Mithra de CabraPara algunos cordobeses, el Museo Arqueológico es un gran desconocido, una centenaria joya por descubrir a la que quizás ni siquiera se hayan acercado. Esta institución que guarda en sí siglos de historia inicia ahora una nueva etapa gracias a la apertura de su nuevo edificio, un espacio con el que el museo intentará hacerse más cercano a los ciudadanos e introducirlos en un viaje hacia los orígenes de Córdoba.
La ministra de Cultura, Ángeles González Sinde, será la encargada, junto con el consejero de Cultura de la Junta de Andalucía, Paulino Plata, de inaugurar esta nueva sede que se estrenará con la exposición Córdoba, encuentro de culturas, que reúne 500 piezas que hacen un recorrido por el pasado de la provincia, desde la Prehistoria hasta la Edad Media.
Orígenes
La historia del Museo Arqueológico comienza en 1844, cuando se reunieron en el Museo Provincial de Bellas Artes las piezas procedentes de las desamortizaciones de los conventos cordobeses, formando así la Colección de Antigüedades.
Hasta su establecimiento en el Palacio de los Páez de Castillejo, estas piezas acompañaron a los fondos del Bellas Artes en sus sucesivos traslados: del colegio de la Asunción pasaron a la Diputación Provincial, y de ahí al hospital de la Caridad. Aunque compartían la misma sede, en 1868 se creó al Arqueológico Provincial de Córdoba, que se independizó definitivamente en 1920, instalándose en la plaza de San Juan. Pero la historia de idas y venidas del museo no acaba aquí. También se ubicó en la casa mudéjar de la calle Velázquez Bosco (actualmente calle Samuel de los Santos en homenaje a uno de los directores que más impulso dio a la institución) para finalmente instalarse en los años 50 en su sede actual, en la plaza de Jerónimo Páez, con Ana María Vicent Zaragoza a la cabeza.
En esta etapa se produjo un considerable incremento de los fondos conservados, se impulsó un servicio de investigación de arqueología urbana y una biblioteca especializada en arqueología y se editó la revista científica Corduba Archaeologica. Estos avances favorecieron que en 1962 el edificio y sus colecciones fueran declarados Monumento Histórico Artístico.
Pero el Arqueológico, desde hace casi dos décadas, viene demandando mejoras en sus instalaciones y una adaptación museológica acorde con los criterios actuales. Las bases para su necesaria ampliación, que se inaugura hoy, ya se plantearon en 1992, cuando también se impulsó un estudio de los solares anejos al Palacio de los Páez de Castillejo que sacó a la luz un antiguo teatro -uno de los más importantes del Imperio y que ahora ha quedado en parte integrado en el museo-, talleres artesanales tardorromanos y casas medievales andalusíes.
Desde 1998, cuando el proyecto defendido por el equipo de arquitectura IDOM resultó ganador del concurso de ideas propuesto para la ampliación, el museo ha esperado esta nueva sede.
Joyas del museo
Esculturas, vasijas, mosaicos, relieves, capiteles o sarcófagos forman parte de la rica colección del Museo Arqueológico de Córdoba, que propone al visitante un itinerario por el pasado de la provincia. Entre sus obras mejor conservadas se encuentra el León Ibérico de Nueva Carteya, datado en el siglo IV a.C. Este animal protegía las sepulturas de personajes poderosos, sobre todo de la realeza, de ahí su actitud amenazante.
Otra de las piezas más importantes del museo es Afrodita agachada (fechada entre el año 138 y 192 a. C.), una escultura que muestra a la diosa desnuda e inclinada y casi con seguridad recibiendo agua en la espalda durante el baño o mirando su reflejo en un estanque.
El conjunto escultórico Mithras de Cabra es una de las piezas más llamativas. Hallada en la villa romana de Fuente Las Piedras y datada en la segunda mitad del siglo II, representa a Mithras Tauróctono, dios Sol, tocado con el gorro frigio y sacrificando a un toro. En el grupo aparece un perro que bebe la sangre purificadora que brota del toro, guardando así su alma, una serpiente que produce las plantas y un alacrán del que surgen los animales y los hombres.
En el recorrido del Arqueológico llaman la atención dos mosaicos de gran formato: el del Cortejo Báquico y el de Las Cuatro Estaciones. El primero, de forma cuadrada y bien conservado, muestra al dios del vino coronado de pámpanos y montado en un carro del que tiran dos centauros. Está rodeado por una serie de ménades y sátiros que integran el característico cortejo. El segundo representa las cuatro estaciones del año mediante personajes masculinos que portan símbolos agrícolas propios de cada período.
Sin lugar a dudas, el Cervatillo de Madinat al-Zahra es una de las estrellas de la institución. Corresponde a la segunda mitad del siglo X y es una figura zoomorfa que probablemente servía de surtidor de una de las fuentes de la ciudad califal.
También destaca la Máscara del Dios Pan, una pieza fechada a mediados del siglo I y que ha participado en varias exposiciones sobre teatro romano; y la Hermafrodita de bronce (finales del siglo I d.C-principios del II d.C), una escultura encontrada en la villa romana de El Ruedo en la que predomina la parte masculina.
Una de las piezas más interesantes para los expertos es el Capitel de los Músicos debido a su decoración figurativa, ya que en época musulmana este tipo de labrados estaban prohibidos. Por ello los investigadores lo han situado en un ámbito privado como las almunias o fincas de recreo que rodeaban a la ciudad de Córdoba. Su precedente puede ser el Capitel de los Evangelistas, de época visigoda, que presenta cuatro figuras humanas en idéntica posición. Para finalizar, la Pila de Alamiriyya es un claro ejemplo de la riqueza con la que decoraba la clase alta sus fincas de recreo en la Córdoba califal. Ésta fue hallada cerca de Medina Azahara, en la almunia que recibió Abderramán III como regalo.
Una década de espera para la ampliación del Museo Arqueológico de Córdoba
La ministra de Cultura, Ángeles González Sinde, ha asegurado que Córdoba, "que ya es única", lo será ahora "mucho más en el panorama cultural con la inauguración de la ampliación del Museo Arqueológico", titularidad del Gobierno aunque su gestión corre a cargo de la Junta de Andalucía. Con estas palabras la ministra daba por inauguradas la ampliación de este nuevo espacio museístico, esperada desde hace más de una década para almacenar todos los fondos, pues la sede histórica del Palacio de Jerónimo Páez -anexo al edificio de nueva planta inaugurado- se había quedado pequeño.
No obstante, con la construcción de este edificio sólo se ha concluido la primera fase de la reforma integral del Museo, pues ahora queda ampliar también el palacio renacentista, que según la ministra "ya se está planificando".
La decisión de ampliar este espacio museístico surgió cuando se produjo el 'boom' de la arqueología urbana, pues conllevaba la recogida exhaustiva de los materiales exhumados generando un crecimiento de los ingresos hasta el punto de necesitar un centro externo para su almacenamiento y conservación. Así, en 1998 el Ministerio de Cultura convocó un concurso internacional de ideas para la construcción de un nuevo edificio en los solares contiguos al palacio renacentista de Jerónimo Páez, hoy sede antigua del Museo Arqueológico, del que resultó adjudicataria la empresa IDOM.
Obstáculos en las obras
Los arquitectos Pau Soler, Joaquín Lizasoain y Jesús María Susperregui redactaron el proyecto arquitectónico para la ampliación y lo entregaron en el año 2000. La ejecución de la obra, adjudicada a la empresa Isolux Corsán, comenzó ese mismo año. Sin embargo, diversos obstáculos surgidos a partir de entonces han provocado un sinfín de retrasos hasta que finalmente este lunes la ampliación del museo ha podido ser inaugurada.
Primero se descubrieron los restos del teatro romano, que se expondrán de forma permanente en el sótano de esta espacio museístico pero que provocaron que se tuviese que replantear todo el proyecto para dar cabida a este importante yacimiento arqueológico. Por tanto, se redactó un proyecto reformado y, como consecuencia de ello, se tuvieron que paralizar temporalmente las obras.
En 2004 se presentó un segundo proyecto debido a las necesidades de cimentación del edificio, situado en un solar con un subsuelo de alto contenido de agua. Y hubo un tercero, cuyas obras comenzaron en 2006. Dos años más tarde el edificio se recepcionó. Desde entonces y hasta ahora se ha procedido al traslado de las piezas del Palacio de Jerónimo Páez.
El Arqueológico de Córdoba abre sus puertas de nuevo al público con la exposición 'Córdoba, encuentro de culturas', que ofrece al visitante un recorrido por las piezas más significativas de la colección del museo. La selección de éstas abarca desde la Prehistoria hasta la Baja Edad Media y desde los fondos fundacionales hasta los que se han incorporado a la colección como últimos ingresos.
Bloques temáticos
La muestra se plantea como una exposición de duración limitada, pues las piezas permanecerán expuestas sólo mientras esté en obras el Palacio de Jerónimo Páez. 'Córdoba, encuentro entre culturas' se estructura en tres bloques temáticos: Córdoba y su territorio; Córdoba, centro de poder territorial y Vivir en Córdoba.
En todos ellos se muestran piezas representativas del entorno de la provincia con destacados espacios para la representación de etapa romana y de su pasado islámico. Destaca la colección de cerámica prehistórica, los conjuntos de escultura ibérica y romana, las colecciones andalusíes, el monetario o los objetos de uso cotidiano y de la vida en la ciudad.
El Gobierno ha invertido 16 millones de euros en esta primera etapa de ampliación del Museo Arqueológico. El nuevo espacio expositivo cuenta con una superficie construida de entorno a 3.800 metros cuadrados, de los que 837 están destinados a exposición. Además, se custodian cerca de 35.000 cajas de materiales arqueológicos procedentes de las excavaciones urbanas y cerca de 15.000 piezas sueltas de gran formato, fundamentalmente elementos arquitectónicos y mosaicos.
El Día de Córdoba / El Mundo