4/5/11

Encuentran en una cueva de Mañaria (Vizcaya) diversos grabados rupestres

La Diputación Foral de Vizcaya ha presentado hoy los grabados rupestres localizados en la cueva de Askondo, ubicada en Mañaria (Vizcaya) y que fueron pintados hace entre 28.000 y 18.000 años.
Según ha informado el ente foral, el yacimiento -anterior a las Cuevas de Santimamiñe y enmarcado en los periodos Gravetiense y Solutrense- incluye varios caballos, una mano y diversos trazos en pareados en horizontal, todo ello en pintura de color rojo.
Askondo es la quinta cueva con arte parietal paleolítico localizada en Vizcaya tras Venta Laperra, Santimamiñe, Arenaza y El Rincón, y la tercera en importancia por el número de grafías de animales.
Los grabados se emplazan en una propiedad particular que la Diputación -con la colaboración de los propietarios del terrenos- ha cerrado para garantizar su protección.
Además, el ente foral ha anunciado la puesta en marcha de un Programa de Investigación, Conservación y Puesta en Valor del yacimiento.

Encuentran pinturas de hace 25.000 años en la cueva vizcaína de Askondo

Se trata de una docena de figuras entre las que destacan dos caballos de más de metro y medio cada uno

Más de una docena de pinturas de arte rupestre paleolítico de más de 25.000 años de antigüedad han sido localizadas en la cueva de Askondo de la localidad vizcaína de Mañaria. La autenticidad de las obras ha sido certificada al "100%" por expertos del CSIC.
La diputada de Cultura, Josune Ariztondo, ha dado a conocer en Bilbao el hallazgo de este yacimiento arqueológico junto con el doctor en Arqueología Diego Gárate y el experto del Instituto Internacional de Investigaciones Prehistóricas de Cantabria, César González.
Según han explicado, en la cavidad se han localizado en muy mal estado de conservación más de una docena de representaciones en pintura roja o grabadas y otros elementos parietales. En concreto, los investigadores han descubierto cinco caballos pintados en rojo, dos de ellos de más de metro y medio; un caballo grabado; una mano en positivo -la primera que se localiza en Euskadi-, una serie de dos trazos pareados; un punto rojo; una línea cervico-dorsal de animal; una serie de grabados subverticales no figurativos, y un hueso de animal hincado en la pared a dos metros de altura que los expertos relacionan con alguna actividad artística.
Los análisis realizados por los descubridores consideran evidente la autenticidad del yacimiento y lo sitúan en una cronología entre 28.000-18.000 años antes de nuestra era, es decir entre el gravetiense y el solutrense, aunque lo más probable es que se sitúe en 25.000 años. Ello significa que el conjunto artístico es crononólogicamente muy anterior al hallado en Santimamiñe.
No obstante, para confirmar la autenticidad de las pinturas, se ha recurrido a un equipo externo formado por los expertos en Arte Prehistórico Manuel González Morales y Cesar González Sanz del Instituto Internacional de Investigaciones Prehistóricas de Cantabria, centro asociado al CSIC, quienes han subrayado que en esta cueva "no hay ninguna duda. Es de las seguras". Los arqueólogos tratarán ahora de restaurar las pinturas e inspeccionarán de nuevo la cueva por si hubiera más pinturas en su interior.
Descubiertas el pasado mes de enero
Las pinturas fueron localizadas por el equipo formado por los arqueólogos Diego Gárate Maidagan, Joseba Rios Garaizar y Ander Ugarte Cuetara durante una visita el pasado mes de enero a la cavidad dentro de un proyecto de investigación más amplio relacionado con el poblamiento paleolítico en el interior del territorio vizcaíno. El equipo observó una pequeñas manchas en las paredes muy deterioradas por pintadas, rozaduras y hogueras pero tras revisarlas con más detenimiento confirmaron que se trataba de pinturas rupestres, cuya temática y forma se pueden reconocer en otras cuevas del occidente europeo.
Aunque la cueva era conocida desde hacía tiempo el yacimiento no fue descubierto "porque no se había sabido ver". "Hay que tener el ojo educado y saber lo que se está buscando", ha explicado González Morales.
De hecho, la cueva de Askondo fue descubierta en 1912 por Gávez Cañero, encontrando escasos restos arqueológicos. No obstante, en 1963 se localizaron dos cráneos de oso de las cavernas que motivó la visita de furtivos y la excavación incontrolada de la cavidad.
La cueva de Askondo es la quinta con arte parietal paleolítico localizada en el territorio vizcaíno tras Venta Laperra (1904), Santimamiñe (1917), Arenaza (1963) y El Rincón (2004). Por la cantidad de grafías animales descubiertas sería la tercera en importancia dentro del territorio junto a la Venta Laperra, y por detrás de Santimamiñe y Arenaza.
La Diputación Foral de Vizcaia ha cerrado el acceso de la cueva y el yacimiento ha quedado automáticamente protegido desde el momento de su localización por la Ley de Patrimonio.

Hallan en la cueva vizcaína de Askondo una docena de pinturas rupestres de hace 25.000 años - Son más antiguas que las de Santimamiñe

Los arqueólogos Ander Ugarte, Joseba Ríos y Diego Gárate supieron buscar. Formaban parte de un equipo de investigación para analizar el poblamiento paleolítico en el interior de Vizcaya y el pasado mes de enero visitaron la cueva de Askondo, el la localidad vizcaína de Mañaria. Lo que en un principio parecían simples manchas yaciendo en el deterioro eran en realidad pinturas rupestres de hace 25.000 años.

Este hallazgo sitúa a la cueva de Askondo en el podio de las vizcaínas en lo que a arte parietal se refiere, tras Santimamiñe y Arenaza. Y es que se han descubierto una docena de pinturas, todas ellas en rojo o grabadas. Seis caballos, una mano, un hueso hincado en la pared, una mano en positivo -la primera encontrada en Euskadi-, una línea cérvico dorsal de animal o distintos grabados, todos ellos muy anteriores a los que se hallan en las cuevas de Santimamiñe.
25.000 años atrás alguien ejerció de pintor en Askondo. Así lo confirmaron los expertos del Instituto Internacional de Investigaciones Prehistóricas de Cantabria -centro asociado al CSIC- Manuel González y César González, que determinaron que el descubrimiento, en un pobre estado de conservación, no es un fiasco: "No hay ninguna duda. Es de las seguras".
Tras el hallazgo de las pinturas, ha quedado cerrado el acceso a la cueva y al yacimiento por la Ley de Patrimonio, que determina esta actuación y han comenzado los trabajos de investigación y de recuperación necesarios para la protección y la mejor datación de un lugar que al Diputación ha otorgado un gran valor.
Sin embargo, las pinturas han pasado desapercibidas durante muchos años. El investigador Gálvez Cañero fue el primero en entrar en la cueva con fines arqueológicos, en 1912. Solo halló unos pocos restos.
Media década más tarde, en 1963, se localizaron dos cráneos de oso de las cavernas, que fueron a parar a manos privadas. Desde entonces, se sucedieron las actuaciones furtivas y se expolió gran parte del patrimonio de la cueva.
En consecuencia, Askondo empezó a deteriorarse. Grafitis, sedimentos y demás restos inundaron la cueva. Si a esto se añaden los efectos de la actividad de una cantera ahora en desuso, el cóctel resultante depara unas pinturas totalmente escondidas y deterioradas. No obstante, parte del arte ha sobrevivido durante 25.000 años, escondido hasta hace unos meses del ojo humano.
"Hay que tener el ojo educado y saber lo que se está buscando", apuntó César González en la presentación del hallazgo, a la que también asistieron la diputada de Cultura, Josune Ariztondo y Gárate, para explicar que las pinturas hayan pasado desapercibidas tanto tiempo. Vizcaya tiene desde ahora más arte.

Dos investigadores vinculados a la UC han participado en el hallazgo de las pinturas rupestres de Askondo

Dos de los tres arqueólogos responsables del hallazgo de las pinturas rupestres descubiertas en la cueva vizcaína de Askondo son doctores por la Universidad de Cantabria y desarrollan su labor investigadora en el Instituto Internacional de Investigaciones Prehistóricas de Cantabria (IIIPC).
Se trata de Diego Gárate y Joseba Ríos, según ha informado la UC en nota de prensa, tras hacerse pública esta semana la noticia del descubrimiento.
Joseba Ríos es, además, profesor asociado de Arqueología en la UC y, junto a Diego Gárate, participa en la docencia del Máster de Prehistoria y Arqueología del IIIPC y el Departamento de Ciencias Históricas.
Además, otros dos profesores e investigadores del IIIPC, César González Sainz y Manuel González Morales, han actuado como peritos para verificar la autenticidad del descubrimiento, ya que fueron convocados para ello por los servicios arqueológicos de la Diputación Foral de Vizcaya.
En la cueva de Askondo los investigadores han encontrado una decena de dibujos y grabados con unos 25.000 años de antigüedad, es decir, coetáneos a las primeras pinturas de la cueva cántabra de Altamira.
Los grabados y pinturas se realizaron en los períodos denominados Gravetiense o Solutrense, en el Paleolítico superior, hace entre 28.000 y 18.000 años.
El descubrimiento de esta nueva muestra de arte paleolítico se produjo "de forma casual" en enero, cuando tres arqueólogos desarrollaban un trabajo de investigación sobre poblamientos prehistóricos en la zona.
Los arqueólogos comprobaban si los yacimientos de los que tenían noticia estaban o no destruidos por efecto de la acción de las canteras en el siglo pasado.
Las pinturas de las cuevas de Askondo, en la localidad vizcaína de Mañaria, son bastante anteriores que las localizadas en otras cuevas de la zona, como las de Santimamiñe (14.000 y 9.000 a.C).
El nuevo hallazgo --una docena de dibujos de caballos y manos grabados o pintados en rojo-- en algunos casos no son característicos de la zona cantábrica y demuestra contactos con otras poblaciones de cazadores recolectores de los Pirineos.
Entre las representaciones encontradas en la cueva de Askondo destaca por novedosa la figura de un caballo, cuya parte delantera presenta la forma de morro de pico de pato, característica de esa época del paleolítico y que aparece en otras cuevas como Lascaux (Francia), Andalucía y Portugal.
También resulta inusual la existencia en la cueva de Mañaria de representaciones de manos, que no son características de País Vasco, aunque sí aparecen en otros yacimientos del Cantábrico.
Además, los arqueólogos han descubierto un hueso de animal hincado en la pared a dos metros de altura con connotaciones artísticas, que es típico del arte paleolítico encontrado en los Pirineos, y que "enlazaría a la población del lugar con cazadores-recolectores de esa otra zona.

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