Más de un centenar de piezas arqueológicas utilizadas en los rituales funerarios de las distintas civilizaciones del Mediterráneo se muestran en una exposición, que se inaugura en Zaragoza, y que refleja la evolución de la cultura mortuoria desde el paleolítico hasta los primeros años del cristianismo.
Se trata de "La otra cara de la vida. Cultura funeraria, ayer y hoy", una muestra organizada por el Grupo Mémora, que después de recorrer distintas ciudades como Valencia, Sevilla Barcelona y Málaga -donde han superado las 20.000 visitas- llega ahora a la capital aragonesa.
Situada en el Club Naútico de Zaragoza hasta el 14 de octubre, la exposición muestra 120 objetos pertenecientes al ajuar funerario de las distintas culturas del Mediterráneo, desde el paleolítico y los primeros entierros documentados hasta Egipto, Roma, celtiberia, el cristianismo o el islam.
En total, 12.000 años de historia abarcados en una exposición que se detiene a mostrar la evolución del ritual con el que los antepasados daban "su último adiós" a sus seres queridos, ha explicado a Efe el comisario de la misma, Josep Marés.
Todas las piezas, adquiridas por el Grupo Mémora a la Fundación Arqueología Ibérica de Tarragona, son reales, es decir no son reproducciones, y se muestran en una vitrina, acompañadas de una breve explicación sobre su uso en el pasado.
Una de ellas, y quizá "una de las más importante de la exposición", es una máscara funeraria de Egipto, una reproducción de la cara del fallecido con la que se protegía al difunto en su "transcurso a la vida eterna", ha explicado.
También se expone una falcata ibérica de hierro -una especie de espada-, perteneciente al siglo 3 o 5 antes de Cristo "muy bien conservada", o unas hachas del neolítico que reflejan la "creencia en un ser divino o mitológico", ya que no tienen "ninguna funcionalidad".
"Se ven que son hachas para algún tipo de ritual funerario, pero desconocemos a quien estaban dedicadas porque no hay escritos o signos de ello", ha apuntado Marés.
En cambio, uno de los rituales "curiosos" que sí se conocen es el practicado por la cultura ibérica para despedir a sus difuntos.
"Comían y bebían una copa de vino en unos vasos y platos que luego depositaban junto al difunto. Tenemos una urna funeraria de piedra ibérica del siglo 3 o 5 antes de Cristo con un pequeño hueco donde los familiares los depositaban", ha señalado.
Después de ver la exposición, el visitante encuentra la respuesta a la pregunta formulada al principio del recorrido "¿Un ritual puede perdurar más de diez mil años?".
Según el comisario de la exposición, quien ha invitado a los visitantes a extraer sus propias conclusiones, hay algunos rituales o ajuares que se han perdido a lo largo de los siglos, pero hay otros que todavía perduran diez mil años después.
Por ejemplo, "en un yacimiento francés fueron encontrados los restos de un joven neandertal que estaban cubiertos de flores" una costumbre que hoy en día no se ha perdido, ha concluido.























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