Las inscripciones de Itá Letra tienen un valor arqueológico incalculable

Arte rupestre que habría sido elaborado cerca del año 5000 antes de Cristo en Itá Letra :: ABC
— Un equipo de cuatro arqueólogos del museo de Altamira, España, publicará los resultados de una investigación sobre las inscripciones del cerro Itá Letra, compañía Tororõ de Villarrica
— Paraguay será inluida en el mapa mundial de arte rupestre
— Los grabados fueron realizados por nativos entre los años 2500 y 5000 a. C., según las investigaciones. Además, se divulgarán algunos significados
La investigación de las inscripciones del Itá Letra fue promovida por la Secretaría Nacional de Cultura y la Secretaría del Ambiente. El proyecto Araucaria XXI aportó los recursos para ese estudio arqueológico.
Antonio Lasheras fue el coordinador del trabajo científico. Además, en el emprendimiento trabajaron Pilar Fatas, subdirectora del museo de Altamira; Alfredo Prada, arqueólogo restaurador, y el topógrafo Francisco Terán.
Christian Ruiz Díaz, técnico de campo del proyecto Araucaria XXI, se encargó de la recepción de la teleconferencia en el auditorio de la cooperativa Coopeduc de Villarrica. Por su parte, Lasheras disertó desde el museo español exponiendo los resultados de las investigaciones realizadas.
España y Francia reúnen a los principales especialistas en investigación sobre arte rupestre. Esos expertos recorren todo el mundo realizando estudios y cuentan con archivos que les permiten comparar y ubicar en el tiempo cada hallazgo.
A pesar de la relevancia, escaso público se reunió frente al monitor montado en la cooperativa guaireña. Mediante ese trabajo, Paraguay figurará por primera vez en el mapa mundial de arte rupestre.
Durante varios años, la población paraguaya que conoció Itá Letra mediante alguna referencia, sostuvo que los vikingos habrían impreso los signos que se observan en las rocas de la compañía Tororõ de Villarrica. Los investigadores españoles concluyeron que se trata de arte rupestre creado por nativos de la zona entre los años 5000 y 2500 antes de Cristo.
El artículo científico que incluirá detalles más precisos de la investigación será publicado a fines de octubre próximo, previo informe a la Seam y a la Secretaría Nacional de Cultura. El trabajo de los arqueólogos del museo de Altamira consistió en registrar e inventariar el arte rupestre observado en Paraguay.
Aunque la ejecución del proyecto comenzó en 2008 en Amambay, hasta 2010 no registraron y analizaron los signos impresos en los diversos paneles de la compañía de Villarrica.
"Las obras encontradas en Itá Letra forman parte de la cultura paraguaya prehistórica; fueron creadas por grupos anteriores a las poblaciones ava guarani", explicó Christian Ruiz Díaz.
El arte rupestre en Paraguay correspondería al periodo paleolítico que en este territorio transcurrió entre el 5000 y el 2500 a. C.
En Amambay fue encontrada la mayor cantidad de muestras. Sin embargo, Guairá contiene obras que corresponden a dos periodos arqueológicos: 5000 a. C. y 2500 a. C.
El panel ubicado en la superficie y que, por lo tanto, es el más conocido, contiene curvas y rayas que presuponen mayor abstracción. Por lo tanto, se concluye que esas impresiones datan de 2500 a. C.
Otros paneles ubicados en el interior de las cuevas de Itá Letra contienen muestras más antiguas, aproximadamente, del año 5000 a. C. Por lo tanto, son más similares a las observadas en Amambay.
El arte de esas poblaciones representaría constelaciones, pisadas de animales (felinos y aves), órganos sexuales femeninos, entre otras referencias, según la interpretación de los arqueólogos.
Una obstrucción importante a la labor de la ciencia es la inconsciencia de la población local actual. "Creen que hay tesoros escondidos y excavan destruyendo todo lo que podría ser rescatado como patrimonio cultural", comentó Christian Ruiz Díaz.
De esa manera, varias muestras arqueológicas, especialmente, herramientas de piedra de esa época, fueron destruidas como consecuencia de la obsesión por los metales preciosos. No obstante, algunos vestigios fueron recuperados por los investigadores.
Con esta investigación se divulgará un trabajo científico completo sobre los signos de Itá Letra.
Ruiz Díaz insistió en que "No existen pruebas sobre la supuesta presencia vikinga en Paraguay y es más significativo descubrir que los verdaderos autores del arte rupestre eran los nativos", expresó.
De esta manera, la ciencia permite rescatar del desconocimiento una parte importante del patrimonio cultural paraguayo.
Las escrituras e inscripciones rúnicas de Itá Letra las hicieron nativos del Paraguay
Durante décadas, el mito de la presencia vikinga en Paraguay otorgó un atractivo especial a los símbolos de Itá Letra, en el Departamento de Guairá. Sin embargo, un reciente estudio, llevado adelante por científicos españoles, descarta toda posibilidad de que dichos trazos correspondan al alfabeto rúnico y desvela que se tratan de inscripciones hechas por nativos del Paraguay
Categórico. No eran vikingos, sino nativos paraguayos. Esa es la conclusión de unos científicos españoles respecto al misterio de Itá Letra, lugar donde fueron halladas raras escrituras e inscripciones que hasta hoy se creía que pertenecían a los antiguos escandinavos.
Hoy, la corroboración de que las mentadas inscripciones rúnicas, en realidad, constituyen arte rupestre creado por habitantes nativos del lugar, genera una brillante oportunidad turística que invita a una mirada renovada, pero igual o más seductora hacia el lugar.
Itá Letra se ubica en la compañía de Totorõ, distrito de Villarrica, distante a unos 194 kilómetros de Asunción, la capital. Es una de las vías por donde se inicia el aventurero ascenso a la cordillera del Ybytyruzú. Hasta ahora, el acceso desde el centro de la capital guaireña se dificulta, sobre todo, durante los días lluviosos. Sin embargo, gracias al reclamo de la población, las instituciones locales y nacionales iniciaron las tareas de mejora de esa ruta.
La infraestructura vial será cada vez más necesaria, ya que el Paraguay, mediante las muestras rupestres descubiertas tanto en Amambay como en Guairá, por primera vez, está siendo mencionado en el mapa mundial del arte prehistórico.
Incluso, antes de las investigaciones arqueológicas sobre el lugar, eran frecuentes las visitas de exploradores de diversas nacionalidades, atraídos por la versión de que las figuras fueron inscriptas por expedicionarios nórdicos. A partir de esa explicación precientífica, varios otros mitos proliferaron; entre ellos, el origen vikingo de la población conocida como Guayakí, que dominó la cordillera del Ybytyruzú hasta hace algunas décadas. En este momento, la promoción que significa la presencia de Itá Letra en el mapa mundial de arte rupestre augura mayor presencia de visitantes.
Las inscripciones plasmadas en diversos paneles distribuidos por el lugar fueron investigadas por un equipo de arqueólogos del museo de Altamira, España. Los investigadores concluyeron que las figuras fueron elaboradas por nativos de la zona, entre los años 5000 y 2500 antes de Cristo.
Christian Ruiz Díaz, técnico del proyecto Araucaria XXI, explicó que gracias a ese estudio realizado el año pasado, se logró el registro, el inventario y la interpretación de los símbolos de Itá Letra. Los signos más antiguos, que datan del año 5000 a. C. y que se ubican en las cuevas más ocultas, representan constelaciones, pisadas de felinos o aves, órganos sexuales femeninos, entre otros objetos que los pobladores de esa época percibían y reproducían en sus cuevas. Eran comunidades anteriores a los pueblos Avá guaraní.
El panel más conocido, ubicado en la superficie, exhibe trazos más abstractos, formados por líneas curvas y rectas. Se trataría, en ese caso, de creaciones próximas a los 2500 a. C.
Esos habitantes dejaron vestigios de una cultura paraguaya prehistórica que, seguramente, recibirán creciente divulgación como componente turístico del Guairá. A ese aspecto, se suma la ya atractiva cordillera del Ybytyruzú, donde la naturaleza se combina con las creaciones humanas de diversas épocas.
Otro hallazgo en el 2008
Hace tres años, un equipo de científicos de la dirección del Museo Nacional y Centro de Investigación de Altamira (el mismo que trabajó en Itá Letra), liderado por el arqueólogo José Antonio Lasheras, identificó otros vestigios de los que serían los primeros pobladores de Jasuka Venda, en el Departamento de Amambay.
Se trataba también de arte rupestre como el de Itá Letra, pero estos primeros hallazgos datan de entre 2000 y 4000 años atrás. Los científicos enfatizaron que estos tampoco pertenecen a los vikingos. Lasheras había dicho que todo lo hallado y conservado en Jasuka Venda es propiedad del Pa’i Retã Joaju, de la comunidad Pa’i Tavyterã.
ABCEFE