordán, de otras fuentes menores y de la escasa precipitación que se produce sobre el lago, y el nivel del mar es el resultado del balance entre estos aportes y la evaporación.
Es aproximadamente diez veces más salado que los océanos; la salinidad en el resto de los mares es de 35 gramos por litro. En el mar Muerto es de 350 a 370 gramos por litro, por lo que ningún ser vivo habita en él, salvo algunos microbios. Tan elevada salinidad es lo que impide a un ser humano hundirse en sus aguas, pudiendo flotar sin ningún esfuerzo, característica que le ha hecho mundialmente popular. Es rico en potasas, bromuro, yeso, sal y otros productos químicos que se extraen en gran cantidad y de manera muy económica. Las compañías israelíes y jordanas instaladas en la parte sur del mar Muerto, a ambos lados de la frontera, aprovechan dichos minerales para el desarrollo de una importante actividad económica. Para llevar a cabo el proceso de extracción de minerales, es necesario evaporar artificialmente agua del mar Muerto, proceso que contribuye al descenso de sus aguas, un hecho completamente evidente para todo aquel que visita la zona. Ambos países también utilizan las aguas del río Jordán, principal tributario del mar Muerto (es el único tributario en la práctica) para irrigar grandes extensiones de tierra agrícola.
La superficie era de 1.025 kilómetros cuadrados en 1945. Hoy apenas alcanza 625, y en algo más de 100 años tendrá la mitad de su actual extensión, según cifras oficiales. En ciertos puntos, la costa se halla hoy a 600 metros de donde se encontraba 20 años atrás.
La costa se ha alejado tanto, que a los turistas se les dificulta llegar al mar. Se crean áreas secas que se convierten muchas veces en zonas de barro imposibles de cruzar. También sucede que el agua que corre en dirección al mar desde las montañas, debido al descenso del nivel del mar, cava más profundo y hace peligrar la infraestructura, con desmoronamientos. Se forman huecos de 8 a 10 metros de profundidad y otro tanto de diámetro que aparecen en terrenos antiguamente inundados por las aguas, y provocan desmoronamientos de construcciones que obligan a adoptar medidas como la protección de la carretera 90, que conduce a Jerusalén.
¿Qué está pasando con el Mar Muerto?, aseguran los expertos que el nivel de sus aguas desciende un metro por año.
El calentamiento global y el descenso de los aporte hídricos están poniendo en grave crisis ecológica a la extensión de agua más baja de la Tierra. Con una cota por debajo de los 400 metros sobre el nivel del mar, esta masa de agua, situada en la frontera entre Jordania e Israel, soporta temperaturas que en el verano superan los 40 grados a la sombra. Estas duras condiciones climatológicas hacen que se evaporen anualmente 1.050 millones de metros cúbicos de agua.
Las temperaturas siguen subiendo y los aportes hídricos se han reducido, por lo que este inmenso mar de más de 1000 kilómetros cuadrados, seguirá perdiendo agua al ritmo de un metro al año.
Pero ¿se llegará a secar?. La respuesta es NO, gracias precisamente a su ultra-salinidad (diez veces más que el Mediterráneo), que hace flotar a cualquier persona que se baña en ellas, la evaporación se reduce, y cuando la evaporación sea idéntica al volumen de agua que aporta el río Jordán y los manantiales en la zona se creará un nuevo equilibrio donde las cantidades de agua que ingresan y la que se evapora serán iguales. Pero esto no sucederá hasta dentro de unos 150 años, para entonces el nivel del lago habrá bajado otros 150 metros y su superficie se habrá reducido a 450 kilómetros cuadrados.
Para paliar esta crisis hídrica se ha puesto en marcha un plan de emergencia en fase de estudio que está siendo financiado por el Banco Mundial.
Se trata del conocido como "Canal de la Paz", un conducto de 180 kilómetros de longitud y dos de alto que trasladaría grandes cantidades de agua del Mar Rojo al Mar Muerto, en una iniciativa conjunta de Israel, Jordania y la Autoridad Nacional Palestina (ANP)
Lo que escondía el Mar Muerto
Pese a su nombre, el Mar Muerto escondía un tesoro rico y vivo: 800 rollos de Evangelios Apócrifos, conocidos hoy como los Papiros de Qumram o los Rollos del Mar Muerto, y considerados también como uno de los hallazgos arqueológicos más importantes del siglo XX en la validación y revisión de los textos bíblicos del Antiguo Testamento. Están reconocidos como uno de los descubrimientos papirológicos más importantes de la historia, al contener la colección de textos hebreos más antigua y completa que se ha encontrado, por lo que se los considera el mayor tesoro manuscrito jamás encontrado.
Este descubrimiento, al igual que el de Nag Hammadi, revolucionó al mundo arqueológico, y dio inicio a una gigantesca tarea de traducción e investigación que aún no termina. Estudiosos de la Escuela Americana de Investigación Oriental fueron los primeros en examinar los manuscritos y darse cuenta de su antigüedad. John Trever las fotografió en detalle, y el gran arqueólogo William F. Albright fue quien dio la voz de que los rollos databan de entre 200 años a.C. y 200 años d.C. Fue entonces cuando se hicieron los primeros anuncios de que los textos más antiguos jamás descubiertos habían sido encontrados en el desierto de Judá.
De hecho, uno de los grandes tesoros de este hallazgo es la, que se dice, es la versión de la Biblia más antigua que se conoce: un rollo de pergamino de 2.500 años de antigüedad - mil años antes que cualquier otra copia de los textos bíblicos hebreos- y que contiene unos textos del profeta Isaías escritos con tinta sobre piel marrón y que se refieren a grandes vaticinios para la humanidad , el Armagedón según la Biblia.
El tesoro del Mar Muerto fue descubierto en 1947 en vasijas de arcilla ocultas en 11 cuevas ubicadas a un kilómetro, aproximadamente, de un lugar denominado Chirbet Qumram, en la ribera noroccidental del Mar Muerto, y que desde mediados del siglo pasado es conocida como El Paraje en Ruinas, por ser una zona desértica e inhóspita, pocos kilómetros al sur de la ciudad mítica de Jericó.
Los primeros rollos de los Papiros de Qumram fueron descubiertos por tres pastores beduinos –dos de ellos llamados Jalil Musa y Jum'a Mohamed ed Dhib- de la tribu de los Ta’amire, cuando intentaba atrapar a las cabras que se le escapaban por los escarpados acantilados en la costa nordeste del Mar Muerto. Accidentalmente, descubrieron dos pequeñas aberturas en una de las miles de cuevas en aquellos roqueríos y, tras indagar un poco, se apoderaron de siete rollos junto a las jarras que contenían los pergaminos y que estaban en esa cueva. Esos primeros manuscritos fueron sacados ese día y el siguiente de las cuevas.
Escritos miles de años antes que el texto hebreo más antiguo de la Biblia (que data de 100 años antes del nacimiento de Jesús), estaban redactados en hebreo, arameo y griego, y contenían copias de partes de los libros canónicos del Antiguo Testamento, además de salmos, comentarios y otras escrituras, algunas en clave. Las pistas sobre su origen se encaminan a una época previa y posterior al comienzo de la era cristiana, cuando algunas sectas judías comenzaron a guardar manuscritos hebreos del Antiguo Testamento y otra literatura religiosa escrita sobre piel de oveja en algunas cuevas junto al Mar Muerto.
Pero los 7 pergaminos originales eran sólo el principio. Más de 600 textos y miles de fragmentos fueron luego encontrados en las 11 cuevas del área de Qumran, conteniendo fragmentos de todos los libros Bíblicos -excepto el de Esther, así como muchos otros textos no bíblicos.
Uno de los hallazgos más fascinantes fue un pergamino de cobre, que tuvo que ser cortado en tiras para poder ser abierto, y que contenía una lista de 60 tesoros localizados en varias partes de Judea (ninguno de los cuales encontrado hasta ahora). Otro escrito, llamado El Pergamino del Templo, describe con lujo de detalles un elaborado templo para rituales donde participaba la comunidad judía.
Otro tesoro de invaluable importancia son los numerosos manuscritos bíblicos que han sido descubiertos. Hasta los descubrimientos de Qumran, los manuscritos de escrituras hebreas más antiguos eran copias de los siglos 9 y 10 d.C., de un grupo de escribas judío llamado los Masoretes. Lo mismo con respecto a 24 manuscritos bíblicos de la Cueva 4 correspondientes a los libros de Deuteronomio, Josué, Jueces y Reyes, aproximadamente mil años más antiguos que los manuscritos hebreos conocidos hasta el presente.
El cómo todos los pergaminos descubiertos pasaron de las manos de unos jóvenes pastores beduinos hasta los ojos escudriñosos de académicos internacionales es una historia aparte, donde los hilos parecen movidos por manos invisibles, especialmente porque los textos se fueron desperdigando y separando unos de otros en el camino, para volver a reunirse finalmente casi por arte de magia en la Universidad hebrea, donde llegaron cada uno por vías separadas.
Después de colgar de un poste de una tienda beduina, los siete pergaminos originales fueron vendidos por separado a dos anticuarios árabes en Belén. De ahí, cuatro fueron vendidos al arzobispo Athanasius Jesche Samuel, de la Iglesia Siria Ortodoxa del monasterio de San Marco, en Jerusalén. Tres de los textos fueron vendidos a E. L. Sukenik, arqueólogo de la Universidad Hebrea y padre de Yigal Yadin (general del ejército israelí, que después se convertiría en un famoso arqueólogo y excavador de Masada y Hazor). La guerra egipcio-israelita de 1947-1949 hizo que los rollos cayeran en el olvido, pero después de haber recorrido los Estados Unidos con sus cuatro pergaminos y no haber encontrado comprador interesado, Metropolitan Samuel publicó un anuncio en el Wall Street Journal. Yigal Yadin se encontraba en Nueva York, y leyó el mensaje en el diario; a través de intermediarios, compró los invaluables manuscritos por una cantidad cercana a los $250.000 dólares. En febrero de 1955, el Primer Ministro de Israel anunció que el Estado de Israel había comprado los pergaminos, y los siete (incluyendo los comprados anteriormente por el profesor Sukenik) se conservarían en un museo especial de la Universidad Hebrea llamado Santuario del Libro, donde se pueden ver el día de hoy. Actualmente, los rollos de Isaías se hayan protegidos por un relicario especial en forma de ánfora de arcilla dentro del Museo de Jerusalén. Los encargados del museo pulverizan con agua el relicario todos los días, para que el tesoro conserve su temperatura y humedad apropiada, como si estuviese en su cueva del Mar Muerto. Además, actualmente, se están restaurando los soportes de cuero de los manuscritos debido a que la enorme salinidad ambiental de la zona los deterioraba.
La existencia de los manuscritos fue el punto de partida para frenéticas búsquedas en el área del descubrimiento original. Los arqueólogos iniciaron sus excavaciones, que en un principio se llevaron a cabo bajo la dirección de P.R. de Vaux, director de la Escuela Bíblica y Arqueológica Francesa de Jerusalén, y G.L. Harding, director del Departamento de Antigüedades de Jordania. En esta primera etapa, se hallaron más de 600 fragmentos procedentes de más de 70 manuscritos, fragmentos de terracota y otros materiales.
Una expedición arqueológica oficial se inició en 1949, la cual descubrió 10 cuevas adicionales que también contenían pergaminos. Entonces, los arqueólogos desviaron su atención a una ruina cercana llamada "Khirbet de Qumran" (Khirbet significa ruina), considerada restos de una vieja fortaleza romana. La segunda etapa se dio entre los años 1951 y 1965, llegándose a la conclusión de que un asentamiento, en principio estable y llamado Comunidad del Qumrán, se había instalado en aquella zona durante varios siglos. En la cueva 4, por otro lado, se descubrieron más de 15.000 fragmentos pertenecientes a 550 manuscritos, de los cuales 100 de ellos son reproducciones del Antiguo Testamento sin apócrifos, salvo el libro de Esther.
Después de etapas de excavación intensa, los académicos no tenían duda alguna de que los manuscritos tuvieran su origen en esa comunidad, que floreció entre los años 125 a.C. y 68 d.C., compuesta por un grupo de judíos. Ruinas como bodegas, acueductos, baños rituales, un salón de asambleas y un escritorium, identificado por dos tinteros y algunas bancas para los escribas, avalan estos hechos.
Después del trabajo arqueológico, comenzó el científico, con los procesos de investigación, evaluación y publicación de las obras durante los años 50 y 60, hasta que en la década de 1970 el proceso se estancó. Esta falta de actividad dio lugar a un sinfín de hipótesis y provocó el nacimiento de una literatura fantástica sobre los secretos de los Rollos del Mar Muerto, que revelaba misterios que las autoridades eclesiásticas estaban interesadas en ocultar. En los años 80 se quiso borrar esa imagen de los manuscritos y realizar la publicación definitiva de los mismos, para lo cual se aumentó el número de especialistas que pudieran tener acceso a ellos.

Los siete manuscritos originales del Mar Muerto, de la que se ha llamado Cueva 1, comprenden lo siguiente:

1) Una copia bien conservada de la profecía de Isaías completa, considerada la copia más vieja de un libro del Antiguo Testamento jamás descubierta.
2) Otro fragmento de Isaías.
3) Un comentario de los dos primeros capítulos de Habacuc, que explica el libro alegóricamente, en términos de la hermandad Qumran.
4) El "Manual de la Disciplina" o "Norma de la Comunidad", la más importante fuente de información acerca de la secta religiosa en Qumran, que describe los requisitos para aquellos que deseen ingresar a la hermandad.
5) Los "Himnos de Acción de Gracias", una colección de "salmos" devocionales de agradecimientos y alabanzas a Dios.
6) El libro del Génesis parafraseado en arameo.
7) La "Norma de Guerra", relato que trata de la lucha de los "hijos de la luz" y "los hijos de las tinieblas" a ocurrir en los "últimos días".

Tras 50 años de recomponer los rollos del Mar Muerto, los eruditos han tenido que dar paso a los científicos para extraer más información de estas reliquias arqueológicas. De hecho, hace pocos años los expertos fueron convocados a una conferencia en la Universidad Hebrea de Jerusalén, patrocinada por el Centro Orión para el Estudio de los Rollos del Mar Muerto, donde intentaron resolver algunos de los misterios que perduran sobre ellos.
La gran dificultad del trabajo de los investigadores es la enorme cantidad de pergaminos encontrados -más de 850- de los cuales 300 están tan deteriorados y fraccionados. A esto se suma la complejidad de la caligrafía, la cual carece de vocales y que las palabras suelen estar todas juntas de modo que, según como las separe, se les puede dar un sentido u otro, lo que ha hecho que los filólogos se demoren en entregar sus traducciones.

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Un tesoro arqueológico bajo el agua

Restos cerámicos descubiertos en el fondo marino de la costa almeriense. / IDEAL
Andalucía cuenta con un tesoro arqueológico de valor incalculable bajo el agua. Buques hundidos, estatuas medievales, cerámicas y otros restos yacen en el fondo marino que rodea al litoral andaluz. El Centro de Arqueología Subacuática (CAS) de Cádiz se ocupa de la documentación, conservación, estudio y difusión de estas riquezas históricas.
Carmen García Rivera, directora del CAS, explica que la Batalla de Trafalgar, que tuvo lugar en 1805 cuando los aliados intentaron derrocar a Napoleón, es la línea de investigación principal en la comunidad. Así, yacimientos como el Bajo de Chapitel (Cádiz) cuenta con 28 cañones de hierro y numerosos restos cerámicos que podrían pertenecer al naufragio del 'Bucentaure', un buque que participó en esta contienda.
Por otro lado, el yacimiento de Punta de la Mona, en Almuñécar (Granada), el de Los Escullos-El Águila (Almería), o el de Los Santos en Benalmádena (Málaga) son algunos de los más abundantes. Este último ha permitido la recuperación de estatuas de corte clásico que representan a Dionisio, Cupido y otras divinidades.
A la hora de estudiar los tesoros que se encuentran en las aguas andaluzas, los científicos se tropiezan con un dilema, o bien extraer los objetos del fondo para su mejor datación histórica y para exhibirlos en museos, o bien renunciar al conocimiento histórico en favor de la conservación de estos restos y estudiarlos in situ. En ambos casos los investigadores precisan de una tecnología muy sofisticada para localizar y estudiar estas reliquias subacuáticas.
De esta manera, el investigador de la Universidad de Málaga Javier Laserna colabora con el CAS en una novedosa técnica, electroscopia de plasma inducido por láser, que sirve para reconocer el fondo marino en busca de tesoros.
«Esta técnica permite detectar la presencia de elementos y determinar su concentración y abundancia», subraya Laserna, quien añade que se trata de «un instrumento único en su especie a nivel mundial» y muy necesario para explorar el fondo del mar sin usar técnicas invasivas que puedan llegar a deteriorarlo.
Por otro lado, la Unidad de Buceo Tecnológico y Científico de la Universidad de Cádiz trabaja en una moderna línea de investigación, la arqueometalurgia, que sirve para investigar la naturaleza química de los materiales encontrados, un aspecto clave para datar los tesoros hallados o descubrir el uso que tenían en el pasado. Además, estos conocimientos ayudan a encontrar la mejor manera de conservar o estudiar in situ estos objetos.
Patrimonio sumergido
No obstante, una de las tareas más importantes de cara a la labor que desempeñan los investigadores que buscan y estudian reliquias submarinas es la documentación, según destaca la directora del CAS. Es decir, la identificación y evaluación de toda la información procedente del patrimonio arqueológico sumergido en una misma base de datos para que los expertos en este campo puedan compartir los resultados de su trabajo.
Esta fue una de las primeras misiones que recibió el CAS y se trata de un proyecto abierto, ya que los expertos no paran de sumar nuevos datos y descubrimientos. Para esta labor, el centro andaluz se ha centrado en los restos que han quedado de la Batalla de Trafalgar, y ha realizado una primera fase para localizar y analizar las diversas fuentes documentales y arqueológicas que pueden ofrecer información de dónde se produjeron naufragios.
Una segunda etapa en la que se han llevado a cabo diversas campañas de prospección geográfica y visual en estas zonas para localizar posibles navíos hundidos, y una tercera para sondear los yacimientos encontrados. El objetivo es saber qué regiones son más ricas y a la vez más vulnerables a la erosión.

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Descubren gigantescos geoglifos en la Amazonía brasileña

Un arqueólogo brasileño descubrió con la ayuda de imágenes de satélite cinco nuevos geoglifos en la Amazonía brasileña que no son perceptibles desde la tierra, informó el día 30 el portal de noticias regionales "Globo Amazonía".
Las gigantescas figuras trazadas en la tierra por ancestrales culturas que habitaban la Amazonía fueron descubiertas en la región conocida como Boca do Acre, en el estado de Amazonas (noroeste de Brasil), según el portal.
Se trata de cinco conjuntos de formas geométricas, incluyendo círculos,cuadrados y líneas, que llegan a medir más de un kilómetro de extensión.
Así como las famosas "Líneas de Nazca", los geoglifos más famosos del mundo, las figuras en medio de la selva amazónica apenas son perceptibles desde el cielo.
Según el arqueólogo brasileño Alceu Ranzi, investigador de la Universidad Federal de Acre y responsable por el descubrimiento, las líneas trazadas por tribus desconocidas en la Amazonía hace por lo menos 700 años fueron localizadas con la ayuda de imágenes de satélite del Google Earth.
"Los dibujos no se ven en el campo. Hay una diferencia en el color del pasto, que es muy tenue. Si no contásemos con las imágenes de satélite, no habría la menor condición de localizarlas", aseguró Ranzi citado por "Globo Amazonía".
Los científicos brasileños han identificado hasta ahora cerca de 300 geoglifos en los estados amazónicos de Acre y Amazonas.
Ranzi aseguró que sabía de la existencia de los nuevos geoglifos desde 2006 pero que se había abstenido de hacer el anuncio para poder confirmar los datos y divulgarlos en una publicación científica.
El artículo en que el científico describe los cinco conjuntos de marcas fue publicado finalmente este mes en la última edición de la revista internacional de arqueología "Antiquity".
Los primeros geoglifos en la Amazonía fueron descubiertos en la década de 1970 y hasta ahora intrigan a los arqueólogos, que aún desconocen su uso u objetivo, y especulan sobre la posibilidad de que se tratase de fortificaciones u obras religiosas.
El único consenso hasta ahora es que tales líneas indican que en medio de la selva amazónica había civilizaciones complejas y numerosas, que contaban con conocimientos de geometría y capacidad para realizar grandes obras.
Las líneas apenas fueron descubiertas debido a que quedaron al descubierto con la deforestación de la selva.
Como se trataba de grandes surcos, con hasta 12 metros de ancho y 4 de profundidad, y a que durante mucho tiempo estuvieron abiertos, la vegetación que los cubrió es diferente a la de la que los rodea.
"No se sabe si fueron abiertos en medio de la selva o en áreas que aún no estaban cubiertas por la selva", aseguró Ranzi.


Más fotografías aéreas de los geoglifos en GlobalPost.
Pueblo en Línea

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Concluye el INAH la primera etapa de rehabilitación del AHCM

Con la adecuación de espacios y la adquisición de sistemas de almacenaje que mejorará la conservación de más de dos millones de documentos históricos del siglo XVI al XX, concluyó la primera etapa de rehabilitación del Archivo Histórico Casa de Morelos (AHCM), uno de los más importantes del país,
El archivo se localiza en el museo que fuera casa del prócer José Maria Morelos y Pavón, en Morelia, Michoacán.
El archivo contiene los manuscritos históricos del antiguo Obispado de Michoacán y se compone de más de dos millones de documentos que datan de la administración eclesiástica de los siglos XVI al XX.
Al respecto, el director del Museo Casa de Morelos, Justino Reyes Monroy, detalló que el conjunto de documentos fue nacionalizado entre 1929 y 1930; en 1932 la Secretaría de Educación Pública propuso que se resguardara en la Casa de Morelos para favorecer su conservación, clasificación y consulta.
Al crearse el INAH, pasó a formar parte del patrimonio cultural bajo custodia de este Instituto.
El AHCM cuenta con los fondos Diocesano, Cabildo y Parroquial, con un total de 52 mil 367 expedientes y 2 millones 314 mil 665 documentos. Los trabajos para su óptima conservación y clasificación aún están en proceso y se espera finalizarlos en febrero de 2010 y el archivo podrá se consultado a partir de este último.
La rehabilitación del AHCM forma parte del proyecto de reestructuración integral del Museo Casa de Morelos, dentro del conjunto de recintos que el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) pone en valor con motivo del Bicentenario del Inicio de la Independencia de México.
El INAH informó que el nuevo depósito del acervo documental se ubicó en la planta baja del ala norte del museo, en un espacio que fue dotado de las condiciones óptimas para la conservación de los materiales de papel, así como su consulta y resguardo.
Se trata de un cambio en el mobiliario y la instalación de un sistema de almacenaje de alta densidad que permitirán una mejor conservación y manejo de la colección.
Con recursos proporcionados por INAH para este proyecto, se adquirieron cinco mil cajas libres de ácido donde se archivarán los documentos, así como estantería canadiense montada en rieles para el manejo con manivela, con la finalidad de aprovechar el espacio. Además del área donde se guardará este legado, el AHCM contará con una sala de consulta.

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Un nuevo estudio avala la gran capacidad de las poblaciones de neandertales para adaptarse a cualquier tipo de medio ambiente

Estas son algunas de las principales conclusiones de una tesis doctoral con mención europea defendida recientemente en la Universidad Rovira i Virgili de Tarragona por M. Gema Chacón, investigadora del IPHES (Institut Català de Paleoecologia Humana i Evolució Social).
Las poblaciones neandertales muestran unas capacidades adaptativas muy amplias, adecuando sus comportamientos técnicos, de subsistencia y movilidad territorial a cualquier tipo de medio ambiente, recursos y fluctuaciones climáticas producidas durante el periodo cronocultural del Paleolítico Medio, entre los 300.000 y los 25.000 años. La coexistencia de diferentes sistemas operativos líticos parece ser el resultado de un sistema complejo de opciones tecnológicas.

El estudio lleva por título El Paleolítico Medio en el suroeste europeo: Abric Romaní (Capellades, Barcelona, España) Payre (Rompón, Ardèche, Francia) y Tournal (Bize, Aude, Francia): Análisis comparativo de los conjuntos líticos y los comportamientos humanos; se ha realizado en codirección entre Eudald Carbonell y Manuel Vaquero (director e investigador del IPHES respectivamente) y Marie-Hélène Moncel (Département de Préhistoire, Muséum National d’Historie Naturell, París, Francia)
El Paleolítico medio, periodo crono-cultural en el que se incluyen los conjuntos líticos estudiados en esta tesis de doctorado, abarca unos 300.000 años (entre los 330.000 y los
25.000 años) Durante este tiempo los comportamientos humanos se han visto afectados por diferentes factores, como variaciones climáticas, disponibilidad de recursos y accesibilidad de los mismos, que han producido un mosaico de respuestas que han marcado la diversidad cultural de las poblaciones neandertales.
Cadenas operativas
"Las exigencias técnicas de las diferentes cadenas operativas realizadas podrían motivar la selección de uno u otro método de talla y de materia prima, pero siempre dentro de los sistemas técnicos que el grupo utiliza", afirma M. Gema Chacón. Todo ello dependiendo de intereses individuales o causas subsistenciales, dentro de la constelación de conocimientos que forman su campo operativo de cara a afrontar sus actividades de subsistencia, pues "sea cual sea el medioambiente, el clima y los recursos disponibles (líticos, vegetales y faunísticos) las poblaciones neandertales han sabido adaptar sus comportamientos de subsistencia a los cambios producidos durante más de 200.000 años. Si no disponen de un tipo de materia prima (ej: silex, cuarzo…) utilizan otras para realizar sus herramientas, y lo mismo ocurre con los animales, si no tienen caballos, se alimentan de ciervos, o de cualquier otra especie".
"La variabilidad dentro de sus actividades –añade Chacón- sería una respuesta normal, ya que se mueven dentro de un mismo sistema operativo con diferentes opciones, que utilizan según sus necesidades, sus intereses o sus aptitudes personales. Esto lleva a plantear que el contacto entre grupos debía ser muy importante, especialmente en lo que concierne a la transmisión y difusión de conocimientos que permite la generalización y socialización de la constelación de conocimientos bajo la que actúan los grupos”, manifiesta la autora de la investigación.
Para llegar a este conocimiento, M. Gema Chacón ha estudiado unas 12.000 piezas líticas. De cada una de ellas ha efectuado un análisis morfotécnico con el fin de poder reconstruir las cadenas operativas llevadas a cabo por los neandertales para poder producir sus herramientas líticas. Se trata sobre todo de núcleos, lascas y objetos retocados, esencialmente raederas, denticulados y objetos convergentes. Los usos son muy variados, ya que las herramientas de este periodo son muy flexibles (multifuncionales) y pueden ser utilizadas en el desarrollo de todas las actividades llevadas a cabo por los grupos de neandertales (procesamiento de las carcasas animales, de los recursos vegetales…).
Los yacimientos
Las piezas examinadas pertenecen a los conjuntos líticos de los yacimientos de Payre (Ardèche, Francia en torno a los 125.000 años), el Abric Romaní (Barcelona, España; entre los 55.000 y 50.000 años) y de la Grotte Tournal (Aude, Francia; en torno a los 38.000 años), ya que cubren una gran parte del Paleolítico Medio. Son, además, yacimientos con largas secuencias estratigráficas bien estudiadas, y hay una gran cantidad de trabajos interdisciplinares realizados sobre todas las evidencias arqueológicas encontradas en cada uno de ellos.
"Esto permite disponer de toda la información necesaria para poder comparar los comportamientos técnicos con las actividades de subsistencia de las poblaciones de neandertales que habitaron en estos tres yacimientos del sudeste europeo", cuenta M. Gema Chacón.

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Mithra, matador de toros

Se puede decir con justeza que Mithra fue el primer dios paneuropeo. En efecto, aceptado como suerte de Numen Tutelar por los legionarios romanos, su culto se fue extendiendo según se ampliaban las fronteras del Imperio. Junto a los campamentos o las nuevas ciudades venían a construirse, o mejor, excavarse, los lugares de su culto, que simulaban la cueva o antro, donde el dios, en el origen de los tiempos había sacrificado al Toro Cósmico, cuya sangre regeneraba el universo.
Así, desde el Danubio hasta Britania, desde el Rhin al sur hispano, además de otros enclaves en el norte de África y Asia Menor, la práctica de su liturgia y la creencia en sus preceptos, aunaba a miles de hombres en una esperanza común de salvación.
¿Quién era ese joven sacrificador de toros?. Inscrito siempre en zonas de tradición indo-europea, aparece ya citado en el siglo XIV a. C. en unas tablillas del Imperio Hitita, como garante del pacto entre dos reyes. Luego, entre los arios hindúes, en los Himnos Védicos, se va perfilando con mayor detalle su personalidad como divinidad solar y guerrera. Más tarde, en Persia, leemos su nombre en los textos sagrados del Avesta, donde ya se define con uno de sus avatares mas imperecederos: el Héroe Invencible de cofradías masculinas formadas por cazadores, soldados y pastores, que honran su culto en unas ceremonias de carácter iniciático, cuyos elementos más destacados son la ingesta del 'Haoma', suerte de bebida sagrada alucinógena (análoga al 'Soma' védico), y la tauromaquia, es decir la lucha del hombre con el toro y su posterior sacrificio.
La reforma religiosa que Zoroastro impone en la Persia Aquéménida, considerando aquellos antiguos dioses inmemoriales como seres demoníacos, no consigue en absoluto borrar la estela Mithraica. Antes al contrario, se le asocia a la nueva divinidad suprema y benefactora, Ahura-Mazdá, como especie de celestial mensajero, que hace patente sus designios entre los humanos.
Cae aquel imperio. Surgen otros. Partos, Sasánidas, Seleúcidas.Roma. Y a través del tiempo y las constelaciones, de las piedras que un día fueran murallas y los días disuelven en arena, los siglos repiten el nombre de Mithra, hasta su nueva eclosión, como al principio se dice, en el hogar romano de Europa.
¿Quién es este joven e imperecedero matador cuyo milagroso nacimiento de una piedra se celebra el 25 de diciembre? (El balbuciente Cristianismo tomó no pocas cuestiones del acervo mithraico.). Resumiendo aun más su trayectoria, señalemos que su llegada a Roma se data en el siglo I a.C., en la época de Pompeyo que combatiendo a los piratas de Cilicia, llega a conocer los ritos mithraicos que estos practicaban.
Adoptado, como ya se dijo, por los militares como dios protector, a los que se unirían otros estamentos sociales, su culto se conforma como el de una religión mistérica, que ofrece al creyente la posibilidad de una salvación ultra-terrena, articulado en unas cofradías en las que los llegados iban pasando por una serie de grados, Corax, Nimphus, Heliodromus, Perses, etc., culminados por el Pater Patrum, el Padre de los Padres.
Tal vez a causa del carácter semi secreto del culto no nos ha llegado, al menos hasta hoy, ningún texto que lo ilustre, teniéndonos que valer en este aspecto de comentarios, más o menos informados, más o menos de pasada, de algunos escritores coetáneos.
Al contrario, la pintura, escultura o epigrafía, nos han legado importantes testimonios, tácitos y enigmáticos, de casi todo lo referente a la Iconografía Mithraica. El más repetido y notable es la representación del dios en el acto de degollar al toro. Un perro y una serpiente lamen su sangre. Un escorpión pinza sus testículos, su rabo se transforma en espigas de trigo. Mithra mira al firmamento mientras a cada lado del misterio, dos jóvenes: Cautés y Cautopatés portan sendas antorchas, una izada, otra hacia tierra.
Que todo ello fuera recuerdo de aquellos ancestrales ritos de cazadores antes mencionados, a lo que se uniera luego otro contenido más complejo, es perfectamente plausible. Y posiblemente para el romano aquel dios oriundo de Persia viniese a encarnar sus virtudes mas queridas: valentía, probidad, honor, virtudes y comportamientos que el Mitraismo valoraba en gran medida.
«Natalis Invicti», es decir el Nacimiento del Invencible es el nombre de la fiesta que en estos días congregaba, si cabe así suponerlo, a los fieles en el banquete fraternal. Mithra, cuyo nacimiento era también el del Sol abría las puertas del cielo que volverían a cerrarse el 24 de Junio.

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30/12/09

Descubren una estación de arte rupreste en Jumilla (Murcia) con pinturas que podrían tener una antigüedad de 7.000 años


Dibujo simbólico y en dos colores del Abrigo Riquelme
Símbolos concéntricos rojos y antropomorfo negro.
Figura antropomorfa
Dibujo simbólico / fts: CARM
Un equipo de arqueólogos que revisaban la Carta Arqueológica de Murcia, por indicación de la Dirección General de Bellas Artes y Bienes Culturales, ha encontrado pinturas rupestres en la estación de arte prehistórico 'Abrigo Riquelme' de Jumilla, una pequeña cavidad con una superficie próxima de 10 metros cuadrados en la que hay un total de 40 motivos pintados que se podrían adscribir, en principio, al Neolítico, con una probable antigüedad estimada entre 7.000 y 5.000 años.
Así lo anunció hoy el consejero de Cultura, Pedro Alberto Cruz, quien afirmó que se trata de unas pinturas "excepcionales".

En este sentido, Cruz, que compareció acompañado del director general de Bellas Artes y Bienes Culturales, Enrique Ujaldón; el director del Centro Regional de Arte Rupestre, Miguel San Nicolás; y el alcalde de Mula, Diego Cervantes, explicó que el Centro de Estudios de Prehistoria y Arte Rupestre estableció los protocolos necesarios para su estudio.
De este modo, puso de manifiesto que "es uno de los abrigos más excepcionales, interesantes y sugerentes dentro del arco mediterráneo por su buena conservación y, sobre todo, porque las figuras son bícromas, en lugar de monocromas como es habitual".
A tenor del hallazgo, el Centro de Estudios de Prehistoria y Arte Rupestre, además de asesoramiento técnico y supervisión, aportará los calcos de las pinturas a sus descubridores para facilitar su correcta documentación, estudio y difusión en revistas especializadas.
Por otro lado, también se han iniciado los trabajos de cierre del abrigo, que desde su descubrimiento se considera Bien de Interés Cultural (BIC).
'El conjunto prehistórico y de arte rupestre de El Milano. Mula, Murcia' es la primera publicación del Centro de Estudios de Prehistoria y Arte Rupestre, que recopila los resultados científicos obtenidos en esta excavación por parte de un equipo interdisciplinar formado por 15 profesionales.
Esta monografía, según Cruz, "es una muestra de cómo la Red de Centros de Estudios, solapada con la Red de Museos de la Región de Murcia, comienza a dar resultados en forma de trabajos absolutamente brillantes y que, sin duda, se convertirán en referencia a nivel internacional".
Es por ello por lo que resaltó la importancia de 'Milano', ya que "es un abrigo de amplias dimensiones en cuyo interior conviven dos estilos, el esquemático y el levantino". Además, asociado a él hay un sepulcro de tipo megalítico (concretamente del 5.950 a. C.), de forma que, a su juicio, es un lugar "único" en el Levante peninsular.
Para 2010, avanzó, se está preparando una segunda monografía que versará sobre los abrigos de 'El Pozo' de Calasparra y se trabaja en otra sobre la 'Cueva Serreta' de Cieza.
Además, se colabora con varias universidades y centros de investigación españoles, así como con la Unesco para organizar un curso internacional de documentación de arte rupestre, que se celebrará en la región a finales de 2010.
Por último, Cruz anunció que la Región, a través del Centro Regional de Arte Rupestre 'Casa Cristo', en Moratalla, ha sido admitida en la Federación Internacional de Organizaciones de Arte Rupestre (IFRAO).
De esta forma, se reconoce la trayectoria y la labor de conservación, investigación y difusión del arte rupestre en la Región de Murcia ya que, según el consejero, "se trata de la red de investigación más importante en este ámbito".

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Yenikapi, probablemente el mayor hallazgo arqueológico marítimo de Europa

Area de excavación en Yenicapi
Hace 4 años, al iniciarse las obras de la estación de Yenikapi, en Istambul, de la linea ferroviaria que unirá Europa y Asia por el Bósforo mediante un túnel submarino, se encontraron los restos del Puerto de Teodosio, construido en el siglo V ec, y que quedo inactivo hacía el 1200 por los sedimentos depositados por el río Lykos y la arena del mar de Mármara. Durante el periodo Otomano, el puerto fue cubierto y se edificó en la superficie y así permaneció hasta el 2004.
Las obras tuvieron que detenerse y desde entonces el proyecto acumula más de 3 años de retraso, la ubicación de la estación se ha modificado, ha sido rediseñada y el lugar se ha convertido en la excavación arqueológica más grande de Europa con hasta 800 arqueólogos y ayudantes trabajando a un tiempo.
Hasta la fecha se han localizado los restos de 34 naves, entre las cuales figuran 4 galeras de época bizantina de hasta 30 metros de eslora y 9 de manga con una dotación calculada en 50 remos ( no son
dromones ), barcas de pesca, pequeños buques dedicados al comercio y un gran buque de carga de 40 metros al que han llamado “Titanic”. También se ha localizado parte de la base de los muelles y restos de edificio probablemente pertenecientes a las instalaciones portuarias y un faro. Enterrado en el lodo, también se han encontrado una gran cantidad de desechos, huesos de elefantes, leones, osos, 15 calaveras humanas y multitud de piezas de cerámica, todo ello probablemente arrojado desde los muelles al agua como en un estercolero.
La recuperación de los buques se realiza bajo carpas de plástico con un sistema de aspersores que constantemente vierte una fina cortina de agua para mantener los restos húmedos y evitar su descomposición. Una vez retirados pieza a pieza, se tratan con polietilén glicol (PEG para los amigos) para conservarlos. Las autoridades ya están pensando donde ubicar un nuevo museo, uno más para Istambul que ya cuenta con algunos de los mejores de Europa, en el que exponer las naves recuperadas, algunas de las cuales se conservan en más de un 40%. Los arqueólogos opinan que se debería situar junto al mar, donde las naves estarian en su contexto y ya sueñan con un muelle junto al museo en el que una réplica de alguna de las naves pueda visitarse, un proyecto parecido al
Museo de barcos vikingos de Roskilde.
Después de los años de estudio que serán necesarios para analizar la cantidad de restos hallados, es probable que puedan reescribirse algunas partes de la historia de la navegación en el Imperio Bizantino.

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La reforma del templo de Pronga descubre frescos medievales

El patrimonio histórico y artístico del concejo de Pravia está de enhorabuena. Los trabajos de rehabilitación de la iglesia parroquial de San Juan, en el núcleo de Pronga, han permitido el descubrimiento de pinturas murales en toda la zona del presbiterio. Los trabajos, que se realizan gracias al apoyo de la Consejería de Cultura, servirán para paliar las grietas de la bóveda, si bien la intención del área de Cultura del Ayuntamiento de Pravia es seguir adelante con los trabajos hasta conseguir la recuperación íntegra de las pinturas, que podrían tener su origen en torno al siglo XV y que aspiran a convertirse en otro de los muchos atractivos turísticos y culturales de la zona.
La rehabilitación de la iglesia de Pronga comenzó hace varios años y desde entonces se han invertido en ella más de 60.000 euros. De esta cifra, aproximadamente 50.000 fueron aportados por la Consejería, mientras que el Consistorio praviano aportó el resto. La primera parte de la rehabilitación se centró en la cubierta y en el edificio mientras que la segunda fase, iniciada recientemente, se centrará en las pinturas. No obstante, como se apuntó desde el Ayuntamiento, todavía serán necesarias más intervenciones para dar por finalizada la recuperación de los frescos. «Habrá que seguir invirtiendo. Pediremos ayuda a Cultura y el Consistorio seguirá trabajando en esta línea. Consideramos que las pinturas tienen un gran valor artístico y histórico», comentó la concejala de Cultura, Valle Iturrate.

Como apuntó María José Ruitiña, encargada del equipo restaurador que actualmente trabaja en la iglesia de Pronga, esta primera fase servirá para poner freno a las grietas. «Por el momento, lo más urgente es actuar en las grietas del techo, así que la mayor parte del presupuesto se invertirá en consolidar la zona. El dinero que sobre lo invertiremos en la recuperación de parte de las pinturas», explicó la restauradora, quien destacó la necesidad de llevar a cabo más inversiones para recuperar todos los murales y ejecutar drenajes exteriores y así evitar que las humedades sigan afectando a las pinturas.
Ruitiña mantiene que los murales de Pronga son muy importantes, tanto porque posiblemente ocupen todo el presbiterio y el altar como por su origen medieval. «En Asturias apenas hay frescos de este tipo, y la iglesia de Pronga parece que conserva todo el conjunto de pinturas. Se trata de dibujos de buena factura que, además, son muy antiguos. Según las pruebas y la iconografía utilizada, las pinturas podrían pertenecer al siglo XV. Por ello hay que tratar de recuperarlas», puntualizó la restauradora.
Por el momento, las pinturas sacadas a la luz hacen pensar que se extiendan a todo el presbiterio. Se están limpiando estrellas en la zona de la bóveda y ha aparecido una imagen que podría evocar la «Última Cena». Lo que sí está claro es que Pronga deparará más sorpresas y que el patrimonio histórico artístico praviano seguirá creciendo.

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Se realizan trabajos de recuperación en zona aqueológica de San Miguel Ixtapan

Desde 1990, el gobierno del Estado de México y el Instituto Mexiquense de Cultura han realizado múltiples trabajos de recuperación en la zona arqueológica de San Miguel Ixtapan, localizado en el municipio de Tejupilco, y se han obtenido resultados sumamente satisfactorios.
Asimismo se cuenta con un museo de sitio que invita al visitante a realizar un recorrido imaginario, a través del tiempo.
San Miguel Ixtapan se encuentra a 115 kilómetros de Toluca, capital del estado, bien puede ser una pequeña ciudad que aún está perdida, pero también podría ser el plano hecho maqueta de una urbe por construir.
Los especialistas no se inclinan ni por una, ni por otra:
se trata de un modelo, en el cual confluyen un monumento en el que se idealizaron los rasgos arquitectónicos vigentes de aquel momento.
Una cosa es clara, la importancia que daban sus pobladores al juego de pelota, pues se aprecian varios espacios para este ritual.
El nombre del lugar significa Iztatl-sal y pan- lugar (Lugar en donde hay sal), hace referencia a la importancia que la explotación de este recurso natural tenía desde la época prehispánica, debido primordialmente a la existencia de pozos de agua salitrosa cercanos al municipio.
Actualmente, aunque en mínima escala, continúa el beneficio de la sal. Lo primero que se distingue en esta zona arqueológica es una enorme construcción en ruinas, desde donde se puede apreciar una enorme cancha de un juego de pelota.
Con un espacio central, de unos 50 metros de largo por siete de ancho y los cabezales tienen alrededor de 15 metros. Hasta el momento no sólo se han encontrado edificios y figurillas, sino también una gran cantidad de entierros humanos.
Aunque el camino es largo, para llegar a la zona arqueológica de San Miguel Ixtapan, en Tejupilco, resulta gratificante arribar a este lugar que desprende pureza y tranquilidad y en donde, casi sin quererlo, los recuerdos prehispánicos llegan a la mente.
A la derecha del resto de las ruinas, se observan dos montículos de tierra enormes, que ocultan otras tantas ruinas prehispánicas.
Encima hay dos cuartos y uno de ellos está cubierto por una plancha de estuco, el cual probablemente sirvió para que el señor principal del lugar reposara. A este lugar se le conoce como el "Recinto de la banqueta".
Enseguida se encuentra el "Recinto de las esculturas", llamado así porque en este lugar se encontró la mayoría de las figurillas que se exhiben en el museo de sirio de esta zona arqueológica y que están elaboradas en basalto y piedra verde.
Muchas están cubiertas por estuco, tal vez para preservarlas de la destrucción, debido a las invasiones que lo habitantes sufrieron con la ocupación mexica.
Al fondo de uno de los montículos se aprecia el "Patio hundido", utilizado hace cientos de años para hacer rituales y ofrendas: ubicada estratégicamente para que los asistentes se concentren en ella se encuentra una piedra de sacrificios.
Cabe señalar que un pequeño nicho alberga la escultura de Tláloc, dios del agua, muy importante en esta zona en donde la siembra de maíz, otros productos y la recolección de sal eran las principales fuentes de ingreso de la zona.
Aún hoy, aunque sólo a principios de cada año, los pobladores van al río Aquiagua para repetir, con los mismos métodos milenarios, el ritual de la extracción de la sal.
Los investigadores han llamado "La maqueta", a un afloramiento rocoso que parece el trazo arquitectónico de una ciudad, se trata de una gran roca en donde fue tallada una ciudad, pero la incógnita es: ¿qué ciudad?.
Bien puede ser una ciudad que aún se encuentre perdida; pero también puede ser el plano hecho maqueta de una urbe por construir.
Los especialistas no se inclinan ni por una, ni por otra: se trata de un modelo, confluyen, de ciudad: un monumento en el que se idealizaron los rasgos arquitectónicos de aquel momento, inculso se aprecian varios espacios en forma de canchas de juego de pelota.
Para terminar una visita a esta zona arqueológica no pude faltar el museo de sitio que, desde que fue abierto en 1995 por el Instituto Mexiquense de Cultura, alberga las piezas encontradas en este lugar, figurillas que representan a mujeres, algunas embarazadas, que datan desde el 800 a.C. al 200 d.C.
El museo también resguarda otras del período de esplendor, ubicado a partir del 750 y hasta el 900 d.C. Vasijas, representaciones de deidades, plumajes y el esqueleto de un hombre importante, que se exhibe tal y como fue encontrado en uno de los montículos exteriores.
La zona arqueológica de San Miguel Ixtapan se localiza a 15 kilómetros de Tejupilco, y a 115 kilómetros de Toluca, a través de la carretera Tejupilco-Amatepec.

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Restauran textiles con goma usada en época prehispánica

Especialistas mexicanas desarrollaron una técnica para la restauración de textiles antiguos, basada en la reproducción de un adhesivo natural, que era usado en la época prehispánica, llamado tzauhtli y que ayuda a dar mayor estabilidad a este tipo de bienes culturales con alto grado de deterioro.
Esta goma vegetal ha sido utilizada por expertos del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH-Conaculta), en la exitosa restauración de diversas banderas históricas, los dos lienzos usados por las tropas del general Isidro Barradas durante el intento de reconquista española, en 1829.
Y el blasón de la Guardia Nacional del Batallón Matamoros, de Morelia, utilizada en 1847 durante la defensa del Castillo de Chapultepec, tras la invasión de Estados Unidos.
El desarrollo e investigación de la técnica fue realizada en la Escuela Nacional de Conservación, Restauración y Museografía (ENCRyM), del INAH, donde desde hace más de una década comenzaron las pruebas experimentales con esta resina vegetal, cuyo uso además reduce notablemente los tiempos de la restauración.
Lorena Román Torres, responsable del Taller de Textiles de la ENCRyM, informó que la idea de reproducir el adhesivo se dio a partir de referencias históricas del siglo XVI, que aluden a la extracción del mucílago de algunas especies de orquídeas mexicanas, y que era usado en la época prehispánica en el arte plumario.
"En los museos del mundo, y particularmente los restauradores de textiles, han enfrentado el problema del avance tan acelerado de deterioro que sufren las piezas de este tipo, lo que hace imposible utilizar los medios convencionales de intervención, como la adhesión o la consolidación por costura".
Un medio habitual de restauración textil, dijo la especialista del INAH, es la costura, que por requerir del uso de agujas, puede propiciar la destrucción de fibras altamente deterioradas.
Ante este panorama, comentó, se consideró necesario recurrir al adhesivo experimental, cuando era imposible usar la aguja y otras gomas que podían comprometer el material o prolongar la restauración por tiempo indefinido, de tal manera que el tzauhtli nos dio buenos resultados.
"Con este adhesivo natural, recientemente intervenimos un par de banderas, una del siglo XIX y una de 1914. Ambas se encontraban prácticamente desintegradas, y los fragmentos restantes se pulverizaban con sólo tocarlos o exponerlos al viento. El tzauhtli no únicamente ayuda como adhesivo, también es un buen consolidante que le da mayor resistencia a las fibras", ejemplificó Román Torres.
Esta goma, procedente del mucílago de orquídea, además de ser un excelente componente para consolidación y adhesión, también es reversible, con lo que se cumple una de las características esenciales que debe poseer una técnica actual de restauración, destacó.
El término tzauhtli, de acuerdo con las fuentes históricas adjudicadas a fray Bernardino de Sahagún, procede de un vocablo náhuatl, donde tzacutli significa engrudo, y popochtli, perfume o aroma.
En años recientes, la restauradora del INAH, Carolusa González, realizó una investigación para abundar sobre el tema, que también formó parte de su tesis titulada "Tzauhtli, mucílago de orquídeas: obtención, usos y caracterización". Posteriormente, junto con la doctora Araceli Peñas, clasificó las características de los compuestos del adhesivo vegetal.
"Sus cualidades superan a muchos de los adhesivos naturales y sintéticos usados hasta la fecha en la restauración, porque respecto de otros métodos de consolidación y de costura, es aplicable en fibras inmanipulables por su alto grado de deterioro", aseguró Torres.
Con base en la experimentación de Carolusa González, desde mediados de los años 90, y la aplicación de la técnica en algunos objetos de arte plumario, textiles de seda y piezas hechas con fibras vegetales, como la palma, desde 2003 los especialistas de la ENCRyM lograron reproducir la técnica de elaboración prehispánica, hoy perfeccionada para su uso en la restauración.
El mucílago se obtiene -de acuerdo con los escritos de Sahagún, y corroborados en los numerosos ensayos realizados en la escuela del INAH-, a partir de un bulbo joven de orquídea, que se pela, rebana, machaca y se exprime para obtener la sustancia adhesiva.
Dicho líquido se coloca en placas a temperatura ambiente y se deja secar, hasta obtener un polvo blanquizco, que en combinación con otros agentes naturales se convierte en un adhesivo fuerte y en un consolidante orgánico sin fecha de caducidad.
Su aplicación, en comparación con otros adhesivos, también resulta mucho más segura al no ser tóxica, además de no requerir calor, como los de origen sintético.
Asímismo agiliza los tiempos de restauración y da resistencia a los textiles resecos sin quitarles flexibilidad.
La goma vegetal también ha sido utilizada en la restauración del lábaro del Batallón de Toluca, de 1847, y la bandera del teniente Mariano Azueta, usada en la Defensa de Veracruz en 1914; además de un mosaico de arte plumario perteneciente al Museo Nacional del Virreinato, y una caja de palma del periodo prehispánico.

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29/12/09

El IPHES potenciará el milenario arte rupestre de las montañas de Prades

Crear una base de datos del patrimonio rupestre de las montañas de Prades y editar una guía, promover "performances", impulsar congresos y favorecer visitas comentadas al Centro de Arte Rupestre de Montblanc (CIAR) son algunas de las acciones contempladas en el citado convenio.
En líneas generales, el convenio prevé que el IPHES utilice el CIAR como plataforma para diferentes actividades relacionadas con el arte rupestre, de modo que pueda desarrollar acciones de investigación, docencia y socialización sobre este medio de comunicación gráfico en la prehistoria.
Entre estos objetivos, destaca la creación de una base de datos del patrimonio rupestre de las montañas de Prades; el inventariado del material arqueológico del CIAR (originales y réplicas); y la organización de la documentación gráfica y bibliográfica existente sobre el tema.
En este sentido, se digitalizará la información para que pueda ser consultada por la comunidad investigadora y se potenciará el portal http://www.rupestre.org/
como plataforma de difusión de la investigación, ha explicado Carbonell.
En la vertiente académica, se prevén impartir clases de la asignatura sobre comportamiento simbólico del Master Erasmus Mundus en Arqueología del Cuaternario y Evolución Humana en la sede del CIAR y organizar algún tipo de congreso, seminario o mesa redonda, de ámbito estatal, sobre aspectos relacionados con el arte rupestre.
Con propósitos socializadores, se quiere promover la creación de una Asociación de Amigos del Arte Rupestre para canalizar algunas de las actividades a realizar y vincular a la ciudadanía con el equipamiento y difundir este patrimonio en artículos especializados y de divulgación.
Al mismo tiempo, se pondrá en marcha un sistema de visitas guiadas en el CIAR para potenciarlo como oferta de turismo cultural complementaria a la oferta de Montblanc, que incluya la organización de talleres para escuelas, universidades y público en general.
Carbonell ha remarcado que el arte rupestre de esta zona es Patrimonio de la Humanidad y, en cambio, "no ha recibido por parte de las administraciones, ni socialmente, la atención que un reconocimiento de estas características merece".

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La torre de Forcall devuelve a Morella su patrimonio medieval

La Torre de Forcall
Morella sigue en su empeño de potenciar su gran riqueza patrimonial. La capital de la comarca de Els Ports (conocida por sus murallas centenarias y un robusto castillo, a más de mil metros de altitud) ha recuperado parte de su historia con la puesta en valor de una de las dieciséis torres con que cuenta la muralla: la torre de Forcall. Se trata de una de las fortalezas de todo el conjunto histórico medieval que empapa el municipio. Es, además, una de las torres de más importancia y con ella se completa la rehabilitación del 90% del patrimonio, una recuperación en la que se lleva trabajando desde hace diez años.
La torre de Forcall se une a las torres de Beneyto, Sant Miquel, Fredes y la del Carraixent. Data del siglo XIV y debe su nombre a su cercanía al vecino municipio de Forcall, en la misma comarca. No obstante, este camino de entrada a Morella también era transitado por los habitantes de la provincia de Aragón. Además, sirvió como instrumento de defensa, precisamente, para los procedentes desde el sur de Aragón.
El estado en el que se encontraba la torre era de absoluta ruina. La amenaza de derrumbarse corría por la mente de todos los vecinos cada día. Por ello, el Ayuntamiento de Morella decidió aprovechar el Fondo Estatal de Inversión Local para recuperar esta insigne tan peculiar como singular. A ella se han destinado más de 220.000 euros y el resultado ha sido más que satisfactorio. Aquel torreón, triste, decadente y, casi, olvidado, es ahora un baluarte que recuerda a los morellanos lo que fue Morella hace cientos de años.
Un espacio para la cultura
Las obras de mejora han consistido en una íntegra restauración de la fachada exterior. Además, se ha ejecutado un proyecto en el interior de la torre que posibilitará que la fortaleza acoga actos culturales como exposiciones, conferencias o actividades de otra índole. La primera exposición se podrá visitar hoy mismo, a partir de las 13:00 horas, tras la inauguración de la torre. En esta muestra se podrá observar, con todo detalle, el proceso de la puesta en valor y todos los trabajos acometidos. También se expondrá el pequeño hallazgo de un subterráneo utilizado como defensa.

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Historia en las mancebías

Catas en Muro de las Catalinas. Carlos Criado
Cuando los Reyes Católicos entraron en Málaga el 19 de agosto de 1487, terminando con el dominio árabe, se concedió la explotación de las mancebías (o puterías, como se les conocía) a uno de los caballeros que había participado en la conquista de la ciudad. Éstas se situaron en el Muro de las Catalinas, en una zona que había sido ocupada desde el siglo V por viviendas de malagueños y que, de un plumazo, pasaron a acoger tan peculiar actividad económica.
Precisamente ahora, la empresa Jarquil está realizando unas catas arqueológicas en un solar de 700 metros cuadrados donde había algunas de esas casas de lenocinio y donde en un futuro próximo el Ayuntamiento construirá 46 VPO destinadas a jóvenes artesanos.
Los primeros estudios arqueológicos han descubierto que la presencia de viviendas se remonta al siglo V con asentamientos de edificios romanos, aunque la arqueóloga Sonia López señala que en los próximos meses se esperan descubrir nuevos datos sobre el tipo de edificios.
Un aspecto que ha llamado mucho la atención a los arqueólogos es el hecho de que las mismas viviendas han servido, de forma casi inalterable, desde el siglo X hasta el siglo XVIII, cuando se construyeron los últimos edificios. De hecho, Sonia López recalca que la estructura de las calles y la distribución interna de los espacios de la vivienda permaneció inalterable desde la época árabe, que pasó por distintas épocas: los asentamientos del siglo X, siglo XI, la época almohade y dos fases nazaríes.
El inicio de la época cristiana no cambio apenas los edificios, que mantuvieron la misma estructura y fueron construyendo sobre los mismos muros árabes. Cambió su uso, porque pasaron a ser las mancebías de la ciudad. Sonia López detalla que en el siglo XVI esta actividad estaba muy reglamentada, con puertas que se cerraban por la noche y vigiladas por alguaciles para mantener el orden. Incluso tenían revisiones médicas obligatorias cada semana y estaba prohibido el proxenetismo. Es más, tenían que ir a misa al menos una vez al año, donde se les pedía que dejaran el oficio.
Calle de artesanos. El plan municipal para este solar del Muro de las Catalinas es radicalmente distinto. Una vez que terminen las catas en marzo y se decida si se puede construir un aparcamiento, se levantará un edificio de VPO que buscará recupera comercialmente esta zona. El concejal de Urbanismo, Manuel Díaz, destacó que los bajos se destinarán a locales comerciales para que los artesanos alojados en estas viviendas puedan ofrecer sus productos.
VPO sobre las antiguas mancebías: Vivir en el centro histórico tiene entre sus múltiples alicientes el hacerlo en la cuna misma de la ciudad, en los terrenos sobre los que, siglos atrás, se asentaron de forma sucesiva todas y cada una de las civilizaciones y pueblos que han dejado su huella sobre Málaga. Aunque este mismo hecho provoca situaciones cuanto menos anecdóticas como la de que se vaya a construir una promoción de viviendas de protección oficial (VPO) en la misma parcela del casco antiguo donde a finales del siglo XV se localizaban las conocidas mancebías, es decir, donde se ejercía la profesión más antigua del mundo, la prostitución.
En este escenario se mueve la actuación residencial que acaba de impulsar el Ayuntamiento de Málaga en una pastilla de suelo de la esquina de la calle Nosquera con Muro de las Catalinas, donde pretende levantar un edificio con 46 pisos sociales destinados a jóvenes profesionales. La finalidad de esta actuación es la de que estos adjudicatarios tengan en el mismo edificio su lugar de residencia y de trabajo. El concejal de Urbanismo, Manuel Díaz Guirado, expuso que la estrategia municipal para esta zona pasa por crear una calle dedicada a la artesanía y a la recuperación de oficios antiguos casi desaparecidos. Todo ello con el objetivo de regenerar uno de los emplazamientos más castigados y dejados de la urbe.
El paso previo a la construcción de los pisos y del previsible aparcamiento subterráneo pasa por indagar qué hay en el subsuelo, al objeto de determinar en qué medida esos hallazgos condicionan el proyecto. Tras un mes de labor, adjudicada a la empresa Jarquil por más de 263.000 euros, los primeros resultados salen a la luz.
Y de entre ellos destaca el que cinco siglos atrás, cualquier vecino que deambulase por este mismo lugar lo hacía por el emplazamiento de los antiguos burdeles, precisa Sonia López, arqueóloga responsable de la excavación. "En aquella época, la mancebía se le dio a una misma persona para toda la zona de Granada, Málaga y Murcia", expone la especialista, quien apunta cómo eran establecimientos que funcionaban "muy bien", al disponer incluso de ordenanzas por escrito. "Todos los sábados unos médicos acudían a inspeccionar a las prostitutas, que no podían ser ni mujeres casadas ni viudas, e incluso se sabe que al menos una vez al año tenían que ir a misa", dice.
Al parecer, la primera mancebía se encontraba fijada en las cercanías de la Catedral, circunstancia que hizo aconsejable su traslado justo a Muro de las Catalinas. Todo este espacio tenía sus propias calles interiores y puertas, con el fin de que durante la noche quedase cerrado. E incluso había alguaciles que se encargaban de la protección de las meretrices.
Pero siendo curioso este vestigio de finales del siglo XV, López destaca que uno de los datos más relevantes de las catas realizadas hasta el momento (cuatro de un total de cinco) será "comprobar la misma ordenación del espacio desde el siglo X". A ello se suma el que la inmensa mayoría de las construcciones que había en la parcela antes de ser demolidas se fueron levantando sobre las mismas estructuras que había en época nazarí.
No obstante, la responsable de la excavación señaló que los restos más antiguos que han podido encontrarse son de época romana, del siglo IV o V de nuestra era. Lo que queda por dilucidar es si el asentamiento existente era industrial o residencial.

La opinión de Málaga / Málaga Hoy

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Aramburu halla el símbolo cristiano más antiguo de Mallorca en el Puig de s´Escolà

El equipo de Aramburu en el Puig de s´Escolà
La paloma y la cruz cristianas estampadas en un plato rojo de origen africano.
Hueso de gamo de 10 centímetros hallado en la cueva. / fts: J. Aramburu
Una paloma y una cruz labradas en un plato del siglo V d. C. son hasta el momento "los símbolos cristianos más antiguos encontrados en Mallorca", asegura el arqueólogo Javier Aramburu, artífice del hallazgo que tuvo lugar el pasado mes de mayo en el Puig de s´Escolà (Llucmajor). En la memoria de investigación, que acaba de entregar al departamento de Patrimonio del Consell, se recoge el origen del descubrimiento, que tenía como objetivo científico una tarea bien distinta: conocer cómo los hombres talayóticos del poblado de Son Veny, situado a un kilómetro de distancia de s´Escolà, enterraban a sus muertos en cuevas.
"Al llegar al abrigo de la montaña, nos encontramos con unos 2.000 huesos que habían sido removidos. Ya no nos servían para nuestra investigación. Se nos habían adelantado los expoliadores romanos", relata Aramburu.
Pese al fiasco inicial, los descubrimientos fueron jugosos: el asentamiento constaba de una caseta, dos hornos y una canalización para extraer las aguas sucias del interior de la cueva. Entre los restos han aparecido el plato del siglo V d. C., importado de África, con los símbolos cristianos de la paloma y la cruz. El ave simboliza el Espíritu Santo. "Es bastante extraño encontrar las dos imágenes juntas en el mismo objeto. He consultado publicaciones sobre la cuestión. Los dibujos están por todo el Mediterráneo, pero suelen aparecer separados", aclara.
En cuanto a la procedencia africana de la pieza, Aramburu explica que las características del plato ponen de manifiesto que se fabricó en África. "Los romanos que llegaron al Puig de s´Escolà en aquella época debían ser militares que venían de allí", aventura.
El equipo del arqueólogo halló asimismo restos de la última comida que estos moradores prepararon en uno de los hornos, "muy bien conservado". Se trata de los huesos de un gamo, especie extinguida en las islas desde la Edad Media. Otro nutriente localizado: varios granos de trigo, habitual en asentamientos de la época.
A raíz del estudio de estos materiales, el investigador cree que allí se asentó una pequeña comunidad militar tardo-romana o de ermitaños cristianos. Sin embargo, se decanta por la primera opción, "por el lugar en el que está, pues podría tratarse de una dependencia aneja a una pequeña torre de defensa que hay cerca de este abrigo", detalla. En otros valles de Mallorca se levantan estructuras similares a ésta. Es el caso de las depresiones de Artà, del Coll de Sóller, de la que separa Banyalbufar y Esporles o la que hay entre Llucmajor y Porreres. "Seguramente en esta época debía haber problemas o enfrentamientos entre los distintos asentamientos a cada lado de los valles", conjetura.
El objetivo primero de la investigación, ampliar el conocimiento sobre los enterramientos de la época talayótica de hacia el 1.000 a. C., no cayó en saco roto. Aramburu ha podido extraer algunas conclusiones. "A partir de las pocas zonas de huesos que dejaron los romanos en el Puig de s´Escolà, hemos podido saber que se enterraba a toda la familia junta: hombres, mujeres y niños. Cosa que empieza a cambiar con los baleáricos, cuando comienzan las divisiones sociales. La talayótica es una sociedad bastante igualitaria", describe. Los cadáveres que encontraron están todos quemados. "Les prendieron fuego directamente, sin quitarles la carne", especifica. El equipo desconoce los detalles del rito. El arqueólogo aventura: "Es posible que quemaran los cuerpos encima del talayot [en este caso en el poblado de Son Veny, que está a un kilómetro]. Y después portaran los huesos de los muertos en una urna hasta el abrigo de esta montaña".
El equipo de Aramburu intentará comprobar esta hipótesis y asegurar cómo funcionaba el ritual funerario de los hombres talayóticos con otro proyecto de excavación que podría arrancar el próximo mes de marzo. Los trabajos se centrarían en una cueva de Alaró que está ubicada cerca de un talayot.

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Estudian texto maya más largo de Tabasco

Especialistas del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH-Conaculta) estudian el texto epigráfico maya más largo encontrado hasta la fecha en el estado de Tabasco, el cual fue hallado en una urna funeraria descubierta durante las excavaciones del sitio arqueológico de Comalcalco.
El texto se compone de 260 glifos, referentes a 14 años de la vida de un importante sacerdote del siglo VIII d.C., indicó Ricardo Armijo Torres, director del Proyecto Arqueológico Comalcalco.
La relevancia de las inscripciones radica en ser las primeras que se hallan con relación a la vida de un sacerdote y no de un gobernante y sus consortes, como fue usual en la antigua cultura maya, lo que hace pensar a los expertos que dicho personaje ocupó un alto rango sacerdotal.
Los textos, recuperados en 1998, se encuentran escritos en pendientes de concha y espinas de raya, que fueron depositados en una urna funeraria localizada en la entrecalle de la fachada sur de los templos II y IIA de la Plaza Norte del sitio prehispánico, donde el individuo en cuestión fue amortajado y cubierto con abundante cinabrio (pigmento rojo).
Junto a él fue localizada un ofrenda envuelta en piel de jaguar, que consiste en 90 pendientes, de los cuales destacan 34 piezas que muestran entre cuatro y seis glifos en una de sus caras.
Asimismo, el envoltorio contenía 30 espinas de raya, cuyas dimensiones varías de entre 25 y 13 milímetros, de las cuales 25 presentan series glíficas.
El contenido de la urna es analizado en el laboratorio del Centro INAH Tabasco.
Armijo Torres informó que el resto de la ofrenda consta de siete dijes de serpentina, concha y jadeíta, fragmentos de pirita, 72 cuentas semiesféricas, 52 dientes de tiburón con perforación bicónica, un excéntrico de pedernal, dos núcleos de obsidiana negra; nueve navajas de obsidiana gris y siete punzones de cola de raya.
Los textos reúnen un total de 260 glifos, 80 de los cuales están identificados por la epigrafía maya, detalló el arqueólogo, al referir que las inscripciones que se pueden leer e interpretar en los pendientes y puntas de raya tienen una connotación religiosa, relativa a los rituales anuales efectuados por el yajaw k´ahk´, "señor de fuego", Aj Pakal Tahn.
Los glifos se encuentran en orden descendente, y el primero proporciona la fecha de cuenta larga 9, 17, 0, 0, 7, 7 manik, 0 pop, equivalente a 31 de enero de 771 d.C., fecha que corresponde al inicio de la mayor parte de los textos recuperados en la ofrenda, que detallan 14 años de la vida del sacerdote maya.
Los textos describen eventos rituales de autosacrificio que incluían sangrías y actos de penitencia previos a los equinoccios de primavera, durante los cuales Aj Pakal Tahn fue acompañado por diversas deidades tutelares relacionadas con el dios maya de la lluvia, Chaac.
El arqueólogo Armijo Torres indicó que ya fue posible frenar el deterioro de las piezas que se vieron muy expuestas al detrimento natural del tiempo, y por el contacto con el suelo de la región que tiene una alta acidez.
A diferencia de otras urnas funerarias localizadas en Comalcalco, esta tiene como particularidades su tamaño y la mampostería que la rodeaba, compuesta por 260 ladrillos pegados con mortero de cal.
Entre otros de los elementos recuperados, en la ofrenda localizada en la Urna 26, se encuentran espinas de erizo de mar, cinabrio y restos de otros materiales, como piel de jaguar, plumas, papel y dijes que eran usados por sacerdotes mayas para la adivinación y el autosacrificio.
Las espinas de raya o aguijones son obtenidos del animal recientemente pescado y mientras éstas permanecían en estado coloidal el escriba plasmó la escritura y las imágenes antes de su calcificación.
Entre los sacerdotes mayas de Comalcalco, los aguijones de raya eran utilizados para realizar perforaciones en oídos, lengua, frente, pene y otras partes del cuerpo, que producían desangramientos y mucho dolor, lo que los llevaba a alucinar para entablar contacto con los dioses.
La información epigráfica descrita en los textos de Comalcalco ha permitido saber que en Palenque, Chiapas, también se llevaron a cabo ceremonias rituales similares para la inauguración de templos, como el Edificio de las nubes.

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Expoliadores vuelven al yacimiento arqueológico de Cástulo (Jaén)

Pieza encontrada en el yacimiento de Cástulo. / Enrique
El juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 1 de Linares ha abierto diligencias por un caso de expolio del Patrimonio Histórico en el entorno del yacimiento arqueológico de Cástulo. Al margen de los elementos de valor que se hayan podido llevar para su venta en el mercado negro de las antigüedades, los expoliadores han causado daños en un mosaico.
Fuentes del entorno del yacimiento han indicado que expolio no se ha producido en los límites de la zona vallada y vigilada del yacimiento arqueológico. Pero sí tienen constancia de la actividad de 'piteros' (nombre coloquial que se da a los expoliadores con detectores de metales) fuera los límites del vallado y en las inmediaciones de los movimientos de tierra por las obras del AVE. «Cástulo, como yacimiento, es mucho más de lo que está cercado, que sólo es la ciudad. Hay restos en un área mucho más amplia», dicen las fuentes consultadas.
Las diligencias abiertas por daños a un mosaico se refieren a hechos detectados en la segunda quincena de noviembre. La fiscal coordinadora de Medio Ambiente y Patrimonio, Isabel Uceda confirma que en los últimos meses se han abierto diligencias por otras denuncias por expolio en la zona de Cástulo.
En otro punto de la provincia, es un juzgado de Úbeda el que aún tiene diligencias abiertas por delitos contra el patrimonio histórico. Ocurrió en el mes de junio pasado en el término municipal de Jódar, en el paraje conocido como Los Castillejos. Allí se estaban haciendo catas arqueológicas con todo el rigor de la ciencia y todos los parabienes de la ley. Habían encontrado dos tumbas, posiblemente del siglo II antes de Cristo. Los arqueólogos procedieron a acotar la zona, tomar medidas, poner señales de referencia. Las tumbas, según se documentó el 12 de junio pasado, estaban en buen estado.
Aunque luego fueron los expoliadores los que sacaron provecho del trabajo de los científicos. Llegaron cuando no había vigilancia, metieron pico y pala y sacaron todo lo que ellos consideraron que podría tener algún valor económico. «Los salteadores actuaron con suma eficacia», dicen los que han investigado este hecho. Eficacia para llevarse las piedras, claro, porque los científicos han perdido una buena fuente documental por la actuación de los ladrones de antigüedades. Tras su paso, lo que eran tumbas perfectamente conservadas quedaron convertidas en sendos montones informes de piedras en el fondo de un agujero.
Difícil protección
A principios de 2008 entró en vigor la nueva ley de protección del patrimonio de Andalucía, que determinaba que «la aparición de hallazgos casuales de objetos y restos materiales que posean los valores propios del Patrimonio Histórico Andaluz deberá ser notificada inmediatamente a la Consejería competente en materia de patrimonio histórico o al Ayuntamiento correspondiente». La ley también indica que «la persona que descubra y la propietaria del lugar en que hubiere sido encontrado el objeto o los restos materiales tienen derecho, en concepto de premio en metálico, a la mitad del valor que en tasación legal se le atribuya».
Sin embargo, la normativa intenta ponerles las cosas difíciles a los 'piteros': «El uso de detectores de metales u otras herramientas o técnicas que permitan localizar restos arqueológicos, aun sin ser ésta su finalidad, deberá ser autorizado por la Consejería». No hay premio para lo que se encuentre con un detector. Y la autorización «se otorgará con carácter personal e intransferible, debiendo indicarse el ámbito territorial y la fecha o plazo para su ejercicio».
Pese al endurecimiento normativo, desde la entrada en vigor de la ley hay constancia de asaltos y daños en el yacimiento del Giribaile (Vilches), de un mosaico romano en Linares-Baeza, y de daños al patrimonio minero del distrito de Linares-La Carolina. Además de los casos del mosaico del entorno de Cástulo y de las tumbas de Jódar.
En los cuatro últimos años han una quincena de detenidos en Jaén por expolio o comercio ilegal de antigüedades. Pero sólo una condena firme.

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Vélez quiere recuperar el torreón de la Fortaleza como espacio expositivo

El objetivo es poner en valor los restos de la antigua Alcazaba, uno de los monumentos más emblemáticos de la ciudad. Con esta finalidad, el equipo de gobierno del Ayuntamiento (PSOE, IU y Grupo Independiente de Torre del Mar) ha programado dentro de la Iniciativa Urbana de toda la Villa la adecuación de la torre de la Fortaleza como espacio expositivo.
De este modo, el consistorio veleño quiere introducir la visita a los restos del antiguo castillo árabe en las rutas turísticas de la ciudad, utilizando las estancias existentes en el interior de la torre para el desarrollo de exposiciones mensuales relacionadas con el ámbito de actuación de la Iniciativa Urbana, que abarca los barrios de la Villa, Arroyo de San Sebastián y La Molineta.
La adecuación de la torre para uso expositivo exige tan sólo una inversión de unos 18.000 euros. La intervención, que se ejecutará en enero de 2010, consistirá en la limpieza general de la Fortaleza, la colocación de una nueva puerta de acceso y un sistema de iluminación interior acorde con el nuevo uso que se le pretende dar a la torre.
Museo
Para ello, el Ayuntamiento está llevando a cabo gestiones con empresas especializadas en la musealización de espacios públicos con la idea de mostrar en el interior de la Fortaleza todo tipo de documentos relacionados con su construcción y las distintas etapas por las que ha atravesado el castillo a lo largo de su historia.
Rodeada por los barrios de la Villa y Arroyo de San Sebastián, la Alcazaba tuvo un protagonismo especial entre los siglos XIII y XV, al convertirse en una de las fortalezas más importantes del reino nazarí. A raíz de la conquista de Vélez-Málaga por los Reyes Católicos en 1487, la Fortaleza es utilizada como capitanía general, cuartel, Casa Real, cárcel e incluso Cabildo.
Su uso defensivo fue abandonado en el siglo XVIII, un papel que se reforzó durante la invasión francesa. A partir de entonces su deterioro fue en aumento, hasta el punto de que a principios del siglo XX se llegó a utilizar como cantera para la obtención de materiales de construcción.
En los años 60 del pasado siglo, el Ayuntamiento reconstruyó la torre y parte de las murallas.
Actualmente, también a través de la Iniciativa Urbana de toda la Villa, el Ayuntamiento redacta un plan especial de recuperación de la Fortaleza que ha sido encargado a uno de los arquitectos más prestigiosos del país, Juan Miguel Hernández León.
El objetivo del proyecto es convertir al Fortaleza en un centro de interpretación de la historia, potenciando el espacio como el gran mirador de la ciudad y levantando las murallas para recuperar el aspecto original del castillo.
En esta misma línea de actuación, la empresa municipal de la Vivienda, Infraestructuras y Promoción (Emvipsa) tiene el encargo de actuar en la consolidación estructural de tres torres y dos lienzos de muralla en el frente Este de la antigua Alcazaba de Vélez. La intervención presupuestada en 222.612 euros con cargo al plan Iniciativa Urbana de toda la Villa, está dotado con un presupuesto global de 14.297.300 euros para invertir en las anualidades 2007-2013, de los que un 70% (unos 10 millones) proceden de los fondos Feder de la Unión Europea, y el 30% restante (4.289.190) de las arcas municipales.

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La cueva mágica del Montgó

Poblado desde hace milenios, el parque natural del Montgó ha desvelado otro de los secretos de su legendaria historia: la existencia de una cámara funeraria de origen eneolítico, datada entre los años 3000 y 2000 a.d.C, localizada en la Cova del Migdia, una cavidad prácticamente colgada de los riscos de la cara sur de la montaña, a unos 375 metros de altura.
Los científicos subrayan el gran valor del hallazgo, no sólo porque es extraño localizar un enterramiento en una cueva, sino porque en la sala se encuentran pinturas rupestres que evocan con trazos esquemáticos ganados de animales "con lo que estamos hablando de un enclave prehistórico de primer orden en el contexto europeo", señala el arqueólogo Marco Aurelio Esquembre. Los científicos intentan ahora concretar la vinculación entre los enterramientos y las pinturas, y en qué grado estas últimas reflejaban actividades de la vida cotidiana del clan familiar cuyos integrantes recibieron allí sepultura. "Estamos ante un gran panteón donde se efectuaban ritos de carácter funerario y debemos considerarlo patrimonio de la humanidad" agrega el arqueólogo municipal de Xàbia, Joaquim Bolufer.
Las excavaciones, financiadas por la Fundació Cirne de Xàbia, han comportado un extremo grado de dificultad debido a las dificultades de acceso de las tres bocas de la cueva. De ahí que haya sido necesaria la colaboración del equipo de rescate del Consorcio Provincial de Bomberos de Alicante, cuyos integrantes utilizaron un helicóptero para trasladar el material arqueológico y abrieron una vía de acceso de seguridad para los científicos, quienes tardaban 45 minutos en llegar al lugar de la excavación, cuyas estrechas dimensiones les obligan a reptar para hacer su trabajo.
Ocupada sólo de forma esporádica, los cadáveres eran trasladados a la cueva desde otro lugar donde previamente se habían desecado, según otro de los arqueólogos, Juan de Dios Boronat. La razón de este desplazamiento puede estribar en el carácter mágico de la cámara funeraria, no sólo por las agrestes peculiaridades del paraje del Montgó, sino porque además a una hora concreta del atardecer la luz del sol entra por una de las cavidades de la diminuta sala funeraria, iluminando directamente el enterramiento. Boronat añade que también se encontraron restos del ajuar funerario: puntas de flecha de sílex, cerámica y adornos del collar.
Los arqueólogos han podido trabajar sólo sobre uno de los cuerpos "de unos 25 o 30 años, es decir, una persona mayor para la época", si bien todos los indicios apuntan a que es un enterramiento múltiple. Los restos se están sometiendo ahora a un estudio antropológico.

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28/12/09

Las huellas que dejaron pescadores hace 6.000 años (Argentina)

Los habitantes primitivos del golfo San Matías, que vivieron en este lugar hace seis mil años en una etapa previa a la aparición de los primeros colonizadores, fueron variando e incorporando diversas artes de pesca a medida que la geografía del lugar fue modificándose.
Esta aseveración surge de la exhaustiva investigación que está desarrollando desde hace tiempo el equipo de trabajo liderado por el arqueólogo Cristian Dubois, que es investigador del Conicet (Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas) y miembro de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Nacional del Centro de Buenos Aires.
Los hallazgos que evidencian este descubrimiento, además, forman parte de la muestra arqueológica "Pescadores y marisqueadores en la costa rionegrina: una historia de más de 6.000 Años" que desde unos días se exhibe en uno de los salones del museo local, y que se irá enriqueciendo con distintos elementos que surjan de la investigación de estos profesionales.
"Nosotros diferenciamos dos escenarios a través del tiempo, que contribuyeron a los cambios en las artes de pesca utilizadas por esas poblaciones, un paisaje inicial en el que el agua llegaba mucho más adentro de la costa que ahora (ya que en algunos lugares el retroceso que luego tuvo el mar fue de 2 km y de 600 m en otros) en el que si bien había más agua existían muchos más canales, arroyos y cárcavas que facilitaban el acceso al espacio costero" manifestó Dubois.
"Debido a esto la forma de pesca era siempre desde la costa, no se utilizaban embarcaciones sino redes con las que se capturaban las piezas, y nosotros reconocemos esas zonas de pesca porque son sitios altos ubicados entre zonas bajas en los que encontramos pesas de redes y gran cantidad de "otolitos", que son una suerte de pequeñas piedras que los peces tienen en sus oídos, ya que a través del tiempo es lo que se preserva" explicó el arqueólogo.
"El material orgánico del que podían estar compuestas las redes, que imaginamos que podían ser de cuero, tejidas en fibra o realizadas con tripas de animales se desintegró, pero los otolitos, principalmente los de las corvinas que abundaban en ese momento en la zona, tanto como los guijarros de playa que ellos utilizaban como pesas perduraron, ayudándonos a componer las piezas de ese pasado" apuntó Dubois.
Las inmediaciones del lugar en el que actualmente está ubicada una estación expendedora de GNC, en el acceso a la ciudad, y las cercanías del camino que lleva a la planta de Alpat son algunos de esos viejos sitios de pesca que pudieron detectarse.
"A medida que pasaron los siglos la costa comenzó a cambiar, se volvió más recta, sin tantos canales de acceso, y pese a que el mar descendió en este segundo escenario que estudiamos, se tornó más dificultoso el acceso al agua, por eso las redes dejaron paso a otro sistema de captura, y estos pobladores comenzaron a usar líneas similares a las se que utilizan en nuestro tiempo, compuestas por una fibra o material similar que se tensa y se carga de anzuelos, aseguradas con pesas más pequeñas que las que usaban para las redes" expresó el profesional.
"En esta etapa se pesca menos en volumen, ya que se apunta a la calidad de las piezas, por eso los ´otolitos´ que hallamos son muchos más grandes, de corvinas de enormes dimensiones, pero también se nota un cambio en las dietas, ya que aunque antes se registraba consumo de otras especies como pingüinos, lobos marinos y guanacos más allá de los peces y mariscos, en esta instancia son ´mixtas´ por completo" explicó el arqueólogo, que supone que este cambio se debe "al crecimiento poblacional de estos grupos que ejerció cierta presión sobre el recurso pesquero".

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