30/04/11

Descubren una veintena de sitios arqueológicos milenarios en la Patagonia Chilena

Se trata de 27 sitios arqueológicos ubicados en la Isla Mascard, parte del territorio habitado desde hace miles de años por los yagán, que les será transferida próximamente a sus descendientes

En el marco del proceso de transferencia de la Isla Mascard a la comunidad yagan, funcionarios de la Corporación Nacional de Desarrollo Indígena (Conadi) realizaron una visita en terreno para evaluar la situación ambiental de la isla, en la que descubrieron 27 nuevos sitios arqueológicos además de una sepultura doble ubicada en Bahía Douglas.
Los sitios que fueron registrados e ingresados al catastro arqueológico de esta zona, consisten principalmente en conchales, antiguas ocupaciones o campamentos que los nómades yagán utilizaron desde tiempos prehistóricos hasta su contacto con la cultura occidental.
Campamentos Milenarios
"Los conchales yagán se distinguen por su forma tumular y unas depresiones (urkux) que constituían la base del toldo (akali) donde las personas acampaban y se alimentaban recurrentemente, y que hoy se encuentran tal como fueron abandonados hace más de cien años", señaló Nelson Aguilera, jefe de la Oficina de Asuntos Indígenas de Punta Arenas de la Conadi, quien lideró la visita.
"Aunque la forma más exacta de determinar la datación de cada yacimiento sería por medio de un fechado por radiocarbono 14, su ubicación nos permite inferir que tienen más de dos mil años de antigüedad y hasta cuatro mil años en algunos casos", agregó el profesional, quien además se desempeña como secretario coordinador y visitador del Consejo de Monumentos Nacionales.
En cuanto al sitio de la sepultura doble, su buen estado de conservación hace pensar que podría pertenecer a una época cercana al contacto cultural con occidente, y contiene osamentas de una pareja (hombre y mujer) de edad mayor.
"Este tipo de hallazgo permite conocer la forma de vida y la cultura de los pueblos indígenas antes del contacto con la cultura occidental, incluyendo aspectos puntuales como salud y alimentación", señaló Aguilera, agregando que próximamente se entregará un informe de los hallazgos a la Comunidad Yagán, a las autoridades relacionadas con la materia y al Consejo de Monumentos Nacionales.
En este mismo viaje, un ingeniero agrónomo y un técnico agrícola realizaron un catastro de la flora de la Isla Mascard, registrando más de 30 especies de plantas, se constató la formación de bosque nativo (coigüe, lenga y ñirre) y afloramiento de renovales de canelo en algunos sectores.
Finalmente, Aguilera destacó que esta zona de la Patagonia Chilena es una de las pocas zonas del mundo donde aún se puede apreciar el paisaje tal como lo contemplaron los pueblos originarios desde hace más de 10 mil años.
El Repuertero

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Descubren 15 tumbas árabes en la calle Los Negros

Restos de cadáveres encontrados en la calle Los Negros
Vista general de la excavación en la calle Los Negros. :: Carlos Criado
Un tesoro arqueológico descubierto a pie de calle. Un solar de propiedad municipal, ubicado en la céntrica calle Los Negros, en el barrio malagueño de la Cruz Verde, ha escondido a lo largo de los siglos y bajo toneladas de escombros y maleza un claro ejemplo del mundo funerario de la Málaga musulmana.
Así lo han podido comprobar los arqueólogos de la empresa Taller de Investigaciones Arqueológicas, encargada de realizar la excavación en el solar, que nada más empezar las tareas de limpieza del terreno ha aflorado un conjunto de enterramientos pertenecientes al cementerio árabe de Yabal Faruh, la necrópolis más grande descubierta de Al-Andalus.
Según fuentes, en estos trabajos previos al inicio de la excavación se han localizado dos niveles de enterramientos, pertenecientes a la época almohade y nazarí, (desde el XII-XIII al XV), lo que certifica que la necrópolis islámica estuvo varios siglos en funcionamiento.
Y es que el camposanto de Yabal Faruh comenzó a ser un lugar de enterramiento debido a la actividad que el puerto de Málaga recuperó a partir del siglo XI, que inutilizó la primera necrópolis islámica malagueña, situada junto al mar.
En este solar han aparecido en torno a una quincena de tumbas, donde yacen cadáveres de todo tipo de edades y sexos. Todos los esqueletos han aparecidos enterrados siguiendo el ritual islámico: posición fetal con la colocación del cuerpo de cúbito lateral derecho y con el cráneo mirando a la Meca.
En este primer diagnóstico, los restos funerarios aparecidos en este solar, donde la empresa malagueña Novasoft prevé construir una escuela infantil, representan el conjunto poblacional de la época. Son enterramientos muy simples, con las cubiertas de lajas y algunas con bastidores de ladrillo.
La necrópolis de Yabal Faruh se extendía desde la plaza de los Monos y la calle Altozano hasta la ladera del Monte Gibralfaro, la actual calle Victoria y la zona de El Ejido y la Cruz Verde.

Hallan en la Cruz Verde restos de la necrópolis de Yabal Faruh

La necrópolis islámica de Yabal Faruh, la mayor descubierta de Al-Andalus, podría tener en calle Los Negros un nuevo punto de documentación. Desde el monte de Gibralfaro hasta El Ejido, y del siglo X al XV es su zona de influencia y, ahora un equipo de arqueólogos de la empresa Taller de Investigaciones Arqueológicas trabaja en la primera fase de una intervención de carácter preventivo.
El objetivo fundamental es documentar los restos, muebles e inmuebles de carácter histórico que pudieran encontrarse en el subsuelo del solar, actualmente en obras por la construcción de un centro de Educación Infantil de titularidad municipal y gestionado por la empresa Novasoft.
Los trabajos se encuentran en su fase inicial por lo que aún no se puede precisar con exactitud la tipología de los cadáveres excavados ni sus características, aunque presentan un buen estado de conservación.
Los expertos tendrán que determinar además la secuencia diacrónica de la evolución de esta fosa desde el momento de la fundación del espacio de enterramientos hasta su abandono.
Asimismo, según las fuentes consultadas, se procederá a un análisis estratigráfico de los sedimentos y de los materiales arqueológicos recogidos.
Una vez finalicen las catas, que se realizarán en dos fases -una primera de trabajo de campo y una segunda de laboratorio y gabinete- se realizará el estudio antropológico de los restos para intentar determinar la edad, el sexo, el motivo de la muerte, así como posibles enfermedades de los cuerpos sepultados.
En mayo de 2009 también en la zona de El Ejido, entre la calle Los Negros y la plaza de La Paula, las obras de una futura casa hermandad sacaron a la luz restos humanos que podrían formar parte de esta enorme necrópolis de Yabal Faruh.
En las viviendas sociales de la calle Los Negros también se encontraron un buen número de restos óseos, así como en otras catas realizadas en la calle Carrión. Por aquel entonces lo vecinos denunciaron las escasas medidas de seguridad para proteger el recinto.
La Opinión de Málaga / Málaga HOY

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Hallan un muro defensivo del castillo de Villanueva en una cata arqueológica

Aspecto que mostraba la excavación del muro defensivo :: Domingo
Las catas arqueológicas previas a la segunda fase de la urbanización del entorno del castillo de Villanueva de Jamuz han sacado a la luz parte de un muro defensivo de la fortaleza y del foso perimetral. Tras la excavación, ya finalizada, será la Comisión Territorial de Patrimonio la que determine qué se debe hacer con los restos, a la luz del informe que, sobre estos, elabore el técnico encargado de la cata.
Aunque las conclusiones sobre las novedades que atañen a la fortaleza del siglo XV no se harán públicas hasta que pasen por el organismo citado, ha trascendido que ha sorprendido el ancho del muro, más del doble que la mayor parte de los lienzos del castillo. Se supone que la pared servía de resguardo a la actual entrada a la fortaleza, aunque ésta podría ser un acceso intra muros , situándose la puerta principal en otro punto de la fachada, pues siempre ha resultado extraño en este monumento que su entrada se encuentre en el cubo central de la fachada principal.
También se puede destacar que el grueso muro arranca del fondo de lo que fue un foso perimetral que podría haber tenido forma de «u».
Las previsiones iniciales
Antes de iniciar la cata y una vez que comenzaron los trabajos a principios de este mes, desde el Ayuntamiento se apuntaba la creencia de que los trabajos arqueológicos no arrojarían luz sobre los elementos constructivos de la fortaleza, a tenor de la experiencia de la prospección para la primera fase, en la fachada junto a la calle de la que arranca la carretera del polvorín, en la que se apuntó la posibilidad de hallar restos de la barbacana. Además, en esta última actuación, se estimaba que cualquier resto que pudiera permanecer oculto se encontraría bajo el trazado de la carretera autonómica de La Bañeza a Alija del Infantado, que pasa junto a la fachada principal del castillo, en la que se ha trabajado ahora.
Cuando al principio de la excavación empezaron a salir piezas, el alcalde de Santa Elena de Jamuz, Jorge Fernández, apuntó que se trataba de una continuación del sistema de desagüe del patio de armas de la fortaleza. El muro que se ha encontrado ahora no supone sin embargo una sorpresa para los estudiosos de esta posesión de Diego Fernández de Quiñones, que entendían que el acceso debería contar con algún sistema que evitara un ataque directo sobre una abertura de la fortaleza.
La segunda fase de la urbanización del castillo costará 15.900 euros, con casi 13.500de aportación de la Junta de Castilla y León, dentro de las líneas de ayuda otorgadas para la mejora de la calidad de las infraestructuras turísticas.
Diario de León

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Hallan restos de un mono del Pleistoceno, en Arrasate (Mondragón)

Vivió en los bosques de Guipúzcoa en el Pleistoceno y, probablemente, fue la presa de un ave rapaz que lo devoró. Era uno de los últimos monos que habitaron en Europa antes de su extinción. Más de cien mil años después, un grupo de arqueólogos vascos ha descubierto sus restos en Arrasate.
El hallazgo realizado en la cueva de Lezetxiki durante una de las últimas campañas de excavaciones que dirige el profesor de la Universidad del País Vasco y miembro de la Sociedad de Ciencias Aranzadi, Álvaro Arrizabalaga, acaba de ser publicado en la prestigiosa revista científica 'Journal of Human Evolution', la de mayor impacto y prestigio en el ámbito de la antropología.
Lezetxiki es conocida internacionalmente por ser una de las pocas grutas en las que se han localizado restos humanos fósiles, en concreto dos dientes neandertales, y un húmero de una mujer atribuido a una especie anterior, denominada "homo heidelbergensis".
Fósiles de osos de las cavernas, bisontes, cabras montesas, corzos y ciervos son otros de los hallazgos que cada verano tienen lugar en esta cueva en la que, en ningún caso, los arqueólogos esperaban encontrar restos de otros primates que no fueran humanos.
Sin embargo, uno de los últimos muestreos reservaba una sorpresa a los investigadores, que contemplaron perplejos cómo el subsuelo de la gruta dejaba al descubierto un pieza extraordinaria. Un hueso que, en un primer momento, les costó identificar: el fragmento de la mandíbula inferior de un mono, que conservaba aún varias piezas dentarias.
Tras unas horas de disquisiciones, los arqueólogos confirmaron sus primeras sospechas; el fósil pertenecía a un 'macaco de berbería' (Macaca Sylvanus), más conocido en España como 'mono de Gibraltar', donde una colonia de estos primates aún sobrevive en libertad tras ser reintroducidos durante la ocupación musulmana.
Según ha explicado a Efe el director de las excavaciones, Álvaro Arrizabalaga, antes del hallazgo de Lezetxiki se creía que en esa época ya no vivían macacos tan al norte, por lo que éste simio debió de ser "uno de los últimos monos que habitaron en Europa y el más moderno recuperado hasta el momento en la península".
Fue, precisa Arrizabalaga, en un momento situado "entre el final del Pleistoceno Medio y el principio del Pleistoceno Superior", en el que no se sabe si nuestro mono convivió con "los más antiguos neandertales o con los últimos heidelbergensis".
El profesor de la Universidad del País Vasco ha explicado que, desde el punto de vista paleontológico, el mono de Lezetxiki es un hallazgo "importante", porque "da una indicación climática más bien templada" para la zona Cantábrica durante este período que se creía más frío y con un paisaje un tanto diferente a lo esperado.
Todo esto resulta "un poco chocante", aclara el experto, porque demuestra que durante todo el año habría alimento vegetal suficiente para que los macacos pudieran comer sin morir de hambre, y que el clima era más cálido de lo que se creía y bastante parecido al de hoy en día.
Ha recordado, en este sentido, que en la actualidad en la localidad francesa de Poitiers existe un parque temático denominado 'el Valle de los Simios', donde se han reintroducido una treintena de grupos de primates, entre los que hay 'macacos de berbería' que se alimentan de los brotes de roble que crecen de forma natural en ese lugar.
Arrizabalaga opina que una situación parecida pudo darse en el norte de la península en aquel momento, visto que en el valle francés "se han adaptado perfectamente".

El Mundo

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29/04/11

Cusco: hallan 370 chullpas de los incas

Los restos arqueológicos ubicados en las partes altas de la cuenca del Livitaca, en la provincia cusqueña de Chumbivilcas, estuvieron casi a la vista de los pobladores desde hace muchos años, pero pocos sabían el potencial que albergaban. Un reciente registro realizado por la Dirección Regional de Cultura del Cusco reveló que en el lugar existen por lo menos 370 chullpas o torres funerarias, que corresponden al sitio arqueológico Chiñisiri.
Según las evidencias arqueológicas recogidas por los expertos, la zona cumplió la función de cementerio, pues alberga estructuras funerarias del horizonte tardío, como chullpas, cistas (enterramientos) y nichos circulares y rectangulares que están revestidos de colores rojo y blanco. Además, durante los trabajos de exploración e investigación arqueológica, se encontraron en el lugar importantes evidencias como osamentas, cráneos, cerámica fragmentada, telares y fibras vegetales.
El arqueólogo Jorge Atauconcha, jefe de parque de sitios y zonas arqueológicas de Chumbivilcas, dijo que el número de chullpas registradas en la zona podría ser mayor, pues la exploración aún no ha terminado, ya que no se ha efectuado la revisión en las zonas de difícil acceso.
Como se recuerda, la zona arqueológica de Chiñisiri fue declarada Patrimonio Cultural de la Nación, tras la iniciativa de los propios pobladores del lugar que están colaborando en las tareas de preservación del monumento.
Las tumbas profanadas en la zona fueron descubiertas de manera casual, en noviembre del año pasado, por un grupo de arqueólogos, estudiantes y la Policía Nacional, que siguieron la pista a un grupo de delincuentes que comercializaban momias sacadas ilegalmente del lugar.

DATO

La zona arqueológica de Chiñisiri se encuentra a 3,726 msnm, en medio de un valle de farallones donde se aprecia un sistema único de estructuras funerarias.

Perú21

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Develan huellas africanas en palmeras cubanas

Tras las huellas de la cultura africana, investigadores cubanos intentan descifrar el significado de antiguos motivos artísticos realizados en palmas reales de esta provincia por esclavos provenientes del llamado continente negro.
Los xiloglifos fueron hallados en varias regiones de la Sierra del Rosario y otros parajes vecinos donde existieron en épocas pasadas ingenios azucareros, cafetales o palenques de cimarrones.
Estos curiosos signos perduran en palmas reales cuya antigüedad oscila entre los 150 y 200 años, declaró a Prensa Latina el historiador Jorge Freddy Ramírez.
Entre los hallazgos afloran símbolos mágico-religiosos y otros más realistas como figuras humanas y representaciones de plantas, la mayoría muy similares a los dibujos realizados por esos grupos en artesanías y también en cavernas en forma de petroglifos o pictografías.
La muerte es otro de los temas recurrentes, añadió.
Ramírez precisó que equipos investigativos amplían la búsqueda de las xilografías fundamentalmente en parajes donde hubo dotaciones de esclavos.
En la Sierra del Rosario la mano de obra africana estuvo asociada fundamentalmente al florecimiento de las plantaciones cafetaleras en los siglos XVIII y XIX, luego del arribo a la región de colonos procedentes de las antiguas colonias galas del Caribe.
Queremos abarcar el mayor número de escenarios posibles para ahondar en estas manifestaciones artísticas que tienen como soporte palmeras próximas a la fase final de su ciclo vital, por lo que el estudio precisa de rapidez, insistió.
Paralelamente a las pesquisas en torno a las xilografías, grupos investigativos prosiguen las exploraciones en las ruinas de los cafetales franco-haitianos erigidos en esa localidad serrana.
Cerca de 100 haciendas se edificaron en la demarcación, los vestigios de unas 70 fueron localizados entre la espesura, encontrar los restantes es uno de los retos de los estudiosos.
A consecuencia de la quiebra de esa producción, las instalaciones domésticas y fabriles resultaron demolidas por lo que ahora sólo quedan restos de aquellas obras.

Prensa Latina

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Hallan ruinas de un pueblo antiguo en Totogalpa

Las ruinas encontradas por el historiador local, Francisco Arteaga, están a unos siete kilómetros al noroeste de la cabecera municipal, y más cerca de Ocotal, a unos cuatro kilómetros al suroeste, en el popular lugar llamado Las Tres Señoritas, que son unas torres rocosas que se divisan de cualquier punto colindante con la zona y que son parte de unos acantilados de las riberas del río Coco o Segovia.
Tanto desde el lado de Ocotal como de Totogalpa se han recogido vestigios cerámicos anaranjados, pero es hasta ahora que, entre la vegetación propia del trópico seco, se ha encontrado vestigios de un antiguo pueblo, y se evidencia por la presencia de petroglifos en unas rocas rojizas que están dentro de lo que pudieron ser callecitas. Y se presume que son varios sitios en la misma zona con este tipo de ruinas.
Arteaga invitó especialmente a EL NUEVO DIARIO y al Canal 11 -que trasmite para Ocotal, Mozonte y Totogalpa- para ser partícipes de la exploración y para publicar el hallazgo arqueológico.
Urgen medidas de conservación
Exhorta a las autoridades municipales, del Instituto Nicaragüense de Cultura, INC, y al Instituto Nicaragüense de Turismo, Intur, a emprender un estudio arqueológico, así como a fomentar entre la población la historia, no solo del municipio, sino de toda la región segoviana, "porque tiene relevancia lo que se ha encontrado, ya que los vestigios indican que aquí vivió una de las tribus más antiguas del norte de Nicaragua", opinó.
Lo que parece ser planteles de bohíos y de chozas, están bordeados de piedra sobre una falda extendida, que tiene un saliente peñascoso con vista al cauce del río y frente a la desembocadura del río Macuelizo. Los promontorios siguen la forma de una escalinata por la pendiente hacia los peñascos que la Naturaleza ha esculpido de manera fantasmagórica.
El historiador cree que este es el pueblo viejo, de cuya existencia se ha conocido de generación en generación, y que fue reducido en 1603 por los colonizadores españoles al lugar donde hoy es el casco urbano de Totogalpa, pero todo es una suposición.
Contienen historia inédita
Algunos historiadores, como la maestra neosegoviana Celia Guillén de Herrera, en su libro Nueva Segovia, publicado en 1945, señala que este lugar era ruta de pase para los aztecas.
“Los totogalpas, como los pocktecas, viajeros aztecas, tenían más de una de sus características: viajar en caravanas con su trotecillo tradicional, llevando en la mano el bordón de negro palo, sin nudos, símbolo del "dios guía", y colocar sus mercancías en redes de cabuya que cargan sobre la espalda a mecapal”, se lee.
Peligra por incursión de depredadores
Arteaga indica que las tribus utilizaron los acantilados como torres de vigilancia y de control de las migraciones que utilizaban como vía fluvial al río Coco y al Macuelizo.
“Hasta el momento, no se han encontrado ídolos. Parece que no eran de una cultura de creer en eso. También los matagalpas y chontales utilizaban las alturas para adorar a los astros como la luna, el sol y la lluvia, y parece que eso hacían también aquí”, expresó Francisco.
Para llegar al sitio, es a pie y caminando por un sendero pedregoso y cerrado de maleza con zarzas y con un clima caluroso. Es una zona de abundante flora y fauna que sufre depredación permanente por los corta-leña de Ocotal y por los cazadores furtivos.

El Nuevo Diario

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México devuelve al Gobierno de Egipto una valiosa pieza arqueológica

Una pieza arqueológica de incalculable valor, procedente de la región de Asuán, Egipto, que data del periodo denominado Imperio Medio, situado entre los años 2055 y 1650 antes de Cristo, ha sido devuelta por el Gobierno de México al país árabe, en el Museo Nacional de Antropología, recinto en el que estuvo custodiada, tras cuatro años de investigaciones y peritajes que confirmaron la autenticidad y la extracción ilegal del objeto.

La devolución se efectuó a través de la Procuraduría General de la República (PGR), en coordinación con el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) y la Embajada de la República Árabe de Egipto en México, instancias que trabajaron de manera coordinada, en el interés compartido por recuperar el patrimonio cultural que ha sido sustraído ilegalmente de sus países de origen.
La detección de la pieza ocurrió en 2006, durante una inspección de las autoridades de la Administración Central de la Aduana de México, cuando al revisar diversa paquetería procedente del extranjero para su legal importación, encontraron una efigie egipcia, al parecer auténtica, misma que posteriormente fue verificada por peritos especializados tanto del INAH como del gobierno egipcio, que confirmaron su autenticidad.
De acuerdo con el análisis practicado a la pieza, se trata de una cabeza antropomorfa de perfil, labrada en bajorrelieve sobre piedra arenisca, proveniente de la región de Asuán, al sur de Egipto. Mide 15.6 cm de alto por 15 de ancho, y 2.8 cm de grosor; junto con la pieza se conservó un fragmento que corresponde a la parte del cabello.
Esta entrega es el resultado del trabajo conjunto entre las autoridades de ambos países, realizado a partir de la solicitud de Asistencia Jurídica Internacional que hicieran las autoridades egipcias a la PGR, para recuperar la pieza.
La efigie fue asegurada por el Ministerio Público de la Federación y puesta a disposición del INAH para su resguardo, custodia y debida conservación hasta este momento en que fue entregada a la Embajada de la República Árabe de Egipto en México.
La entrega se llevó a cabo en las instalaciones del Museo Nacional de Antropología (MNA), en la que estuvieron presentes el embajador de la República Árabe de Egipto en México, Ibrahim Khairat; el coordinador de Asuntos Internacionales y Agregadurías de la PGR, Guillermo Valls Esponda; la doctora Diana Magaloni, directora del MNA, y el subdirector de Patrimonio Mundial del INAH, Francisco Vidargas.
En representación de la Dirección General del INAH, Francisco Vidargas destacó el trabajo conjunto que llevaron a cabo las autoridades judiciales y culturales de México y Egipto para la recuperación de esta pieza, como Estados parte de la Convención de la UNESCO sobre las Medidas que Deben Adoptarse para Prohibir e Impedir la Importación, la Exportación y la Transferencia de Propiedad Ilícitas de Bienes Culturales.
En ese sentido, Vidargas dijo que uno de los mandatos del INAH es colaborar con las naciones que firmaron dicha Convención, en el rescate de bienes culturales que han sido injustamente sustraídos de sus países de origen.
Por su parte, el coordinador de Asuntos Internacionales y Agregadurías de la PGR, Guillermo Valls, dijo que acciones como ésta son reflejo de la importancia que México le da a la recuperación de bienes culturales patrimonio de las naciones; señaló que la recuperación de la efigie egipcia es una muestra del alto nivel de cooperación jurídica que se da entre ambas naciones y del respeto de México por el patrimonio de todos los países del orbe.
Asimismo, destacó la labor del Museo Nacional de Antropología (MNA), encargado de custodiar la pieza desde 2007, cuando fue entregada al INAH, mientras se realizaban los peritajes e investigaciones que comprobarían su originalidad para ser devuelta al gobierno de la nación árabe.
A su vez, el embajador de la República Árabe de Egipto en México, Ibrahim Khairat, agradeció la cooperación de las autoridades mexicanas y el trabajo del INAH para la recuperación y conservación de la efigie, misma que recibió de manos de Diana Magaloni, titular del MNA.
Al entregarla la mostró a los asistentes señalando que se encuentra completa y bien conservada por ambos lados. La directora del Museo Nacional de Antropología expresó que fue un honor para este recinto haber custodiado esa invaluable pieza de la cultura egipcia de 2007 a la fecha, tiempo durante el cual se esmeraron en su conservación manteniéndola en un lugar seguro y estable en cuanto a las condiciones de temperatura y humedad.
Con acciones como ésta el Gobierno de México se compromete a combatir el tráfico ilícito de bienes culturales y a procurar la protección del patrimonio cultural e histórico de cualquier nación.

INAH / CNP

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Descubren cueva con arte rupestre aborigen en San Cristóbal (Santo Domingo)

Pictografía supuestamente de Las Coles
Un grupo de jóvenes, con algunos con conocimientos de arqueología, descubrió en la comunidad Las Coles, de San Cristóbal, una cueva en la que los aborígenes dejaron huellas claras de su paso y permanencia en esa comunidad.
En la cueva descubrieron, según reporta uno de los participantes, pictografías hasta el momento desconocidas y no incluidas por los expertos en el mundo mágico religioso de los indios taínos y caribes que habitaron la isla. Las Coles se encuentra en Cambita Garabitos de San Cristóbal.
El grupo de emprendedores, integrado por los periodistas Emmanuel Solano, Santo Domingo Rosario Guzmán, Kamalkis Bello Lorenzo, el profesor José Bienvenido Solano y el joven Leonel Pozo Martínez, partieron desde Cambita Garabitos y penetraron a la cueva, la cual se encuentra ubicada en la propiedad de la familia Pozo Martínez herederos del señor José María Pozo Solano, donde pudieron observar el monumento histórico.
Solicitaron que la cueva sea visitada y reconocida por los expertos del Museo del Hombre Dominicano y por especialistas en la cultura de la comunidad aborigen, para que luego sea conocida y protegida por el Estado Dominicano y por la UNESCO, como patrimonio cultural.
También formularon un llamado al Ministerio de Cultura, así como al ayuntamiento del municipio de Cambita Garabitos para que rescaten y preserven ese patrimonio y eviten que el mismo sea destruido por personas que desconozcan su importancia.
Señalaron que este patrimonio cultural permanece ignorado por la mayoría de los Cambiteros y que debe ser promocionado como destino arqueológico-cultural.
Formularon un llamado a los Ministerios de Educación y Cultura a que incluyan en sus programas y proyectos como ejes transversales la difusión de este patrimonio para que los educadores conozcan y den a conocer la trascendencia histórica y cultural de este monumento.
Los terrenos donde está ubicada la cueva de las Coles cambiaron de propiedad, de Isaías Solano Rosario a su hijo Tito de Jesús Solano Calderón y de este a su vez a su sobrino José María Pozo Solano.
De acuerdo con declaraciones del historiador Emiliano De la Rosa y del profesor Fabián Solano Martínez, son verídicas las figuras en forma de dibujo dejadas por la cultura de Quisque hace ya más de 500 años.
Santo Domingo

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El Monastil recupera la muralla y las viviendas del barrio sur

Parte del yacimiento íbero restaurado. :: A. J.
El yacimiento ibero romano más importante del Vinalopó está de enhorabuena. El equipo de arqueólogos municipales de Elda ha culminado el proyecto de 'Recuperación del yacimiento arqueológico El Monastil 2: Muralla y Departamentos del área 5', o lo que es lo mismo, la recuperación para la posteridad y el estudio de la muralla sur y once viviendas ibéricas y romanas del sector meridional.
Los trabajos se han centrado en restaurar los restos de la muralla del yacimiento. Una interesante construcción fechada entre los siglos III y II antes de Cristo, el periodo que coincide con la llegada de los romanos a la Península Ibérica y el inicio de la última fase de la cultura ibérica. Hasta el momento se conoce un pequeño tramo con una torre pero los expertos creen que puede convertirse en una prometedora zona para futuros trabajos.
El resto de la actuación se ha centrado en consolidar y recuperar un conjunto de once viviendas ibéricas y romanas del sector meridional del yacimiento, lo que se conoce como el barrio sur. Unas viviendas muy deterioradas por el paso del tiempo desde su excavación por los integrantes de la sección de Arqueología del Centro Excursionista Eldense, entre las décadas de los sesenta y setenta del pasado siglo.
Aunque las primeras excavaciones las realizaron eldenses apasionados por la cultura local, en las décadas de los 20 y los 30. Unos trabajos que quedaron truncados por la guerra civil.
Desde el año 2000, el Ayuntamiento de Elda comenzó una tarea de consolidar los hallazgos anteriores para, en un futuro, recuperar el yacimiento para que pueda abrirse al público de forma permanente.
LA VERDAD

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Un libro actualiza los estudios sobre la cueva rupestre de El Pindal, en Ribadedeva

«El objetivo ha sido poner a la cueva de El Pindal en el siglo XXI», aseguró ayer María González-Pumariega, guía del yacimiento ribadevense durante los últimos 12 años. La experta presentó en el Centro de Arte Rupestre de Tito Bustillo de Ribadesella su libro «La cueva de El Pindal, 1911-2011. Estudio de su arte rupestre cien años después de Les Cavernes de la Région Cantabrique», surgido de sus trabajos de doctorado.
«En el año 2000 me encontraba con que tenía que explicar la cueva con documentación de 1911 y de 1954 porque no había nada más», aseguró González-Pumariega sobre los motivos que la llevaron a desarrollar exhaustivamente una catalogación de todos los dibujos y grabados que atesora El Pindal, ubicada en el cabo de San Emeterio, en la localidad de Pimiango.

La cueva, declarada Patrimonio de la Humanidad en 2008, cuenta con «investigaciones muy tempranas», según la autora, ya que la primera publicación data 1911, solo tres años después de ser descubierta en 1908 por Emilio Alcalde del Río.
«Las fotografías de aquella época sirven para estudiar los cambios y comparar el estado actual con el de entonces», comentó González-Pumariega. Para la guía era importante dejar el blanco y negro a un lado y en su libro los dibujos de El Pindal cobran vida gracias al brillo y el color de las fotografías actualizadas. Por lo que se convierte en una actualización monográfica de una cueva «conocida pero, en cierto modo, olvidada», según la ficha del libro.
El texto se divide en dos apartados. Uno con el catálogo textual y descriptivo de los hallazgos, con las características técnicas y los diferentes temas de discusión que se han abordado a lo largo del último siglo. Por otro lado, la segunda parte es un inventario estructurado en forma de fichas que recoge todos los dibujos y grabados de la cueva.

«Por suerte esta es una gran cueva pero a la vez discreta así que hemos podido recopilarlos exhaustivamente todos», afirmó la historiadora. En esas fichas aparecen también algunos de los últimos descubrimientos como el grabado de una oreja de algún animal identificado hace dos meses por Marta Soto, experta de la cueva de El Buxu.
González-Pumariega (Oviedo, 1964) es Licenciada en Historia e Historia del Arte. Durante los años de facultad tomó contacto con la Prehistoria en el equipo de estudiantes que durante el verano excavan en alguna cueva con el catedrático Javier Fortea, fallecido en octubre de 2009 y a quien está dedicado el libro, publicado por Ménsula Ediciones.
A la presentación también acudieron los alcaldes de Ribadedeva, Alejandro Reimóndez, y de Ribadesella, Ramón Canal. El primero hizo hincapié en la «conservación» tanto de la cueva como del propio entorno, por lo que siempre se ha apostado por «adquirir los terrenos de alrededor y preservar la zona en manos públicas». Para Reimondez «los tesoros de El Pindal necesitaban de esta difusión».

La Nueva España

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Las excavaciones arqueológicas junto a la iglesia de El Salvador aportan luz a la historia de Burriana

Las obras que tuvieron lugar alrededor de la Iglesia de El Salvador con motivo de su restauración el pasado 2009, para la exposición Espais de Llum de la Fundación Luz de las Imágenes, fueron el contexto idóneo que permitió al arqueólogo municipal, J. Manuel Melchor, llevar a cabo una labor de investigación arqueológica en la zona.
A pesar de que hasta el momento no se habían llevado a cabo trabajos arqueológicos en la zona del jardín de la casa Abadía -ni siquiera al construirse la sacristía-, las reformas que iban a realizarse fueron el marco idóneo para comenzar un trabajo de investigación en el que concurrían todos los elementos fundamentales: la existencia de la figura del arqueólogo municipal, su disponibilidad y la voluntad por parte de las instituciones intervinientes. Sí es cierto, no obstante, que en el año 1995 se realizó una excavación por parte de P. Ulloa, mientras que otras intervenciones en el interior de la iglesia y en el futuro museo Tarancón permanecen por el contrario inéditas; cabe señalar que no se descarta que existiera alguna actuación menos ortodoxa en el yacimiento, debido a la aparición de zonas revueltas de las que se desconocen datos según nos ha informado J. Manuel Melchor.
Todos estos argumentos, fueron los que dieron pie a un acuerdo entre la Generalitat Valenciana, concretamente la Conselleria de Cultura, el Ayuntamiento de Burriana y la Parroquia de El Salvador y la Fundación Luz de las Imágenes, para llevar a término una excavación arqueológica en profundidad, siendo la Fundación Luz de las Imágenes la encargada de sufragar los gastos de la excavación, aportando el Ayuntamiento el Servicio Arqueológico Municipal; cedió además la Fundación, como fruto del acuerdo, unas vitrinas para la futura exposición de los resultados en el Museo Arqueológico Comarcal.
Así pues, desde la firma del acuerdo, el trabajo del arqueólogo municipal se hizo patente en tres fases: la vigilancia del derribo, la intervención en el jardín de la casa Abadía y el sondeo arqueológico junto a la torre de la muralla.
Lamentablemente, debido a la pérdida de documentación a lo largo de nuestra historia no hay datos sobre la construcción de la iglesia del Salvador o su entorno hasta casi 50 años después de la conquista; además faltan catas arqueológicas que aclaren la posible superposición a una mezquita motivo por el que pueden encontrarse varias hipótesis al respecto. Es en este sentido en el que toman importante valor las excavaciones arqueológicas, puesto que tal y como señalaba nuestro arqueólogo municipal “nos hacen conocer nuestra historia dotándola del valor que se merece”.
El primer punto excavado coincidía con la antigua sacristía dieciochesca, junto a la ahora restaurada torre de la muralla, donde pudieron encontrarse una mezcla de cerámicas de todas las épocas y huesos humanos, por debajo de los cuales aparecieron enterramientos infantiles y fosas a modo de pequeños osarios; todo ello de mediados del siglo XVIII. En total fueron hallados seis enterramientos los cuales fueron fruto de un estudio en profundidad para más tarde ser enviados al laboratorio de antropología de la Universidad de Valencia de donde se esperan los resultados antropológicos.
Estos hallazgos aportaron luces sobre las hipótesis de la antigua situación del cementerio de la ciudad, que hasta el momento se creía detrás del centro religioso. Tras la excavación puede afirmarse que el camposanto comprendía una zona mucho más amplia de lo que se creía, desarrollándose a lo largo de todo el ábside -desde el futuro Museo Tarancón y siguiendo por la parte derecha hasta dar la vuelta a toda la Abadía-, y se accedería a él desde la zona de la torre del Caracol o de la sacristía del siglo XVIII, estando separado de las casas vecinas por una pared y quizá un callejón.
Este antiguo cementerio despareció con motivo de la Ley que prohibía que se ubicaran las tumbas en el interior de las ciudades en 1830, data en la que se trasladó al lugar actual en la Avenida de Almassora. El traslado fue muy dispar, en función de las posibilidades económicas de cada uno de los enterrados, así pues los restos de los más afortunados se trasladaron al nuevo cementerio y los que no corrieron con tanta suerte fueron sepultados en diferentes fosas como las que se han encontrado con esta excavación.
Relevante resulta también la información que ha aportado esta excavación al confirmar que el resto de la plaza eran grandes edificaciones que corresponderían, según apuntan los restos hallados, a casas musulmanas que serían testigo de que la actual Plaza Mayor fue una parte importante de la ciudad islámica. Al respecto se conserva no obstante el dilema sobre la posibilidad de que existiera una mezquita debajo de la Parroquia, no siendo relevantes los datos obtenidos para confirmar ninguna de las conjeturas que van en los dos sentidos; sería necesaria una excavación en más profundidad para poder corroborar cualquiera de las estimaciones que podría resultar de gran interés arqueológico así como el análisis de toda la zona colindante al Salvador.

Otro de los hallazgos destacados corresponde a los arcos de ladrillos actualmente visibles en la plaza de la Abadía, estos serían parte de algún inmueble importante de tapia valenciana de principio del siglo XV correspondiendo a un edificio público, de la nobleza o del clero, construido sobre una gran edificación musulmana situada en un enclave destacado de la ciudad.
También aparecieron, gracias a la excavación, restos de la muralla del siglo XI (relacionada con las incursiones cristianas y almohades), con una profundidad conservada hasta el paso de ronda original de 1,4 metros, a pesar de haber sido derribada en su parte interior para construir, adosada y sobre ella, la sacristía. Se comprobó también gracias al trabajo de los arqueólogos, que gran parte de la muralla se encuentra en el subsuelo del jardín en muy buenas condiciones de conservación -con alguna reforma de los siglos XVIII y XIX- y por ello se construyó un bloque adosado a la torre rehabilitada que restituye el ancho de la muralla que está en el subsuelo, de tal forma que los ciudadanos visualicen su situación y ancho real poniendo en valor la pieza de gran valor histórico. De igual modo, se encuentra el Servicio Arqueológico en negociaciones para poder dejar la parte de la muralla que se encuentra en la casa Abadía, a vistas para facilitar de tal modo el posterior disfrute de la ciudadanía.
También facilitó la excavación, que el pavimento circular que era original de la capilla de la Comunión -compuesto de losas de piedra y que había permanecido oculto en el jardín de la casa abadía mas de 150 años-, saliera a la luz después de haber sido extraído durante las reformas habiendo sido restaurado e integrado en el piso de la plaza a las puertas del futuro museo Tarancón.
Todo este trabajo del Servicio Arqueológico de Burriana, resulta de gran valor histórico y cultural pero puede que también, con una adecuada gestión y puesta en valor, acabe resultando un elemento historico-artistico más de nuestra ciudad. Realidad que no queda relegada en el olvido y que persiguen las concejalías implicadas, todas ellas muy interesadas en el proyecto. El Servicio Arqueológico municipal aguarda incluso su intervención a las posibles reformas de peatonalización en la Vila y Tremedal, en cuyo caso se coordinarían con los encargados de las obras para poner en valor la zona. Gracias a estas intervenciones arqueológicas contaremos con una nueva perspectiva del urbanismo medieval, ampliando la información existente sobre las urbanizaciones entre los siglos XVII y XVIII, así como sobre las construcciones religiosas y estratégicas que tuvieron lugar durante las diferentes guerras en las que la ciudad tuvo participación, todo ello información histórico-cultural y de trascendencia que implementarían las posibilidades de la ciudad.


El Periodic

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Encontrado un teatro romano en el Reino Unido

Si el ocio formó una parte importante de la cultura de los romanos es normal que sus restos materiales sean copiosos en todas las tierras que ocupó su imperio. Los anfiteatros o arenas, eso que la gente suele conocer equivocadamente como "coliseos" –que realmente sólo existió en Roma con el nombre de Anfiteatro Flavio– han aparecido en poblaciones de España, Portugal, Francia, Argelia, etc. Tanto o más gustaron las carreras de carros que, como se refleja en la mítica "Ben-Hur", hacían de los circos los mayores y más atractivos edificios para el entretenimiento, aunque eran los más caros y los más escasos.
Pero lo que normalmente se ignora y se asocia sólo al mundo heleno, siendo por otra parte emblema de la vida urbana romana, son los teatros. Construcciones lúdico-religiosas en principio, se convirtieron con Augusto en pequeños complejos del culto imperial y reflejo de la cosmología social, además de ser centros "multiuso". En ellos se representaban obras teatrales, bailes, recitales de poesía, servían para reuniones políticas e incluso luchas de gladiadores. Su menor tamaño respecto a los anfiteatros y circos, así como su carácter polivalente, hicieron del teatro el tipo de edificio lúdico más numeroso del registro material romano. Ahora las tierras de Britania suman otro ejemplo a la lista.
En la ciudad de Canterbury (Kent, Inglaterra) la investigación arqueológica urbana ha desenterrado unos pequeños restos que han permitido reconstruir con bastante fidelidad cómo pudo llegar a ser el teatro de los días de la dominación romana. Realmente el primer testimonio directo de su existencia se remonta a 1868, cuando unas excavaciones en las calles Castle, Watling y St Margaret, revelaron parte de la "cavea" –el graderío–. Entre 1950 y 1953 se documentaron estructuras parciales en los sótanos de algunas viviendas de la zona, pero hasta ahora no se habían realizado trabajos más sistemáticos.
En el noreste de la calle Castle, durante unos trabajos de sondeo, se abrieron dos zanjas que han permitido una reconstrucción teórica de cómo fue el monumento. En la primera de las trincheras excavadas aparecieron secciones de pavimento que probablemente formaron parte de la "orchestra", consistiendo en gran parte en bloques de arenisca bien cortados de forma rectangular de hasta 1,20 metros de largo, encajados sobre un lecho de piedras gruesas de mortero. En el segundo punto apareció otra sección de la "orchestra" que enlazaba con el "additus maximus" también en piedra y ladrillo.
Las medidas del edificio se estiman en 75 metros en su eje mayor y 57 en el menor. Con una altura que quizá llegó a los 25 metros de altura su tamaño no habría destacado tanto en Italia o en provincias como las hispanas, las galas o las del norte de África, pero para el nivel britanorromano son cifras considerables. El teatro presenta además una secuencia muy clara de dos momentos constructivos, ambos en el denominado Alto Imperio.
Su primera forma se habría levantado en el año 90, cuando la urbe ya era una auténtica ciudad romana, "Durovernum Cantiacorum", durante la Dinastía Flavia (69-96), pero más tarde una gran reordenación urbanística en el siglo II lo dejó obsoleto, teniendo que ser modificado y siendo seguramente enriquecido en su carácter monumental. La cronología que se arroja para estos momentos es de principios del siglo III de nuestra Era (210-220), que coincidiría con el gobierno de los Severos (193/197-235 d. C.).
De hecho el mismo emperador Septimio Severo llegó a desplazarse a Britania para combatir, muriendo en York –la "Eburacum" romana– en el año 211, por lo que se ha pensado que él o sus hijos Caracalla y Geta pudieron patrocinar las obras, si bien no hay todavía constancia de epígrafe o mención alguna que lo confirme. Tampoco está claro si fue un edificio aislado o formaba parte de un conjunto mayor con pórticos o un templo, algo muy normal en los primeros siglos de la Era ya que en ocasiones los teatros eran lugares que incluían cultos como el imperial.

Ignacio Monzón

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28/04/11

Paleontólogos españoles proponen un nuevo mapa de la evolución humana

Los científicos del yacimiento paleontológico de Atapuerca (en el norte de España) afirmaron que es preciso cambiar el mapa de la evolución humana, pues hay una rama de homínidos con identidad europea diferenciada y que no procede de África, sino de Asia.
El codirector de Atapuerca y director del Centro Nacional de Investigación sobre Evolución Humana (CENIEH), José María Bermúdez de Castro, dijo que es una teoría en la que llevan trabajando desde 2006 y aseguró que ya han publicado algunos apuntes en este sentido y varios miembros del equipo trabajan en otros artículos similares.
Bermúdez participó hoy, con otros responsables de Atapuerca, uno de los yacimientos paleontológicos humanos más importantes del mundo declarado Patrimonio de la Humanidad, en la presentación de sus investigaciones sobre la evolución humana tras el hallazgo, en 2007, de una mandíbula considerada el fósil de homínido más antiguo de Europa.
El científico precisó que confía en que las referencias a la teoría del origen asiático y no africano en la evolución humana europea venzan las reticencias de la "comunidad científica oficial anglosajona", que ya se opuso a la publicación de un artículo en ese sentido enviado por los directores de Atapuerca a revistas especializadas hace dos años y que finalmente optaron por retirar.
La teoría parte de una tesis elaborada por una de las integrantes del equipo investigador de Atapuerca, también científica del CENIEH, María Martinón, en el año 2006.
Martinón explicó a Efe que, tras estudiar fósiles de Asia y compararlos con los de Atapuerca, donde se encuentran el 95 por ciento de los fósiles de homínidos europeos del Pleistoceno inferior y medio, concluyó que se parecen más entre sí que a los africanos, "que tienen un parentesco más cercano".
En este sentido, Bermúdez de Castro apuntó que esta "identidad europea" se podrá confirmar cuando aparezcan más restos de la época de la mandíbula localizada en 2007 en Atapuerca, en la Sima del Elefante.
Hasta ahora se han localizado también parte de un fémur y una falange que puede ser del mismo individuo, que vivió hace entre 1,2 y 1,3 millones de años, aunque si apareciera su cráneo "seguramente tendría una capacidad menor de mil centímetros cúbicos, realmente pequeño".
Precisamente las conclusiones del estudio de la mandíbula suponen un apoyo para la teoría de la procedencia asiática de los homínidos europeos.
Aunque en el primer artículo en torno a este hallazgo, que ocupó la portada de la revista "Nature" en 2008, se apuntaba que podía tratarse de un Homo Antecesor, de la misma especie de la que aparecieron en Atapuerca restos de hace unos 900.000 años, la revisión realizada tras nuevas investigaciones hizo llegar a Bermúdez de Castro a una conclusión diferente.
Según el director del CENIEH, la mandíbula tiene rasgos similares a las encontradas en el yacimiento georgiano de Dmanisi, de hace 1,8 millones de años, pero otros son más parecidos a los del Homo Antecesor de Atapuerca, de hace 900.000.
La conclusión es que se trata de un "Homo SP", lo que significa que pertenece a una especie no determinada y habrá que concretar "si pertenece a alguna especie conocida o a una nueva", explicó el científico.
En su opinión, la incógnita se despejará después de que se localicen nuevos restos de la misma antigüedad que la mandíbula, lo que permitirá obtener una imagen mucho más completa de la especie.
Bermúdez de Castro insistió en la importancia de contar con un puente de unos veinte metros sobre el suelo de la "trinchera del ferrocarril", donde se encuentra la Sima del Elefante.
Se trata de una estructura que "sería barata" y permitiría a los paleoantropólogos trabajar debajo y retirar unos 20 o 30 centímetros de tierra bajo los que creen que se pueden encontrar más fósiles de hace más de un millón de años.
Esta excavación, sobre una extensión de unos treinta metros cuadrados, podría ser "sumamente esclarecedora" y completar el apoyo a la teoría de la evolución humana alejada de lo que María Martinón calificó como "africacentrismo".

Un humano desconocido vivió en Atapuerca


Los expertos reconocen que no pueden identificar la mandíbula más antigua de Europa, hallada en Burgos

La identidad del primer europeo acaba de diluirse en un misterio, por ahora, sin solución. Tras más de tres años de análisis, los responsables del yacimiento de Atapuerca acaban de reconocer que no saben a qué especie perteneció la mítica mandíbula de 1,2 millones de años que hallaron en esta sierra de Burgos en 2007 y que constituye el resto humano más antiguo de Europa.
En 2008, el fósil fue atribuido de forma provisional al Homo antecessor, la especie característica del yacimiento burgalés. Pero tras un análisis más completo sus descubridores señalan ahora que la mandíbula no basta para saber si su dueño fue un antecessoro una especie nueva que, de confirmarse, sería el nuevo primer europeo.
"De repente tenemos una duda tremenda, necesitamos encontrar más fósiles", apremia José María Bermúdez de Castro, codirector de las excavaciones. Su equipo planea presentar hoy estos resultados en Burgos y los publicará en el Journal of Human Evolution junto a una detallada descripción de las patologías dentales que presentaba aquel adulto misterioso a quien, según los datos, se lo comieron. "Es imposible saber quién se lo comió, pero pensamos que fue por competencia entre tribus", apunta Bermúdez de Castro.
El dueño de la mandíbula queda consignado ahora como Homo sp, es decir, un humano indefinido, desconocido hasta que aparezcan nuevos restos en la Sima del Elefante, la excavación de Atapuerca que araña el periodo más remoto de la prehistoria Europea en este rincón de Burgos. "En otros casos, el ADN ha permitido resolver las dudas, pero aquí es imposible por la antigüedad", explica Eudald Carbonell, codirector de Atapuerca.
Hasta ahora, el reinado del antecessor en Atapuerca se extendía desde hace 1,2 millones de años hasta hace unos 800.000, fecha de los restos de otros individuos desenterrados en la Gran Dolina, otro yacimiento cercano a la Sima del Elefante (200 metros), pero separado por unos 400.000 años. Ahora, ese reinado se reduce y se hace más complejo.
Según el estudio de Bermúdez de Castro y el resto de su equipo, la parte exterior de la mandíbula muestra rasgos primitivos que emparentarían a su dueño con el Homo georgicus, que vivió hace unos 1,8 millones de años en Dmanisi (Georgia) y sería uno de los primeros humanos en haber dejado la cuna africana para adentrarse en Eurasia.
Sin embargo, la cara interna de la mandíbula es muy evolucionada. En esta parte, "a quien más se parece es a nosotros", reconoce Bermúdez de Castro.
"Creo que es bueno que sean cautos", opina Chris Stringer, investigador del Museo de Historia Natural de Londres, quien en 2010 anunció herramientas de piedra de hace 900.000 años desen-terradas en Inglaterra que pudieron ser hechas por el antecessor. "Esperemos que se encuentre más material que ayude a responder las incógnitas", señala.
Presión política
El anuncio de los responsables de Atapuerca no está exento de intención política. Según Bermúdez de Castro, su equipo intenta "presionar a la Junta [de Castilla y León]" para que aporte los fondos para construir una pasarela de personas y vehículos ligeros que permita seguir excavando en la Sima del Elefante. "Es un proyecto aprobado pero queremos que se haga antes de esta campaña", señala Bermúdez de Castro. El tiempo apremia. Las excavaciones se reanudan el 15 de junio y continuarán hasta el 25 del mes siguiente.

El primer europeo usaba palillo

Agresivo
La mandíbula inferior de Atapuerca conserva varios dientes que prueban una "masticación muy agresiva", según el estudio dirigido por María Martinón-Torres, doctora del Centro Nacional de Investigación sobre Evolución Humana, en Burgos. Tanto es así que sus dientes crecían durante toda la vida para compensar el desgaste.
Quistes
El individuo sufrió dos infecciones dentales que dieron lugar a sendos quistes que le deformaron el hueso.
Dientes que giran
La masticación era tan fuerte que los dientes giraban dentro de los alvéolos, los huecos del hueso donde van encajados. Para reforzarlos, estos humanos generaban una mayor cantidad de cemento dental.
Palillo
Los dientes conservan marcas de desgaste al ser limpiados con mondadientes improvisados.
Vida sin fuego
En conjunto, la mandíbula muestra una "mordedura en abanico" con dientes "muy castigados" y hacia afuera. Es la mandíbula de un humano que vivió sin dominar el fuego y cuyos alimentos llevaban tierra y otros residuos que dañaban su dentadura.

EPA / Público

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27/04/11

Lugo es la provincia gallega con más patrimonio paleolítico

Mandíbula fósil de un cérvido encontrada en las excavaciones del yacimiento de Cova Eirós, en Triacastela
Los hallazgos realizados en los últimos años dentro de los proyectos de investigación impulsados por las universidades de Santiago y A Coruña han incrementado considerablemente el patrimonio paleolítico lucense, que destaca como el más abundante de Galicia. Un catálogo realizado recientemente por el arqueólogo Francisco Xabier Moure Salgado y publicado en el sitio web Onosopatrimonio.blogspot.es
menciona un total de 55 yacimientos repartidos en 24 municipios de la provincia. La lista abarca desde los hallazgos más recientes, que están siendo estudiados en la actualidad, hasta los efectuados hace ya muchas décadas, de algunos de los cuales solo existen referencias escritas.
Los yacimientos lucenses del Paleolítico superan por tanto en número los registrados en las demás provincias gallegas dentro de este mismo catálogo. En segundo lugar se sitúa la de Pontevedra, con 52 sitios arqueológicos distribuidos en dieciocho municipios. En la de Ourense se conocen 31 yacimientos repartidos en diecisiete municipios. La provincia más pobre en este tipo de restos arqueológicos es por ahora la de A Coruña, con menos de una veintena de yacimientos repartidos en quince municipios.
Industrias y fósiles
En la mayor parte de los yacimientos lucenses incluidos en esta relación han aparecido artefactos fabricados en las tres grandes etapas del Paleolítico. En la lista figuran además otros yacimientos -los de Arcoia, Cova do Oso y Cova de Ceza, en O Courel-, en los que se hallaron importantes conjuntos de fósiles animales que ayudarán a reconstruir las condiciones ambientales y climáticas de la zona en la prehistoria remota.
Con ser bastante extenso, el catálogo, sin embargo, registra los hallazgos de forma un tanto resumida. En lo que respecta a la comarca de Lemos, menciona los nombres de las diversas parroquias donde se encontraron industrias paleolíticas en los últimos años, pero no especifica el hecho de que en algunas se estas zonas se localizaron no uno, sino varias decenas de puntos con restos arqueológicos. En total, en la depresión monfortina se conoce más de medio centenar de posibles yacimientos paleolíticos.

Numerosos hallazgos que presentan un carácter único en Galicia

El patrimonio paleolítico lucense no destaca solo por su número, sino también por el singular valor de algunos de sus yacimientos, en los que se han realizado hallazgos de carácter único en el noroeste peninsular. Entre estos descubrimientos excepcionales destaca particularmente el hecho que los tres objetos de adorno más antiguos conocidos en Galicia han sido encontrados en la provincia, en yacimientos de Triacastela, Becerreá y Xermade.
También se halla en el territorio lucense el único yacimiento gallego donde se conservan a la vez los rastros del hombre de Neandertal y del Homo sapiens moderno -el de Cova Eirós, en Triacastela-, que además es el asentamiento neandertal más importante descubierto en Galicia. Por otra parte, Monforte es el único municipio gallego donde han aparecido yacimientos del Paleolítico Inferior, Medio y Superior concentrados en un pequeño territorio.
Restos orgánicos
La existencia de numerosas cuevas calizas, por otra parte, ha permitido que la provincia cuente con una colección de fósiles que sería imposible reunir en los territorios gallegos donde predominan los suelos ácidos, que no permiten la conservación prolongada de los restos orgánicos. Entre ellos destacan los restos humanos más antiguos de Galicia -de entre 8.000 y 10.000 años-, descubiertos recientemente en la Cova do Uro, en O Courel, por investigadores de la universidad coruñesa. Científicos de esta institución también han localizado en diversos puntos de la montaña lucense numerosos fósiles de fauna del Pleistoceno, que están siendo estudiados en la actualidad.
Por otra parte, dentro del proyecto coordinado por la Universidade de Santiago, en Becerreá se está estudiando actualmente el mayor depósito de fósiles de fauna del Cuaternario conocido hasta ahora en Galicia, descubierto de forma accidental al llevar a cabo una voladura en una cantera próxima al yacimiento paleolítico de Valdavara. Los investigadores esperan extraer de todos estos materiales una gran cantidad de información sobre el medio natural en el que vivieron las antiguas poblaciones humanas que habitaron el territorio lucense hace decenas o cientos de miles de años.
La Voz de Galicia

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El proyecto de modernización del Capitolio de Godella saca a la luz restos arqueológicos del Islam

restos arqueológicos del Islam en GodellaLugar donde se han encontrado los restos. :: EPDA
El proyecto de modernización del Capitolio de Godella ha revelado por primera vez la presencia del Islam en la localidad. "No es que no se supiera, hay documentos que ubican de forma evidente los asentamientos en el pueblo pero sí es la primera vez que encontramos constancia física de su actividad", explicó el arqueólogo y director del estudio, Guillermo Pascual.
Los restos encontrados en las obras se han clasificado en diferentes niveles que unen la línea de la historia del Capitolio. El nivel inferior, el de la época islámica, pertenece al siglo XII ó XIII y no se puede asociar a ningún tipo de estructura en concreto. Por encima, aparece un segundo nivel correspondiente a la época bajomedieval, de los siglos XV ó XVI. En este caso se trata de los muros de una vivienda, aunque no hay demasiados elementos para catalogarla dado el estado residual de los vestigios. El forjado inmediatamente inferior al actual correspondía a otra vivienda, en este caso, del siglo XIX.
"La verdad es que, como en los últimos 4 años se ha tenido la precaución de documentarlo todo de forma sistemática, conocemos mejor Godella gracias a esos 4 años que a los 80 anteriores", aseguró Pascual. "La sensibilidad por conocer nuestro pasado es algo que nos une a los godellenses, tenemos uno de los Talleres de historia más activos de la Comarca y en esa misma línea hemos apoyado el estudio plasmado en el DVD sobre les Pedreres y realizamos de forma sistemática el estudio arqueológico de todas las obras que se realizan en la localidad", añadió el alcalde de Godella, Salvador Soler.
Recientemente se descubrieron y documentaron las canalizaciones bajomedievales aparecidas junto al actual cauce de la Torreta dels Boïl, bajo la que parece quedar uno de los antiguos molinos de Godella; también en la actualidad, la actuación llevada a cabo en la Calle María Ros de mejora de la red de pluviales ha hecho aparecer los muros del antiguo Palacio de Cerdanyola. En la propia obra del Capitolio, se amplió el área de prospecciones al exterior. Bajo los escombros enterrados de la reciente ampliación del Capitolio se han encontrado unas estructuras de planta circular que ya habían sido vaciadas años atrás. "Todavía tenemos que elaborar los planos, para elaborar una hipótesis fundamentada pero todo indica que se trataría de unas estructuras relacionadas con un actividad artesanal de la vivienda del bajo-medievo", afirmó el arqueólogo Guillermo Pascual.

El periódico

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Desentierran una estatua del faraón Amenhotep III

Los arqueólogos desenterraron una de las estatuas más grandes hasta la fecha de un poderoso faraón egipcio en su templo fúnebre en la ciudad sureña de Luxor, anunció el Consejo Supremo de Antigüedades de Egipto.
La estatua de 13 metros de Amenhotep III era una de las dos que flanqueaban la entrada del gran templo en la margen occidental del Nilo, donde se realiza en la actualidad una gran excavación.
La estatua, sin cabeza y constituida por siete grandes bloques de cuarcita, fue descubierta en 1928 y ocultada nuevamente, dijo el consejo en un comunicado. Los arqueólogos esperan encontrar la escultura gemela en la próxima temporada de excavaciones.
El supervisor de la excavación, Abdel-Ghaffar Wagdi, dijo que otras dos estatuas estaban en proceso de exhumación: una del dios Toth con cabeza de babuino y otra de la diosa Sekmet con cabeza de leona, ésta de 1,85 metros de altura.
El templo de 3.400 años es uno de los más grandes en la margen occidental del Nilo, donde los poderosos faraones del Nuevo Imperio erigieron sus tumbas.
Amenhotep III, abuelo del célebre Tutankamón, gobernó en el siglo XIV a.C., en el apogeo del Nuevo Imperio, que se extendía desde Nubia en el sur hasta Siria en el norte.
El templo del faraón fue destruido en gran medida, posiblemente por inundaciones y quedan escasos restos de sus muros. Un terremoto lo arrasó en el 27 a.C., pero los arqueólogos han hallado gran cantidad de artefactos y esculturas, entre ellas dos estatuas de Amenhotep de granito negro en marzo de 2009.

Descubren la estatua más grande del faraón Amenhotep III

Arqueólogos egipcios han descubierto la estatua más grande encontrada hasta ahora del faraón Amenhotep III, en la ciudad de Luxor, a unos 700 kilómetros al sur de El Cairo, informó el ministro de Estado para Antigüedades Zahi Hawas.
La estatua fue hallada en excavaciones llevadas a cabo en el área de Qarna, donde se encuentra el templo de Amehotep III (1390-1352 a.C.), en la ribera oeste del río Nilo, en Luxor, precisa el ministro en un comunicado difundido por su oficina. El coloso, que está esculpido en cuarcita pintada, y que mide trece metros de altura y casi seis metros de ancho, está compuesto por siete grandes fragmentos, precisa Hawas.
La estatua era una de las dos que flanqueaban la entrada norte del templo de Amehotep III y es probable que se desplomara durante el terremoto que sacudió Egipto el año 27 a.C. Actualmente se efectúa la limpieza y restauración de los siete fragmentos para volver a emplazar el coloso en su lugar original, pero la cabeza aún continúa sepultada en la arena, por lo que los expertos seguirán con las excavaciones para encontrarla, indicó el ministro.
Hawas no descartó la posibilidad de que sea encontrada la segunda estatua de Amenhotep III durante la temporada actual de trabajo arqueológico en la zona. Esa pieza fue descubierta por primera vez en 1928 por un arqueólogo egipcio y otro alemán, pero fue olvidada en una zona agrícola hasta que fue cubierta por la tierra.
Por su parte, el supervisor de las excavaciones, el arqueólogo Abdel Gafar Wagdi, dijo que los expertos descubrieron también una estatua de la diosa de la Curación, Sejmet, fabricada en granito negro, de 185 centímetros de largo y 74 de ancho. La escultura fue hallada al norte del templo de Amenhotep III, que mandó construir muchas estatuas de Sejmet, después de que enfermara en los últimos días de su vida, recordó Wagdi.
Amenhotep III, uno de los faraones más destacados de la dinastía XVIII, fue padre del rey Akenatón y abuelo de Tutankamón.
El Economista / ABC

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26/04/11

Declarado BIC el yacimiento arqueológico de Nuestra Señora del Pueyo (Belchite, Zaragoza)

El Consejo de Gobierno ha aprobado un decreto por el que se declara el yacimiento arqueológico de Nuestra Señora del Pueyo, en Belchite (Zaragoza), Bien de Interés Cultural, en la categoría de conjunto de interés cultural, zona arqueológica.
Se trata de un asentamiento romano, situado en el municipio de Belchite, que fue ocupado durante un intervalo de tiempo comprendido entre el sigo I a.C y el III d.C, según los restos muebles e inmuebles conservados.
La topografía ovalada del cerro convierte a este asentamiento en un emplazamiento estratégico, ya que desde él se domina toda la llanura del río Aguasvivas, vía natural de comunicación hacia el río Ebro, así como la llanura que se extiende hasta la actual población de la Puebla de Albortón.
En un momento indeterminado del siglo I a.C tuvo lugar un proceso de jerarquización del territorio del valle del río Aguasvivas, lo que conduciría, tras la romanización de la zona, a la fundación del asentamiento de Nuestra Señora del Pueyo, aprovechando su situación estratégica.
La ciudad, creada ex novo (s. I a.C) y cuyo nombre se desconoce, estaba constituida por una acrópolis, una zona monumental en la ladera sur y un poblamiento en la terraza sur.
La estructura urbana del asentamiento se organiza de acuerdo a los ejes marcados por el cardus maximus y decumanus maximus, determinados por los cuatro desagües excavados en la roca.
En el entramado urbano sobresalen, además de restos de estructuras de carácter doméstico, los accesos de entrada, la arquitectura vinculada al agua.
Destaca el hallazgo de una urna funeraria de vidrio a la que acompañaba un ajuar formado por un vaso, decorado con escenas de gladiadores, cuentas de collar de fayenza y una jarra de cerámica.
Desde el siglo II d.C, y a causa de la inestabilidad política y social, el poblamiento en Nuestra Señora del Pueyo y sus áreas de influencia continuó en los siglos siguientes, pero con un esquema de ocupación basado en las villas agrícolas.
En el siglo XIII se erige una pequeña ermita dedicada a Nuestra Señora del Pueyo y en el siglo XVI se adosa a la ermita una torre mudéjar y en sus inmediaciones comienzan las obras del monasterio de frailes agustinos.
A lo largo de los siglos y hasta época reciente, aprovechando los depósitos arcillosos y el agua depositada en balsas naturales y en depósitos conservados desde época romana, se asienta un horno cerámico y una tejería.

ABC

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La Junta declara Bien de Interés Cultural el busto del emperador Augusto de Lora del Río

La pieza, de gran calidad artística, es el único retrato coetáneo al gobernante hallado hasta la fecha en la antigua Hispania
El Consejo de Gobierno de la Junta ha acordado inscribir en el Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz como Bien de Interés Cultural (BIC) el busto del emperador Augusto localizado en el Cortijo Ossorio, en Lora del Río (Sevilla).
La obra, de propiedad particular y en depósito provisional en el Museo Arqueológico de Sevilla, es una pieza excepcional en España tanto por su calidad artística como por tratarse del único retrato del emperador datado en la antigua Hispania durante su mandato (27 a.C.-14 d.C.).
El busto fue descubierto en 1955 cuando se desarrollaban labores agrícolas en una zona muy rica en restos arqueológicos donde, según las fuentes documentales, se asentó la población romana de Flauium de Axati. La escultura es de mármol blanco y de tamaño algo mayor que el natural. La labra de la base del cuello indica que formó parte de una estatua de cuerpo entero en la que el emperador podría manifestarse como máxima autoridad militar o magistrado.
El retrato destaca por la fuerte expresión del rostro y la mirada profunda, que transmiten las cualidades de dignidad, majestuosidad, firmeza, solemnidad y clemencia, inherentes al título de augusto. El esculpido del pelo es realista y laborioso, aunque la parte trasera de la cabeza está simplemente esbozada, debido a probable colocación de la escultura dentro de una hornacina.
El busto de Lora del Río, que ha sido comparado con el de los Museos Capitolinos de Roma, presenta una especial significación vinculada a los inicios del proceso de difusión del poder imperial. Es uno de los tres descubiertos hasta la fecha en la Bética romana y de los cinco de la antigua Hispania (los otros dos se localizan en Mérida y Zaragoza).
Los más cercanos al de Lora del Río proceden del yacimiento sevillano de Itálica, aunque se adscriben a momentos posteriores (uno de época de Tiberio y otro de Tiberio-Claudio).
Qué

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Profundizan estudios arqueológicos en grutas cubanas

Espeleólogos cubanos amplían las exploraciones en la occidental península de Guanahacabibes para actualizar el registro arqueológico de la zona, donde abundan los sitios vinculados a la cultura aborigen.
Pesquisas recientes permitieron encontrar nuevas evidencias relacionadas con los indígenas, quienes poblaron la llanura cársica varios milenios atrás, declaró a la prensa el presidente del Comité Espeleológico Provincial, Hilario Carmenate.
Las indagaciones posibilitaron localizar e investigar un total de 12 grutas y abrigos rocosos, precisó.
Comentó que uno de los descubrimientos más relevantes fue el hallazgo de fragmentos de piezas pertenecientes a la época colonial dentro de la cueva La Pintura, considerada de gran valor patrimonial por los residuos arqueológicos que abriga.
En la espelunca aparecieron restos de un caldero de hierro, supuestamente empleado en siglos anteriores por los cimarrones (esclavos rebeldes) o las tropas insurrectas que lucharon contra el colonialismo español. Guanahacabibes, una de las seis Reservas de la Biosfera en Cuba, atesora huellas de los nativos en más de un centenar de parajes.
Grutas y otros espacios naturales sirvieron de refugio a las primitivas comunidades de pescadores, cazadores y recolectores.
Paralelamente a estos estudios, destinados también a enriquecer el catastro espeleológico del lugar, los investigadores del territorio profundizan la búsqueda de pinturas rupestres entre los laberintos de los sistemas cavernarios, confirmó Carmenate.
Hasta la fecha fueron descritos unos 40 escenarios de la provincia donde perviven pictografías y petroglifos, en su mayoría realizados por los aborígenes.

Prensa Latina

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La física aplicada: una solución para la arqueología

Investigadores de la Universidad Politécnica de Madrid (UPM) aplican métodos de prospección geofísica de la ETSI Industriales de la UPM han desarrollado técnicas de procesamiento y representación de datos que permiten cartografiar la riqueza arqueológica de una zona y localizar estructuras concretas sin necesidad de excavar.
En colaboración con el Instituto de Geofísica de la Universidad Nacional Autónoma de México, investigadores geofísicos que permiten reconocer estructuras de interés y las han aplicado principalmente en yacimientos arqueológicos. Estos estudios no destruyen el contexto, permiten a los arqueólogos definir áreas precisas de excavación y así ayudan a proteger el patrimonio arqueológico ante futuros cambios urbanísticos.
La prospección geofísica se ocupa mediante la aplicación de técnicas físicas y matemáticas de la exploración del subsuelo, a partir del estudio de la variación de alguna magnitud física. Los métodos geofísicos más utilizados son: el eléctrico (Tomografía Eléctrica), que informa sobre las variaciones de resistividad eléctrica en profundidad y lateralmente; el magnético, que mide variaciones del campo magnético terrestre y el Radar de Penetración Terrestre (GPR), que busca contrastes de permisividad eléctrica.
Estos métodos geofísicos de prospección además de utilizarse en la búsqueda de yacimientos petrolíferos y de minerales, en la actualidad también se emplean en otros campos como por ejemplo: en ingeniería civil, para la localización de cavidades y fracturas en zonas en las que se va a realizar alguna construcción; en investigaciones medioambientales, para la evaluación y caracterización de acuíferos, y en arqueología.
Es en este último campo donde desde hace diez años el Departamento de Física Aplicada de la ETSI Industriales de la Universidad Politécnica de Madrid participa en proyectos de investigación con el Instituto de Geofísica de la Universidad Nacional Autónoma de México. Durante estos años se han desarrollado técnicas de procesamiento y representación de datos geofísicos que permiten reconocer estructuras de interés. Han sido varios los estudios geofísicos realizados, tanto en yacimientos arqueológicos situados fuera del área urbana como dentro de ella.
Un ejemplo de estos trabajos es el estudio realizado en el atrio de la basílica de Nuestra Señora de la Salud (Pátzcuaro, México. Figura 1)(1). El objetivo era la localización, bajo la basílica actual, de los restos de la catedral que mandó construir Vasco de Quiroga en 1540. La iglesia actual consta de una sola nave que correspondería a la nave central del proyecto original. Para el estudio se utilizó el método electromagnético GPR.
A la vista de los resultados obtenidos (Figura 2), se puede inferir que existen evidencias para suponer que las anomalías encontradas hacia la parte sur de la basílica se corresponden con la nave anexa a la principal de la iglesia, de acuerdo con los documentos históricos.
Como ejemplo de estudio en una zona rural está el realizado en la rivera del lago Chiconahuapan (México)(2). En este lugar, se encuentran una serie de montículos que parecen ser los restos de complejos habitacionales de una edad aproximada de 1100 años. Excavaciones arqueológicas descubrieron agrupaciones de rocas (basálticas) que conformaban los cimientos de antiguas construcciones. Éstas, estaban rodeadas por una barrera que impedía inundaciones (bordos).
El objetivo del estudio geofísico era caracterizar uno de estos montículos. Se encontraron anomalías magnéticas en su parte central que se corresponden con los cimientos de las casas construidas sobre los bordos. El estudio de radar reveló una estructura circular alrededor de estas anomalías magnéticas que corresponde a la localización del bordo. Además, el trabajo puso de manifiesto la presencia de una estructura rectangular que define la habitación principal en este montículo.
En definitiva, un estudio geofísico no destruye el contexto arqueológico y ayuda al arqueólogo a definir áreas precisas de excavación. Hay zonas urbanas, que poseen un contexto arqueológico donde a menudo no es posible llevar a cabo una excavación. La realización de estudios geofísicos permite cartografiar esta riqueza arqueológica y así conocer y proteger el patrimonio arqueológico ante futuros cambios urbanísticos.

Madridiario

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Hallan 150 esqueletos y los restos de una alquería islámica del siglo X en Xeresa

Xeresa se reencuentra con un antiguo capítulo de su historia al descubrir un rico enclave arqueológico de época islámica. Las intervenciones en el polígono de La Servana de Xeresa han sacado a la luz una alquería de los siglos X-XIII, una necrópolis con 150 esqueletos y 70 cajones de material cerámico, entre los que destacan las piezas barnizadas con estampas vegetales de color verde.
En 10.800 metros cuadrados de parcela se pueden apreciar claramente los espacios de la alquería, la primera en excavarse en la Safor. Estos son: un cementerio en 3.000 metros cuadrados; la zona de producción de cerámica con espacio destinado a vertederos, varios pozos, seis silos y un pequeño horno islámico; tres casas y una calzada.
El arqueólogo Josep Pérez ha dirigido las excavaciones desde finales de 2009. Estaba previsto construir una nave industrial en esta zona, pero la obligatoriedad marcada por la ley de Patrimonio de realizar catas en lugares susceptibles de hallar restos arqueológicos obligó a paralizar el proyecto.
En el solar contiguo está el Mas de La Servana, donde ya realizaron catas y aparecieron restos islámicos. Todo indicaba que podrían descubrirse importantes vestigios históricos en los terrenos que ahora se han excavado. Sin embargo, según Pérez, en ningún momento se tenía la previsión de que a lo largo y ancho de la superficie hubiera una alquería rural islámica. Esta, según el director de los trabajos, fue «muy importante» en su día por la producción de cerámica a nivel local.
Una importante necrópolis
Los hallazgos humanos son, sin duda, lo más interesante y curioso de las excavaciones. «Fue toda una sorpresa, ya que se desconocía la existencia de una necrópolis», expresó Pérez.
En un primer momento, localizaron una serie de inhumaciones que hacían prever un pequeño camposanto de unos 40 cuerpos. Pero nada más lejos de la realidad, ya que han aparecido un total de 150, todos ellos de adcripción islámica, enterrados en fosa simple.
El rasgo fundamental del ritual de enterramiento islámico, además de la ausencia de ajuar, es la rigidez en disposición de los cuerpos, los cuales debían enterrarse en posición de decúbito lateral derecho, con la cabeza mirando hacia la Meca.
Sólo en uno de los casos se ha encontrado un adorno en un esqueleto femenino, el cual tenía un anillo de bronce en el dedo. Probablemente este cuerpo perteneció a una mujer influyente en la comunidad islámica. «Al principio creímos que era la aguja que cerraba el sudario, pero cuando vimos el aro de cerca, vimos que era una sortija», destacaron los ayudantes del equipo de arqueología Archeomatrix S.L.
Los cuerpos, durante la época islámica, se debían enterrar al mismo nivel de la superficie que los circundaba, con alguna que otra señalización no excesivamente ornamental de la ubicación de las tumbas. Así, según señaló Pérez, era común la ubicación de una piedra hincada en la cabecera del enterramiento o bien de dos, una a la cabecera y otra a la altura de los pies.
Dos fases en el camposanto
Por el patrón de enterramiento espacial, se puede hablar de dos fases documentadas en la necrópolis. La primera, tendría su correspondencia con el momento de vida de la alquería islámica. Hay un mayor distanciamiento de los cuerpos, con un grado de inclinación de las tumbas menor.
La segunda, de finales del siglo XIII y mediados del XIV, presenta un aumento de los enterramientos en posición prono y la aparición de cajas de madera.
Los enterramientos están caracterizados por el abigarramiento de las tumbas. Se han apreciado cubiertas de tejas y restos de algún que otro ataúd.
Los expertos se han cuestionado qué pudo propiciar el amontonamiento de las tumbas. A mediados del siglo XIV tienen lugar en la comarca brotes de peste y distintos conflictos bélicos, cuestiones que pudieron aumentar la mortandad.
Según Josep Pérez, esta zona era semipantanosa y pertenecía a la albufera, por lo que era más probable contraer enfermedades por la proximidad de las aguas del marjal.
En la parte industrial de la alquería se han localizado numerosos fragmentos y piezas de cerámica correspondientes al centro de producción.
La mayoría de ellos han aparecido en el espacio dedicado al vertedero aunque también se han hallado en los habitáculos de las viviendas. Destacan vasijas, jarras y platos de época islámica.
Las Provincias

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Hallazgo evidencia contactos de mayas de México y Honduras

La escalinata se localizó al sureste de Campeche :: ELUNIVERSAL
Una escalinata con jeroglíficos descubierta en la zona arqueológica de El Palmar, en el estado de Campeche, permite establecer que los mayas de esa ciudad tuvieron contacto con la urbe de Copán en Honduras, informó un instituto estatal.
La escalinata de seis peldaños conserva 90 bloques con más de 130 conjuntos de jeroglíficos que hacen referencia a acontecimientos registrados en el periodo clásico maya (250-900 de nuestra era).
"Su desciframiento preliminar revela que esta ciudad prehispánica mantuvo contactos con las urbes de Calakmul, ubicada en esa misma entidad (Campeche), y Copán, en Honduras, hace casi 1.300 años", apuntó el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) en un comunicado.
El responsable de descifrar los jeroglíficos, Octavio Esparza, dijo que los trabajos preliminares permiten establecer la visita de representantes de Calakmul y Copal a El Palmar.
Es posible que esa visita "se diera una década antes de que estas ciudades fueran derrotadas, respectivamente, por Tikal y Quiriguá (Guatemala), entre (los años) 736 y 738 de nuestra era", concluyó.

Expertos descubren escalinata con jeroglíficos mayas

En la zona arqueológica El Palmar, ubicada en el sureste del estado de Campeche, investigadores del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), de la Universidad de Arizona, y de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) ha descubierto una escalinata con jeroglíficos mayas.
Ellos revelan que El Palmar, ciudad prehispánica, mantuvo contacto con las urbes de Calakmul y Copán, hace aproximadamente mil 300 años.
El especialista de la Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH), Javier López Camacho, en compañía del investigador de la Universidad de Arizona, Kenichiro Tsukamoto, informaron que la escalinata cuanta con seis peldaños que conservan 30 bloques con más de 130 jeroglíficos referentes a sucesos del periodo Clásico maya (250-900 d.C).
Asimismo, los responsables de este proyecto arqueológico destacaron que ésta no es la única escalinata jeroglífica encontrada en las tierras bajas mayas. Sin embargo, subrayaron que la de El Palmar esta asociada a la periferia del asentamiento y la estructuras de dimensiones modestas.
Los arqueólogos explicaron que los primerox cuatro peldaños, presentan un buen estado de conservación, mientras que el quinto y el sexto estaban fragmentados, por lo que fue necesario realizar tratamientos de conservación.
Los bloques fueron registrados en fotografías, dibujos y ubicación específica con instrumentos topográficos de tecnología láser, antes de ser trasladados al campamento arqueológico, como medida de seguridad.
Allí las restauradoras del INAH Yareli Jáidar, Diana Arano y Leticia Jiménez, determinaron su estado de conservación.
Además, las coordinaciones nacionales de Arqueología y de Conservación del Patrimonio Cultural, así como el Centro INAH-Campeche, planean en un futuro cercano el diseño de un nuevo proyecto más amplio de restauración.
Actualmente, los bloques grabados permanecen en campamento ubicado en el poblado Kiché Las Pailas, municipio de Calakmul.
Referente al desciframiento de las inscripciones glíficas, el epigrafista del proyecto, Octavio Esparza Olguín. proveniente de la UNAM, señaló que a pesar de que el desciframiento es preliminar, el texto apunta a acontecimientos importantes para comprender la historia del periodo Clásico maya.
Esparza dijo que la información contenida en el texto epigráfico hace referencia a señores del sitio, así como a contactos que mantuvo El Palmar con urbes como Calakmul y Copán, éste último ubicado en los confines sureños del área maya.
La escalinata hallada forma parte de un basamento simple de 10 por 10 metros, el cual fue acondicionado para soportar un edificio abovedado al que se accede precisamente por esta escalera que se ubica en su costado poniente.
La excavación fue extensiva y abarco un cuarto ubicado en la parte superior, donde se encontró un entierro con ofrenda contemporáneo a la construcción de la escalera y el análisis estratigráfico estableció que data del siglo VIII d.C.
El reporte de este hallazgo se remite a junio de 2009 como parte de un reconocimiento de superficie que hizo el equipo arqueológico al norte de El Palmar, donde la presencia de un pequeño conjunto de vestigios arqueológicos, al que se nombró Grupo Guzmán, y la evaluación de las piedras in situ, sugirió su posible asociación a una escalera jeroglífica.
La temporada de campo se realizó a fines de 2010 e inicios de 2011 con el financiamiento de la National Geographic Society y la American Philosophical Society, el INAH, la UNAM y la Universidad de Arizona, contando además con el apoyo de expertos de la Coordinación Nacional de Conservación del Patrimonio Cultural del INAH, así como de la delegación del INAH en Campeche, para su preservación.

Descubierta en México una antigua escalinata con jeroglíficos mayas

Una escalinata con jeroglíficos mayas fue descubierta en la Zona Arqueológica El Palmar, al sureste de Campeche, por un equipo de expertos del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH-Conaculta) y de las universidades de Arizona, Estados Unidos, y Nacional Autónoma de México. Las investigaciones preliminares revelan que esta ciudad prehispánica mantuvo contactos con las urbes de Calakmul, ubicada en esa misma entidad, y Copán, en Honduras, hace casi mil 300 años.

Los responsables de este proyecto arqueológico, Javier López Camacho y Kenichiro Tsukamoto, de la Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH) y de la Universidad de Arizona, respectivamente, dieron a conocer que la escalinata de seis peldaños conserva 90 bloques con más de 130 cartuchos o conjuntos de jeroglíficos, que hacen referencia a acontecimientos registrados en el periodo Clásico maya (250-900 d.C.).
Destacaron que aunque no se trata de la única escalinata jeroglífica encontrada en las tierras bajas mayas —hasta el momento se tienen reportadas 20—, la de El Palmar se encuentra asociada a la periferia del asentamiento y a estructuras de dimensiones modestas, cuando por lo general estos elementos arquitectónicos se hallan vinculados a edificios monumentales del área central de los sitios.
El reporte de este hallazgo se remite a junio de 2009 como parte de un reconocimiento de superficie que hizo el equipo arqueológico al norte de El Palmar, donde la presencia de un pequeño conjunto de vestigios arqueológicos, al que se nombró Grupo Guzmán, y la evaluación de las piedras in situ, sugirió su posible asociación a una escalera jeroglífica.
La temporada de campo se realizó a fines de 2010 e inicios de 2011 con el financiamiento de la National Geographic Society y la American Philosophical Society, el INAH, la UNAM y la Universidad de Arizona, contando además con el apoyo de expertos de la Coordinación Nacional de Conservación del Patrimonio Cultural del INAH, así como de la delegación del INAH en Campeche, para su preservación.
De acuerdo con los arqueólogos Javier López Camacho y Kenichiro Tsukamoto, los primeros cuatro peldaños presentaban un buen estado de conservación, mientras el quinto y el sexto estaban fragmentados y fue necesario realizar tratamientos de conservación emergente.
Todos los bloques fueron registrados en fotografía, dibujo y ubicación específica con instrumentos topográficos de tecnología láser, antes de ser trasladados al campamento arqueológico como medida de seguridad, ahí, las restauradoras del INAH: Yareli Jáidar, Diana Arano y Leticia Jiménez, determinaron su estado de conservación.
No obstante lo anterior, las coordinaciones nacionales de Arqueología y de Conservación del Patrimonio Cultural, así como el Centro INAH-Campeche, contemplan el diseño de un proyecto más amplio de restauración en un futuro cercano. Actualmente los bloques grabados permanecen en el campamento ubicado en el poblado Kiché Las Pailas, municipio de Calakmul.
Descifrar los jeroglíficos
En lo que respecta al desciframiento de las inscripciones glíficas, si bien es todavía preliminar, el epigrafista del proyecto Octavio Esparza Olguín, de la UNAM, señaló que el texto jeroglífico apunta a acontecimientos importantes para comprender la historia del periodo Clásico maya (250-900 d.C.).
La escalinata jeroglífica del Grupo Guzmán narra —entre otros eventos históricos— la visita de personajes foráneos a El Palmar, posiblemente dignatarios; así mismo, la elaboración del grabado de los escalones está asociada a una rueda calendárica con fecha de 11 Ajaw 18 Sak, que equivaldría al 13 de septiembre de 726 d.C.
La información contenida en el texto epigráfico también hace referencia a señores del sitio, así como a contactos que mantuvo El Palmar con urbes como Calakmul y Copán, éste último ubicado en los confines sureños del área maya.
Es posible que la visita de señores de Calakmul y Copán a El Palmar, se diera una década antes de que estas ciudades fueran derrotadas, respectivamente, por Tikal y Quiriguá (Guatemala), entre 736 y 738 d.C.
Otros hallazgos asociados
La escalinata jeroglífica hallada forma parte de un basamento simple que mide 10 por 10 m, y 3 m de altura, el cual fue acondicionado para soportar un edificio abovedado al que se accede precisamente por esta escalera que se ubica en su costado poniente. Los trabajos para liberar y consolidar esta estructura estuvieron a cargo de la arqueóloga Luz Evelia Campaña.
La excavación fue extensiva y también abarcó un cuarto que está en la parte superior y el basamento de la estructura. En el edificio se identificaron dos banquetas en los extremos y, sobre su piso —que muestra huellas de haber sido quemado, posible evidencia de un ritual— se registraron fragmentos de cerámica.
Además, al excavar dentro del cuarto se encontró un entierro con ofrenda, contemporáneo a la construcción de la escalera, el análisis estratigráfico estableció que data del siglo VIII d.C.
El entierro está compuesto por restos óseos humanos erosionados, dos vasijas policromas y huesos. El análisis preliminar —realizado por la antropóloga física Jessica Cerezo-Román, de la Universidad de Arizona— sugiere que corresponde a un individuo masculino de alto rango, esto a juzgar por las características de su mandíbula y la incrustación de jade en los dientes incisivos.
A su vez, los materiales cerámicos y líticos son estudiados en el Laboratorio de Estudios Mayas de la ENAH, y en el Laboratorio de Suelos y Sedimentos de esta escuela. Mientras que el biólogo Serafín Sánchez Pérez analiza evidencias de actividades humanas plasmadas en los pisos quemados.
Por otra parte, el doctor José Luis Ruvalcaba, del Instituto de Física de la UNAM, efectúa el análisis de piezas de obsidianas por medio de la emisión de rayos X inducida por partículas (PIXE, por sus siglas en inglés), a fin de establecer su procedencia. El fechamiento por carbono 14 y el análisis petrográfico (del tipo de roca) se llevan a cabo en la Universidad de Arizona, para confirmar con precisión las fechas inscritas y determinar las huellas presentes en los artefactos.

Descifran los jeroglifos mayas descubiertos en la zona arqueológica El Palmar

Tras el descubrimiento de una escalinata con jeroglíficos mayas, en la zona arqueológica El Palmar, en esta ciudad, el epigrafista Octavio Esparza Olguín informó que con el desciframiento de esta estructura han identificado 105 bloques con inscripciones que hacen referencia a las dinastías del sitio, e incluye una lista de señores o gobernantes.
A finales del mes de abril, investigadores del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), de la Universidad de Arizona y de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) encontraron esta escalinata que ahora se sabe cuenta con 105 bloques de inscripciones jeroglíficas.
El epigrafista de la UNAM aseguró que a diferencia de otras escaleras ubicadas en otras áreas de esta cultura, la de El Palmar se localiza en un grupo periférico pequeño, ubicado a un kilómetro del núcleo del asentamiento.
Detalló que este descubrimiento documenta contactos entre esta ciudad con otros sitios mayas importantes, como Copán, en Honduras, y Calakmul, en Campeche, zonas que ya habían sido consideradas en los desciframientos preliminares.
Las investigaciones han revelado que existieron grupos de élite dentro de esta ciudad que no residían el núcleo de la región, sino que se ubicaron en otras partes del asentamiento. Sin embargo, al tener relación con el linaje, los gobernantes les hicieron monumentos espectaculares.
Esparza explicó que probablemente esta estructura halla sido un regalo de la élite de poder hacia una jerarquía subordinada que estuviera en la periferia.
Con una dimensión de 10 metros de largo por 10 de ancho y tres de altura, es considerada una estructura pequeña, no obstante es una escalinata que cuenta con un orden en las secuencias.
Referente al estado de conservación de esta estructura, Esparza dijo que es variado, ya hay bloques de seis hileras de piedra, de las cuales cuatro se mantienen en buen estado, mientras las ultimas dos están fragmentadas por haber estado expuestas.
"Hay fragmentos de la inscripción imposible de restituir o ver" expresó el epigrafista. No obstante, algunas de estas piezas muestran pequeñas partes que son útiles para determinar cómo pudo ser la secuencia original de esas dos hileras.
El reporte de este hallazgo se remite a junio de 2009 como parte de un reconocimiento de superficie que hizo el equipo arqueológico al norte de El Palmar, donde la presencia de un pequeño conjunto de vestigios arqueológicos, al que se nombró Grupo Guzmán, y la evaluación de las piedras in situ, sugirió su posible asociación a una escalera jeroglífica.
La temporada de campo se realizó a fines de 2010 e inicios de 2011 con el financiamiento de la National Geographic Society y la American Philosophical Society, el INAH, la UNAM y la Universidad de Arizona, contando además con el apoyo de expertos de la Coordinación Nacional de Conservación del Patrimonio Cultural del INAH, así como de la delegación del INAH en Campeche, para su preservación.
El Economista / SDP / CNP / El Informador

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