30/06/10

Hallan un pasillo subterráneo que conduce a la tumba del faraón Seti I

Seti I
Una misión de arqueólogos ha descubierto en el Valle de los Reyes, en la ciudad de Luxor, el último tramo de un pasillo subterráneo que conduce a la tumba del faraón Seti I, padre de Ramsés II y que reinó entre 1314 y 1304 antes de Cristo.
El Consejo Supremo de Antigüedades (CSA) anunció que este hallazgo fue posible después de una búsqueda que se prolongó 200 años en esta zona de Luxor, a unos 600 kilómetros al sur de El Cairo.
Se trata de la primera vez en la que los arqueólogos consiguen descubrir totalmente un pasillo excavado en las rocas de hasta 174,5 metros de longitud y que lleva a una tumba de 98 metros de profundidad, según el secretario general del CSA, Zahi Hawas.
Dentro del pasillo, los arqueólogos encontraron piezas de cerámica que datan de la dinastía XVIII (1569-1315 a.C.), escaleras decoradas con inscripciones y la maqueta de un barco.
Durante las excavaciones, se localizó, además, otro pasillo de seis metros de longitud y cuya entrada lleva inscripciones que contienen las instrucciones que daba el arquitecto que lo diseñó a los obreros durante la construcción de este.
La construcción del primer pasillo principal fue suspendida con la muerte de Seti I, tras la cual Ramsés II, empezó a construir un túnel igual dentro de su propia tumba.
El pasillo que conduce a la tumba de Seti, ya descubierta, fue hallado en 1817 por el aventurero italiano Giovanni Belzoni, quien logró pasar por los primeros cien metros de este túnel.
Entre 1903 y 1908, el arqueólogo británico Howard Carter, quien descubrió la tumba de Tutankamón en 1922, restauró la entrada del pasillo, cuya excavación fue continuada a lo largo de los años hasta hoy.

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Analizarán especialistas del INAH hueso prehistórico de Veracruz

Especialistas del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) harán un estudio interdisciplinario al hueso de megafauna prehistórica hallado en una loma del municipio de Agua Dulce, en Veracruz, para determinar su antiguedad e identificar la especie a la que perteneció.
Se trata de un hueso fracturado, de 95 centímetros de largo por 25 de ancho, que al parecer corresponde a la tibia de lo que podría ser un mamut o un gliptodonte (especie de armadillo gigante), explicó el arqueólogo Alfredo Delgado, subdirector del Centro INAH Veracruz.
El responsable de la exploración reveló que el hueso se localizó en la costa de Veracruz, en colindancia con el estado de Tabasco, en un paraje que hace más de 100 mil años fue un paleopantano prehistórico de 30 kilómetros de diámetro.
En este gran pantano quedaron atrapados muchos ejemplares de megafauna prehistórica, añadió el investigador, muestra de ello son los restos de dos mamuts que se han encontrado hace algunas décadas en zonas aledañas al municipio de Agua Dulce'.
A principios de junio de este año, el hueso de un animal prehistórico quedó expuesto a la intemperie, después de que una maquinaria rebajara y aplanara una loma para construir una unidad habitacional.
Después de que autoridades municipales reportaron el hallazgo al INAH, el 23 de junio, especialistas acudieron al lugar para verificar y analizar el hueso. Una vez confirmado, se protegió del sol y de la lluvia con una carpa, que también permitirá estabilizar los niveles de humedad y temperatura, evitando así su mayor deterioro, abundó Delgado.
Adelantó que se realizarán calas estratigráficas (pozos) para definir el contexto geológico en que se halló el hueso de megafauna y determinar su antiguedad, tarea a cargo del paleontólogo Gianfranco Cassiano Verde.
Delgado indicó que una vez que se logre la estabilización de la pieza ósea, será trasladada a los laboratorios del INAH para llevar a cabo su conservación, al mismo tiempo que se analizarán las pruebas estratigráficas para determinar su fechamiento.
Sobre el hallazgo de restos de megafauna que se han registrados en la región, el subdirector del Centro INAH-Veracruz recordó que en 1984, en Ixhuatlán del Sureste, se encontraron huesos de mamut durante la construcción de la carretera Coatzacoalcos-Villahermosa.
Otro descubrimiento tuvo lugar hace 10 años en el municipio de Moloacán. 'Los huesos, entre ellos un colmillo, fueron estudiados por especialistas del INAH, tanto de Veracruz, como de Tabasco', concluyó.

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El Azendohsaurus Madagaskarensis No Era un Dinosaurio

Reconstrucción del cráneo y la mandíbula de Azendohsaurus madagaskarensis
Después del cuidadoso estudio de un cráneo prehistórico de una nueva especie desenterrado en Madagascar, se ha determinado que el Azendohsaurus madagaskarensis no fue uno de los primeros dinosaurios como se ha creído durante una década, sino algo más notable aún.
Antes del nuevo hallazgo, el grupo al que pertenece el Azendohsaurus madagaskarensis sólo se conocía por dientes y mandíbulas.
Ahora, después de haber logrado los científicos juntar las piezas del citado Azendohsaurus, un espécimen con 230 millones de años de antigüedad, se ha determinado que estos animales están relacionados con una rama muy antigua del árbol evolutivo de los reptiles.
El equipo dirigido por John J. Flynn (del Museo Americano de Historia Natural), y que incluye a Andre Wyss de la Universidad de California en Santa Bárbara, ha llegado a la conclusión de que numerosos rasgos de los Azendohsaurus son mucho más primitivos de lo que previamente se creía, lo cual implica que sus adaptaciones para comer vegetales, similares a las encontradas en algunos de los primeros dinosaurios, se desarrollaron de modo independiente.
Aunque estos extraordinarios y antiguos reptiles, miembros de un grupo de animales que incluye a las aves y a los cocodrilos, pero no a los lagartos, las serpientes, y las tortugas, se parecen a algunos dinosaurios herbívoros en ciertos rasgos del cráneo y la dentadura, en realidad sólo son parientes lejanos de los dinosaurios.
Inicialmente, en un estudio de hace más de diez años, el Azendohsaurus fue identificado como uno de los primeros dinosaurios, pero los fósiles descubiertos más recientemente han proporcionado los primeros detalles sustanciales sobre cómo era este animal, y prueban que el Azendohsaurus madagaskarensis no era un dinosaurio.
CyT

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Los arqueólogos de A Lanzada recuperan un millar de restos castreños y romanos

Los 17 arqueólogos que trabajan en el yacimiento de A Lanzada han documentado más de un millar de restos pertenecientes a la cultura castrexa y romana.
La riqueza arqueológica de la zona ya se evidencia con los vestigios recuperados, como son fragmentos de cerámica, alguna moneda que data del siglo XIX e incluso el enmangue decorado de un cuchillo elaborado con hueso.

«Lo importante ahora es poner orden en la cantidad de estructuras que se están encontrando», detallaron fuentes conocedores del proyecto que puso en marcha la Diputación de Pontevedra y que cuenta con la colaboración del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC).
De hecho, en la excavación desarrollan investigaciones tres arqueólogos del CSIC, uno de la Administración provincial y 13 arqueólogos auxiliares contratados por esta última institución. En el portal web que recoge los pormenores de la actuación uno de los grupos de trabajo se bautizó con el nombre de A brigada número 6.
Los esfuerzos se centran en la actualidad en determinar cómo se superponen en tiempo y espacio las históricas estructuras que se volvieron a destapar. En el área ya se produjeron excavaciones en la década de los años 50 y 70.
Fragmentos de cerámica
Mucha de los restos de cerámica ya recuperados datan de la época castrexa y romana. También se documentó un fragmento de vidrio romano, así como los restos de dos cabañas.
«Imagino que una vez se complete el trabajo se enviará para su exposición en el Museo provincial de Pontevedra», señalan otras fuentes consultadas.
El proyecto arqueológico, por otro lado, también fue recibido con los brazos abiertos por los comuneros de Noalla. Además, como parte de los trabajos, se producen in situ charlas guiadas para explicar con detalles la situación de los vestigios. Los arqueólogos esperan descubrir en las entrañas de A Lanzada una necrópolis que data del siglo IV. «Me imagino que habrá descubrimientos magníficos», relata uno de los investigadores.

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Los arqueólogos creen que el nuevo estilo de arte rupestre 'Significativo' necesita una datación de pigmentos

Exterior de la cueva e interior desde su misma entrada
Exterior de la cueva Haizea / fts. IDEAL
«Lo más prudente y única forma de avanzar en el conocimiento certero de este yacimimiento es esperar a que una datación de los pigmentos de sus representaciones nos revelen algún dato seguro en el que apoyar nuestras hipótesis». La opinión es del arqueólogo José Ángel Ocharan Ibarra, el yacimiento es la Cueva Haizea, en Vélez Blanco, y los pigmentos se refieren a los utilizados en las pinturas rupestres, de las que fue descubridor, junto con Javier Rosell Ruiz, ambos de la Universidad de Murcia. Y tal párrafo termina prácticamente el artículo 'Cueva Haizea (Vélez Blanco) y el arte significativo', publicado en el número 29 (año 2010) de la Revista Velezana, recientemente presentada.
Todo indica que ese equipo de arqueólogos lleva un año a la espera de la autorización oficial de la Junta de Andalucía para llevar a cabo la intervención arqueológica correspondiente y «tratar de esclarecer su posible comprensión científica». Presentaron la preceptiva solicitud en junio de 2009, cuatro meses después del hallazgo. Como se lleva el mismo periodo de espera para la declaración de Bien de Interés Cultural (BIC), porque, «al margen de las posibles interpretaciones y cronología de las pinturas descubiertas en la cavidad, la importancia del patrimonio cultural hallado hace necesario solicitar para ellas el máximo nivel de protección». Haizea se encuentra en una zona 'patrimonio de la Humanidad', aunque tal vez por su inaccesibilidad no figura en ninguna de las relaciones de declaración y de la consiguiente protección.
Singularidades
El arqueólogo mantiene la consideración no solamente de que se trata de un nuevo estilo de arte rupestre («un nuevo arte» o «un tercer arte») sino también de la denominación propuesta en su primer momento, 'Significativo'. Para el arqueólogo las técnicas de realización de las pintura se alejan de los estilos históricamente conocidos (esquemático y levantino, y, paleolíticos) mientras que considera 'únicas' las escenas, figuras y signos tanto en técnica como en estilo al igual que cree 'única' la presencia de rasgos faciales en alguno de sus antropomorfos.
José Ángel Ocharana añade, en su artículo, como soporte para ese tercer estilo, aunque lo califique de «creencia» por prudencia, «la intención de transmisión de un significado global o por lo menos la posibilidad de relación directa entre muchas pinturas de la cavidad». Además de los tipos genéricos de figuras recogidos, el estudio del arqueólogo, que ha divido en dos paneles y diez grupos el análisis de las pinturas del interior de la Cueva Haizea, detecta y revela a través de los rasgos conservados, entre otros grupos, 'el gran antropoformo ramiforme', 'dos guerreros' con espada y escudo, 'el gran reticulado', una pareja 'dios protector' y 'gobliformes'.
Diosa
Sobre el 'dios protector' José Ángel Ocharan escribe: «Dentro del carácter excepcional de la gran mayoría de las aparecidas en Cueva Haizea, es, quizás, la más sorprendente siendo una figura única en el arte rupestre de la Península Ibérica, pero con atributos que no nos son desconocidos». «Nos inclinamos a atribuir a esta figura un carácter femenino por el carácter triangular del peinado y los trazos acampanados del final de las extremidades inferiores que nos muestran claramente una falda».
Pese a todas las teorías apuntadas y a la horas de investigación que reflejan, el autor del trabajo publicado en Revista Velezana, con la prudencia por bandera concluye que se trata de «pinturas y de un arte y características tan sumamente especiales. El alcance del especial carácter de sus representaciones está todavía por determinar».

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29/06/10

El GA recupera la cubierta de un sarcófago del cauce del río Asabón

En el frontal de la pieza se aprecian tres personajes.
Cubierta del sarcófago, con un orificio para realizar ofrendas, en la zona del río donde fue hallada. / S.E.
La pieza es la cubierta de un sarcófago, que podría datar de entre los siglos V y VII, que se encontraba en un barranco cercano a la Pardina Pequera, a unos 3,5 kilómetros del desvío a Longás desde el puerto de Santa Bárbara, ubicada en una finca propiedad del Gobierno de Aragón y asignada al Departamento de Medio Ambiente. Desde la Dirección General de Patrimonio se encargó a la empresa Prames el trabajo de rescate de la pieza, para lo que fue necesaria la participación de un helicóptero que izó el sarcófago de 330 kilos de peso y de unos 90 por 50 centímetros. El sarcófago fue trasladado posteriormente al Museo Provincial de Huesca, donde será estudiado.
La pieza fue encontrada el pasado 25 de mayo por el agente de Protección de la Naturaleza Javier Insausti. Comunicó el hallazgo al guarda de Patrimonio José Luis Solano, quien lo puso en conocimiento de la Dirección General de Patrimonio Cultural. Posteriormente, según informó ayer el Gobierno de Aragón, técnicos de la Dirección General realizaron una visita a la zona y confirmaron que se trata de un hallazgo "muy interesante", dado que es la pieza de remate de una tumba, posiblemente de incineración, que presenta un orificio lateral para realizar ofrendas al difunto.
Responsables de la empresa Prames también visitaron el barranco recientemente para organizar los trabajos para su recuperación, atendiendo a su ubicación, peso y tamaño.
Un helicóptero trasladó ayer a la zona, poco antes de las 14 horas, al técnico arqueólogo de la Dirección General de Patrimonio Cultural Javier Rey, a la restauradora del Museo Provincial, María José Arbués, y a responsables de Prames, como su jefe de Obras, Benjamín Oca, mientras que por la pista desde el puerto de Santa Bárbara accedió un camión de la empresa con el objetivo de llevar la pieza, una vez extraída, a Huesca, al Museo Provincial.
IZADO CON UN HELICÓPTERO
El aterrizaje se realizó en una pequeña explanada junto a la pardina, una tenencia del monasterio de San Juan de la Peña, de 1720. Parte del grupo descendió por el barranco hasta el cauce del río donde se encontraba la cubierta del sarcófago, que fue introducido en una saca. En ese momento, sobre las 14,15 horas, se dio el avisó al helicóptero, que acudió a la zona con una eslinga y permaneció suspendido en el aire el tiempo necesario para enganchar la saca con la pieza. De vuelta a la pardina, la cubierta fue depositada desde el helicóptero, con ayuda del personal en tierra, en una caja de madera preparada sobre el camión encargado de su traslado.
Desde el Gobierno de Aragón se informó ayer de que este tipo de enterramientos se llama "Cupae" y son "relativamente frecuentes" en los siglos II y III. Sin embargo, lo más relevante de la pieza hallada en Bailo es la abundante decoración que aparece en las diferentes caras de la pieza, con una serie de arcos de herradura en los lados largos y tres personajes en la cara frontal.
Esta decoración parece indicar que data de una fecha algo más tardía de lo conocido hasta el momento. Se podría aventurar una cronología "en torno a los siglos V-VIII", ya que los arcos de herradura son introducidos por los visigodos, y lo siguen utilizando los árabes. El hallazgo es muy importante, ya que no hay enterramientos similares en Aragón, mientras que en otras provincias se han encontrado más. Sí que hay sarcófagos romanos de los siglos II y III, por ejemplo en Cinco Villas. Recientemente, se celebraron en Uncastillo unas jornadas monográficas dedicadas a este tipo de tumbas.
RECUPERACIÓN EN EL MUSEO DE HUESCA
En el Museo de Huesca se va a llevar a cabo ahora una primera evaluación del estado de conservación de la cubierta del sarcófago, que ha permanecido en el agua durante mucho tiempo, por lo que es necesario llevar a cabo un secado controlado y la consolidación de la pieza.
Asimismo, un estudio riguroso de la pieza podría confirmar su cronología y otros aspectos de interés, como si, dado su tamaño, se trata de la cubierta de un sarcófago de un niño o para contener las cenizas de un adulto, ya que en aquella época era corriente la incineración.
Otra de las dudas que existen ahora es cómo pudo llegar la pieza hasta el cauce del barranco. Una de las hipótesis que han surgido al encontrarlo descontextualizo, fuera de un yacimiento o de un edificio, es que haya sido arrastrada por una riada bastante fuerte -dado el peso de la cubierta-, y que en la zona se asentara una pequeña población. Para poder comprobarlo sería necesario hacer una prospección por el terreno, teniendo en cuenta que podría haber estado bastante distanciado del punto donde se ha producido el hallazgo. Tampoco se puede descartar que haya sido reutilizado por alguien, y que, cuando dejara de cumplir la función que le asignó, decidiera tirarlo en este paraje.
Por otra parte, el hecho de que se encontrara junto a la Pardina Pequera, que fue tenencia del monasterio de San Juan de la Peña, podría aportar alguna pista sobre su procedencia.

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Investigadores españoles y portugueses dan a conocer ciudades, foros y monumentos de la provincia romana Lusitania

Varios equipos de investigadores españoles y portugueses darán a conocer las ciudades, los foros y monumentos, como el Castelo da Lousa, de la provincia romana Lusitania a través de dos estudios publicados en las bibliotecas nacionales e internacionales "más importantes".
Se trata de dos nuevos volúmenes, el cuarto y el quinto, de la serie 'Studia Lusitana', creada por el Museo Nacional de Arte Romano (MNAR) de Mérida, según explicó la conservadora de la institución museística y responsable científica de la serie, Trinidad Nogales.
El volumen IV, 'Ciudad y foro en Lusitania Romana', es el resultado de un congreso internacional que se celebró en el MNAR de Mérida y que "tiene un gran valor porque, por primera vez, se recogen en un sólo volumen todos los foros" de la provincia, "la mayoría" de ellos, "recintos monumentales muy desconocidos".
Trinidad Nogales explicó en un encuentro con los medios posterior a la presentación de ambos volúmenes en el museo, que en el primero de ello se realiza un "análisis desde distinta óptica", tanto monumental, como decorativa, social, y de conservación del patrimonio.
"Este volumen probablemente sea a partir de ahora un libro de referencia porque cualquiera que quiera estudiar alguno de estos aspecto de Lusitania tendrá que venir a esta monografía para encontrar", dijo, "la documentación más importante que hay sobre ello", una información que, según indicó Trinidad Nogales, hasta el momento estaba un poco dispersa en diferentes medios.
Nogales explicó también en nota de prensa que los investigadores del museo trazaron las líneas maestras de ambos espacios urbanos, los llamados Foro colonial y provincial, partiendo de la base historiográfica custodiada en el MNAR, y desarrollaron un programa de estudio e intervención arqueológica que permitiera recuperar y poner en valor estos insignes de la pretérita Augusta Emérita.
CASTELO DA LOUSA
Por otra parte, en cuanto al volumen V, 'Castelo da Lousa-Intervençoes Arqueológicas de 1997 a 2002', la conservadora del MNAR señaló que se trata de un estudio sobre una "actuación arqueológica muy importante" que se realizó en un lugar donde se pensaba que los restos pertenecían a "una especie de fortificación romana militar".
Sin embargo, tras las investigaciones se descubrió que era "un centro comercial" de la época romana realizada "con unos materiales muy tempranos", como cerámica. Por ello, se desarrolló "un estudio del lugar y del papel" que éste tenía en el territorio.
Añadió que "es un proyecto muy interesante" en el que participa un "importante" equipo de arqueólogos portugueses como el profesor Jorge de Alarcao, Pedro C. Carvalho y Ana Gonçalves.
Asimismo, añadió que los contenidos de este volumen van tratando capítulo a capítulo todos los materiales que, de manera elocuente, apoyan las tesis defendidas en el trabajo en cuanto a la interpretación del espacio y su evolución diacrónica.
En definitiva, Trinidad Nogales resaltó que ambos volúmenes, cada uno en su materia, "van cumplimentando una laguna" que existía en cuanto a estudios sobre la provincia Lusitania.
Cabe señalar que los límites de la Lusitania se fijaron en el territorio comprendido entre el Duero y el Guadiana, con capital en Emérita Augusta (actual Mérida), incluyendo aproximadamente lo que hoy es Extremadura, parte de Portugal, casi toda la provincia de Salamanca, una parte de Zamora, el territorio occidental de Ávila y el occidente de la provincia de Toledo.
"ESTRECHÍSIMAS RELACIONES" CON PORTUGAL
Por otro lado, la responsable científica de la serie destacó las "estrechísimas relaciones" que mantiene el MNAR con instituciones portuguesas Portugal, y resaltó el trabajo "en común entre los dos territorios".
Además, Nogales indicó que el museo emeritense tiene la "ventaja" de que los resultados de las investigaciones que se llevan a cabo "se pueden dar a conocer a la sociedad" a través de exposiciones, coloquios, visitas y otras actividades a fin de que el público general "entienda mejor la importancia" de esta materia, por lo que consideró que el MNAR, "además de ser un gran centro de investigación", es "un centro de difusión de la cultura romana".
Por su parte, el director del MNAR, José María Álvarez, manifestó durante su intervención en la presentación de los volúmenes la intención de la institución museística de "apoyar" los estudios que se desarrollen "para alumbrar esta provincia" Lusitania que "tiene como legado" un conjunto monumental "como pocos".
En la presentación también tomaron la palabra los investigadores Jorge de Alarcao y Carlos Fabiao, así como un representante de la Empresa del Desenvolvimento e Infra-estruturas de Alqueva (EDIA).

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Descubiertos en el norte de Marruecos 63 nuevos yacimientos arqueológicos

Oued-río Liliane
Hallazgos lítcos
El Proyecto Carta Arqueológica del norte de Marruecos ha completado su tercera fase: el territorio entre Rincón y la zona del Oued-río Liliane. El equipo de investigación considera los resultados obtenidos "importantes".

Se han localizado en dicho territorio 63 yacimientos y seis hallazgos aislados, en la campaña de prospección desarrollada en las últimas semanas del mes de junio de 2010. Corresponden a diversas ocupaciones humanas, desde época prehistórica, con numerosos registros de grupos cazadores-recolectores del Paleolítico (Paleolítico Medio, Superior), de etapas de sociedades tribales agropecuarias (Neolítico) y de sociedades de la Prehistoria Reciente. Se han documentado, cuevas y abrigos con ocupación prehistórica, aldeas neolíticas, necrópolis y asentamientos protohistóricos, factorías romanas de aprovechamiento y procesamiento de pescados, estructuras agrícolas romanas, asentamientos de época medieval.
Con estos resultados el proyecto lleva documentados más de 160 yacimientos y más de 30 hallazgos aislados. La originalidad del mismo radica en abordar el estudio del poblamiento humano en la región norte de Marruecos (entre Tetuán y Oued-río Liliane -situado entre Tanger y la zona portuaria de TangerMed) de forma diacrónica, considerando la sucesión de todo el poblamiento en visión de proceso histórico.
El Proyecto Carta Arqueológica del Norte de Marruecos cuenta con la dirección de Baraka Raissouni (UAE), Mehdi Zouak (Direction Régionale du Ministere de la Culture), Darío Bernal (UCA), José Ramos (UCA) y Abdelaziz El Khiari (INSAP).
El Estrecho como unidad
"Es importante que los distintos países se unan. Hoy día existen cinco naciones en la zona del Estrecho, pero en la Prehistoria era una sóla región", señaló el profesor José Ramos, de la Universidad de Cádiz. Los patrones de asentamiento son de gran interés, pues se ha trabajado en la región del Estrecho de Gibraltar, de la zona norte de Marruecos, comprobando los usos y aprovechamientos del mar en numerosas etapas, desde la Prehistoria al mundo medieval. Resulta especialmente relevante el hecho de que varias instituciones españolas y marroquíes tengan una buena relación.
De todos los yacimientos encontrados, ya se han excavado cuatro. Junto con el de Benzú, se espera que un análisis en profundidad del norte de Marruecos, sumado a lo que ya se ha estudiado en la Península, aclare los pasos históricos por la región.
Arqueología de salvamento
Al igual que ha sucedido en España, buena parte de las intervenciones arqueológicas que se prevé habrán de llevarse en la zona norte de Marruecos será la llamada 'Arqueología de Salvamento'. Según reseñaron desde la Universidad de Cádiz, "debido a la gran transformación de infraestructuras que está teniendo toda la zona de Tanger-Med, el proyecto cumple también funciones de salvamento y de arqueología de emergencia". Es la forma de que no se pierdan valiosos conocimientos de zonas que pueden aportar una mejor comprensión de la región del Estrecho de Gibraltar. "Esto puede llegar a parecerse a lo que ocurrió hace unos años en provincias como Málaga, cuando comenzaron a urbanizar y fue necesario realizar muchas actuaciones de arqueología de salvamento", según aclaró el profesor de la Universidad de Cádiz José Ramos Muñoz. Varios de los yacimientos de la zona norte de Marruecos ya se han excavado, algunos prehistóricos pero otros de otras campañas la historia antigua, como pueda ser la época romana.


Arqueólogos de la UCA descubren 63 yacimientos en el Norte de África

«El concepto de frontera es nuestro», defiende, siempre que puede, el catedrático de la UCA José Ramos. Con esa máxima resume una realidad incuestionable, aunque muchas veces velada por el peso de años y años de investigaciones sujetas a toda clase de lastres políticos o burocráticos. Lo que quiere decir Ramos es que para los homínidos que poblaron ambos lados del Estrecho, para los comerciantes fenicios y para las legiones romanas, no existían España ni Marruecos, Europa ni África, y no había más barreras que las que imponían los accidentes geográficos.
Durante años, los especialistas se han visto obligados a analizar e interpretar el pasado de nuestra provincia (de nuestra comunidad y de nuestro país) contando solamente con los hallazgos de este lado. Las limitaciones eran obvias. «Está claro que hay una correspondencia, una interrelación incluso, una coherencia entre lo que pasaba en el sur de la Península Ibérica y en el Norte de Marruecos». ¿Por qué no plantear, entonces, un estudio capaz de concebir ese territorio, asociado durante siglos y siglos de historia compartida, como una unidad?
Región inexplorada
En primer lugar, porque el Norte de África es una región prácticamente inexplorada por los arqueólogos. Marruecos no cuenta con los fondos suficientes como para poder invertir sus recursos en desentrañar las claves de ese patrimonio común. Sin documentación, catas, excavaciones y conclusiones en firme al otro lado del Estrecho, algunos periodos de la historia de España continuaban poblados de sombras, incógnitas y ángulos ciegos.
De ahí la importancia del acuerdo hispano-marroquí que permitió, hace unos años, crear un equipo conjunto formado por investigadores de la Universidad de Cádiz (UCA), la Universidad Abdelmalek Esaadi de Tetuán (UAE) y el institut National des Sciences de l'Archéologie et du Patrimoine (INSAP) de Rabat. El objetivo: sentar las bases de una Carta Arqueológica capaz de arrojar luz sobre la zona.
Los resultados, dice el catedrático de la UCA Darío Bernal, «son espectaculares». «Sólo en la última campaña de prospección, desarrollada entre mediados y finales de junio, hemos localizado 63 yacimientos y 6 hallazgos aislados. Corresponden a diversas ocupaciones humanas, desde época prehistórica, con numerosos registros de grupos cazadores-recolectores del Paleolítico (Paleolítico Medio, Superior), de etapas de sociedades tribales agropecuarias (Neolítico) y de sociedades de la Prehistoria reciente».
En esta tercera fase se han documentado cuevas y abrigos con ocupación prehistórica, aldeas neolíticas, necrópolis protohistóricas, asentamientos protohistóricos, factorías romanas de aprovechamiento y procesamiento de pescados, estructuras agrícolas romanas y asentamientos de época medieval. «Ha sido un trabajo intensivo, pero muy, muy fructífero», resume Darío Bernal.
Con estos resultados el proyecto lleva señalados más de 160 yacimientos y 30 hallazgos aislados. «Lo que pretendíamos era abordar el estudio del poblamiento humano entre Tetuán y Oued-río Liliane, situado entre Ceuta y la zona portuaria de Tánger de forma diacrónica». «Al igual que en otras ocasiones, hemos seleccionado algunos de los yacimientos más importantes para centrarnos en ellos en el futuro, con excavaciones de mayor entidad».
El contexto de Benzú
Bernal subraya los elegidos: una cueva paleolítica en Punta Leona; un abrigo de ocupación prehistórica (probablemente neolítica) en Tauora; una necrópolis del Bronce en el curso del río Liliane; una factoría de salazones en la bahía de Mansa y un asentamiento romano, situado en las inmediaciones de Tánger.
Esta tercera campaña también ha analizado en profundidad «el gran tema» de los pasos y contactos en la región del Estrecho durante la Prehistoria, investigación de alcance de la arqueología del Pleistoceno y Holoceno. «Se está comprobando la originalidad y antigüedad de los fenómenos y ocupaciones humanas en el Norte de Marruecos. Y se generan evidentes análisis de contactos y relaciones con las ocupaciones del sur de la Península Ibérica», explica Ramos, quien recuerda que «para el estudio completo de la zona hay que tener en cuenta que en ella, actualmente, hay cuatro países diferentes: España, Portugal, Inglaterra (Gibraltar) y Marruecos».
Para Ramos, algunos de los yacimientos citados tienen una relevancia especial. «Sabemos que nos pueden ayudar a contextualizar Benzú». Aunque se muestra cauto con sus hipótesis, no duda en señalar que «el estudio detallado de ciertos hallazgos ahondarían en la idea del Estrecho como puente».
Debido a la gran transformación de infraestructuras que está sufriendo toda la zona de Tánger-Med, el proyecto cumple también funciones de salvamento y de arqueología de emergencia. Darío Bernal recuerda que «hasta el momento, en la banda sur, hay únicamente tres o cuatro intervenciones en marcha, con lo que la excavación de cinco yacimientos más supone no sólo un importante paso adelante a nivel científico, sino también en la cooperación al desarrollo con Marruecos».



CINCO INÉDITOS

Punta Leona. Cueva con un importante yacimiento paleolítico. De próxima excavación.
Abrigo de Taoura. Ocupación prehistórica. Probablemente neolítica. Próxima excavación.
Río Liliane. Necrópolis del Bronce. Próxima excavación.
Tánger. Asentamiento romano. Muy cerca de la ciudad. Próxima excavación.

El Faro / La Voz (Cádiz)

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La Junta encarga un inventario de los puentes de León para salvar los mejores

Puente de San Marcos sobre el río Bernesga (León) / Maite
El número de puentes que hay en la provincia de León es un enigma. La Junta quiere averiguar cuántos son y su estado de conservación, con el fin de proteger los más valiosos. Por ello, la Consejería de Cultura acaba de adjudicar de forma provisional a la empresa salmantina Alcántara 98 S.L., por un importe de 67.280 euros, el inventario de puentes históricos y singulares de las provincias de León, Zamora, Salamanca y Valladolid. El contrato provisional no establece un plazo para la elaboración del listado de todos los viaductos leoneses. Sin duda, será una herramienta fundamental para conocer un patrimonio que hasta ahora ha permanecido olvidado, a pesar del valor histórico de muchos puentes, incluido el de Hospital de Órbigo, que desde 1939 es Monumento Nacional.
Pese a la ausencia de datos fidedignos y de los «errores» que pesan sobre algunas de estas construcciones, a historiadores tan prestigiosos como Gómez Moreno y Madoz no les pasó desapercibido este rico legado que se remonta a época romana.
Más recientemente, el ingeniero José Antonio Fernández Ordóñez -"hermano del conocido ministro de la Transición-" publicó en 1988 el Catálogo de puentes anteriores a 1936 en León . También el investigador Inocencio Cadiñanos es autor de un estudio titulado Puentes de León, que apareció en el 2001 en el número 113 de la revista Tierras de León, que publica la Diputación, donde aporta datos poco conocidos sobre los puentes más significativos de la provincia. Muchos de los puentes romanos de León son, en realidad, del XVIII, como el de Valderaduey (Sahagún). Algunos sucumbieron a las riadas, se reconstruyeron una y otra vez durante siglos o fueron devorados por los pantanos, como el de San Lorenzo, en el desaparecido pueblo de Miñera, que, según Madoz, poseía nueve arcos muy sólidos. El embalse de Riaño engulló un notable puente en Pedrosa del Rey, con un amplio arco de líneas ojivales, flanqueado por otro muy pequeño en el extremo y otro grande de medio punto. Los romanos fueron los primeros constructores de una red de puentes que facilitaba el tránsito de tropas, mercancías y, sobre todo, minerales, como el preciado oro desde las Médulas. No todos los puentes leoneses tienen antecedentes romanos, como equivocadamente se cree. El de Puente Castro se consideró romano, pero según los historiadores es medieval.
Los monarcas leoneses resultaron providenciales en su conservación y en la construcción de nuevos pontones, otorgando privilegios a los pueblos, cofradías y hospitales que los atendían.
Inventario de los Reyes Católicos
Curiosamente, el primer intento de inventariar los puentes leoneses se remonta al siglo XV, cuando los Reyes Católicos ordenan al corregidor de León que informe sobre los que necesitan reparos y si había fondos con que costearlos.
La pérdida de algunos puentes supone el declive de una población entera. El ejemplo más claro es Valencia de Don Juan. Cadiñanos explica en su estudio que en 1748 Valencia de Don Juan lamenta haber perdido el puente de piedra y que «mientras subsistió, se componía la villa de más de 10.000 vecinos. Su desaparición trajo el descenso de la población hasta los 200 habitantes». En 1573 Felipe y Leonardo de la Cajiga construyen el puente de San Marcos, cuyo coste se eleva a 7.350 ducados. Construido en sillería de arenisca, consta de nueve arcos de medio punto, ligeramente diferentes, que superan los 130 metros de longitud. En 1775 se construye el de Puente Castro, obra de Diego Martínez y Bernardo Miguélez, por un importe de 873.830 reales.
Según algunos cronistas, Astorga llegó a tener 26 puentes. Ponferrada debe su nombre a un importante puente de hierro sobre el Sil, que fue levantado por el obispo Osmundo en el siglo XI; y el cercano puente sobre el Boeza data del XII.
La Guerra de la Independencia fue catastrófica para los puentes leoneses. El de Cacabelos fue dinamitado y hubo de ser reconstruido en 1817 por 60.000 reales. Los ingleses también volaron el de Alija del Infantado.

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28/06/10

Desenterrados otros 120 guerreros de terracota en la antigua capital china

El equipo de arqueólogos de los guerreros de terracota de Xian, que este año han sido galardonados con el premio Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales, desenterraron otras 120 estatuas que se suman a las 8.000 extraídas hasta ahora en la antigua capital china.
Entre estos nuevos hallazgos destaca la figura de un general que de mayor tamaño pero su escudo es más pequeño, delicado y mejor realizado, "lo que sugiere que es un general de alto rango", indicó el subdirector de excavaciones del Museo de los Soldados de Terracota, Shen Maosheng, en declaraciones hoy a la agencia Xinhua.
Se trata del décimo general desenterrado desde que los guerreros fueron descubiertos en 1974 por un campesino en una zona cercana a la capital de la provincia noroccidental china de Shaanxi.
Estos nuevos soldados han sido desenterrados en la tercera excavación, iniciada el 13 de junio de 2009.
Los guerreros de terracota son uno de los símbolos más arquetípicos de la unidad cultural china, junto con la Gran Muralla, también del mismo periodo, porque fueron creados para ser enterrados con el primer emperador que unificó China durante la dinastía Qin (221-206 a.C.), Qin Shihuang.
En la zona de excavaciones, de 400 metros cuadrados, los arqueólogos trabajan en zanjas de 20 metros de largo por 3 de ancho donde desentierran con paciencia los restos de este auténtico ejército de arcilla que el primer emperador chino quiso llevarse al "más allá".
El general de terracota se encontraba en el centro de la zanja, con los restos de un carro a ambos lados, y su parte inferior se conserva intacta, mientras que la superior está rota en pedazos.

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Hallan la estructura de una casa andalusí en el yacimiento de Serós

Los trabajos arqueológicos que se realizan en el yacimiento de Avinganya, en el municipio de Serós (Lleida), han puesto al descubierto los restos de una construcción andalusí que fue utilizada entre los siglos XI y XII.
Se trata de los restos arqueológicos más antiguos encontrados hasta la fecha en la zona, según ha informado el Institut d'Estudis Ilerdencs (IEI).
Los restos hallados corresponden a una construcción rectangular con dos habitaciones y gruesas paredes levantada en época andalusí, cuando Yahya ibn Ganiya era el señor de las tierras del actual Bajo Segre, donde tenía una explotación agropecuaria.
Al parecer, la edificación tenía una función complementaria a las diversas dependencias de la granja de época árabe, que a partir del año 1149 pasó a manos del señor Pere de Bellvís, quien a su vez acabaría dándola a Joan de Mata para el establecimiento de la primera casa conventual de la orden trinitaria en la Península Ibérica.
Según el IEI, la vida de uso de la construcción andalusí encontrada en Serós hay que situarla a caballo de los siglos XI y XII.

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Una incógnita de casi 3000 años

¿Un palacio de corte micénico?, ¿mesopotámico?, ¿un templo a alguna divinidad ya olvidada?, ¿un conjunto de ambas cosas? Estas son, en líneas generales, las cuestiones que se plantean los que estudian o se acercan a este curioso y casi completamente desconocido yacimiento español. Su emplazamiento queda inscrito en el término municipal de Zalamea de la Serena, en la parte oriental de la provincia de Badajoz.
En semejante enclave en Badajoz, en torno al final del siglo VII a. C. o quizá ya en el siguiente, se erigieron una serie de estructuras todavía no identificadas con exactitud. Cerca de un pequeño arroyo, el Cagancha y a unos 40 kilómetros del Guadiana, alejado por tanto de las principales vías de comunicación. Así se explica que pasara desapercibido por la comunidad científica, que apenas detectó un túmulo y recogió algunos elementos en los años 50 del siglo XX, hasta el año 1978, punto de inflexión en la investigación del lugar.
La doctora Cleofé Rivero de la Higuera, arqueóloga y profesora de la Universidad de Salamanca, y el director del Museo Arqueológico de Badajoz, el Dr. Álvarez Martínez, informaron a su colega Maluquer de Motes (1915-1988), jefe de la Subdirección General de Arqueología, del grado de abandono del yacimiento y de su posible valor. Las tierras se habían intentado explotar para la agricultura y por ello parte del montículo que encerraba las edificaciones milenarias estaba desmotado.
Aún así los dueños del lugar no fueron capaces de allanar el terreno y buena parte de los restos se conservaron de manera apreciable. Maluquer se apresuró en formar y coordinar tres equipos de trabajo –de la Universidad de Barcelona, de la Subdirección y de la misma Extremadura- para que comenzaran ese mismo año las excavaciones. Los resultados de la primera campaña fueron tan esperanzadores que pronto se hizo notar, dentro del mundo académico, que se trataba de uno de los sitios arqueológicos más importantes de la Península Ibérica y en su día incluso, único en su género.
No obstante, una vez se comenzó a desenterrar el gran edificio que aparecía debajo del montículo aparecieron nuevos problemas. Ya en 1980 se había dibujado la planta y observado que describía un complejo con un edificio central compartimentado bastante complejo, lo que hacía el trabajo más lento y metódico para no dañar las estructuras. Además, aunque la cimentación y el zócalo eran de piedra, con un aparejo pseudociclópeo, el alzado de los muros que habían resistido se había levantado en adobe.
Dejarlos a la intemperie, con los grandes periodos de sequedad seguidos de lluvias torrenciales en Otoño, era condenarlos a desaparecer. Y su valor no era nada escaso. Los lienzos de adobe separaban el espacio en una serie de habitaciones perfectamente regulares y dejando clara la complejidad de la edificación. No era un mero templo o vivienda, era algo más. Fechado gracias al Carbono 14 –aplicándolo a unas vigas de madera- y a los elementos encontrados, se estimó que había sido levantado en el siglo V a. C. –por tanto tan antiguo o más que el Partenón- y destruido por un incendio en torno al año 370 antes de la Era.
Afortunadamente con la puesta en marcha de las autonomías, a partir de 1983, se crearon más organismos de patrimonio y cultura que ofrecían ayudas y soporte. Los de Extremadura declararon a Cancho Roano como Bien de Interés Cultural en 1986 reconociendo su importancia y obligándose a la vigilancia y conservación de su integridad, comenzando los trabajos de instalación de techumbres artificiales. La aparición de nuevos e interesantes restos, así como la financiación de un privado llamado Bartolomé Gil Santacruz en 1988 avivaron el interés por el lugar, que comenzó a obtener más recursos por parte de las instituciones públicas –quizá para que la iniciativa privada no las eclipsara-.
Así, entre 1988 y 1993 se hallaron una serie de habitaciones perimetrales que rodeaban el edificio principal con una cierta cantidad de objetos de culto, la entrada principal y algo que llamó mucho la atención. Todo éste complejo estaba circundado por un foso de más de dos metros de ancho y unos tres metros de profundidad, permitiendo el acceso al recinto por un solo punto. ¿A qué podía obedecer un diseño como éste? Sin duda recordaba al cliché tan extendido de los castillos medievales, con sus fosos llenos de agua. El de Cancho Roano, que fue excavado a conciencia en los años 90, dejó claro que también había contenido agua –aunque no siempre con el mismo nivel- por lo que se llevó a pensar que el lugar era más extraño y único de lo que se había llegado a concebir.
Seguramente para proveer al foso se erigieron las estructuras junto al arroyo y en una zona de escasa importancia geoestratégica. ¿Se había hecho esto para defenderlo en un territorio hostil e inseguro? Semejante pensamiento fue para los arqueólogos del momento, ya sin Maluquer, acicate para describir el yacimiento como algún tipo de palacio-santuario al estilo oriental, parecido a los encontrados en Grecia o Mesopotamia. Un centro de poder, quizá residencia del príncipe de la zona, que habría monopolizado el culto en un área nada despreciable. Así se explicarían la riqueza de objetos y el sistema de defensa con foso.
La relevancia de Cancho Roano, al margen de lo que fue, consiste en que desarrolló una política y planificación para conjugar tres aspectos de la ciencia histórica: investigación, conservación y divulgación. Con los dos primeros puntos ya trabajados, a partir de 1995 se empezó a planificar la apertura al público.
En los años siguientes se creó y desarrolló un Plan Director que incluyó el levantamiento de pasarelas para la mejor observación del recinto y de un Centro de Interpretación. Pero eso sin desatender los trabajos arqueológicos, que desde hace años encabeza Sebastián Celestino Pérez (CSIC). La investigación, ya desde los años 80 del siglo XX demostró que el llamado Cancho Roano A se encontraba sobre los restos de dos estructuras anteriores –B y C, hablándose a veces de una D-, más modestas, que podían remontarse hasta los siglos VI o quizá incluso el VII a. C.
Actualmente, además de la investigación de campo, se estudia el territorio circundante mediante fotografía aérea y SIG (Sistemas de Información Geográfica) para conocer mejor el territorio en el que se inscribe y dar alguna explicación –quizá por la facilidad de los trabajos agrícolas o la riqueza en plomo y plata de la zona- a por qué pudo levantarse en una zona tan poco estratégica semejante complejo.
También se han documentado toda una serie de túmulos en la zona del Guadiana que podrían pertenecer a estructuras del mismo: La Mata (Campanario), El Turuñuelo (Mérida), Valdegamas (Don Benito), Túmulo del Badén (Villagonzalo), El Turuñuelo (Azuaga) todos ellos en Badajoz y La Atalayuela (Alcaracejos, Córdoba). Por tanto, el recinto de Cancho Roano, aún lleno de incógnitas, podría ser la punta del iceberg de toda una nueva realidad arqueológica en esta piel de toro.

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Descubren un tesoro de monedas de la Guerra de los 30 Años

Monedas de plata halladas en la localidad sajona de Borna
Arqueólogos alemanes han descubierto en la localidad sajona de Borna, al este del país, un tesoro de monedas de plata, que su propietario escondió muy probablemente durante la llamada Guerra de los 30 Años (1618-1648), el conflicto religioso que asoló el centro de Europa y culminó con la Paz de Westfalia.
La directora del departamento de arqueología de Sajonia, Regina Smolnik, explicó hoy, al presentar el tesoro, que se trata de un hallazgo extraordinario, no solo por su contenido, sino por la forma en que fue escondido.
Mientras lo normal es encontrar tesoros similares en el interior de cántaros o jarras de cerámica que luego eran enterrados, el propietario de este lo introdujo en una bolsa de tela que luego protegió cubriéndola de barro hasta formar una gran bola.
El tesoro contiene al menos 30 táleros de plata, aunque no se descarta que tenga mas monedas aún, ya que la bola de barro no ha sido rota por completo y podría esconder mas sorpresas, explicó Smolnik.
Añadió que el propietario del tesoro, con un peso de al menos medio kilo de plata, tuvo que ser "una persona muy rica", quizás un comerciante, un latifundista o una alta autoridad municipal.
La arqueóloga señaló que las monedas fueron enterradas probablemente entre 1620 y 1630 y que una de las piezas identificadas corresponde al reinado de Augusto de Sajonia (1553-1596).
El tesoro fue encontrado casualmente durante unas excavaciones en el centro histórico de Borna, donde se va a construir un nuevo edificio, obra que se vio precedida de una obligatoria inspección arqueológica.

ABC

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Los tesoros ocultos de la Ría de Huelva

Hay una grieta en cada cosa, así es como nos llega la luz (Leonar Cohen, Anthem). Lo desconocido se revela siempre como algo inconmensurable, y en el caso de la ciencia -para quienes atribuyan a la Historia un rango epistemológico- lo más fascinante son los ángulos muertos, el territorio inexplorado del pasado. Así se encardina la reflexión a la que nos condujeron recientemente las Charlas Arqueológicas del centro Puerta del Atlántico -programadas por la empresa Ánfora y el Ayuntamiento- , en concreto la que cerró el ciclo abundando en El yacimiento arqueológico de la Ría de Huelva. Una sesión en la que el arqueólogo Diego González Batanero, director de Ánfora, hace un llamamiento a la Universidad para que los investigadores "empiecen a mirar a la Ría, como es lógico en una ciudad costera donde el mar ha sido la puerta de acceso a muchas culturas", lo que requiere un estudio integral del patrimonio subacuático.
Vapuleada siempre en el debate medioambiental y urbanístico, de la Ría onubense hay poco conocimiento empírico.
La ocupación humana y la existencia de diferentes civilizaciones en el solar de Huelva es conocido por su bagaje desde tiempos prehistóricos. Consta que ha habido intercambio de productos con otras poblaciones remotas. Se conocen los contactos comerciales con fenicios y griegos en época de Tartessos y en el contexto del depósito de ídolos cilíndricos del Seminario (de época calcolítica, apareció la punta de un colmillo de elefante africano, lo que da cuenta de la antigüedad de los tratos comerciales. En época medieval ya se hacían transacciones constantes con África y las culturas del Mediterráneo, como en la época británica prosperó el tráfico de minerales. Todo en el mismo cauce, el mar; El Puerto, y siempre el Puerto, es lo que ha dado sentido a esta cadena de reencarnaciones en una Historia de la que sólo se conoce la parte terrestre, a través de las investigaciones del registro arqueológico de la ciudad. "Sin embargo, -insiste González Batanero- a día de hoy no ha habido ninguna investigación sistemática y de envergadura que haya averiguado lo que hay en el fondo de la Ría".
Desde los años sesenta en el Cabezo de la Joya y desde los setenta en el de San Pedro, los grupos de investigación universitarios han llevado a cabo excavaciones esenciales para la radiografía histórica de la ciudad. La creación de la Universidad de Huelva dio lugar a una generación de arqueólogos que propiciaron avances clave, pero siempre en tierra firme, desconociéndose el registro arqueológico de la Ría salvo por datos inconexos, deslavazados, como las monedas de oro del siglo XVII que se hallaron en el Muelle de Levante en 1905 ; dos cañones de bronce que se hallaron en la misma zona; el depósito de armas de bronce que se encontró junto al Muelle de Tharsis en 1923; o el famoso casco griego de la Ría que custodia la Real Academia de la Historia. Disponemos, pues, de un conjunto de objetos singulares, pero no se ha hecho un barrido que fundamente un estudio riguroso.
Desde finales de los noventa, consciente de la riqueza histórica de esta zona, la Autoridad Portuaria ha establecido como sistema que en todos los dragados se acometa un control arqueológico. Un paso preventivo que, a juicio de Ánfora, debería haber dado pie ya a una fase ejecutiva que, entre otras cuestiones, desarrolle el sentido teórico de la declaración de Bien de Interés Cultural (BIC) que la Junta de Andalucía otorgó a la Ría onubense en 2008. Para emprender este desafío, en primera instancia se haría un registro de toda la bibliografía existente, se plantearían hipótesis, y se identificarían las áreas de interés para abordar una investigación geofísica y subacuática. Todo con la dificultad de que la costa de Huelva acumula mucho sedimento arenoso (en Punta Umbría, por ejemplo, se encontraron restos de barcos romanos a cuatro metros por debajo del fondo del mar; y el depósito de armas de bronce en la capital, a dos metros), pero los hallazgos esporádicos incitan al desafío y se mantiene la convicción de que la Ría de Huelva está repleta de tesoros por descubrir.
Se piensa, por ejemplo, que puede haber restos interesantes alrededor de la Isla Saltés, un territorio que en su día albergó un castillo, llegando a ser una ciudad islámica de primer orden, más importante que Huelva. Saltés es una de las claves que perfilan la riqueza de este entorno fluvial y su puesta en valor como yacimiento, uno de los retos que plantea el Gobierno andaluz en el Plan de Ordenación Territorial de la Aglomeración Urbana de Huelva (Potauh).

Huelva Información

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Hallan 50.000 piezas prehistóricas en la cueva de Benzú

El equipo de investigadores de un yacimiento prehistórico situado junto a la frontera que separa Ceuta de Marruecos ha documentado 50.000 piezas de industria lítica que se han encontrado en el interior de esta cueva, donde se ha constatado una presencia de 250.000 años de antigüedad.
Según la memoria publicada por los doctores Darío Bernal y José Ramos, de la Universidad de Cádiz y coordinadores de las excavaciones, las investigaciones han evidenciado la importancia de este hallazgo.
José Ramos ha explicado en la memoria que "extraer las piezas es muy difícil debido al terreno duro que hay en el yacimiento y luego hay que llevarlo al laboratorio y analizarlo".
La memoria administrativa dedica 130 páginas de las 288 a estos hallazgos de piezas, destacando las de época paleolítica y neolítica, que suponen "grandes descubrimientos" sobre los primeros hombres en la Ceuta actual.
El análisis de las 50.000 piezas que se ha realizado por diferentes tipos de profesionales incluye restos de carne sobre los objetos así como que los habitantes de la cueva eran cazadores.
La cueva de Benzú o Cabililla se descubrió casualmente en el 2.001 y ya se han completado hasta nueve campañas arqueológicas con el apoyo del Gobierno ceutí, que financia los trabajos.

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Los 4.000 yacimientos arqueológicos de La Palma estarán localizados por satélite

Las nuevas tecnologías contribuirán a la preservación, vigilancia y difusión de los vestigios prehispánicos de la Palma. Los más de 4.000 yacimientos arqueológicos censados en la Isla serán localizados a través de satélite mediante un sistema de posición global (GPS), indicó el jefe de la Unidad de Patrimonio del Cabildo de La Palma, Jorge Pais. Esta cuestión, dijo, «es fundamental para garantizar su reservación».
Los datos de ubicación de los distintos conjuntos aborígenes, añadió Pais, «serán incluidos en el Servicio de Información Geográfica» del Cabildo de La Palma. El proyecto, a cargo de la Unida Insular de Patrimonio Histórico, se enmarca dentro del convenio de colaboración suscrito con el Centro Internacional para la Conservación del Patrimonio (CICOP). En el ámbito de este acuerdo, apuntó, «se ha continuado con la labor de visita a una serie de yacimientos arqueológicos dispersos por toda la Isla gracias a la labor de una serie de colaboradores con el Museo Arqueológico Benahoarita emplazado en Los Llanos de Aridane. La apertura de este centro en mayo de 2007, subrayó, «ha deparado la entrega de una ingente cantidad de piezas arqueológicas entre las que destaca las aportadas por el Colectivo Arike». Los nuevos datos, concluyó, «han permitido variar la perspectiva que teníamos sobre los mismos».

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Revelarán pruebas de ADN misterios prehispánicos

Hallazgos encontrados en Jonuta. / Felipe Pérez
El uso de nuevas tecnologías, como la aplicación de pruebas de ADN, permitirá conocer a profundidad los hallazgos encontrados en la Zona Arqueológica de Jonuta, sentando las bases para estudios posteriores de manera especializada en coordinación entre diversas instituciones.
Así lo manifestó la arqueóloga Miriam Judith Gallegos Gómora, profesora investigadora del Centro INAH-Tabasco, quien estuvo al frente de la investigación de campo y que ahora encabeza un grupo de profesores que intentan desentrañar los misterios de la colección prehispánica encontrada.
En ese sentido, recordó que desde el año pasado el doctor en ciencias Manuel Acosta Alejandro, premio al mérito científico por la Universidad Juárez Autónoma de Tabasco colabora con la investigación en el análisis de los materiales encontrados.
"Nos ayuda para dilucidar que tipos de materiales estaban usando para hacer los ladrillos y también comenzar a identificar el sistema de producción, como qué tipo de temperaturas alcanzaban los hornos, si eran abiertos o no, sabemos que eran grande productores pero no sabemos como las hacían ni en que cantidades".
Y es que cabe recordar que en el lugar fueron encontrados cuatro muros paralelos de mampostería erigida con ladrillos pequeños y delgados, uno de ellos con restos de estuco, así como dos pequeñas losas colocadas verticalmente al frente del último muro, como una especie de pequeñas estelas, hechas de argamasa de cal de concha, indicó la especialista.
Estos hallazgos confirman que el uso parcial del ladrillo entre los antiguos asentamientos mayas que ocuparon las llanuras de la costa tabasqueña, hacia el año 850 d.C, en el periodo Clásico Tardío y Epiclásico.
Gallegos Gómora ha participado en proyectos de investigación de arqueología prehispánica e histórica, y de arquitectura colonial en varios puntos del país como Calakmul (Campeche), Comalcalco (Tabasco), los conventos de San Gabriel Cholula (Puebla) y Santo Domingo de Oxolotán (Tabasco), entre otros, por lo que dice estar interesada en corroborar si los restos humanos, también encontrados en Jonuta, son mayas.
ADN REVELARÁ DEGENERACIONES EN ESPECIES
Para ello, en próximas fechas se dará inicio a un trabajo con biólogos especialistas de la UJAT, institución estrechamente ligada al INAH, consistente en tomar muestras de ADN de las osamentas, tanto humanas como animales, para compararlas con los pobladores actuales.
"Esto es importante porque hay una especie de tortuga endémica, la tortuga blanca, que por esta transformación del paisaje de tabasco en el que ya no están comunicados los cuerpos de agua, los grupos de tortugas se quedan en un solo sitio y ya no tienen reproducción con otras, entonces les pasa lo mismo que en épocas antiguas, de que al estarse reproduciendo entre ellos mismo empieza a haber una degeneración en la raza", explicó.
La Arqueóloga mexicana por la Escuela Nacional de Antropología e Historia, y maestra en restauración arquitectónica por la Escuela Nacional de Conservación, Restauración y Museografía, indicó que lo que se planea "es comparar el ADN contemporáneo y las tortugas que nosotros sacamos de la época prehispánica".
Esto, porque al momento de hacer las excavaciones se encontraron placas, cráneos de tapir y varios tepalcates, "entonces sabremos cuan sanas estaban las especies, tratando de obtener información con el objetivo de encontrar soluciones para esta degeneración"
Además, "se analizarán los esqueletos de diversas excavaciones también para conocer las condiciones de salud de la población prehispánica", ya que no se ha trabajado nunca las características de la población jonuteca "nosotros los asociamos a que eran mayas, pero hace falta estudiar su ADN para cotejarlo con otras colecciones, para certificar que lo son".
Esto, sostuvo, "es importante por que es la primera vez que se aplican nuevas tecnologías en los proyectos arqueológicos", pues el antecedente más cercano, en Tabasco, lo constituye la aplicación del radar de penetración en la Venta y Comalcalco, que es un instrumento que coloquialmente se puede describir como "si pasaras un rodillo sobre una superficie" lanzando ondas sonoras que rebotan "dibujando" lo que se encuentra en el subsuelo.
Por ello, es que esta cooperación entre el INAH y la UJAT representa una nueva forma de dar lectura a las colecciones arqueológicas encontradas hasta ahora y en el futuro.

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Descrubren ruinas de ciudad con más de 500 años de antigüedad (Ecuador)

Arqueólogos y antropólogos ecuatorianos descubrieron las ruinas de una "Ciudad de los Cerros", de poblaciones originarias con más de 500 años de antigüedad, que aseguran pudiera ser más extensa que las de Machu Pichu.
En los cantones (municipios) Montecristi y Portoviejo, de la provincia Manabí, se levanta lo que los arqueólogos y antropólogos han denominado “Ciudad de los Cerros”, en la cual están descubriendo las ruinas de un extenso asentamiento indígena.
Las investigaciones realizadas hasta el momento muestran que donde ahora se encuentran los cerros de Hoja, Jaboncillo, La Negrita, Guayabal y Bravo se levantó una ciudad planificada y construida en el siglo XV o principios del XVI.
Unas tres mil 500 hectáreas forman parte del polígono de este nombrado Patrimonio Arqueológico más grande de Ecuador, las cuales podrían ser más extensas que las ruinas de Machu Pichu, en Perú, pero las investigaciones recién comienzan.
Las estructuras encontradas hasta ahora en las primeras 57 hectáreas estudiadas, corresponden a la primera fase del proyecto arqueológico llamado El Camino del Puma en el cerro Jaboncillo, a cuatro kilómetros y medio de la parroquia Picoazá en Portoviejo, reveló el diario digital Ciudadaniainformada.
Entre esas estructuras existen alrededor de 400 silos construidos bajo tierra con dos metros de profundidad, escaleras de piedra, terrazas de cultivos, albarradas o paredes de piedras que han sido habilitadas para uso actual de las comunidades aledañas.
En esa pequeña porción de 57 de las tres mil 500 hectáreas, se han encontrado 800 estructuras de piedra, muros de contención levantados hace 500 años, y 45 edificaciones que pudieron servir de base a viviendas, corrales, templos y otros usos.
Incluso, señala el arqueólogo inglés Richard Lunnis, según la ubicación de estos muros o estructuras, se podría definir que existía una división jerárquica de la población, así como un centro ceremonial y situarlo en el origen de la cultura Manteña.
En el territorio de Ecuador, en el siglo XV, los Incas Túpac Yupanqui y Huayna Cápac conquistaron el territorio y lo incorporaron a su imperio, pero tuvieron que enfrentarse a algunos pueblos a los cuales no pudieron nunca someter.

Diario Universal

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Arqueólogos polacos estudian desarrollo de pueblos antiguos en Puno y Arequipa

Un grupo de arqueólogos de la Universidad de Wroclaw, de Polonia, realiza estudios para conocer el desarrollo de los pueblos antiguos asentados entre la naciente del río Tambo (Puno) hasta Punta de Bombón (Arequipa), informó hoy el Museo de Arqueología de la Universidad Católica de Santa María.
Esta iniciativa, en la que también participan arqueológos arequipeños, es posible gracias a un convenio suscrito entre la Universidad Católica de Santa María de Arequipa con su similar de Polonia, a fin de conocer más detalles sobre los pueblos asentados en dichas zonas.

Augusto Belán Franco, director del museo arequipeño, indicó que en la zona de estudio destaca la presencia de la cultura Chiribaya, la cual se desarrolló en la ciudad de Ilo, en Moquegua, hasta llegar a Punta de Bombón.
Dijo que la presencia de los chiribayas en la zona es conocida desde hace años; sin embargo, se desconoce la existencia de centros o complejos arqueológicos de dicha cultura.
"Por ello la importancia del trabajo de arqueología iniciado hace dos años", comentó.
Los arqueólogos polacos y arequipeños trabajan en estudios de prospección (fotografía aérea y satelital), con el propósito de ubicar los pueblos habitados por los antiguos hombres en la época intermedia tardía.
Se conoce que los chiribayas fueron agricultores, ganaderos, ceramistas y, además, realizaban textiles en algodón, debido a que se han encontrado algunas prendas confeccionadas por ellos, comentó.
"Este trabajo de arqueología nos permitirá conocer más de esta cultura, de la cual se conoce poco", insistió Belán.

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Al descubierto nuevas ruinas arqueológicas del castillo de Peralta

Ruinas del castillo, construido en el siglo XII. / A.REMÍREZ
El complejo de ruinas de la Atalaya de Peralta ha facilitado nuevos datos sobre la historia antigua de la localidad. El Ayuntamiento ha realizado en la zona arqueológica un proyecto de descubrimiento de las ruinas y los trabajos de campo finalizaron la semana pasada. La empresa estellesa de gestión del patrimonio cultural Navark ha trabajado en la zona durante cuatro semanas para dejar al descubierto parte de los muros del castillo real, que data de los siglos XII al XV.
El año pasado comenzaron las primeras intervenciones y se realizaron catas en la Atalaya para valorar qué conjuntos merecían una actuación más profunda. Así, la investigación se ha centrado en el castillo peraltés, dada su buena conservación. Desde finales de mayo, dos arqueólogos, un dibujante y dos auxiliares han tratado de recuperar las ruinas. "Nos hemos centrado en 120 metros cuadrados y hemos dejado al descubierto los muros de la zona noreste. Entre otras cosas, hemos descubierto una torre situada hacia el valle del Arga y una habitación donde hubo un horno de pan", explicaba Mikel Ramos, director del proyecto de la Atalaya.
Con los primeros descubrimientos, que tendrán que ser corroborados en el análisis del laboratorio, se sabe que el castillo real tenía al menos dos plantas, más un paso de ronda para la vigilancia. Estaba construido con yesos, tejas y mortero; contaba con estructuras de madera, y estaba lucido en blanco. Sus paredes, alguna de ellas conservada, medían cerca de dos metros de grosor.
Al parecer, esta fortaleza sirvió como refugio para el alcaide del rey García el Restaurador y su guarnición, "aunque no sabemos el número de soldados", según Mikel Ramos. En unas semanas se entregará el informe y se pretende presentar los resultados a los vecinos a finales de verano.
El de Navark explicaba que, en función de la situación económica del Ayuntamiento de Peralta, la próxima fase del proyecto será consolidar los muros descubiertos para que aguanten el paso del tiempo, y urbanizar la zona para su puesta en valor. "Estas ruinas son muy aptas para museabilizar; los que no son expertos en arqueología pueden imaginar con facilidad qué hubo aquí hace tantos siglos", contaba Ramos.

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La huella del mordisco más antiguo de un mamífero

Marcas de un mordisco en el hueso de un dinosaurio. / J. Longrich
Dos paleontólogos de EEUU creen haber encontrado los restos del mordisco más antiguo dado por un mamífero. Se trata de varios huesos de dinosaurios del Cretácico Superior, hace unos 75 millones de años, en los que todavía pueden observarse las cuatro marcas dejadas por los dientes de pequeños mamíferos, hoy extintos, conocidos como multituberculados.
"Los huesos eran una especie de suplemento alimenticio para estos animales", explica Nicholas Longrich, investigador de la Universidad de Yale (EEUU) y coautor del hallazgo, descrito en la revista Paleontology.
Longrich y su colega Michael Ryan, del Museo de Historia Natural de Cleveland (EEUU), han encontrado los huesos en un yacimiento fósil en Alberta (Canadá). Los restos presentan unas características marcas de tan sólo unos milímetros. Todas muestran cuatro incisiones convergentes que, según los expertos, coinciden con la disposición de los incisivos de los multituberculados. Estos animales del tamaño de una ardilla eran muy similares a los roedores de hoy, aunque su dentición aún no estaba tan preparada para roer de forma continuada. Según los expertos, los multituberculados comían los huesos para obtener calcio y sodio.
Los animales dejaron su huella en huesos de dinosaurios similares a triceratops, hadrosaurios, grandes reptiles acuáticos y también mandíbulas de marsupiales. Según el equipo, se trata de las marcas de este tipo más antiguas que se han encontrado hasta el momento. Las incisiones presagian un comportamiento muy común en roedores actuales de la zona donde se encontraron los huesos. De hecho, los investigadores también han hallado huesos de ciervo actual con bocados muy similares a los hallados en los fósiles de dinosaurio.

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Digitalizan Acueducto del Padre Tembleque, La Ventilla y Templo de la Serpiente Emplumada

Se trata del denominado Proyecto de Cooperación al Desarrollo, impulsado por el INAH y el Instituto Universitario de Restauración del Patrimonio (IRP)


El acueducto del Padre Tembleque y en el conjunto arquitectónico La Ventilla y en el Templo de la Serpiente Emplumada, ubicados en la Zona Arqueológica de Teotihuacán, han sido digitalizados mediante el sistema de escaneo láser por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH-Conaculta), lo que le convierte en la institución pionera en el uso de esta tecnología en Latinoamérica.
También están se integran a este proyecto el Palacio Nacional, la Catedral Metropolitana, la Fortaleza de San Juan de Ulúa, en los que se ha empleado la tecnología de modelado tridimensional con el escáner láser, generando así una base de datos digital de edificaciones arqueológicas e históricas de México.
Dicha tecnología fue adquirida por el INAH y permitió la creación, hace más de un año, del Laboratorio de Imagen y Análisis Dimensional, en la Coordinación Nacional de Monumentos Históricos (CNMH).
Se trata del denominado Proyecto de Cooperación al Desarrollo, impulsado por el INAH y el Instituto Universitario de Restauración del Patrimonio (IRP), de la Universidad Politécnica de Valencia, España, y cuyos profesionales han compartido sus conocimientos con el personal de la CNMH.
Esta tecnología ha permitido definir problemas de comportamiento estructural en los templos de Loreto, de la Concepción y de la Santísima, ubicados en el Centro Histórico de la capital mexicana. Así como la elaboración del modelo en 3D del Templo y Antiguo Convento de Santa Ana, en Tzintzuntzan, Michoacán.

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27/06/10

Descubren en Ablitas el núcleo central de una villa romana que podría datar del siglo IV

Los alumnos del curso de arqueología de Ablitas han descubierto restos de una villa romana que podría datar del siglo IV. En concreto, los participantes en la iniciativa, dirigidos por el arqueólogo tudelano Juanjo Bienes Calvo, han sacado a la luz parte de la estructura de lo que originariamente era comedor principal de la vivienda.
El curso comenzó en abril con cuatro clases teóricas tras las que los alumnos pasaron a la parte práctica. Esta fase consistía en la realización de una excavación en el paraje del Villar, a unos tres kilómetros del casco urbano de Ablitas.
Este lugar ya estaba catalogado como zona de interés arqueológico dada la gran cantidad de restos en superficie que existían como pequeñas piezas de cerámicas o trozos de tejas. "Sabíamos que aquí había algo, pero no podíamos pensar que íbamos a encontrar lo que hemos descubierto y en tan poco tiempo", explicó Bienes.
Un hallazgo "relevante"
La villa romana descubierta en Ablitas tendría una distribución de espacios y estancias parecida a la de los actuales cortijos andaluces, con una zona de residencia del dueño, dependencias para el servicio, zona de elaboración y almacenaje de aceite y vino, y establos.
Los alumnos del curso realizaron sondeos en la zona y, a sólo 20 centímetros de la superficie, apareció un muro semicircular en el que han centrado su trabajo de excavación y que corresponde al conocido como triclinium o comedor de la villa. "Sobre esta estructura se sentarían o recostarían los comensales para degustar los platos que les iban sirviendo los criados", explicó Bienes.
Durante el último mes, las tareas arqueológicas han servido para sacar a la luz parte de la estructura del citado muro, de entre 55 y 75 centímetros de altura, y el suelo de esta estancia. "Este lugar siempre ha tenido viña, con lo que el terreno no ha sufrido grandes alteraciones por la acción del arado. Así, hemos podido encontrar una estructura tan bien conservada como ésta", afirmó el director del curso, quien se lamentó por no hallado "todavía" algún mosaico.
Además de esta estancia, los trabajos de excavación han servido para encontrar fragmentos de vasijas y vasos, piezas de tejas, teselas de mosaicos y varias fichas de algún tipo de juego de tablero.
La zona de excavación ocupa tan sólo unos 10 m² de los alrededor de 500 que podría tener la villa. "Sería interesante realizar unas prospecciones más sofisticadas con georadar para ver la estructura de esta residencia sin tener que excavar y, así, poder actuar en la zonas de mayor interés", afirmó el arqueólogo.

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Hallan otra puerta de la muralla medieval (Lorca)

Diseño de la llamada Puerta de los Arcángeles, situada al final del Carril de Caldereros, destruida por una riada. :: ARCHIVO MUNICIPAL
El Porche de San Antonio, del siglo XV, es la única puerta de la ciudad que queda en pie. :: PACO ALONSO / AGM
Sólo queda una muestra bien visible de las muchas puertas que otrora tuvo la ciudad. Es el Porche de San Antonio, del siglo XV, un símbolo que se ha conseguido mantener en pie, con varias restauraciones, en medio de la muralla principal que rodeaba el casco antiguo. Excavaciones recientes en el tramo de muralla de la calle los Pozos, han permitido descubrir otra de las puertas que se mencionan en los documentos antiguos. Pero el resto, y hay un listado de por lo menos doce, sólo existen sobre el papel. Y no se incluyen las puertas del propio Castillo.
En un trabajo sobre 'La ciudad amurallada' el arqueólogo Andrés Martínez Rodríguez explica que las puertas estaban ubicadas en torreones y se disponían de forma acodada para dificultar su visión y acceso desde el exterior. Se cerraban de noche y se abrían por la mañana para la entrada y salida de personas, animales y mercancías.
En los censos de casas y torres de finales del siglo XV y principios del XVI se citan seis de las puertas abiertas en la muralla que son Puerta de la Fuente del Oro, Puerta de San Ginés, Puerta de la Judería, Puerta del Postigo, Puerta de Cervera y Puerta de Gil de Ricla, sin dar muchos detalles sobre su ubicación en el perímetro amurallado.
Martínez Rodríguez amplía ese listado incorporando todas las puertas sobre las que existe documentación, sobre todo por las reparaciones que se llevaron a cabo en ellas ya que, aunque había desaparecido el peligro con la frontera nazarí, se debieron seguir utilizando para el acceso a la ciudad, porque la muralla continuó siendo símbolo de seguridad en los ciudadanos hasta bien entrado el siglo XVI.
La Puerta del Pescado servía para comunicar la ciudad con el Castillo. También se la conocía como Puerta de Alcalá porque comunicaba con el barrio de este nombre situado en la ladera que mira al río. En el siglo XV se le llamó puerta de la Judería y comunicaba con la zona que los judíos ocupaban dentro de la fortaleza.
La puerta de la Fuente del Oro se puede identificar con un vano abierto en un torreón adosado a la muralla puesto al descubierto en la calle Rambla. En la documentación se menciona la Puerta de la Alsequoia, por donde se supone entraron los cristianos para sofocar la rebelión musulmana de 1453. Puede, dicen los expertos, que esta puerta se corresponda con la Fuente del Oro, ya que el topónimo 'alsequoia' puede traducirse como conducto de agua que discurría por esta zona intramuros de la ciudad. Posteriormente pasó a denominarse Puerta Nueva.
La Puerta de San Ginés, actualmente conocida como Porche de San Antonio, es la única que se ha conservado sin ser absorbida por las construcciones posteriores. Este acceso, rehecho en la segunda mitad del siglo XIII o principios del XIV, aparece citado como puerta de San Ginés, con dos torres, en las cuentas de propios de 1490, y también denominado Arco de Piñero en el siglo XVI.
Las excavaciones arqueológicas realizadas en el colegio de la Purísima en 1991, con motivo de su rehabilitación para convertirlo en Conservatorio de Música, permitieron descubrir una torre medieval reutilizada en la construcción del siglo XVIII con restos de una puerta que se podría identificar con la de Gil de Ricla. La descripción que de ella se hace en 1526 menciona dos torres. Una puede ser la incorporada en la rehabilitación del edificio y la segunda pudo reutilizarse para cimentar la caja de escalera del antiguo colegio.
Otra de las puertas, la de los Santos, la sitúa el padre Morote entre San Patricio y el edificio del Ayuntamiento. Debió tener origen desde que se levantó la muralla islámica ya que esta zona, donde comienza la calle Álamo, fue una rambla y parece lógico que se pusiera allí una puerta como salida natural de las aguas de lluvia. A partir del siglo XV esta puerta desembocaría en la plaza de Adentro, que se configuró con la construcción de la iglesia de San Jorge.
En las proximidades del atrio de la vieja iglesia de San Pedro se situaba la Puerta de Cervera que se sabe fue reparada en 1512. Actualmente en esa zona no quedan evidencias del circuito amurallado en superficie. Tampoco hay restos de la denominada Las Puertas, salida de la ciudad hacia Murviedro y Los Pilones que se supone estaba próxima a la unión de la muralla con la cerca del Castillo, entre las torres Alfonsina y Espolón.
La puerta del Postigo, como su nombre indica, tuvo que tratarse de un acceso secundario a la ciudad, que en 1474 fue mandado reparar por el concejo. Todavía no se ha podido situar en el perímetro de la muralla, aunque pudo tener semejantes características a las del portillo documentado en las excavaciones de 1995 en el subsuelo de la iglesia de las Mercedarias, que fue inutilizado con las reformas efectuadas en época bajomedieval en la torre donde estaba ubicado.
La existencia de una tercera muralla medieval en la ciudad, planteada por diversos historiadores locales se resumen en un texto de Joaquín Espín Rael, cronista de la ciudad, que dice que «Lorca tenía en la época musulmana y en la Edad Media cristiana después, dos recintos amurallados. El primero comprendía desde la calle los Pozos, hasta el Castillo; el segundo, desde dicha calle a la Corredera, hasta su final».
Sobre este segundo recinto se mencionan otras puertas como son las del Arquillo de la Magdalena, la de la Palma, la de Lisón y la de Nogalte. La inexistencia de restos de fortificaciones en la zona donde supuestamente debería encontrarse la muralla puede deberse, como apunta el profesor Juan Francisco Jiménez, a que la debilidad y poca relevancia del muro exterior le hubiera hecho desaparecer absorbido por el crecimiento de la ciudad.
También es probable que sólo se fortificaban los accesos con torres construidas al pie de cerros que se configuraron en puertas a finales del siglo XV. Estas puertas estarían situadas donde desembocaban los principales caminos de entrada y salida de la ciudad.
Así, la puerta de la Palma se emplazó donde llegaba el camino de Murcia, al amparo del cabezo de Santiago, donde termina la calle Juan de Toledo; la puerta de Nogalte levantada donde llegaba el camino de Almería, al amparo del cabezo de las Palas, más o menos en las cercanías de San Francisco; y la puerta de Lisón, al amparo del cabezo de San Mateo, lugar donde luego de ubicó la iglesia de San Mateo el Viejo y más tarde la plaza de abastos, que pudo estar al final de la calle Álamo.
También hubo otra puerta de la que existe el dibujo de su diseño del año 1751, la llamada de los Arcángeles, que estaba al final del Carril de Caldereros y fue destruida por una riada.

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El enigma del Neolítico

Hace 11.000 años, emergentes ciudades y primitivos templos fueron abandonados como lugares malditos, ¿qué misterios escondían? ¿Cómo pudieron ser construidos? ¿Fueron emplazamientos de culto religioso?

Desde hace muchos años, uno de los grandes misterios para los especialistas e investigadores históricos, ha sido el gran salto que la humanidad experimentó durante la etapa neolítica. El hombre empezaba entonces a abandonar su vida nómada y comenzaba a asentarse en emplazamientos urbanos en los que decidió organizarse socialmente.
¿Pero qué produjo este gran cambio? ¿Qué motivó la aparición de los primeros templos, las primeras viviendas, la agricultura y la ganadería? La respuesta podría estar en lugares tan remotos como Göbekli Tepe.
Extrañas taulas y animales prehistóricos
Göbekli Tepe ("Monte Ombligo") es considerado uno de los yacimientos arqueológicos más importantes, y a su vez, desconocidos de nuestra era. Situado en uno de los territorios más legendarios de Turquía, muchos han sido los expertos que lo han identificado como el mítico y bíblico Jardín del Edén.
Y es que desde que un pastor kurdo descubriera accidentalmente este lugar, sus grandes bloques de piedra en forma de letra "T" y sus misteriosos grabados de animales (algunos de ellos ya extinguidos); hacen sospechar que Göbekli Tepe fue un emplazamiento de celebración ritual, ensoñación y cambio para la humanidad.
Sellado con barro y piedras
Existen múltiples teorías sobre los métodos que pudieron ser utilizados para la edificación del conjunto de Göbekli Tepe. Sin embargo, las avanzada civilización que lo construyó, decidió sepultarlo años más tarde como si de un lugar maldito se tratase.
Pero Göbekli Tepe no fue el único núcleo importante de aquellos años que fue abandonado. Muy cerca de las Montañas Taurus, se situaba Cayönü, donde fueron encontrados cráneos e indicios de sacrificios humanos; y Catal Hüyük, que llegó a tener una población de hasta 10.000 habitantes y donde se rendía un especial culto a la mujer y al toro.


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26/06/10

Descubren en Morella (Castellón) una muralla que podría datar del siglo XI

Unas obras en la calle Sant Julià, de Morella, han permitido descubrir la muralla musulmana más antigua de esta localidad castellonense, una construcción del siglo XI o XII sobre la que existía documentación pero cuya ubicación exacta nunca se había podido establecer.
Rhamsés Ripollés, concejal de Obras, ha dicho que "el descubrimiento es esencial para entender la historia del urbanismo de Morella, ya que demuestra por dónde estaba dividida la localidad hace mil años".
La muralla tiene 1,90 metros de ancho y tuvo varios metros de altura, aunque en el trozo que se ha localizado únicamente se conserva un metro.
Los trabajos arqueológicos comenzarán el próximo lunes, pero los técnicos ya adelantan que "la muralla está formada por bloques escuadrados en las caras interiores y exteriores, y rellenada por un compuesto de arena, cal, grava y piedras no trabajadas, que la dotan de una consistencia extraordinaria".
Las murallas que bordean actualmente Morella se construyeron entre los siglos XIII y XV, por lo que la fortificación ahora descubierta es entre cien y doscientos años anterior.

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Científicos húngaros descubren un nuevo tipo de dinosauro en Europa

Un equipo de arqueólogos ha descubierto en Hungría los restos de un dinosaurio astado de pequeño tamaño que se creía que sólo vivía en Norteamérica y Asia. Miembros de la Academia de las Ciencias de Hungría (MTA) opinan que este ceratopsiano llegó hasta lo que hoy es Europa y concretamente Hungría desde Asia, cruzando el antiguo Mar de Tetis, para lo cual tuvo que pasar por varias islas. Este hallazgo, presentado en la revista Nature, se considera muy trascendental y según varios expertos suscita la necesidad de replantearse la biogeografía del Cretácico superior.
Los fósiles fueron hallados el pasado verano por un arqueólogo de la MTA, Attila Osi, en Iharkút, en las montañas Bakony, situadas en la zona oeste de Hungría. Pertenecen a un dinosaurio herbívoro que debió medir cerca de 150 centímetros de largo y pesar entre 25 y 30 kilogramos. Tenía un cuerno pequeño y una boca similar al pico de un loro.
Desde hace mucho tiempo se suponía que los ceratopsianos, dinosaurios con cuernos, vivieron solamente en las regiones norteamericana y asiática del supercontinente Laurasia, pero no en la zona central, correspondiente a la actual Europa. Los paleontólogos suponían que la escisión de este supercontinente en el Cretácico Superior dividió también la fauna, ya que son pocos los indicios de coincidencias entre los habitantes de Europa y los de otras regiones que en la antigüedad formaban parte del mismo supercontinente.
Sin embargo, el hallazgo realizado por el equipo del Dr. Osi podría invalidar esta hipótesis, según explica éste en un artículo publicado el mes pasado en Nature y firmado también por Richard Butler, investigador becado por la Fundación Humboldt en la «Colección Estatal de Paleontología y Geología de Baviera» (Alemania), y David Weishampel, del Centro de Anatomía Funcional y Evolución de la Universidad Johns Hopkins (Estados Unidos).
Según el artículo, los restos del ceratopsiano, al que llaman Ajkaceratops kozmai -por Ajka, la ciudad natal del Dr. Osi, y en homenaje al ilustre geólogo húngaro Karoly Kozma-, sugieren que la hipótesis de que estas criaturas estaban limitadas geográficamente a Asia y la zona oeste de Norteamérica «es muy simplista» y «obligan a reevaluar» la teoría.
Los autores señalan que el hallazgo de estos fósiles de 85 millones de años de antigüedad «demuestra de forma inequívoca que en el Cretácico Superior hubo ceratopsianos en Europa». Y añaden que «esto, sumado al reciente descubrimiento de lo que podrían ser piezas dentarias de leptoceratopsidae en Suecia», indica que la especie «pudo haber llegado hasta Europa al menos en dos momentos distintos». El posible descubrimiento en 2006 de dientes aislados de leptoceratopsidae en la cuenca de Kristianstad (sur de Suecia) se anunció entonces como el primer registro de dinosaurios cornudos en Europa.
El Dr. Osi y sus colaboradores opinan que, muy probablemente, el Ajkaceratops kozmai llegó hasta Hungría desde Asia viajando de isla en isla y cruzando un archipiélago que actualmente representa Europa.
«La presencia de un ceratopsiano en la zona oeste del archipiélago del Mar de Tetis debe ser fruto de un fenómeno de diáspora desde Asia ocurrido a principios del Cretácico Superior, posiblemente pasando por distintas islas del Mar de Tetis», afirman los autores. «Esta diáspora se habría visto facilitada por la subducción del Mar de Tetis a lo largo del borde meridional de Asia, que habría ocasionado arcos insulares en esta región.»
«Por consiguiente, el Ajkaceratops kozmai añade un nuevo grado de complejidad al conocimiento que poseemos sobre la fauna de los dinosaurios del Cretácico Superior y demuestra la necesidad de reevaluar las actuales hipótesis biogeográficas.»
El presidente de la MTA, Jozsef Palinkas, admitió que estos hallazgos obligan a replantearse las rutas migratorias y los hábitats de los vertebrados terrestres del Cretácico Superior.
El Dr. Osi ya atrajo la atención de los medios hace diez años, cuando desenterró un inusual fragmento de hueso en una expedición arqueológica en Iharkút. Posteriormente se constató que se trataba del primer fósil de dinosaurio encontrado en Hungría, según la MTA.

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