La Comisión de Cultura de las Cortes de Castilla y León debatirá la proposición no de Ley por la que se pretende instar a la Junta de Castilla y León a la promoción y puesta en valor del dolmen de Almeida, así como a la apertura de un expediente para su declaración como Bien de Interés Cultura (BIC) en la categoría de 'zona arqueológica'.
Los monumentos megalíticos constituyen el más antiguo vestigio constructivo en nuestra región, con una antigüedad de 5.000 ó 6.000 años, según informaron a Europa Press fuentes del Grupo Socialista.
El portavoz socialista de Cultura y Patrimonio, José Ignacio Martín Benito, recordó que en Castilla y León, "a pesar del potencial de monumentos megalíticos con los que cuenta la región, sólo están declarados Bienes de Interés Cultural (B.I.C.) unos pocos: concretamente 10, de los más de 350 monumentos conocidos".
En la provincia de Zamora están declarados BIC el dolmen de San Adrián y el de las Peñezuelas, ambos en Granucillo de Vidriales. Otras tumbas megalíticas son, además de las citadas, Piedra Hincada (Brime de Urz), El Casetón de los Moros (Arrabalde), El Tesoro (Morales de Rey) y Piedra Fincada (Cubo de Benavente).
Dentro de las estructuras megalíticas destacan los sepulcros construidos con grandes bloques de piedra -ortostatos-, con corredor o sin él.
Las sepulturas de corredor cuentan con una cámara o recinto sepulcral, a la que se accede a través de un pasillo. Pertenecen a este grupo los conjuntos de Las Peñezuelas (Granucillo), El Casal del Gato (Almeida), Casetón de los Moros (Arrabalde), El Tesoro de Morales de Rey y posiblemente el de Brime de Urz y el desaparecido de La Vega (Granucillo).
Por su parte, el de San Adrián (Granucillo) sería exponente de la variante 'dolmen simple' o sin corredor. En el interior de las tumbas se han localizado ajuares compuestos a base de hachas pulimentadas, puntas de flecha, láminas o cuchillos de sílex, geométricos, recipientes cerámicos (cuencos hemisféricos, escudillas, vasos de fondos plano), materiales de adorno (cuentas de collar), punzones y agujas de hueso.
El hallazgo de un nuevo lienzo del mosaico que orna las termas romanas de Herrera (Sevilla), cuyo proyecto de restauración y puesta en valor como activo turístico se encuentra actualmente en curso, ha obligado al Ayuntamiento, gobernado por Custodio Moreno (PSOE), a modificar dicho proyecto para que la cubierta de zinc y el cerramiento que deben proteger los vestigios abarquen la totalidad del yacimiento, según informó a Europa Press el propio alcalde.
Hace aproximadamente un mes y medio, según explicó el alcalde, las investigaciones impulsadas en torno a este yacimiento de 17.660 metros cuadrados declarado Bien de Interés Cultural (BIC) motivaron del descubrimiento de una nueva sección del mosaico que alberga el conjunto termal, datado en el siglo III después de Cristo. Se trata, de hecho, de un nuevo lienzo "del mismo mosaico", aunque se trataría, no obstante, de "la parte más importante" de la pieza.
El descubrimiento, así, ha obligado al Ayuntamiento a "replantear bastante" el proyecto que inicialmente aprobó la Comisión provincial de Patrimonio Histórico, toda vez que la iniciativa comprendía la restauración de las ruinas, la instalación de una estructura metálica forrada de madera y una cubierta de zinc para proteger los vestigios y la construcción de un centro de interpretación sobre el yacimiento.
Custodio Moreno aclaró que el centro de interpretación, cuyas obras se aproximan a su fin, no se verá afectado por esta modificación del proyecto, actualmente en redacción y bajo la supervisión de la Consejería de Cultura, pero aclaró que la cubierta deberá ser ampliada "hasta donde alcance el mosaico". No obstante, destacó el interés del reciente hallazgo al potenciar el valor patrimonial y turístico del yacimiento.
La restauración y transformación de las ruinas es fruto de un plan cofinanciado por el Consistorio, la Consejería de Turismo, Comercio y Deporte y el programa del uno por ciento cultural de los Ministerios de Fomento y Cultura.
En cuanto al yacimiento, está datado en el siglo tercero después de Cristo e incluye piscinas, pavimentos de mosaicos, capiteles, mármoles de gran calidad y fragmentos de pinturas parietales. El recinto de las piscinas, de hecho, conserva vestigios de las escaleras y su exterior está decorado con mármol de tonos rojos y rosas, gozando todo el yacimiento de una declaración de Bien de Interés Cultural que afecta a una superficie total de 68.280 metros cuadrados.
Cerca de un centenar de piezas, entre las que destacan las estelas funerarias de la Vall d'Aran, una lápida sepulcral de mosaico de Coscojuela de Fontova o una rica colección de altares, conforman la exposición sobre los Pirineos en la época romana inaugurada en Tarragona.
La muestra, titulada "El otro Olimpo. Los Pirineos en la antigüedad: sociedad, economía y religión", del Museo Nacional Arqueológico de Tarragona (MNAT) ha sido organizada por este museo y por el Musée Saint-Raymond de Toulouse (Francia).
Sin embargo, en Tarragona se presenta "ampliada y complementada con piezas de esta parte de los Pirineo", con la intención de hacer "una reflexión sobre la importancia de los Pirineos".
Más que como una frontera que separa dos mundos (ibérico y galo), como "un lugar de encuentro, de mestizaje étnico y cultural", ha explicado el director del MNAT, Francesc Tarrats, en rueda de prensa.
El estudio de la rica colección de aras votivas del Musée Saint-Raymond de Toulouse fue el origen de esta exposición.
Estos altares cortados en mármol, muy numerosos en los Pirineos centrales debido a la proximidad de las canteras de mármol, "contienen a menudo una inscripción que menciona el nombre de una divinidad y el de la persona que ha realizado la ofrenda", ha subrayado Tarrats.
De este modo, "nos permiten descubrir dioses y diosas venerados en esta región durante la época romana y nos conducen al encuentro de una población pirenaica multicultural, impregnada de tradiciones locales y de cultura latina".
A la colección del museo de Toulouse, se ha añadido para la muestra de Tarragona una selección de piezas singulares de esta parte de los Pirineos, procedentes de diferentes museos, como el de la Vall d'Aran, el Museo de Navarra, el Museo Diocesano de Huesca o Museo de Arqueología de Cataluña-Empúries.
Cerca de un centenar de piezas conforman la muestra, entre las que destacan las estrellas funerarias de la Vall d'Aran, la lauda sepulcral de mosaico, procedente de Coscojuela de Fontova, o la rica colección de altares votivos.
También se exponen las hojas votivas de plata, de procedencia pirenaica, descubiertas en Hagenbach (Alemania).
El interior de la fuente del acueducto romano
Vista del acueducto -lleno de barro-, que se extiende hacia Roma.
En el exterior. Una trinchera a cielo abierto. :: ARKEOLAN
La tela más antigua. Arqueólogo en el momento de sacar uno de los fragmentos de tela, un «hallazgo excepcional» para los expertos. :: ARKEOLAN
Detalle del aljibe, el pozo de agua de la fortificación de Irurita. Iñaki Sagredo
Los arqueólogos han ofrecido más detalles acerca del descubrimiento de una estatua de mil años de antigüedad encontrada en la provincia de Hubei, en el Centro de China.
La pieza es una estatua de bronce de 3 centímetros de alto y se cree que es la figura alada más pequeña creada en China. Es menor que un dedo pulgar humano.

Varias de las piezas encontradas en Canalejas.
Zona arqueológica de Ventarrón en Lambayeque
Ardales ha abierto las puertas del nuevo centro de interpretación 'La Prehistoria en Guadalteba'. Se trata de un museo en el que se exponen en seis salas numerosas piezas arqueológicas encontradas en la comarca.
El proyecto ha contado con la participación de la Diputación de Málaga, a través de los Planes de Dinamización del Entorno Guadalhorce-Guadalteba, el Grupo de Acción Local Guadalteba y el Ayuntamiento de Ardales.
Según el presidente de la Diputación, Salvador Pendón, "se puede considerar como uno de los centros que mejor distribución y forma ha conseguido, convirtiéndolo en uno de los museos prehistóricos más interesantes de Andalucía".
En el centro, que se ubica en el antiguo museo municipal de Ardales, se pueden conocer los modos de vida desde la prehistoria, la expresión gráfica a través del arte rupestre, las costumbres y las religiones.
Esta intervención se enmarca en el proyecto europeo "Sopra e sotto. La Città Euopea", del programa CULTURA, en el que participan el Ayuntamiento de Brindisi (Italia) como organizador principal, con la participación como socios de L'École Nationale Supériore d'Architetture de Toulouse (Francia), la Universidad y el Ayuntamiento de Girona.
Los trabajos han permitido descubrir también varias tumbas cristianas y una romana que, según los expertos, podrían pertenecer a algunos obispos o personas destacadas de la época.
Según ha explicado el arqueólogo y responsable de las excavaciones, el catedrático Josep Maria Nolla, no han aparecido restos humanos, lo que indicaría que, posteriormente, los cuerpos fueron trasladados a otro lugar.
"Ha aparecido una serie de tumbas en batería, bastante bien conservadas, algunas de ellas muy antiguas y que no presentaban ni un solo fragmento humano", ha detallado Nolla.
El experto ha subrayado que se encontraron "unos clavos en madera y, por lo tanto, había habido alguien enterrado dentro de un ataúd pero, cuando desmantelaron la iglesia antigua para hacer la nueva, debieron recoger todas estos restos óseos y enterrarlos en otro lugar".
El catedrático ha explicado que la tumba del santo que trajo el cristianismo a Girona, San Feliu, muerto en el año 304, "ni ha aparecido ni aparecerá nunca, pero la planta del edificio es única".
"Tendríamos una iglesia con un ábside dentro del cual situaron por fuerza la tumba inicial del santo, de la que no queda nada (...), pero tenemos evidencias, indicios suficientes para saber que era así", ha indicado.
El proyecto europeo al que se ha acogido Girona se centra en la búsqueda de soluciones a algunos de los problemas que tienen las ciudades de dimensiones medianas para conocer su pasado histórico y urbanístico cuando la explotación de los yacimientos arqueológicos de interés se encuentra en medio de un tejido urbano.
Los trabajos arqueológicos realizados en la Necrópolis de Maspalomas en San Bartolomé de Tirajana (Gran Canaria) han permitido evaluar unos cuarenta cuerpos de aborígenes, y, por tanto, conocer múltiples detalles en torno a los hábitos de vida, enfermedades, alimentación, etcétera, de los antiguos canarios de esta zona de la isla.
Depósitos funerarios
Los arqueólogos manifestaron que por el momento se ha logrado sacar a la luz 40 cuerpos de los bloques de tierra que se extrajeron en su momento. El objetivo de la investigación, que se ha iniciado a raíz de un convenio suscrito por el Gobierno de Canarias, el Cabildo de Gran Canaria y el Ayuntamiento de esta localidad, es la excavación sistemática de todos los depósitos funerarios que se conservan en la nave situada en Lomo Gordo.
El estudio contempla la documentación de los bloques donde se encuentran los depósitos funerarios. Según explicaron los expertos, esta excavación permite establecer con precisión las pautas que rigen la organización de esta gran necrópolis y su evolución en el tiempo.
En este sentido, se trabaja en tres líneas fundamentales: la información de tipo bioantropológico, la obtención de muestras para proceder a la datación de los restos con la finalidad de ampliar el encuadre cronológico de uso de la necrópolis, y en el análisis cultural de los tipos sepulcrales como forma de expresión ideológica de los antiguos canarios.
Huesos aborígenes en 3D
Siglos de enterramiento bajo la tierra seca de Lomo Gordo (Maspalomas). Una paz rota en 1988, cuando las maquinarias que amplían la GG-1 en dirección Sur roturan la necrópolis y aparece una cantidad indeterminada de cuerpos. 2001, traslado a las naves de la muerte, a no gran distancia del cementerio. 2005, primera operación arqueológica de salvamento de los restos. 2009, inició de un procedimiento de rescate inédito: la toma de imágenes 3D en alta definición de los cadáveres exhumados.
Xavi Velasco, arqueólogo del Cabildo Insular de Gran Canaria, subraya que las nuevas tecnologías, en este caso aparatos láser 3D de última generación, posibilitan un nuevo campo en el ámbito de la documentación. "Se puede hablar de una imagen real, del mejor documento de un registro arqueológico. Los arqueólogos, aunque parezca un contrasentido, siempre destruimos a la hora de intervenir en los yacimientos. Ahora, como en el caso de los restos de Lomo Gordo, hay una reconstrucción perfecta, sobre todo con materiales que están deteriorados y que ya tienen una difícil conservación".
Hasta el momento son 41 los paquetes que ha sido sometidos a la técnica 3D por la empresa Virtualware, de un total que está por encima de los 100. La inversión ha sido de 9.975 euros, aunque se estima para todo el conjunto un gasto de 20.000. "Otro de los aspectos revolucionarios es el museístico, pues se ofrece la opción de desarrollar una visita virtual al yacimiento arqueológico. No es la única cuestión, pues aparece también la introducción de todo este material visual en internet", señala Velasco.
La exhibición parece un problema solventado. Pero a la vez se cubría otra preocupación, el acceso a la investigación. Para el Cabildo Insular, "tienen abundante e inédita información, no sólo de la reconstrucción de las prácticas funerarias de la población prehispánica, sino también sobre la recuperación de parámetros biológicos, sociales y económicos de las comunidades aborígenes en Gran Canaria".
¿Puede ser la técnica del escaneado un ejemplo para otras intervenciones arqueológicas? Xavi Velasco no tiene duda alguna, y subraya el caso del Cenobio de Valerón, un patrimonio susceptible de deterioro por el paso del tiempo. "Podemos hablar de un ciclo de 300 años para llegar a dicho estadio. Pero está claro que la tecnología de la que hablamos es plenamente aplicable. Se podría hablar de un gran banco de datos o reserva", agrega.
La puerta encontrada está en el espacio central de la planta baja de la torre y se usó hasta el siglo XVII
Con una inversión de más de 165 mil nuevos soles se construye un moderno laboratorio para la restauración y conservación de piezas arqueológicas dentro del Museo Tumbas Reales de Sipán, en Lambayeque, informó el arqueólogo Walter Alva, director del este recinto cultural.
Señaló que la inauguración está prevista para marzo próximo y que las obras se ejecutan con financiamiento de la empresa privada Backus y el gobierno nacional, a través de la Unidad Ejecutora Nº 111: Naylamp-Lambayeque, además de las donaciones producto de las exposiciones internacionales de los tesoros del jerarca moche.
"Este laboratorio será uno de los mejores de Sudamérica", apuntó al referir que se podrá observar el proceso de restauración de los objetos, tras el moderno diseño de la infraestructura.
En este recinto se restaurará las piezas arqueológicas que se descubran en los diferentes frentes de investigación en Lambayeque. "También se dará servicios a los museos que lo requieran", declaró a la agencia Andina.
Este laboratorio reemplazará al que existía dentro del museo. "Será más amplio, con mayor equipamiento y vamos a tratar de incorporar a más profesionales en la restauración y sobre todo formar una escuela de restauradores", afirmó.
Alva dijo que en esta nueva edificación seguirán con la restauración de piezas descubiertas en la tumba del Señor de Úcupe. "Será una gran sorpresa cuando tengamos que hacer una exposición primero en Lambayeque, después en Lima y quizás en el exterior para presentar este descubrimiento", puntualizó.
Recordó que se trata de la tumba de un sacerdote guerrero "que si bien es de menor jerarquía que el Señor de Sipán sería parte de esta estructura social y política de los mochicas".
Los orígenes de Osuna se remontan a la prehistoria, época de la que se han encontrado vestigios cerámicos y útiles de piedra pertenecientes al Neolítico y Eneolítico, aunque, más tardíamente, se puede fijar su origen hacia el año 1000 a.C., que se supone la fecha en que se estableció la población tartésica.
Los romanos fueron los primeros en descubrir el interés estratégico de la zona: de hecho, Publio y Cneo Escipión establecieron en Osuna su campamento de invierno allá por el 211 a.C. Al parecer, durante la II Guerra Púnica la ciudad tomó partido por Roma, lo que no impidió la ocupación temporal de los cartagineses.
La importancia de la ciudad fue tanta que llegó a acuñar una moneda local, el "urson", durante el mandato de César, quien también le concedió el privilegio de contar con una ley propia, que fue recogida en una serie de tablas de bronce. Esa importancia adquirida durante la etapa romana decreció durante la dominación árabe, pero resurgió tras la conquista cristiana por el rey Fernando III en 1239. Alfonso X el Sabio la cedió 25 años después a la Orden de Calatrava y posteriormente, pasó a ser señorío propiedad de la Casa de Ureña, origen del Ducado de Osuna. Uno de los miembros de esta familia, Don Juan Téllez-Girón, en el siglo XVI, la dotó de Colegiata y Universidad, así como de diversos monasterios y hospitales. Así, la historia de la villa se vincula directamente a la Casa de Osuna, hasta su caída en el siglo XIX.
El patrimonio arquitectónico civil de Osuna es uno de los más bellos y ricos de Andalucía. Y una vez más, en gran parte esta riqueza va unida a la Casa de Osuna. No en vano, la etapa de mayor esplendor que, gracias al mecenazgo de los duques, vivió la ciudad durante los siglos XVI y XVII, tuvo como consecuencia la ampliación del núcleo urbano con la construcción de un buen número de viviendas de hermosas fachadas que aún se conservan, ya que los interiores han sido reformados en gran medida. Sin embargo, los mejores ejemplos de edificaciones datan del XVIII, siglo durante el que se produce una nueva etapa de prosperidad.
Una característica fundamental de las construcciones ursaonenses es la utilización del sillar. De hecho, aún hoy podemos visitar las canteras de las que se extraía la piedra desde antes de la ocupación romana, conjunto que constituye un paisaje espectacular.
Algunos buenos ejemplos de viviendas del XVI se pueden contemplar en la zona comprendida entre la Iglesia de la Merced y la de Santo Domingo. Pero, como ya hemos mencionado, los edificios más interesantes pertenecen al XVIII, y se localizan principalmente en la calle de Sevilla y en la calle de San Pedro. Vale la pena visitar la Cilla del Cabildo, la antigua Audiencia, el Arco de la Pastoria y los Palacios del del Marqués de la Gomera (ejemplo más representativo del barroco civil de Osuna); de los Cepeda y de Govantes y Herdara para saborear el rico legado civil de la ciudad.
Así lo demuestra una investigación del IPHES y el Área de Prehistoria de la URV
Según este trabajo, las primeras salidas del África coincidieron con un aumento de las temperaturas y abundantes precipitaciones
El estudio se basa en el análisis de restos de anfibios y reptiles
Tras los significativos hallazgos relacionados con las primeras ocupaciones humanas en Eurasia, como es el caso de los homínidos de Dmanisi (Georgia) y de la Sima del Elefante y Gran Dolina en Atapuerca (Burgos), o de los útiles líticos de Fuente Nueva 3 y Barranco León en Orce, cuenca Guadix-Baza (Granada), la cuestión sobre cuáles fueron las causas que determinaron la primera salida humana fuera de África ha cobrado un gran actualidad. Ahora, una investigación que recoge el Journal of Human Evolution, en la que han participado miembros del Instituto Catalán de Paleoecología Humana y Evolución Social (IPHES) y del Área de Prehistoria de la Universidad Rovira i Virgili de Tarragona, demuestra que las condiciones climáticas fueron decisivas, ya que las primeras y diversas salidas de homínidos del continente africano se producen en un momento en que se incrementan las temperaturas y hay abundantes lluvias. El artículo lleva por título Climate forcing of first homínido dispersal in Western Europe.
Esta primera salida humana se remonta a 1.8 millones de años en Dmanisi (Georgia), aunque las primeras evidencias en Europa occidental datan de 1,4 a 1,2 millones de años (útiles líticos de Fuente Nueva 3 y Barranco León, restos humanos de Sima del Elefante). Clásicamente, se ha vinculado esta primera salida con el desarrollo de una nueva tecnología lítica (el llamado Modo 2), mientras que otros autores proponen un escenario más ambientalista, vinculado a los cambios climáticos que se produjeron a principios del periodo Pleistoceno. En este estudio presentamos evidencias de que, al menos para Europa occidental, esta primera dispersión humana estuvo fuertemente condicionada por causas climáticas, observa Jordi Agustí, uno de los firmantes del artículo e investigador ICREA en el IPHES, además de Hugo Blain, también miembro de este centro de investigación.
Reconstrucción
La investigación se ha llevado a cabo analizando los restos de anfibios y reptiles (fauna paleoherpetológica) escamosos de una sucesión de 16 localidades fosilíferas de la península ibérica que abarcan desde el Plioceno superior, hace más de 3 millones de años, hasta el inicio del Pleistoceno medio, hace unos 600.000 años. La mayor parte de ellas proceden de las secuencias de la cuenca Guadix-Baza y del complejo cárstico de Atapuerca, aunque estas secuencias se han complementado con otras como es el caso del complejo cárstico de Almenara en Castellón. Esta sucesión incluye así mismo las primeras localidades con presencia humana en España, como las mencionadas Fuente Nueva 3, Barranco León, Sima del Elefante o Gran Dolina.
La fauna paleoherpetológica es altamente sensible a las variaciones de humedad y temperatura, por lo que la aplicación del método conocido como Mutual Climatic Range permite extrapolar al pasado los diversos parámetros climáticos que son compatibles con una determinada asociación de estos vertebrados. Aplicando este método se han podido reconstruir para la península Ibérica diversas curvas climáticas que reflejan la evolución de la Temperatura Media Anual, las temperaturas en el mes más cálido y más frío o la media de pluviosidad anual entre hace 3 millones y 600.000 años atrás, cuenta Jordi Agustí. Concretamente, este método se basa en yuxtaponer las áreas de distribución de las especies presentes y deducir los parámetros climáticos a partir de las mismas. O sea, son siempre datos relativos a la temperatura actual, específica el mismo científico.
Fases cálidas
Como resultado de este estudio, se han podido distinguir hasta cinco fases climáticas diferentes, desde el Plioceno superior hasta los inicios del Pleistoceno medio. Tres de estas fases, las correspondientes al periodo entre 3 y 1,8 millones de años, entre 1,4 y 1 millón de años y entre 800.000 y 600.000 años, corresponden a fases cálidas con precipitaciones más intensas que en la actualidad.
Por el contrario, las fases entre 1,6 y 1,4 millones de años y entre 1 millón y 800.000 años, presentan —afirma Jordi Agustí— momentos de temperaturas relativamente bajas y una acentuación de la aridez. Pues, bien, se observa que las primeras ocupaciones humanas en la zona se produjeron en momentos de bonanza climática, con altas temperaturas y humedad, mientras que la presencia humana falta en aquellos momentos en que predominaban las condiciones de bajas temperaturas y aridez.
Ello quiere decir —añade Jordi Agustí— que los parámetros climáticos jugaron un papel determinante en el proceso de dispersión humana hacia Europa y que, en este aspecto, su comportamiento no debió diferir en gran medida de otras especies animales, afectadas así mismo por las variaciones climáticas, concluye el investigador del IPHES.
Reconstrucción de 'Haplocheirus sollers'. / Portia Sloan
El Centro de Interpretación de los Yacimientos Arqueológicos (CIYA) de Baza será un mirador semienterrado con vistas a los yacimientos arqueológicos de la ciudad íbero-romana de Basti y la necrópolis de cerro Santuario, donde apareció la famosa e importante escultura ibérica de la Dama de Baza y numerosas tumbas con sus ajuares, así como otros elementos que revelan el entorno cultural y social del asentamiento de 2.600 años de antigüedad.
Con un presupuesto total de 1,9 millones de euros -financiado en un 60% por el Plan de Turismo Sostenible de la Consejería de Turismo de la Junta de Andalucía y el 40% restante por el Ayuntamiento de Baza-, el CIYA se convertirá en un centro para la divulgación, la investigación y la mejor comprensión de los procesos sociales, culturales, económicos y religiosos de la cultura íbera desde el origen del asentamiento de Basti hasta su abandono. El alcalde de Baza, Pedro Fernández, ha explicado que «será un centro que complete la visita directa a los yacimientos, que son los verdaderos protagonistas del proyecto y del CIYA, todo ello en consonancia con el museo arqueológico de Baza, que está en obras para triplicar su espacio expositivo actual».
Entorno BIC
El alcalde bastetano detalla que el informe de la comisión provincial de patrimonio condiciona el comienzo de los trabajos, especialmente las excavaciones y movimientos de tierra, a la supervisión de un arqueólogo a pie de obra, pues el lugar donde se va a construir el CIYA se encuentra en un entorno declarado Bien de Interés Cultural (BIC) en el que podrían encontrarse vestigios arqueológicos.
A partir de ahora, sólo queda esperar la última autorización de Cultura y otorgar la licencia de obras, por lo que se espera que los trabajos puedan comenzar a finales del próximo mes y, si todo va según lo previsto, podrían concluir a finales de año o principios de 2011, ya que el plazo de ejecución es de 10 meses.
El CIYA se construirá en dos parcelas municipales de unos 14.000 metros cuadrados desde donde se divisan los yacimientos de cerro Santuario, Cepero y Cerro Largo. El centro estará compuesto por dos edificios separados entre sí y cubiertos por tierra, simulando los cerros que abundan en el entorno por lo que el impacto visual será mínimo. En el edificio principal, de forma elíptica y cúpula abovedada, se situará en la planta sobre rasante la sala expositiva de unos 800 metros cuadrados y la entrada y recepción de los visitantes, mientras que en una segunda planta, bajo tierra, se ubicarán las dependencias administrativas, de investigación y docencia.
Aspecto museístico
Aunque el contenido museístico está por definir, la intención es que sea un centro donde se combine la utilización de medios audiovisuales con réplicas y recreaciones de ambientes. El proyecto correrá a cargo de la empresa granadina CAMT, en cuya representación Pablo Cuadrado afirma que el proyecto se ha diseñado para ofrecer un espacio versátil que pueda acoger todo tipo de exposiciones y muestras y, para ello, se han proyectado grandes espacios diáfanos y abiertos hacia los yacimientos.
El Museo Arqueológico de Taragona (MNAT) repasará la historia y la situación de los Pirineos durante la época romana a través de la exposición 'L'altre Olimp. Els Pirineus a l'antiguitat'.
La muestra está organizada a partir de la exposición 'Marbres, hommes et dieux. Vestiges antiques des Pyrénées centrales', que se exhibió en Toulouse el año pasado. En el caso de Tarragona, está ampliada y complementada con piezas de esta parte de los Pirineos y con la intención de hacer una reflexión sobre la importancia de estas montañas más allá de verlas como una frontera.
El objetivo es que se visualicen como un lugar de encuentro, de mestizaje étnico y cultural, como un trazado de unión y no como la separación de los mundos ibérico y galo, organizados de manera diversa.
La exposición se articula a través de un centenar de piezas a partir de siete ámbitos temáticos: la romanización en los Pirineos, los recursos naturales y el control político, la sociedad y la economía a través de las aras votivas, la religión romana, el Olimpo de los Pirineos, los Santuarios de los Pirineos Centrales (historia y arqueología), de la reutilización al museo: la formación de las colecciones, y por último, un epílogo sobre un altar votivo del siglo XXI.
El estudio de la rica colección de aras votivas del Musée Saint-Raymond y Musée des Antiques de Toulouse es el origen de esta exposición. Estos altares tallados en mármol contienen a menudo una inscripción que menciona el nombre de una divinidad y el de la persona que ha realizado la ofrenda. Eran muy frecuentes en los Pirineos centrales a causa de la proximidad de las canteras de mármol y permitían descubrir dioses y diosas venerados en esta región durante la época romana.
Se trata de un poblado de considerables dimensiones, ya que puede tener hasta 10.000 metros, y dispone, según se desprende de las catas arqueológicas realizadas, de dependencias en las que vivía una población autosuficiente, dedicada a la elaboración y conservación de salazones, dada la cercanía de Las Salinas, y que exportarían al Imperio a través del antiguo puerto de El Mojón.
Mariano Martínez ha explicado a Efe que se han recrecido las estructuras y muros visibles de la villa de esta localidad costera del Mar Menor, que en la época romana formaría parte de la provincia de Cartago Nova.
El yacimiento, que data del 200 a. C. y se encuentra ubicado en el paraje de Los Plazas y cerca de la playa de El Mojón, ha sido objeto de varias campañas de excavación desde 2002.
El asesor de la concejalía de Cultura ha informado a Efe que los restos localizados en la zona excavada hasta ahora con financiación municipal, compuestos por gran cantidad de objetos de cerámica están siendo catalogados en dependencias municipales, y será expuestos en el futuro museo Arqueológico Municipal.
Éste está previsto que se abra al público en la conocida "Casa de la Rusa", un palacete del siglo XIX mandado construir por Julio Falcó, barón de Fenifayó, noble italiano que vino a España con la corte de Amadeo de Aosta, y que también compró la conocida ahora como la Isla del Barón, ubicada en el Mar Menor.
Además el museo acogerá los restos arqueológicos y piezas encontradas en los yacimientos tanto terrestres como submarinos de Punta de Algas y San Ferreol, en El Salero, la Torre Derribada o en la Vía Augusta, que unía Cartagena con Roma.
Mariano Martínez ha subrayado que San Pedro del Pinatar fue sede, después de ser localizadas entre los años 40 y finales de los 70 varios pecios arqueológicos en su litoral, entre otros dos barcos también de la época romana, del primer seminario de Arqueología Subacuática de España.
Además ha informado que en la actualidad se trabaja para desarrollar una ruta cultural que recorrerá el centro de interpretación de Las Salinas, la playa de la Torre Derribada y la Vereda Real de La Raya, que es el límite regional entre Murcia y Alicante.
Esta ruta terminará en la conocida como "Casa del Reloj" o "Quinta de San Sebastián", un edificio de estilo modernista propiedad de la familia Servet, donde en mayo de 1899 falleció Emilio Castelar, el presidente de la Primera República española.
El hallazgo de restos fósiles de un perezoso gigante con incrustaciones de rocas ha revelado secretos de un "río prehistórico" que fluyó en lo que hoy es territorio de la provincia de Buenos Aires, informaron a Efe los responsables del descubrimiento.
Se trata de una escápula completa que presenta incrustadas en su superficie dos rocas redondeadas que muestran claramente signos de haber sido arrastradas por una fuerza que les ocasionó un pronunciado desgaste.
La pieza fosilizada, de 53 centímetros de largo y 25 centímetros de ancho, fue hallada en los últimos días por expertos del Museo Paleontológico de la ciudad de San Pedro (165 kilómetros al norte de Buenos Aires), en un sitio conocido como Campo Spósito, donde ya se han hecho importantes descubrimientos y que alguna vez fue un curso fluvial.
Según interpretan los paleontólogos, las rocas rodaron por el fondo del río, arrastradas por una importante corriente, hasta quedar atrapadas entre las piezas óseas.
"Esto es un dato revelador si pensamos que ese yacimiento fue el fondo de un lecho prehistórico, ya que, de acuerdo con la ubicación de la escápula y a cómo se trabaron las rocas en ella, podemos saber en qué dirección fluían las aguas de un río hace medio millón de años atrás", destacaron los expertos.
En este sentido, el descubrimiento revela que este antiguo río fluía en dirección sureste-noroeste, un sentido diferente al de los actuales arroyos de la región norte de la provincia de Buenos Aires, lo que permitirá establecer datos sobre los cambios concretos que ha sufrido el relieve del suelo bonaerense a lo largo de miles de años.
Además, los expertos creen que conociendo hacia dónde corría ese río, aumentarán sus posibilidades de búsqueda de fósiles en el lugar, ya que pueden anticipar los puntos donde se depositaban las piezas aún antes de excavar.
Bancos de piedras redondeadas, huesos erosionados de manera inusual, restos de diversos animales agrupados y el hallazgo de un fragmento fosilizado de un pez fueron algunas de las pistas por las que los paleontólogos concluyeron que Campo Spósito, ubicado a 10 kilómetros de San Pedro, acoge el lecho de un río desaparecido.
Los trabajos en ese yacimiento, iniciados en 2001, permitieron determinar que las piezas fósiles se habían preservado en una delgada capa de sedimentos de unos 70 centímetros de espesor, sedimentos que hace medio millón de años conformaban el barro que cubría el fondo del río.
Entre otras piezas, en este sitio se han hallado un fémur de perteneciente a un embrión de armadillo gigante, los restos de una manada de perezosos gigantes y de caballos fósiles.
Las piezas, encontradas entre la Punta Norte, que cierra la bahía de l'Almadraba y el río Girona, han sido donadas por Ximo Mas, de la población alicantina de El Verger, quien formó esa colección durante los setenta y los ochenta, según han informado hoy fuentes municipales.
Se trata de hallazgos casuales efectuados a lo largo de los años durante el ejercicio de actividades de pesca y esparcimiento del autor de las donaciones.
El Museo Arqueológico procederá en breve a la catalogación de las piezas, así como a confirmar, con la colaboración de Ximo Mas y de un compañero de éste, Carles Monfort, la localización de los puntos de origen de los hallazgos.
Una primera inspección de los objetos, ya depositados en las dependencias del museo, permite destacar la existencia de varios fragmentos del tercio superior de ánforas Tripolitania I. Una de ellas con un singular sello con cartela ovoidal y letra púnica.
Son ánforas provenientes de Tripolitania (Libia), que transportaban aceite desde el norte de África entre el siglo I a. C. y I d. C.
Asimismo, existe un fragmento del tercio superior de un ánfora Dressel 30, originaria de Mauritania Caesarensis (Argelia), así como varios fragmentos de ánforas africanas y del este del Mediterráneo, del bajo imperio y época romana tardía.
También se han encontrado dos escandallos de bella factura: uno en forma de campana, de la época romana, otro macizo, de la baja edad media.
"Importante también es la donación de una pátera o platillo de barniz negro, de pequeñas estampillas, otro de Campaniana A y cerámicas comunes que reflejan unos contextos de los siglos III y II a. C.", han destacado las mismas fuentes.
Estas piezas constatan el papel de la bahía de l'Almadrava como punto de anclaje durante los siglos de la cultura ibérica, donde se abastecería de vajilla de mesa y cocina, de aceite y de vino, entre otros, el poblado de altura fortificado emplazado en la cima de la Sierra de Segaria.
Los objetos aportan a la investigación arqueológica "una información ciertamente trascendente para el conocimiento de episodios y de prácticas de comercio durante la antigüedad clásica", según fuentes del Museo Arqueológico de Dénia.
"Piezas, como el sello con letras púnicas del ánfora Tripolitana I o los escandallos, formarán parte, por singularidad, de la colección expuesta de manera permanente en el Museo", según las citadas fuentes.
Vestigios aparecidos en la parte superior de la muralla musulmana, con la escalera a la izquierda.
Parte superior de la muralla musulmana.
Escalera. / fs: Gregorio Torres
Vista de la pirámide fuera de las limitaciones del lugar Balancán. / ft: Julián Maldonado Laines.
Algunas piezas captan rostros hoy anónimos. / Rosa Blanco
La Zona Arqueológica de Toniná se ubica a 10 kilómetros de Ocosingo. El nombre significa "Casas Grandes de Piedra". Su desarrollo data de finales del s. VI y principios del s. X d. C. Su mutación en acrópolis de grandes dimensiones tiene lugar en el año 900 d. C., durante el México Neolítico.
Tonina es un espacio sagrado asentado sobre las montañas chiapanecas. Es distinguible por una estructura piramidal, montada en el extremo de una cordillera. Ahí se localiza un enorme laberinto de épocas, templos, palacios y escalinatas, tras más de mil años de labor constructiva.
La ciudad se registra en un relieve natural boscoso, en el sector norte del valle de Ocosingo. Éste es constituido por terrenos arcillosos a 70 metros de altura con respecto a la llanura adyacente; aplicados para permanecer revestidos en piedra, conformando una serie de plataformas elevadas y estables. Superiormente, se halla el conjunto de templos y palacios.
7 plataformas –agrupadas en la gran pirámide– engalanan a Tonina. Cada una de ellas tiene relación con monumentos como el "Palacio del Inframundo", el "Palacio de las Grecas y la Guerra" y el "Mural de los Cuatro soles". La más exaltada acoge al "Templo de los Prisioneros" y al "Templo del Espejo Humeante".
97 edificios de tamaño y funciones arquitectónicas variables están dispuestos en el lugar, así como 2 juegos de pelota y 38 tumbas.
Las ruinas de Toniná constituyen una de las más bellas expresiones estéticas en el estado de Chiapas. En su arquitectura pueden apreciarse las culturas olmeca, maya, teotihuacana y tolteca.
Por otra parte, Toniná ostenta una tradición escultórica de rasgos principalmente mayas –aunque dispone de peculiaridades únicas–. Ahí, pueden apreciarse magníficos altorrelieves en piedra y estuco.
Los primeros testimonios de cultivo de cereales en un territorio muy próximo a Gijón y la constancia de los primeros poblados fortificados demarcan el período de casi cuatro milenios -entre el 4.500 y el 1.000-800 antes de Cristo- del que se ocupa el catedrático de Prehistoria de la Universidad de Oviedo Miguel Ángel de Blas, en el primer volumen de la «Historia de Gijón» que publicará LA NUEVA ESPAÑA a un precio de 5,95 euros cada tomo. Un período que el propio investigador rotuló como «Prehistoria reciente» y cuyo rasgo principal es la aparición «de una economía que establece una relación completamente nueva entre el hombre y el medio natural».
-¿Qué tipo de economía y qué tipo de relación?
-El período del que hablo se inicia con la primera intuición de sociedades campesinas, grupos que desarrollan una economía productiva; no una mera economía pasiva de depredación, sino una economía activa. Hasta ese momento bandas y grupos practicaban la caza y la recolección, una relación de toma racional, y podemos decir que sensata, de lo que la Naturaleza les ofrecía de manera espontánea. La gran diferencia es que el alimento deja de basarse en eso y procede de nuevas técnicas: se empieza a roturar los campos, a luchar contra el bosque, el gran enemigo; se empieza a clarear el paisaje, abriendo espacios en los que poder cultivar, fundamentalmente, cereal. Paralelamente, se desarrolla el pastoreo, en Asturias no bien documentado, pero que podemos suponer basado en el binomio oveja-cabra, el cerdo y quizás el bovino. Es un ciclo en el que el hombre trata de asegurar una dieta de cereales complementada por lo que podemos llamar una «carne segura» frente a la «carne posible» de la depredación. Y en ese intento, entabla una nueva relación con la Naturaleza, que empieza a depender del hombre en los ciclos de ciertas especies vegetales.
-¿Hasta qué punto eso implica también un cambio de mentalidad?
-De modo radical. Es una verdadera revolución en términos intelectuales, morales, psicológicos, políticos e incluso religiosos. El campesino empieza a mirar al cielo, del que depende todo, y también aprende a mirar hacia el suelo, a distinguir sus tipos, a saber los que son fértiles o pobres, encharcados o secos? Aquí empieza también la maldición bíblica del trabajo; un trabajo social que se hace necesario para clarear el bosque y conseguir cultivos y pastos con técnicas como la de incendiarlo. El grupo aprende a trabajar conjuntamente, de modo que todo el mundo se beneficie del esfuerzo.
-Y a segregarse de otros grupos?
-Sí, esa novedad es de tipo político y territorial. Al pasar de la movilidad al control progresivo de la riqueza de un territorio, se produce una percepción del paisaje natural ya intervenido que se marca con los primeros delimitadores, anotaciones de propiedad que advierten que no es ya un territorio libre. Eso hace que aparezcan las primeras tensiones, los enfrentamientos por los territorios mejores y, en definitiva, una primera ocupación sistemática de nuestra geografía.
-¿Hasta qué punto hay datos específicos sobre el territorio gijonés?
-Evidentemente, éste es un proceso que sólo se puede explicar tomando en cuenta espacios más amplios que el espacio tan reducido de Gijón, pero propongo una interpretación del territorio gijonés: un paisaje con recursos múltiples de explotación simultánea que permitiría una cierta comodidad en cuanto a la seguridad de recursos. Es muy posible que estas comunidades agropecuarias tuvieran una base de alimentación importante en el mar y en los recursos litorales: pesca, mariscos, recursos imaginables en la bahía y los pequeños ríos y riachuelos que bajaban desde las sierras prelitorales. El de Gijón era un paisaje de inundación, con muchos esteros y marismas en los que también podían obtenerse especies avícolas y otros recursos.
-¿Y en el resto del territorio?
-Muy cerca, y en contacto con eso, hay suelos cuaternarios bastante ricos en nutrientes naturales que es fácil asociar con los posteriores asentamientos agrícolas de las grandes villas romanas, como Veranes o Murias de Beloño. Y aún más atrás, en las sierras de Deva, Peón, Rioseco, Monte Areo, se daban la caza, el pastoreo, la recolección y la obtención de recursos fundamentales, como la madera, utilizada como leña y para edificaciones, recintos para ganado, cercados? En conjunto, todo ese territorio abría un espectro de posibilidades económicas que se aprovechó para convertirlo en un espacio habitable con relativo confort.
-Y con un afán por perdurar, a juzgar por testimonios monumentales?
-Son los que sustancian la huella de estas gentes. Los túmulos o dólmenes apuntan, por un lado, a la existencia de tumbas o panteones colectivos o individuales de miembros notables del grupo. En otros casos, tenemos la sensación de que sepultan en lugares donde se desarrollaron previamente actividades rituales, muy importantes para el grupo, a modo de una memoria de lo acontecido. Es una cuestión trascendente, porque significa una voluntad de permanencia y una inversión del trabajo social que da idea de la existencia de grupos de muchos individuos capaces de cooperación intergrupal en un esfuerzo colectivo. Los restos de Deva o del Monte Areo contrastan con la arquitectura de lo cotidiano, un empeño constructivo discreto del que no queda nada, mientras que el significado más incuestionable de túmulos y dólmenes es que están diciendo «aquí estamos» con un concepto de la monumentalidad y un esfuerzo colectivo que no se orienta a la rentabilidad inmediata, sino a la intelectual, política y a usos de demarcación territorial, un interés por delimitar lo que es de cada cual.
«Los restos de Deva o del Monte Areo contrastan con la arquitectura de lo cotidiano, un empeño constructivo discreto del que no queda nada».
Arqueólogos chinos han desenterrado el cementerio familiar de Lu Dalin, que vivió hace 900 años y está considerado como el primer antropólogo del país asiático, en la provincia noroccidental de Shaanxi.
El conjunto de 29 tumbas, 20 para adultos y 9 para niños, fue descubierto en el distrito de Lantian entre diciembre de 2006 y diciembre de 2009, informó Zhang Yun, investigador del Instituto de Arqueología de la provincia y coordinador de las excavaciones.
"En algunos de los epitafios desenterrados está grabado el nombre de Lu Dalin, lo que demuestra que éstas son las tumbas de su familia", aseguró Zhang.
Lu (1044-1091), que vivió toda su vida en Lantian, fue el primer chino en estudiar las escrituras y los objetos de bronce antiguos, por lo que se le considera como el antepasado de los antropólogos del país.
De acuerdo con los epitafios, el cementerio alberga las tumbas de Lu y de los miembros de cinco generaciones de su familia, todos ellos fallecidos entre 1074 y 1111.
La mayoría de las tumbas habían sido saqueadas antes de que empezaran las excavaciones arqueológicas en 2007, pero todavía se encontraron objetos de sacrificio hechos de piedra, porcelana, bronce, oro y plata.
"Entre los artículos descubiertos figuran juegos de té, copas, quemadores de incienso y lajas tintas, elementos esenciales para los intelectuales chinos en la antigüedad", señaló Zhang.
El hallazgo de la tumba de Lu fue nominado como uno de los seis descubrimientos arqueológicos más importantes de 2009 durante un evento anual patrocinado por la Academia de Ciencias Sociales de China.
El culto al sexo, a la lujuria y al cuerpo fueron tres elementos claves en la vida de la antigua Grecia. Las extensas y detalladas descripciones homéricas de las batallas y epopeyas, que bien podrían servir como manuales de anatomía, dan buena fe de ello. El Museo de Arte Cicládico, en el centro de Atenas, exhibe hasta el próximo 5 de abril, una colección de esculturas con altas dosis de erotismo y sensualidad. Una forma de acercar al público del siglo XXI a las costumbres sexuales de hace 2.500 años.
Dedicada al dios Eros, deidad de la fertilidad en la mitología griega, a lo largo del recorrido el visitante puede encontrarse desde la escultura tallada en mármol de un pene de dos metros de alto, hasta una estatua de Eros y Psique besándose apasionadamente. La exhibición incluye 280 objetos de arte, entre esculturas y cerámicas principalmente, traídas de diversos museos (el Lourve y el Museo Etrusco de Roma, entre otros). Todas las piezas fueron esculpidas entre el siglo VI a.C. y el IV d.C. Los griegos tenían, al parecer, una visión bastante amplia de la sexualidad. "En la sociedad griega no existía la hipocresía, había mucha tolerancia, una forma de ver el mundo muy abierta y no se le daba tanta importancia al sentiemiento de la culpa", explica para The Guardian Nicholas Stampolidis, director del Museo Cicládico de Atenas.
Temas tan actuales como la prostitución, la homosexualidad o la pederastia componen un recorrido completamente revelador. "Nuestro propósito es acercar la visión del visitante al concepto del amor en el mundo antiguo", afirma Nicholas Stampolidis. Y añade, "pero, para que esto suceda, el visitante debe venir con los ojos y la mente muy abierta". "Debido al contenido sexualmente explícito de la exposición, los menores de 16 años deben ir acompañados por un profesor o un tutor", advierte un cartel en la entrada de la segunda planta. Los visitantes se encuentran en este nivel, con esculturas que representan orgías numerosas, distintas parejas practicando "juegos eróticos", todas las posiciones sexuales imaginables y hasta la recreación a escala natural de un burdel en la desaparecida ciudad romana de Pompeya.
Dividida en 9 secciones, la muestra propone, además, un recorrido por el cambio de perspectiva que tuvieron los griegos y los romanos, a lo largo del tiempo, sobre la figura de Eros. De un dios potente y con facultades arrolladoras en el siglo VIII a.C a una figura benévola y cándida en tiempos de Roma. Rebautizado bajo el nombre de Cupido.
Restauran muros perimetrales de más de 600 años de antigüedad que protegen al conjunto Nik-An, perteneciente al complejo arqueológico de Chan Chan. / Unidad Ejecutora 110