Dos TAC de última generación y el software actual permiten a la Universidad de Navarra "desvendar virtualmente" animales después de 25 siglos, en un estudio pionero¿Qué puede esconder una momia bajo sus vendajes? Es un misterio que ha permanecido sin respuesta durante siglos.
Sin embargo, en Pamplona una decena de científicos han resuelto este interrogante realizando tomografías computerizadas a varias momias de animales, al igual que hiciera en 2005 un equipo de expertos de Italia, Egipto y Suiza con el cuerpo del faraón Tutankamon.
Para ello, han utilizado dos aparatos: un TAC, que normalmente se utiliza para el diagnóstico de pacientes en la Clínica Universidad de Navarra, y un Micro CT (TAC de altísima resolución, para muestras de menor tamaño) cedido por el Centro de Investigación Médica Aplicada (CIMA) de la Universidad de Navarra. Ambos centros ha realizado una colaboración desinteresada en un estudio pionero a nivel mundial, ya que es el primero que se conoce de estas características y que haya sido aplicado a momias no humanas.
Animales, como dioses
Los antiguos egipcios fueron grandes expertos en el embalsamamiento humano, pero también en el de animales. Sus dioses podían tener forma humana, animal o mixta, por lo que la momificación de los ejemplares, venerados en esta cultura politeísta, era cuidada a un nivel similar a la humana. Los gatos eran por ejemplo una representación del dios Bastet, protector del hogar; los peces, símbolo de la fertilidad; el dios Horus se manifestaba en forma de halcón...
Poder ver el interior de estas momias ha servido para "escribir historia", según la egiptóloga pamplonesa Mariluz Mangado Alonso, ya que ha servido para desvelar nuevos datos sobre esta civilización, sus creencias, y sus vastos conocimientos en medicina, zoología y veterinaria, ciencias en las que han sido pioneros en la humanidad.
Así lo ha confirmado el estudio de dos peces de la especie Tilapia nilótica, dos gatos, un halcón, una cabeza de felino, un cocodrilo y un pez mormyrus , que forman parte de colecciones particulares y de museos españoles.
El trabajo ha arrojado "resultados sorprendentes", asegura Mariluz Mangado. "A la vista de las imágenes se aprecia que los embalsamadores situaban a los animales en su posición más natural, los peces por ejemplo están como si nadaran por el agua; el cocodrilo como si reptara; los gatos, en posición sedente... lo que muestra parecido con su representación en signos jeroglíficos. Se aprecia unidad en las posturas de las momias con la representación en la escritura, la pintura... En ese sentido, la momia es parte del arte".
Tras desnudarlas virtualmente, "se ha realizado un estudio comparativo de tipos de momificación utilizados", explica la egiptóloga pamplonesa. "Hay diferentes clases de vendajes, lo que permite datar con precisión los ejemplares, incluso sabemos que algunos carecen de vendaje, y en otros se aprecian grandes cantidades de natrón (una sal utilizada para la desecación)".
En las momias se ha encontrado más de una decena de amuletos, con los que se pedía protección a los dioses. "Vemos que son un elemento frecuente, lo que hasta ahora no estaba muy constatado en animales".
Para ello, han utilizado dos aparatos: un TAC, que normalmente se utiliza para el diagnóstico de pacientes en la Clínica Universidad de Navarra, y un Micro CT (TAC de altísima resolución, para muestras de menor tamaño) cedido por el Centro de Investigación Médica Aplicada (CIMA) de la Universidad de Navarra. Ambos centros ha realizado una colaboración desinteresada en un estudio pionero a nivel mundial, ya que es el primero que se conoce de estas características y que haya sido aplicado a momias no humanas.
Animales, como dioses
Los antiguos egipcios fueron grandes expertos en el embalsamamiento humano, pero también en el de animales. Sus dioses podían tener forma humana, animal o mixta, por lo que la momificación de los ejemplares, venerados en esta cultura politeísta, era cuidada a un nivel similar a la humana. Los gatos eran por ejemplo una representación del dios Bastet, protector del hogar; los peces, símbolo de la fertilidad; el dios Horus se manifestaba en forma de halcón...
Poder ver el interior de estas momias ha servido para "escribir historia", según la egiptóloga pamplonesa Mariluz Mangado Alonso, ya que ha servido para desvelar nuevos datos sobre esta civilización, sus creencias, y sus vastos conocimientos en medicina, zoología y veterinaria, ciencias en las que han sido pioneros en la humanidad.
Así lo ha confirmado el estudio de dos peces de la especie Tilapia nilótica, dos gatos, un halcón, una cabeza de felino, un cocodrilo y un pez mormyrus , que forman parte de colecciones particulares y de museos españoles.
El trabajo ha arrojado "resultados sorprendentes", asegura Mariluz Mangado. "A la vista de las imágenes se aprecia que los embalsamadores situaban a los animales en su posición más natural, los peces por ejemplo están como si nadaran por el agua; el cocodrilo como si reptara; los gatos, en posición sedente... lo que muestra parecido con su representación en signos jeroglíficos. Se aprecia unidad en las posturas de las momias con la representación en la escritura, la pintura... En ese sentido, la momia es parte del arte".
Tras desnudarlas virtualmente, "se ha realizado un estudio comparativo de tipos de momificación utilizados", explica la egiptóloga pamplonesa. "Hay diferentes clases de vendajes, lo que permite datar con precisión los ejemplares, incluso sabemos que algunos carecen de vendaje, y en otros se aprecian grandes cantidades de natrón (una sal utilizada para la desecación)".
En las momias se ha encontrado más de una decena de amuletos, con los que se pedía protección a los dioses. "Vemos que son un elemento frecuente, lo que hasta ahora no estaba muy constatado en animales".
"Queríamos ver qué tenía una "caja negra" sin abrirla"
Los técnicos de la Unidad de Imagen del CIMA se sorprendieron cuando la egiptóloga pamplonesa Mariluz Mangado les planteó la posibilidad de desnudar de forma virtual varias momias de animales.
"Nos resultó muy atractivo poder ver algo con 3.000 años de antigüedad, que podía tener dentro amuletos o incluso diamantes, nos movió la imaginación y vimos muy interesante conocer qué escondían, ya que hasta entonces sólo las habíamos visto en películas", recuerda el ingeniero Carlos Ortiz de Solórzano, director de la Unidad de Imagen.
"Nos ha empujado a colaborar la curiosidad de ver lo que hay dentro de una "caja negra", sin abrirla, ya que causaría un daño irreparable, al deshacer el vendaje y provocar la aceleración de la degradación de la muestra".
Además de los científicos, el principal responsable del estudio ha sido un aparato Micro CT, de última generación cedido por el CIMA. Este equipo de tomografía computerizada es capaz de obtener imágenes en muy alta resolución (apreciando detalles de 25 micras, es decir, hasta 25 millonésimas de metro).
En el caso concreto de la investigación que acaba de concluir, se han llegado a estudiar detalles de 80 micras. A ese nivel, "podemos llegar a apreciar el diámetro de un pelo en el interior de una momia", expone gráficamente Gabriel Heras técnico de imagen del CIMA.
Sólo entraban ratones
Es "un aparato en el que normalmente únicamente entraban los ratones, para estudiar terapias contra el cáncer y otras enfermedades que afectan a la salud humana", describe Ortiz de Solórzano. "Ahora hemos comprobado que tiene otro nuevo valor añadido para la ciencia".
Quien propuso esta aventura conjunta, la egiptóloga Mariluz Mangado Alonso, apunta que le ha supuesto "familiarizarse con unos medios técnicos que son muy útiles para el análisis de las momias".
"La tecnología de imagen interna de alta precisión permite un conocimiento, a partir del cual podremos en un futuro desvelar cada vez más interrogantes".
El trabajo "ha supuesto un encuentro con disciplinas, como la biología, la ingeniería o la veterinaria. Cuanto más apoyo tenga la egiptología en estas áreas, más rápido avanzará y habrá nuevos descubrimientos".
Mangado, que ha dirigido junto a Carlos Ortiz de Solórzano los trabajos, considera que el hecho de "que un estudio así se haya hecho en Pamplona es un verdadero honor, ya que es el primero de este tipo que analiza momias de animales, y se ha realizado en mi tierra y en la universidad donde estudié".
"Me alegra todo lo que suponga avance científico en esta área, pero más con la colaboración y el ambiente en el que hemos podido trabajar", apunta Mangado.
"Nos ha empujado a colaborar la curiosidad de ver lo que hay dentro de una "caja negra", sin abrirla, ya que causaría un daño irreparable, al deshacer el vendaje y provocar la aceleración de la degradación de la muestra".
Además de los científicos, el principal responsable del estudio ha sido un aparato Micro CT, de última generación cedido por el CIMA. Este equipo de tomografía computerizada es capaz de obtener imágenes en muy alta resolución (apreciando detalles de 25 micras, es decir, hasta 25 millonésimas de metro).
En el caso concreto de la investigación que acaba de concluir, se han llegado a estudiar detalles de 80 micras. A ese nivel, "podemos llegar a apreciar el diámetro de un pelo en el interior de una momia", expone gráficamente Gabriel Heras técnico de imagen del CIMA.
Sólo entraban ratones
Es "un aparato en el que normalmente únicamente entraban los ratones, para estudiar terapias contra el cáncer y otras enfermedades que afectan a la salud humana", describe Ortiz de Solórzano. "Ahora hemos comprobado que tiene otro nuevo valor añadido para la ciencia".
Quien propuso esta aventura conjunta, la egiptóloga Mariluz Mangado Alonso, apunta que le ha supuesto "familiarizarse con unos medios técnicos que son muy útiles para el análisis de las momias".
"La tecnología de imagen interna de alta precisión permite un conocimiento, a partir del cual podremos en un futuro desvelar cada vez más interrogantes".
El trabajo "ha supuesto un encuentro con disciplinas, como la biología, la ingeniería o la veterinaria. Cuanto más apoyo tenga la egiptología en estas áreas, más rápido avanzará y habrá nuevos descubrimientos".
Mangado, que ha dirigido junto a Carlos Ortiz de Solórzano los trabajos, considera que el hecho de "que un estudio así se haya hecho en Pamplona es un verdadero honor, ya que es el primero de este tipo que analiza momias de animales, y se ha realizado en mi tierra y en la universidad donde estudié".
"Me alegra todo lo que suponga avance científico en esta área, pero más con la colaboración y el ambiente en el que hemos podido trabajar", apunta Mangado.
Amuletos en el pez oxirrinco confirman la creencia en Osiris durante 3.000 años
Uno de los mitos más antiguos del antiguo Egipto y que dio cohesión a esta civilización es la del pez oxirrinco. Este animal se comió el falo de Osiris, después de ser desmembrado por su hermano Set y esparcido por todo Egipto. Cada parte de Osiris dio lugar a una provincia.
Isis, su esposa, reunió el cuerpo despedazado, salvo el miembro viril. Lo halló en la ciudad de Oxirrinco en el interior de un pez mormyrus, y se lo comió, quedando embarazada. Dio a luz a Horus, quien vengará contra su tío Set la muerte de su padre. Será el primer rey del Alto y Bajo Egipto, y devolverá la prosperidad al Valle del Nilo.
Que un pez oxirrinco se comió el falo de Osiris es el mito mediante el cual se explicaban las crecidas anuales del Nilo, que fertilizan las tierras al borde del desierto.
La investigación realizada en la Universidad de Navarra ratifica que este mito, que tiene una antigüedad de más de 5.000 años, seguía vigente en la época ptolemaica (entre los años 332 y 30 antes de Cristo).
Dentro de la momia de pez mormyrus analizada en el CIMA, las imágenes del TAC distinguen en la zona ventral cercana a la cola lo que pueden ser dos amuletos (uno de 5,6 milímetros y otro menor) con forma fálica.
Esto corrobora la vigencia del mito de Osiris en la dinastía ptolemaica, cuando está datada esta momia. "Este hallazgo nos lleva a deducir que el culto a sus dioses se mantuvo durante los tres mil años que duró el esplendor de esta civilización", expone la egiptóloga Mariluz Mangado.
"Por la densidad que captan los rayos X, los amuletos son de algún tipo de piedra semipreciosa", indica el biólogo y técnico de imagen del CIMA Gabriel Heras.
Isis, su esposa, reunió el cuerpo despedazado, salvo el miembro viril. Lo halló en la ciudad de Oxirrinco en el interior de un pez mormyrus, y se lo comió, quedando embarazada. Dio a luz a Horus, quien vengará contra su tío Set la muerte de su padre. Será el primer rey del Alto y Bajo Egipto, y devolverá la prosperidad al Valle del Nilo.
Que un pez oxirrinco se comió el falo de Osiris es el mito mediante el cual se explicaban las crecidas anuales del Nilo, que fertilizan las tierras al borde del desierto.
La investigación realizada en la Universidad de Navarra ratifica que este mito, que tiene una antigüedad de más de 5.000 años, seguía vigente en la época ptolemaica (entre los años 332 y 30 antes de Cristo).
Dentro de la momia de pez mormyrus analizada en el CIMA, las imágenes del TAC distinguen en la zona ventral cercana a la cola lo que pueden ser dos amuletos (uno de 5,6 milímetros y otro menor) con forma fálica.
Esto corrobora la vigencia del mito de Osiris en la dinastía ptolemaica, cuando está datada esta momia. "Este hallazgo nos lleva a deducir que el culto a sus dioses se mantuvo durante los tres mil años que duró el esplendor de esta civilización", expone la egiptóloga Mariluz Mangado.
"Por la densidad que captan los rayos X, los amuletos son de algún tipo de piedra semipreciosa", indica el biólogo y técnico de imagen del CIMA Gabriel Heras.

























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