
Petroglifos en Los Pizarrones del Parque Nacional Talampaya
Las marcas de corte que hay en una costilla y una falange prueban que el león fue devorado por humanos
El Instituto de Xeoloxía Isidro Parga Pondal, de la Universidade da Coruña, investiga en la costa gallega y portuguesa una serie de yacimientos del Mesolítico, la misma etapa de la prehistoria a la que pertenecen los restos humanos más antiguos conocidos en Galicia, descubiertos recientemente por científicos de este centro en una cueva de la sierra de O Courel. Los yacimientos han sido localizados con la ayuda del club espeleológico vigués Maúxo y están situados en diversas cuevas graníticas de la ría de Vigo, el monte Pindo (Carnota), la sierra de Barbanza y el municipio portugués de Valença.
El director del mencionado instituto, Juan Ramón Vidal Romaní, señala que entre los materiales hallados en estos yacimientos destacan unas placas de barro cocido que supuestamente se elaboraron para revestir cestas fabricadas con fibra vegetal. Análisis realizados con la técnica de la termoluminiscencia han asignado a estos materiales una antigüedad de 9.000 años. Los restos humanos de O Courel, datados con la técnica del carbono 14, tienen entre 8.000 y 10.000 años. En los mencionados yacimientos costeros también se han encontrado numerosas herramientas de piedra.
El estudio del Mesolítico reviste un gran interés científico porque durante este período se produjeron los cambios climáticos, ambientales y culturales que condujeron a la transformación de las sociedades nómadas de cazadores-recolectores del Paleolítico en las sociedades agrícolas y sedentarias del Neolítico. Los hallazgos de O Courel y de las cuevas graníticas de la costa ofrecen un especial valor dado que en Galicia se conocen muy pocos rastros de esta etapa de la prehistoria. Entre ellos destaca el yacimiento de la cueva de Valdavara, en Becerreá, que está siendo objeto actualmente de una serie de excavaciones dentro de un plan de investigación que coordina la Universidade de Santiago.
Más de cincuenta personas contratadas por el Gobierno de Castilla-La Mancha han trabajado en la investigación y consolidación del yacimiento de La Ontavia, en la localidad de Terrinches, en Ciudad Real, donde han salido a la luz las termas con que contaba esta villa romana.
En esta campaña de excavaciones el Gobierno del presidente Barreda ha invertido 18.500 euros en la recuperación de esta villa romana de época tardía (siglo IV d.C.), dando así continuidad a los trabajos desarrollados desde el año 2007. Entre las ayudas concedidas cabe destacar la destinada a la Investigación del Patrimonio, presentada este año por primera vez por el Gobierno regional.
La actuación en el yacimiento de La Ontavia forma parte de la campaña de excavaciones arqueológicas que cada verano lleva a cabo el Gobierno de Castilla-La Mancha en toda la región, y que este año ha permitido la contratación de cerca de 600 desempleados. En esta edición, el presupuesto destinado ha sido de aproximadamente 5,5 millones de euros para trabajar en 33 yacimientos de toda la comunidad autónoma, según ha informado la Junta en nota de prensa.
El yacimiento de La Ontavia cuenta con dos mil años de antigüedad, y tuvo su origen cuando un rico terrateniente se instaló en este lugar bien comunicado mediante la Vía Augusta. Allí es donde él, sus descendientes y su servicio habitaron durante siglos, hasta el abandono del lugar durante las invasiones godas.
El Gobierno de Castilla-La Mancha y el Ayuntamiento de Terrinches están colaborando en los trabajos para la recuperación de este conjunto residencial y agropecuario, del que cabe destacar el buen grado de conservación de las instalaciones termales, que cuentan con piscinas y salas frías, calientes y templadas, además de vestuarios y letrinas.
Posteriormente, esta área fue reutilizada en época tardoantigua como un área cementerial, de la que se han excavado alrededor de treinta tumbas que contienen restos de cincuenta individuos. Hasta el momento se han documentado cuatro tipos de estructuras: de lajas, de mampostería, mixtas y con cubierta única de lajas. De todas ellas, sólo tres conservan elementos de ajuar, dos anillos de bronce y uno de plata.
El Museo Arqueológico Provincial de Alicante (MARQ) expondrá cerca de 300 piezas de las culturas fenicia, íbera, romana y musulmana halladas en varios yacimientos arqueológicos de Guardamar del Segura.
Bajo el título "Guardamar, Museo y Arqueología", la muestra recopilará algunas de las mejores piezas extraídas durante las tres últimas décadas en los yacimientos de La Fonteta, el Cabezo Lucero o la Rábita Califal.
Entre las escogidas para la exposición, hay algunas todavía inéditas de la cultura fenicia en la localidad, como las estelas-betilo y los escarabeos y amuletos egipcios asociados al mundo funerario, los pebeteros thimateria de cabeza femenina y los pergaminos medievales inéditos.
Las nuevas tecnologías aplicadas a recreaciones infográficas, audio guías, recreaciones en 3D y audiovisuales sobre Guardamar dotarán a la exposición de una perspectiva innovadora, permitiendo al espectador adentrarse virtualmente en la antigua villa amurallada o sumergirse de lleno en la en la historia local, narrada a través de la voz y la mirada amable del ingeniero Mira.
La exposición se complementa con la publicación de un catalogo de piezas y un compendio de artículos donde grandes expertos mostrarán el estado actual de la investigación arqueológica, histórica y social de Guardamar.
La alcaldesa de esta localidad de la Vega Baja, Marylène Albentosa, ha manifestado que esta exposición "es un magnífico escaparate para conocer las diversas culturas que a lo largo de los siglos han poblado Guardamar", así como "para dar a conocer la realidad actual del municipio y su oferta turística al resto de la provincia".
Guardamar pretende aprovechar este evento para anunciar la nueva imagen y el nuevo nombre del museo arqueológico municipal, MAG (Museo Arqueológico de Guardamar del Segura), con el que se pretende iniciar un nueva andadura museística, tras las reformas realizadas en sus salas durante los últimos años.
Construcciones de Paquimé. :: centricphoto.com
La Dirección General de Bellas Artes y Bienes Culturales de la Consejería de Cultura tiene muy avanzados los procesos de tramitación para declarar e inventariar como Bien de Interés Cultural (BIC) un total de cuatro yacimientos arqueológicos en el municipio de de Las Torres de Cotillas. Se trata de los de Cotillas, el Campo del Alfarero, Las Peñetas y el Barrio de San Pedro, proyectos estos dos últimos para los que la citada Dirección General tiene abiertos los plazos de información pública para proseguir con el trámite de declaración BIC. "Desde hace meses estamos llevando a cabo el proceso de incorporar al inventario del patrimonio regional como áreas arqueológicas protegidas estos cuatro yacimientos que atesoran el más esplendoroso pasado histórico del municipio", señala el concejal de Cultura local, Domingo Cava.
El Gobierno de Castilla-La Mancha ha informado que se han encontrado, por primera vez, viviendas particulares dentro de la ciudad romana de Segóbriga en la última campaña de excavaciones.
Arqueólogos trabajando en el castillo de Gauzón :: Ricardo Solís
El objetivo del estudio es determinar el contexto cronológico y cultural del círculo de Monte Lobeira :: MARTINA MISER
El Museu Arqueológico y Etnográfico Municipal Soler Blasco de Xàbia ha realizado una excavación arqueológica en el interior de la ermita de Sant Joan, anexa al viejo cementerio. La construcción del cementerio en las inmediaciones en el año 1817, convirtió la ermita en capilla funeraria, función que ha tenido hasta los años ochenta del siglo pasado.
La excavación llevada a cabo se planteó con el fin de estudiar las posibles estructuras conservadas en el subsuelo de la ermita así como para intentar fijar su datación, además de recuperar este interesante edificio de propiedad municipal con el objetivo de que en el futuro pueda ser conocido y visitado. Así las cosas, los trabajos arqueológicos han permitido documentar un importante conjunto de 30 tumbas de inhumación, excavadas en el suelo natural de gleba de forma más o menos rectangulares. Ventisiete mantenían la orientación este-oeste (con la cabeza situada haia el este, exceptuando dos, que la tenían situada en poniente), y sólo tres se orientaban de norte en sur.
La mayor parte de los entierramientos fueron realizados dentro de ataúdes, con los cuerpos en posición decúbito supino, con los brazos flexionados sobre el pecho o el abdomen, exceptuando algunos de los infantiles, que tenían los brazos flexionados y las manos bajo del rostro, en posición de dormir.
De las treinta tumbas localizadas, diecinueve correspondían a adultos, y las once restantes eran enterramientos infantiles. Seis estaban vacías, mientras que el resto correspondían a cuatro adultos varones entre 40 y 70 años, seis mujeres entre 20 y 65 años, y tres individuos a los que no ha sido posible determinar el sexo por el mal estado de conservación. Los entierramientos de niños han determinado que tenían unas edades entre 1 y 2 meses y los 5 ó 6 años. Casi todos fueron enterrados entre 1817 y 1849, momento en que fue ensanchado el cementerio, adquiriendo aproximadamente la extensión actual.
La intervención arqueológica ha afectado a pràcticamente la totalidad de la superficie interior de este edificio de planta rectangular de 14 metros de longitud y 7,30 metros de anchura, con una única nave dividida en tres tramos regulares de unos 4,25 metros de longitud. La ermita de sant Joan era en origen un edificio de uso religioso situado a las afueras de la villa de Xàbia, en el cruce de los caminos que salían del pueblo en dirección a Pedreguer, Dénia, Gata y el Poblenou. Este edificio constituye un claro e interesante ejemplo de las conocidas como "ermitas de conquista", edificios de nave única y cubierta en dos aguas sustentada por arcos diafragmáticos. En este caso, son dos los arcos (uno forrado y reconvertido en arco de medio punto a mediados del siglo XIX) que dividen el espacio rectangular de la ermita en tres tramos regulares. No disponemos de demasiadas referencias documentales sobre sant Joan; hoy en día, la noticia más antigua que conocemos es de mediados del siglo XVII, momento en lo que parece que fue utilizado como lonja o almudí de la villa.
Gracias al Libro del Sacristán de la Parroquia de Xàbia, redactado en 1769, sabemos que era utilizado para usos religiosos al menos el día de Sant Joan Evangelista (27 de diciembre),"... Acabada la Misa mayor va el Clero a cantar una Misa a la Hermita de San Juan...", especialmente el día de Sant Joan Baptista (24 de junio)"... Día de San Juan Bautista, este día va el Clero a cantar una Misa a su ermita y para que vaian, se tocan tres toques como en visperas, el ultimo toque a las cinco de la Mañana..."
Esta excavación ha sido posible gracias a la participación del programa EMCORP que ha permitido la contratación de un arqueólogo. También han participado la brigada de obras municipal y el departamento de topografía municipal. El estudio antropológico ha sido realizado por doctor Francisco Gómez Bellard.
Uno de los arqueólogos exhuma un individuo en la necrópolis de Lancia :: j. casares
Una veintena de osamentas humanas y fragmentos de cerámica colonial fueron hallados en un cementerio del siglo XVI, localizado por arqueólogos en la parte posterior de la Casa de Cortés, en La Antigua, Veracruz. Tras el paso del huracán “Karl”, el descubrimiento derivó en un mayor número de esqueletos que se sumaron a los ocho encontrados con anterioridad.
Los hallazgos forman parte de los trabajos de salvamento arqueológico que realiza el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH-Conaculta), a través de su centro regional en Veracruz, con motivo del proyecto de restauración de la Casa de Cortés, que está por comenzar.
La arqueóloga Judith Hernández Aranda, coordinadora de las excavaciones — que se hacen con recursos del Gobierno del Estado de Veracruz y Fundación GEO—, informó que estas labores se realizan en lo que fue el cementerio de la iglesia del Santo Cristo del Buen Viaje, registrada también en algunos documentos como del Santo Cristo del Calvario, y del cual se tenía conocimiento por investigaciones históricas previas.
En este panteón cristiano, ubicado detrás de la casa del conquistador español, desde hace tres meses se habían comenzado las excavaciones y se encontraron ocho osamentas; con el paso del huracán “Karl” la cifra se incrementó a veinte. La mayoría de los materiales óseos y cerámicos datan de los siglos XVI al XIX, aunque también hay restos de cerámica prehispánica correspondiente al periodo Posclásico Tardío de la Costa del Golfo (1300- 1519).
La arqueóloga, adscrita al Centro INAH-Veracruz, detalló que antes del fenómeno meteorológico se habían hecho pozos de sondeo, en los que se encontraron restos de una pilastra y fragmentos de huesos humanos, mismos que fueron nuevamente cubiertos y protegidos ante la llegada del huracán el 17 de septiembre pasado.
Abundó que luego del huracán y antes de reanudar la exploración de este cementerio católico —uno de los primeros establecidos en América—, se tuvo que hacer una labor intensa y durante tres semanas, para limpiar el área de excavación, ya que el viento y el agua tumbaron árboles, y arrastraron hasta allí basura y cúmulos de tierra. Fue durante esas labores cuando se encontró el resto de los esqueletos humanos y materiales cerámicos.
Hernández Aranda señaló que del conjunto de osamentas, destaca un cráneo con mutilación dentaria, indicio de que se trató de un individuo de raza indígena, enterrado en un espacio funerario cristiano. En este sentido, detalló, los españoles poblaron La Antigua a partir de 1524, siendo uno de los primeros asentamientos coloniales y por lo cual es común que algunos de los individuos enterrados en este cementerio todavía presenten marcas de rituales prehispánicos.
Este esqueleto es estudiado por la antropóloga física Blanca Lilia Martínez de León, quien también examinará el total del conjunto de los restos óseos para ofrecer un diagnóstico completo de su filiación cultural y antigüedad.
Agregó que otro esqueleto portaba un collar de cuentas, en tanto que uno más estaba acompañado de una copa de cerámica roja con incrustaciones de feldespato, típica del periodo de contacto hispano. Lamentablemente, señaló la arqueóloga, la mayoría de los entierros se ha encontrado en contextos removidos, debido a las modificaciones que ha tenido el terreno en los últimos dos siglos.
Sobre la cerámica hallada, mencionó que corresponde a fragmentos de tipo colonial, de los estilos Rojo Pulido Colonial, Sevilla Azul sobre Azul, Columbia Plain y Liguria Azul, de los siglos XVI y XVII; también hay mayólica Abo Policromo, Puebla Policromo y Puebla Azul sobre Blanco del siglo XVIII, además de loza fina europea impresa por transferencia, del siglo XIX.
Al detallar sobre el cementerio colonial, la arqueóloga manifestó que con base en investigaciones históricas, se encontraron dos planos del proyecto de construcción de la iglesia Santo Cristo del Buen Viaje, a cargo del arquitecto José Antonio Márquez, que datan de 1798 y 1800. “Aparentemente estamos excavando en lo que fue parte del cementerio del templo, que se encuentra al oeste del predio en exploración”.
Así mismo, añadió la arqueóloga Judith Hernández, en las excavaciones se han encontrado también restos de muros que indican que la llamada Casa de Cortés se extendía más allá de los límites actuales, por lo que es importante determinar cuáles fueron y así precisar la extensión que tuvo el cementerio y profundizar en los sistemas de enterramiento de la época.
La arqueóloga del Centro INAH-Veracruz comentó que luego de una serie de tratamientos que se aplicaron in situ a los esqueletos, éstos ya comenzaron a ser levantados y llevados al laboratorio para su conservación y estudio, con lo que se finalizará esta temporada de excavaciones.
Comentó que será mediante análisis de antropología física y arqueológicos en los huesos, como se podrán tener mayores datos sobre los individuos enterrados en ese sitio, como sus edades, sexo, enfermedades, causas de muerte y antigüedad, así como tener un mayor conocimiento de los sistemas funerarios practicados en el siglo XVI en esta parte del estado de Veracruz.
La epopeya evolutiva que convirtió a un pequeño mono peludo en una especie capaz de viajar al espacio y exterminar a sus semejantes con bombas atómicas comenzó en Asia y no en África. Así lo mantiene un equipo de investigadores franceses y libios que han desenterrado en el desierto del Sáhara los simios fósiles más antiguos de África. Según los expertos, los ejemplares representan a tres especies antropoides (emparentados con los humanos) que protagonizaron un largo viaje desde las junglas de Oriente a los deltas boscosos que hace 38 millones de años cubrían lo que hoy es el mayor desierto del planeta.
La propuesta, presentada hoy en Nature, no es nueva, pero sí muy polémica. Durante décadas se ha pensado que los primeros primates antropoides surgieron en el norte de África, donde se hicieron cada vez más grandes, perdieron la cola y comenzaron a caminar sobre dos patas. Muchos expertos siguen apoyando esta hipótesis. Pero en los últimos años, los primates antropoides más antiguos que se conocen no han aparecido en Egipto o en Argelia, sino en China, Birmania, Tailandia e India, donde algunos restos tienen más de 55 millones de años. Con cada nuevo fósil, los antepasados más remotos del hombre dan un paso más hacia un origen oriental.
"La cuna de los antepasados más lejanos del hombre está en Asia, pero África les ofreció la gran oportunidad evolutiva para desarrollarse", explica a Público Jean-Jaques Jaeger, paleoprimatólogo de la Universidad de Poitiers y autor principal de los estudios sobre las tres nuevas especies, halladas en Dur At-Talah (Libia).
El hallazgo ha avivado un debate eterno. "Estos restos no permiten concluir nada, la alternativa africana sigue siendo igual de probable", opina Salvador Moyà-Solà, director del Institut Català de Paleontología, quien es partidario del origen africano, aunque reconoce que también faltan pruebas concluyentes para apoyar su opinión.
El gran debate existe por lo escasos que son los huesos de simios de hace 40 o 50 millones de años. En muchos casos, las nuevas especies se basan en unos cuantos dientes. Son un tesoro paleontológico, pero también son fácilmente cuestionables por equipos rivales.
El equipo de Jaeger ha hallado más de 20 dientes de menos de dos milímetros. Uno de sus dueños es el Afrotarsius libycus, un pequeño mono de 250 gramos que vivía colgado de las ramas y se alimentaba de frutas e insectos. "Los dientes del afrotarsius demuestran que está claramente emparentado con los antropoides más antiguos de Asia", sostiene Jaeger. Sus restos tienen entre 38 y 39 millones de años, lo que, según el experto, convierte a esta especie y a las otras dos halladas en Libia (Biretia y Talahpithecus) en los simios antropoides más antiguos del continente africano.
Origen disputado
Los máximos competidores del afrotarsius por el trono de ser los ancestros más viejos del hombre y los grandes simios son los biretia, señala Jaeger. Se trata de tres especies de antropoides, una descubierta en Argelia en 1988 (y hallada ahora también en Libia), de hace entre 38 y 40 millones de años, y dos desenterradas en Egipto, que datan de hace unos 37 millones de años.
Según muchos expertos, estos progenitores antropoides evolucionaron hacia otros de mayor peso que se diversificaron y se expandieron para dar origen a la gran familia simia, incluyendo la rama de tipos sin cola, erguidos y con mucho menos pelo que salieron de África unos 36 millones de años después para conquistar el mundo entero.
Pero faltan datos. Los primeros ejemplares africanos surgen de repente, sin apenas restos previos de hace unos 50 millones de años, cuando se piensa que surgieron los primeros antropoides. Según la teoría africana, se debe a que no se ha buscado suficiente. Según la asiática, hay que mirar hacia oriente.
Éxodo o extinción
"Si no hubieran migrado, habrían desaparecido", dice un experto
"Nuestros hallazgos de tres especies de antropoides bien formados señala que hubo una colonización desde Asia realizada por estas y otras especies", señala Jaeger. Se trataba de monos habituados a la vida en las junglas que descubrieron en África una oportunidad única. Las riberas del gran río que había hace 38 millones de años en Dur At-Talah proporcionaron bosques llenos de frutas e insectos en los que los antropoides no tenían competidor. "En los bosques de Asia otras especies, parecidas a los lémures voladores, competían con los antropoides por el alimento", explica Jaeger. "Si se hubieran quedado en Asia, se habrían extinguido", asegura. "En cambio, en África pudieron diversificarse, perfeccionarse y evolucionar hasta convertirse en humanos", detalla.
El éxodo simio duró diez millones de años y terminó en la época de los afrotarsius. Varias especies de roedores hicieron el mismo camino y sus restos hallados en Dur At-Talah confirman esta tesis, según los autores del trabajo. Los expertos sostienen que el afrotarsius es el ancestro de los biretia africanos. Una vez llegados a África, una nueva rama logró alcanzar América del Suraún no se sabe cómo y se convirtió en la estirpe de los monos del Nuevo Mundo. Los que se quedaron en África engendrarían la gran familia homínida de orangutanes, bonobos, gorilas, chimpancés y humanos.
"La hipótesis merece crédito, pero no estoy segura de que estos nuevos primates descubiertos la apoyen", opina Blythe Williams, paleoantropóloga de la Universidad Duke (EEUU). "Uno de los problemas es que [los autores] sugieren que ya ha habido suficiente búsqueda en África como para descartar que haya más restos de evolución en este continente, pero no es nada descabellado pensar que aún hay allí muchos fósiles esperando a ser encontrados", opina.
"El gran problema es la falta de evidencia fósil para probar una u otra teoría", apunta Moyà-Solà, descubridor del fósil de Pau, un posible ancestro de grandes simios cuya calavera apareció durante la excavación de un vertedero cerca de Barcelona. "La mayoría de los expertos que trabajan en Asia defienden la teoría asiática y los que lo hacen en África defienden la contraria, pero no hay datos. La batalla por localizar la cuna de los antropoides va a seguir durante mucho tiempo", concluye.
Un bosque en medio del Sahara
Para llegar a Dur At-Talah, en Libia, hay que adentrarse 200 kilómetros en el desierto del Sáhara. En esta región a unos 2.000 kilómetros de la capital, Trípoli, hubo un gran delta cubierto de espesos bosques al que, hace 48 millones de años, llegaron los primeros simios antropoides desde Asia. Un equipo de excavadores del Centro Nacional de Investigación Científica (CNRS) de Francia, la Universidad Al Fateh de Libia y otras universidades de EEUU y Tailandia llevan cuatro años desenterrando sus fósiles en este rincón del norte de África.Cada campaña dura un mes y necesita al menos 20.000 litros de agua para beber y también para limpiar los restos de antropoides y fauna que aparecen. Las excavaciones las financian Francia, Libia y la petrolera Total, explica Jean Jacques Jaeger, jefe del proyecto. El próximo mes, Jaeger se trasladará a Birmania y Tailandia para excavar otros yacimientos de la misma época donde también se han hallado monos antropoides.
Tiburones, elefantes y musarañas
1. Agua
Los sedimentos de la zona del yacimiento de Dur At-Talah aún conservan las marcas geológicas de una gran abundancia de agua.
2. Delta
Hace unos 38 millones de años, el paisaje correspondía al delta de un enorme río con muchos brazos y cuyo caudal variaba según el nivel del mar.
3. Fauna
El yacimiento ha aportado abundantes restos de elefantes primitivos que vivían en las riberas. También hay muchos dientes de tiburón. En otras zonas abundaron las especies de agua dulce como tortugas, cocodrilos y peces de río que se acumulaban en el cauce y depósitos lacustres cercanos. En tierra firme, además de primates, había roedores, musarañas y damanes, un tipo de mamíferos de pequeño tamaño originado en África hace 50 millones de años.
4. Dientes
Ya de vuelta de la campaña de este año, los expertos analizarán el esmalte y las marcas de desgaste de los dientes de los primates antropoides encontrados para detallar sus hábitos alimenticios. Por ahora creen que su dieta se componía primordialmente de hojas, frutos e insectos.